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Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

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Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

Mensaje  LifesicKaulitz el Sáb Mayo 28, 2011 1:49 am

Bueno como prometí no tarde mucho en subir una de mis fics, es nueva [no está en otro foro] estaré publicando un capitulo semanal ya que se me acumulan mucho las tareas del colegio : / pero les prometo que no faltare, y si puedo publicarlo antes, lo hago.
¡Espero que les guste/encanten/amen! xD

  • Título: Entre la espada y la pared.

  • Clasificación: Apto para todo público.

  • Género: Amor. Drama. Tristeza. Odio. Romance. Ambición.

  • Introducción: Ella era solo su amiga, ella sabía que su amiga gustaba de él, a ella no le interesaba él, o eso creía, y a él le interesaba ella.

    ¿Sabes cuando crees manejar una situación y se te va de las manos? ¿Cuándo todo está como se supone que de ser, pero siempre sucede algo que falla? ¿Cuándo sacrificas mucho por la felicidad de otros? O tal vez ¿Cuándo te has enamorado de la persona, el día, en el momento equivocado? Así como cuando, estas Entre la Espada y la Pared...


  • Autor: LifesicKaulitz

  • Acotación: La imaginación se alimenta con motivación, así que ¡Porfas! Comenten :] Se aceptan críticas constructivas y/o sugerencias.


Prox. Semana:

I: Momentos y Personas equivocadas.
A veces desearía tener una máquina de tiempo y retroceder, ignorar el momento en que decidí conocerte y cambiarte por mí mejor amiga aún sabiendo sus sentimientos. Distraerme con alguna otra cosa en ese instante en que quise voltear a mirarte, aún cuando no eras nadie para mí, pero te convertiste en mi necesidad. El día y la hora, en que hice todas aquellas acciones horrorosas solo por tenerte, mentí, traicioné y odié.
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Última edición por LifesicKaulitz el Lun Feb 13, 2012 4:43 pm, editado 10 veces
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Re: Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

Mensaje  Fannykltz el Sáb Mayo 28, 2011 11:08 pm

O: se ve interesante! Y mas porque dice drama amor y odio xD amo esas fics donde la protagonista sufre pero después tiene su recompensa! :3 que fuerte eso que te enamores del que le gusta tu amiga xD Postea el primero porfa! Very Happy y bueno yo también tengo una fic por si gustas leer xD es Das perfekte leben! Un beso guapa suerte con la fic! :3
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Fannykltz

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I: Momentos y personas equivocadas

Mensaje  LifesicKaulitz el Dom Jun 26, 2011 9:51 pm

Disculpen la tardanza, no fue mi intención, ahora estoy de vacaciones, así que estaré mas disponible. Smile
Bueno sin muchos preámbulos, finalmente después de siglos Wink ¡el primer capítulo!


  • I: Momentos y Personas equivocadas.

A veces desearía tener una máquina de tiempo y retroceder, ignorar el momento en que decidí conocerte y cambiarte por mí mejor amiga aun sabiendo sus sentimientos. Distraerme con alguna otra cosa en ese instante en que quise voltear a mirarte, aun cuando no eras nadie para mí, pero te convertiste en mi necesidad. El día y la hora, en que hice todas aquellas acciones horrorosas solo por tenerte, mentí, traicioné y odié. Recuerdo perfectamente, absolutamente todo con claridad, parecería un día común y corriente, ojala y así fuese sido...

Me levante lo más temprano posible para terminar de colocar los detalles finales al empaque del obsequio para mi mejor amiga ¡era su cumpleaños!, vestí rápidamente, dudo mucho que me hubiese peinado y bajé a desayunar, una mañana normal, completamente simple, sándwiches hechos por mamá los que comería en el autobús, por la prisa que llevaba, camine lo más rápido que me daban mis piernas para alcanzar la parada, por suerte lo alcance a tiempo. Como todo los días de la secundaria (exceptuando los fines de semanas y las vacaciones) Valery me esperaba en los últimos asientos del transporte junto a la ventana, quieta y callada, como una niña perdida, o tal vez con su acostumbrada cara de cansada, sonreí y me senté a su lado.

-¡Hola, Hola!—saludé esperando su respuesta, estaba muy callada, más de lo normal, ¿acaso no había notado mi presencia? En que tanto pensaba— ¿Valery?

-¿Ahm?—En efecto, estaba en las nubes, o aún seguía dormida—

-¡Toc, Toc, Despierta! No te permitiré que pases este día adormitada, o ya se te olvido que celebramos hoy—hice mi mueca de sorpresa y emoción, pero ni siquiera inmutó una sola palabra— ¡VALERY!

-¡Ay!—se sobresaltó de su puesto, y finalmente aterrizó en la tierra—Perdona Anabel, es que me desperté muy distraída.

-Ya veo, bueno ese no es pretexto, y bien...—volví a mi mueca de emoción y sorpresa, como una niñita esperando su caramelo favorito—

-¡Ah sí! Hay examen de Matemática y no he estudiado—sentí su ligero tono de ironía, le encantaba que yo armara un escándalo de reproche para que finalmente le dijese la verdadera noticia, que ella sabía perfectamente, es que ¡por favor! Quien no sabe el día de su cumpleaños, sí es lo que más esperas en todo el año, bueno además de las vacaciones—

-¡Tonta, como que examen! ¡Hoy es tu cumpleaños! ¡Valery Clarisse Bellamy Hudson! Que no te cansas que te diga lo mismo todos los años, que se repita la escena de que “no sabes dónde estás parada” ¿Uhm? Niñita—La miré “enojada” esperando su carcajada, se le notaba no la contendría durante mucho—Un día de estos ya no se me va ocurrir más nada—hasta que por fin explotó en risas—

-¡Jajajajaja!—Totalmente predecible, y sin poder evitarlo también exploté en risas, sentía las miradas de todos los del autobús en nosotras, incluso el chofer, mirándonos extrañados, seguramente muchos pensaron que estábamos drogadas, o algo por el estilo, ¡bah! Pero nunca nos importó en lo absoluto, era nuestra tradición de cada cumpleaños, entonces la voz del conductor nos cortó la diversión— ¡LLEGAMOS! —Tomé aire, regresé en sí, nos bajamos dirigiéndonos a clase de Biología—

La secundaria “High Quality Shine” no tenía mucho que ofrecer, es decir, no era fuera de lo común que cualquier otra secundaria cercana, los clásicos profesores estrictos, pero excelentes enseñando; las típicas profesoras compresivas, que una que otras veces te donaba puntos extras para aprobar la cátedra, los mismos alumnos y alumnas de siempre, quienes se clasificaban en grupos o tribus, a mí me daba igual yo tenía las amigas que necesitaba y me conformaba, no era ambiciosa en cuanto a popularidad se trataba, ignoraba el estúpido concepto que englobaba la sociedad adolescente, después de todo había crecido con un carácter autosuficiente.

Valery cumplía 15 ya casi finalizando el semestre, a principios de Junio, todos los 7 del mes, mi amiga adquiría un año más de vida, emociones, responsabilidades y conocimientos, como también oportunidades en el amor, aunque era algo tímida en el asunto, usualmente intentaba darle un empujoncito para que saliera del cascarón y demostrara la esplendorosa persona que era, la maravillosa y especial personalidad que poseía, uno de mis más preciados lemas era... “Los amigos son trofeos muy valiosos, una vez que los tienes, debes cuidarlos mucho.” Obviamente, sin alardearlos, porque eso no es parte del lema, ni es la idea tampoco, aunque no podemos evitar sentirnos orgullosos de tenerles a nuestro lado.

Valery es mi mejor amiga desde el 4to grado, cuando me mudé aquí ha Leipzig, una pequeña ciudad de Alemania. El sector privado enfrentaba tiempos duros, en ello la empresa en la cual mi padre trabajaba, así que tuvieron que abrir sucursales en el exterior para que no decayera el negocio, mi papá quedó encargado de la única sucursal aquí en Alemania; tuvimos que tomarnos un año sabático para poder aprendernos el idioma y adaptarnos al entorno, también para mí abuelo quien vivía con nosotros, pero desafortunadamente no podía con la edad y falleció cuando yo tenía 11 años, de eso ya hace 4 años, que en paz descanse. Solo cursé la mitad del 3cer grado, pero me las arreglé y todos salimos adelante. Ahora todo va bien, mi madre es funcionaria pública en el Ministerio de relaciones exteriores y mi padre, bueno de gerente en la Empresa de Calzados MBA, vivimos en Water Hill una pequeña y bonita urbanización, estoy cursando el 9no grado o tercer año de secundaria.

También conocí a Giovanna, ella me dio la bienvenida cuando ingresé a primaria, es jefa de la junta estudiantil, es extrovertida amigable responsable, ama la tecnología, omnipresente (se te aparece en todos lados) y es muy mala contando chistes; y Charlotte, es la mejor amiga de Giovanna, y su contraste, es decir, es más dulce cariñosa, ama el anime (igual yo), creativa y colorida imaginativa, fantasea mucho con vivir en un cuento de hada y todo lo demás. Giovanna ya aterrizó y Charlotte aún está en la luna. Claro que, ambas son estupendas como amigas y compañeras. Las cuatro nos hacemos llamar “el poder best friend” algo tonto lo sé, lo inventamos en sexto grado de básica; todavía nos llamamos así, en ocasiones, vamos en el mismo año y cursamos las mismas asignaturas, muchas veces nos reunimos antes de entrar a clases y en el almuerzo.

-¡Feliz Cumpleaños!-

-¡Aahh!—gritamos Valery y yo, Giovanna nos sorprendió por la espalda— ¡Me asustaste!—dijimos al unísono—

-¡Perdón!—soltó una risita y continuó—Solo quería felicitar a Valery... ¡exageradas! Tampoco es que las maté.

-¡Aloha!—llegó Charlotte— ¡Hoy los pájaros cantan, las nubes hablan y Valery crece!—otra vez entraba con su rol de poeta que nunca rimaba— ¿Qué?—la miramos con el rostro que normalmente haces después de un mal chiste, en serio que era malo—¡Ay! Todos son sienten críticos—nuestras miradas se encontraron una con otras, compartiendo el mismo pensamiento y echamos a reír—

-Cuanto falta para... —no termine de hablar, cuando la campana respondió mi pregunta—Olvídenlo.

Las primeras 2 horas de clase eran separadas, un grupo entraba a Biología y el otro a Química, ambas tediosas, por lo menos para mí, Giovanna y Charlotte entraban a Química, Valery y yo a Biología, era hora de abrir bichos y plantas; sabes cuando dicen que entre más te quieras ir más lento transcurre el tiempo, bueno así parecía. Sol→ Cloroplastos→ Oxígeno→ Respiración→ CO²→ Ciclo etcétera, etcétera. Ya sé que las plantas son indispensables, podría etiquetarme como la persona más ecológica, reciclaba absolutamente todo lo que podía, les hago el mantenimiento al jardín de los vecinos; se me hacía tan monótona la Biología, tal vez me desmayaría, ya me empezaba a poner dramática o quizás peor.

—9:00a.m. Suena la campana— ¡Aleluya!—hablé como una anciana que observaba como se concebía un milagro, y como era de esperarse, todos se me quedaron viendo— ¿¡Qué!?—fui la primera en salir, con algo de vergüenza, me apresuré a sentarme en los bancos donde nos reuníamos las chicas (Valery, Giovanna, Charlotte) y respire profundo; miré a mi alrededor, ya se acercaban las chicas—

-¿Que te paso, Anabel?—me preguntó Valery, mientras se sentaba en los bancos de enfrente con Giovanna y Charlotte, quedando alrededor de la mesa—

-Bueno digamos que me estaba asfixiando en Biología con la misma clase, otra vez. Tenía que salir, estaba a punto de volverme loca Valery, y sonó la campana, entonces...—Bajé medianamente la cabeza—

-Ay Anabel, eres un caso—soltó una risita—

-¿Por qué, que hizo?—pregunto nuevamente Charlotte—

-Bueno yo, haciendo el ridículo como siempre, que hable como cura acabando la clase—también solté una risita, el solo recordar la escena, me daba risa de mi misma—¡Jajajaja! Que show, más divertido hubiese sido si me hubiese grabado—hice un puchero— ¡Jajajajaja!—comencé a reírme como frenética—

-Valery... ¿Me puedes recordar porque soy su amiga?—comentó Giovanna con su expresión de trauma, la misma que cada vez, me rió sola o algo así, no podía evitarlo me risa aumentaba más, ya me dolía el estómago—

-¡Jajajajaja! ¡Jajajajaja! ¡Jajajajaja!—me sostenía la panza con una mano mientras la otra golpeaba suavemente la mesa, había colapsado—

-Ahm... Bueno... Porque no tienes mucha vida social y si Anabel no fuese así, tú no tendrías sentido común o uso de la razón—le respondió Valery... Me calmé, esa era mi manera de guardar los mejores momentos que me ocurrían, si lo sé extraño, pero funcionaba—

-¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Mi estómago, perdónenme chicas, ya saben, estaba Anabelizando—sus rostros de trauma, cambiaron a suma confusión y una expresión “¡oh no puedo creerlo!” y “¿Es en serio?”—

-Bueno, Anabel es Anabel—dijo Charlotte—

-Así es, pero hoy el tema importante no soy yo y mi falta de psicólogo, es otra personita, que está cumpliendo años... ¡Hora de los regalos!—también había esperado mucho para entregarle mi obsequio, parte del desespero era por ello, quería ser la primera, sí yo también me ponía sensible de vez en cuando—

-Ah no ¡Anabel! Exigí que nade de obsequios—reprocho Valery, pero quien le iba hacer caso, era su cumpleaños— ¡Jum!

-Sí, sí, sí. Abre el mío primero—le entregué la cajita que yo misma había hecho, de franjas negras moradas y fucsias, con un pequeño lazo plateado, a pesar de ser mediana, era muy adorable y lo que tenía dentro también—

-Para ver...—destapó la cajita, revisó el interior, encontrándose con una cadena y un dije de plata, sé que no debía exagerar en el regalo, porque a Valery no le gustaba que le dieran tanta importancia, pero fue inevitable— A... Anabel...—probablemente se pondría a llorar y de hecho se humedecieron sus ojos—Te pasaste.

-Esperaba un “Gracias Anabel, eres la mejor amiga que he tenido, que sería sin ti, boba, te quiero” pero lo intentaste—sonreí sarcásticamente—

-¡Boba!—estaba a punto de llorar, frotó sus ojos— ¡No! ¡No voy a llorar!—respiraba profundo, una y otra vez, todas la mirábamos con ternura—Sí bueno, ni siquiera yo lo hubiese dicho mejor.

Continuamos riendo y charlando, parecían que los minutos eran horas, Giovanna le regaló una camiseta a cuadros de fucsia y negro hermosísima y Charlotte un mini pantalón que le hacía juego, como era de suponerse, seguramente se habían reunido para ir a comprar el obsequio juntas, ¡Ingratas! Ni me avisaron. En fin, todo iba “bien” hasta que la cara de Valery de repente se congeló en una expresión que no sabría definir, sí de pánico, o vergüenza, o tal vez ambas; lo cierto es que estaba petrificada. Pero, la verdadera pregunta era ¿Por qué? Volteé al sitio o persona a quien miraba, entonces lo vi por primera vez; su piel blanquecina, su rostro perfilado, su mirada oscura, y su estilo gótico, modelando el pasillo como si fuese la joya más preciada de la tierra. El rostro de Valery permanecía intacto.

-¿Valery?—le llamé a ver si reaccionaba—

-¿¡Ah!? ¡Que! Dime—de la sorpresa, incluso se levantó del asiento—

Ocurrió ese momento incómodo de silencio y misterio, Giovanna y Charlotte también vieron al chico, sabíamos que algo pasaba, venían las lagunas mentales, Valery se sentó nuevamente y bajó la cabeza. Y, como no era de esperarse… Giovanna.

-¡Cuenta todo, danos detalles! ¡No! ¿¡Cómo se llama!?—-Charlotte y yo la miramos con expresión de asesinato, Valery no acostumbraba a tener secretos, siempre nos contaba todo, ni siquiera entendía lo que pasaba, apenas procesaba al chico— Giovanna…

-¿¡Qué!? Me van decir que no le iban a preguntar o que—Nos callamos unos segundos en señal de que Valery diera una repuesta—

Valery aún distante, no se inmutó en decir nada, los años que llevábamos de amistad, sólo me indicaban una cosa, que este chico significaba algo.


Última edición por LifesicKaulitz el Mar Jul 05, 2011 11:30 pm, editado 4 veces
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Re: Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

Mensaje  Admin el Dom Jun 26, 2011 10:51 pm

wa buen fic, tiene estilo y la forma de narrar me gusta, y pues es divertida tambien, Sigue pronto. Smile

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Re: Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

Mensaje  LifesicKaulitz el Dom Jul 03, 2011 11:41 am

¡Buenas noticias!
Ya estoy de Vacaciones Very Happy
Así, que probablemente esta semana postee un maratón.
¡De 3 capítulos! que les debo por las semana que no publique. Smile
Pero cometen por favor, porque no me animan a saber si les gusta la fic o no.
O sino contesten al sondeo que dejaré.
Att: Su fiel escritora Lifesic♥
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II: Es el indicado

Mensaje  LifesicKaulitz el Mar Jul 05, 2011 11:27 pm

Bueno aquí me hallo, publicando el segundo capi de la fic Smile
Lo escribí con mucho amor, so. Espero que lo disfruten ♥️

  • II: Es el indicado.

Alto, cabello laceo y oscuro como seda satinada, piel blanquecina como cal, rostro perfilado, algo andrógino; aunque perfecto casi como cristal, su boca fina y bien definida enmarcaba una media sonrisa en su rostro, su nariz de perfil griego y sus ojos... Sus ojos intensos acaramelados por el color miel que poseían, resaltados por el delineador y sombra negra que llevaba. Un concepto de misterio en el que sumergirse, una búsqueda de preguntas para explicarlo, una sola respuesta, prohibida para el cerebro humano.

Algo flacucho pero a la vez delicado, como el suave tacto al terciopelo, muñequeras y pulseras acompañadas con uñas francesas, cuales en manos traía un par de cuadernos, una camisa no ajustada, sino creada a su talla negra de estampados blanco que la cubrían por completo, y un pantalón desgastado en los ruedos, también algo ajustado pero con espacio para respirar.

Caminando, o desfilando ¿había diferencia? A través del pasillo, perdiéndose en sus pasos; parecía la gracia personificada con un toque de presunción que podías percibir, pero aquello le hacía tan diferente, automáticamente te atrapaba, te encapsulaba en otro mundo, te aislaba completamente de la realidad, donde sólo se encontraba su presencia junto a una melodía que no salía de tu mente, paralizando a tu corazón.


Todo aquello envolvía los pensamientos de Valery en el instante de su reencuentro indirecto con aquel ángel caído. Sonó la campana y el silencio que inundaba el aire se rompió como un espejo en pedazos. Era hora de la segunda clase: Matemática, pero como era de suponerse no habría tiempo para acatar a números y gráficos, sino para pedir explicaciones y respuestas.

-Valery...—susurré—Valery...—susurré nuevamente, sé que me escuchaba, pero probablemente su pena o miedo no le permitían voltear a mirarme para articular alguna palabra—arranqué un trozo de papel de las últimas páginas de mi cuaderno, “Valery, por favor, no me dejes así, que significa ese chico que vimos” lo doblé y con cuidado lo coloqué en el cuello de su camisa, para que el profesor no me percatara e hiciese un espectáculo—

-Bill...—escuché hablar por lo bajo a Valery, me miró de reojo, coloqué una expresión de preocupación en busca de respuesta, entonces su mano dejó caer el papelito al suelo cerca de mi puesto, me agaché a recogerlo—

-“Está bien Anabel, no te preocupes, yo te cuento todo ¿sí? Pero por favor espera a que salgamos de clase”. —Bueno eso no me lo esperaba, que tanto significaba ese chico, que no podía ser una explicación simple y escrita en un papelito mal doblado, sentí las miradas de Giovanna y Charlotte clavadas en mi espalda, por la curiosidad seguramente de saber si ya me había enterado de algo—

-...y así al resolver la potencia de ambos factores y luego sumarlas quedará como resultado el vector a graficar...—10:30 a.m. ¡Cómo era posible! Solo había transcurrido media hora desde que entramos a Matemática, para mi suerte en el verano pasado tomé unas clases avanzadas de Matemática porque mis notas habían decaído, así que el sistema de coordenadas era pan comido—

Siempre me enfocaba en ser la mejor, para obtener el mejor promedio y así ingresar a las mejores universidades del país, aunque la Matemática no tenía mucho que ver en la carrera que quería estudiar (Diseño de Modas) igual la entendía muy bien; bueno aunque me ayudaría con la administración de mi propia empresa, supongo, cuando la tuviese algún día. Puesto que, ese también era una de mis metas, tener mi propia empresa de confecciones, que mi padre fuera gerente también me ayuda bastante, pues he aprendido mucho en el campo de las finanzas.

-¡Ring! ¡Ring! ¡Ring!—finalmente sonó la campana, divagar tanto en mis pensamientos ayudaba a transcurrir el tiempo, debería hacerlo más seguido, cuando me dispuse a buscar a Valery, noté que ya había salido del aula ¿Desde cuándo esa mujer vuela? Y Giovanna y Charlotte igual ¿Soy la única que no vuela aquí? Salí del salón buscándolas con la mirada, estaban en los bancos, Valery en el medio de Giovanna y Charlotte—

-Bueno, me tienen que decir, que están comiendo, porque yo no pude volar, ¿en qué momento salieron del salón?—dije para romper la tensión, era notable incluso cuando estaba lejos de ellas, me miraron y soltaron una risita— ¿y bien?

-Además de carne, verduras, frutas, cereales y chucherías; no, no consumo nada radioactivo o fisicoquímico—dijo Valery, sorprendentemente después de estar una eternidad en silencio—

-¡Ajá! No me quieres decir tu secreto, malévola—la miré divertida, y me senté en el pasto frente a las tres—Bueno, creo que nos debes una explicación.

-Si... Bueno... Yo...—nunca la había visto tan nerviosa, bueno también yo lo estaría con las miradas de Giovanna y Charlotte encima—

-Chicas, será que le dan un espacito y sientan aquí conmigo—les dije a Giovanna y Charlotte, a veces se les olvida que las personas tenemos algo que se llama “espacio personal” y Valery lo necesitaba bastante en este momento—

-¡Ah sí, claro!—dijeron al unísono, al percatarse de mi intención—

-Está bien, les contaré todo, pero...—suspiró—Pero tienen que prometer que no harán un escándalo de esto y no se entrometerán en el asunto, sobretodo tu Giovanna, ¿entendido?

-Entendido—contestamos las tres, noté como Giovanna se quedó petrificada al recalcar que no nos entrometiéramos, a que se debía tanto seriedad y misterio—

-Verán—respiró profundamente, se veía que buscaba el valor para contarnos todo, ¡Vaya! Este chico se hacía cada vez más interesante—Ayer cuando ustedes se fueron a “sus casas”—hizo énfasis en las palabras, creando comillas con sus dedos—pues obviamente, supe que irían a comprar mis obsequios, entonces estaba en la parada esperando el autobús, cuando me entraron unas ganas enormes de ir al baño, pues normalmente cuando lo hago al levantarme, no lo hice. —hizo otra pausa, en busca de las palabras correctas para explicar o tal vez sólo recordaba lo que ocurrió, se reflejaba una nostalgia en su cara—Entonces, me devolví rápidamente en busca de un baño, pero los de nuestro piso ya habían cerrado, por lo tanto tuve que recurrir a los del tercer piso, donde estudian los del diversificado, no me preocupe en los que estuviesen allí me viesen raro, al ver una chica de un año inferior en su piso, sólo buscaba como una desesperada el baño, hasta que lo encontré, por suerte estaba abierto, entré y finalmente deshice mi necesidad—miró hacia el cielo con la mirada perdida. Posiblemente estaba reviviendo aquel recuerdo—

-Flash Back-

Las chicas se habían ido a sus “casas” supuestamente, a quien quería engañar, mañana era mi cumpleaños, seguramente habían ido a comprar mis regalos, aunque me disgustaría al día siguiente, pues bien no me gustaba que me dieran tanta importancia, el más grande regalo que podían darme, era su compañía y yo la disfrutaba inmensamente, todo el tiempo, era afortunada al tenerlas.

¡Oh dios, ahora no! Sentí unas inmensas ganas de orinar, en qué momento mi vejiga se había hinchado tanto, faltaban minutos para que llegase el autobús. No, no aguantaría hasta llegar a casa, caminé deprisa al instituto, rezando porque estuviese un baño abierto, pues mis oraciones no resultaron ninguno de los de mi piso estaba en uso, así que tuve que recurrir a los del tercer piso, por suerte si estaban abierto, puesto que los estudiantes del diversificado estudiaban hasta un poco más tarde que nosotros, entré y le di descanso a mi cuerpo, antes que desaparecieran mis riñones, lavé mis manos dispuesta a salir.

Mientras seguía pensando en mi cumpleaños y los obsequios, sonriendo sola por el pasillo como paciente de manicomio, y otros tantos en las discusiones intencionales que conllevaría, para que finalmente terminase en risas y abrazos. Estaba tan metida en mis pensamientos, que no me había percatado por donde iba, hasta que... Lo último que sentí fue un dolor en mi trasero que había chocado con el concreto.

-¡Oh dios! Discúlpame ¿estás bien?—dijo una voz sutil pero gruesa—

-¡Auch!—dije sosteniendo lo que me quedaba de coxis, aún con los ojos cerrados por el dolor, me disponía reclamarle al ciego/ciega que me había tumbado, cuando abrí mis ojos...—

No sabría definir, si me había golpeado el trasero o la cabeza, o tal vez me había desmayado, o aún estaba en el baño dormida sobre el asiento; todo el disgusto desapareció mágicamente cuando me tope con su mirada, su intrigante y oscura mirada, sus ojos miel, tan claros y dulces que podría saborearlo, la perfecta sonrisa que dibujaba su fina boca, mientras se detenía el tiempo y yo detallaba a aquel ángel caído con el que me había encontrado y ahora me llevaba al cielo.

-Ahm... Yo, si... Estoy bien—dije tartamudeando, espera ¿desde cuándo tartamudeaba?—

-Perdona por haberte hecho caer, no me fije por donde venía—dijo el chico de piel marmoleada—

-No, no te preocupes, ya pasara el dolor—me excusé, ¿pero no se suponía qué iba a reclamarle?—

-¿Segura que estás bien?—insistía el chico, con tanta atención—

-Si...—apenas encontraba articular alguna palabra, estaba tan metida en su encanto, me había embriagado de lleno—

-Bueno, no te creo mucho, pero ya se me hace tarde para mi próxima clase—estiró su mano y me levantó del suelo—Así que, te debo una de todas maneras ¿Cómo te llamas?

-Va... Val...—me di una palmada imaginaria en la espalda, parecía una completa tonta— ¡Valery!

-Bien, Valery, espero recompensarte cuando te vea otra vez, no lo olvides, ¡Oh! Y me llamo Bill—dijo el chico mientras se alejaba y se despedía—

Bill, Bill, Bill... Su nombre resonaba en mente y allí permanecería un buen tiempo. Regresé a la parada de autobús, pero ya se había ido el último, así que tuve que caminar hasta la parada más cercana e irme en transporte particular. Pasaron varios minutos y no aparecía ningún auto, ya se hacían las 4:30p.m. Iba a empezar a anochecer, mi madre me mataría. Comenzaba a inquietarme; entonces una bocina sonó a mi espalda, asustada volteé a que no fuese un secuestrador, pero no lo era, para mi sorpresa era Bill, quien me sonreía desde su auto, un hermoso BMW Serie 6 plateado, lo miré apenada.

-¿Te llevo?—habló el chico de mirada hipnotizante, en la que me perdía a ratos—

-¿A mí?—hice una pregunta estúpida—

-A quien más podría ser ¿recuerdas? Te debo una—abrió la puerta del copiloto, esperando mi respuesta afirmativa y que subiera al auto—

-Si... Bueno—aborde el automóvil lujoso, por dentro era más hermoso que afuera, asientos de cuero negro y alfombra de terciopelo, negro también; tenía un reproductor mp3 de los recientes con la mini-pantalla en la parte superior, cerca del retrovisor, vidrios ahumados y luz de neón blanca debajo de los asientos principales ¡Era una belleza!—

-Bueno ¿En dónde vives?—preguntó mientras manejaba por la avenida principal—

-¿Ah?—contesté idiotizada todavía por el automóvil—

-¿siempre haces eso?—me miró de reojo curioso y sonriente—

-¿Hacer qué?—le respondí extrañada—

-Perderte en otro mundo mientras alguien te habla—me dijo en tono casual sin parecer grosero—

-Oh eso... Bueno...—la verdad es que no lo hacía tan frecuente, si me perdía en mis pensamientos algunas veces, pero sólo para cosas importantes, y ahora el ocupaba uno de esos tantos pensamientos, me sonroje—No tanto, sólo a veces.

-¿Y en qué piensas?—nos detuvimos, un semáforo, me miró fijamente indagando en mis ojos, de repente me sentí desnuda, al descubierto, como si hubiese viajado por cada parte de mi sólo con verme—

-Ahm... Cosas mías—le contesté desviando la mirada y continúo conduciendo—

-Bueno no me dijiste donde vives—

-¡Oh cierto! Yo vivo en la urbanización de Genius Latam, las que se encuentra cruzando la calle Sonnesystem, cerca de la avenida de Menschen.

-¡Oh, enserio!—que no diga que vive allí, que no diga que vive allí—yo vivo cerca de allí, en la urbanización de la cuadra siguiente, Water Hill.

-¡Oh vaya! Qué curioso, bueno así no tendrás que manejar lejos para llegar a casa—lo miré y sonreí—

-Sí, y que año cursas—me sentía alegada, mostraba interés en mí—

-Yo estoy cursando el 3cer año—dije sin muchas ganas—aún me falta mucho.

-No te preocupes, yo también decía lo mismo, pero el tiempo paso rápido, y de pronto ya me encontraba en 5to año—con que va en quinto año, aún me queda un año para conocerle, por suerte en la secundaria el diversificado llegaba hasta el 6to año—

-Eso es cierto, ¿y qué tal te va?—pregunté para suavizar la conversación—

-Bien—giró el volante, entramos a la calle Sonnesystem, estábamos por llegar— ¿y a ti?

-Igual—ya no encontraba que decir, no quería perder el contacto que llevábamos, pero no hallaba las palabras indicadas—

Demasiado tarde, la rejilla que daba entrada a mi urbanización se abrió automáticamente al detectar el auto, ya había llegado a casa. Ahora posiblemente no lo volvería a ver o hablarle, sólo sería un saludo casual por el pasillo, me empecé a sentir triste, no le conocía bien siquiera, pero le necesitaba, me agradaba.

-¿Cuál es?—preguntó por el número de mi casa, por lo menos así sabría donde vivo, en caso de que el karma trabajara a mi favor, y nos viéramos otra vez—

-Es la veintisiete, cruza hacia la derecha en la segunda esquina—giró en la esquina para dar con una vereda donde 8 casas ocupaban cada acera respectivamente—Es aquí—señalé la casa de dos pisos de columnas blancas y paredes turquesas, con dos balcones superiores delanteros, un jardín de arbustos con tulipanes lilas que ocupaba la fachada, y un sendero de piedra incrustada en el suelo que daba paso a la puerta de madera caoba—

-Bonita casa—dijo regalándome un cumplido—

-Gracias—le sonreí y me bajé del auto—Eres bienvenido cuando gustes—le invité como si le conociese de toda la vida ¿Qué me sucedía?—

-Gracias—me dijo con un tono extrañado aunque siempre sonriente—fue agradable conocerte.

-Oh, bueno de nada, también fue un gusto, gracias por traerme— ¡le agrado conocerme! Ahora estaba más encantada que nunca, no dejaba de sonreír, mis hoyuelos alcanzarían mi cien—

-De nada, y perdóname otra vez por lo de la tarde—se disculpó dulce y tierno nuevamente—

-No te preocupes, estas perdonado—sonreí, mis hoyuelos alcanzarían mi frente. Sentí el deseo de continuar la plática y conocernos más, pero las circunstancias no lo permitían, me despedí con un gesto de mano y le di la espalda—Adiós.

-Adiós—le escuché por lo bajo, mientras escuchaba el sonido del BMW alejándose—

Abrí la puerta de mi hogar, dando entrada al enorme recibidor lleno de cuadros y esculturas vanguardistas, un perchero y una pequeña mesa llena de fotografías enmarcadas donde colocábamos las llaves, siguiendo de frente estaban las escaleras centrales forradas del alfombra beige que llevaban al segundo piso donde se encontraban las habitaciones, el ático y un segundo baño.

Me extrañé cuando no escuche a mi madre reprochándome por la hora, es cierto los Lunes tiene reunión en el Club de repostería, he de reconocer que era una excelente repostera. Subí a mi cuarto a darme una ducha y colocarme el pijama, cené la comida que dejó mamá, no tenía actividades así que me eché a dormir, o intentar dormir, sólo tenía cabeza para Bill, no conseguía olvidarle, por poco que fue el tiempo que pase con él y como le conocí, no podía sacarlo de mi mente, estaba totalmente flechada, pasaron las horas y finalmente me quedé dormida esperando soñar con él.

-Fin del flash back-


Entonces cuando caminaba por el pasillo me tropecé con él—dijo suspirando—con él.

-¿¡Quién!?—preguntó Charlotte desesperada casi gritando, sí Charlotte, no Giovanna; se suponía que ésta última era la que menos paciencia tenía—

-Bill, con Bill—su tono de conversación se volvió meloso y bajo, idéntica al de una enamorada—se disculpó, pero me dijo que me lo recompensaría y se despidió... Y.

-¿¡Y!?—Insistió Charlotte—

-Entonces me devolví a la parada, pero como era de suponerse, ya no habría autobús, me quedé esperando un transporte particular en la parada siguiente, pero ninguno aparecía—inclinó su cabeza lentamente hacia abajo en seña de pena, luego levantó la cara y los ojos le brillaban—entonces sonó la bocina de su auto.

-¡Tiene auto! ¡Wow!—contestó Giovanna, ya se había tardado en sus comentarios incoherentes—

-Así es... Me llevó a mi casa porque me debía una, yo no quise que se molestara pero el insistió, una cosa llevo a la otra, entonces...

-¡Lo besaste!—interrumpió gritando Giovanna—

-¡No! Como se te ocurre, no. —Pero se le veía que quiso que pasara—el fue muy tierno y dulce, sobre todo caballeroso, conversamos en el viaje, hablamos de los estudios y donde vivíamos, resulta que vive en Water Hill—me quedé petrificada, vivía en mi urbanización—

-¡Pero si es donde vive Anabel!—exclamó Charlotte— ¡Oh, todo el destino actúa a tu favor Valery! Así tendrás de excusa de ir a hacer tareas en casa de Anabel y podrás verle.

-¡Hey!—reclamé, acaso yo no opinaba o que, no iba a convertirme en el closet de ninguna relación—

-Si bueno, pero note apresures Charlotte—soltó una risita, pues sé que se le pasó por la mente la idea—Todo fue de perlas, hasta que llegamos a mi casa, porque no conseguí hablarle más, me comporté como un bobalicona todo el tiempo, sólo para seguir sacándole una plática sin sentido, pero tuve que decirle adiós, ¡oh! El doloroso adiós. Sólo sé que durante toda la noche no pude sacarlo de mi mente, apenas dormí.—suspiró por segunda vez, pero esta vez con melancolía—Anabel, hoy en la mañana, estaba en otro mundo, no por el cumpleaños, sino porque me quedé, mas bien, aún estoy embelesada por él. Y quiera volver a hablarle, pero...

-¿Pero qué?—le pregunté para que terminara de finiquitar este dichoso asunto de una vez—

-Pero no tengo y no sé de dónde sacar el suficiente valor como para siquiera saludarle una vez más—habló un poco desilusionada de sí misma—la verdad no se que hacer.

-Pues bien—me levanté del pasto y sacudí mi pantalón cubierto de grama, igual Giovanna—siempre vas a contar con ayuda.

-A... A... Anabel ¿Qué vas hacer?—dijo asustadiza, sabía que tramaba algo, y en efecto así era. Después de toda aquella eterna historia, la cual me enterneció bastante, pues nunca había visto a Valery así de feliz, no iba a permitir que su cuento acabase así, no sí podía hacer algo al respecto y Giovanna sería mi cómplice— ¿Giovanna?

-¿Yo?—busqué con la mirada al chico por el cafetín ¡Eureka! Allí se encontraba, sentando charlando junto a otro chico de rastas de atuendo ancho en general y otro chico rubio de pelo largo de atuendo parecido al de Bill pero de colores más vivos—Ya verás.

-¡Anabel!—ahora si sentía el pánico de Valery, me resultaba gracioso, pero luego lo agradecerá, Giovanna y yo comenzamos a andar rumbo al chico lúgubre— ¡Giovanna!

Ignoré por completa las suplicas de Valery, en minutos ni siquiera la escuchaba, en pocos pasos frente al muy nombrado Bill, me detuve mirándolo curiosa por su aspecto. Los presentes se percataron de nuestra existencia y respondieron a mi gesto.

-¿Hola?-dijo el chico de ojos maquillados—

-¡Hola!—Saludó Giovanna estruendosamente, los chicos se sobresaltaron—Sé que no me conocen, pero eso no importa ahora, bueno ¿tú eres Bill?—dijo refiriéndose al chico que hablo—

-Pu... pues... pues si yo soy Bill— ¿tanta cara de psicópata traíamos?—

-¡Excelente!—sonreí macabramente—verás, probablemente ayer conociste a una amiga mía.

-¿Valery?—me interrumpió, yo no sé donde Valery le vio lo caballeroso, exagere—

-¡Esa misma!—Giovanna termino de hablar por mi—Bueno sucede que...

-Que le pareces un chico interesante y le gustaría conocerte más—acorté la explicación de Giovanna, sé que entablaría la historia completa—Claro si quieres, ahora mismo me debe de estar odiándonos por hacerle esto, pues es algo penosa, y no reúne el valor suficiente para hablarte, porque aún está avergonzada por lo de ayer.

-Oh—el chico sonrió ruborizado, mientras los otros dos colocaban una expresión de asombro en sus rostros, aparentemente sus amigos tampoco sabían nada—Bueno yo...

-¡Claro, él está encantado! Claro que acepta—respondió el chico de rastas por él, Bill lo miró incrédulo—Este sábado, Water Hill 07:00p.m. Casa 483º no falten. ¡Ah! Es un cumpleaños, así que compren regalos.

—Okey...—Disimule una sonrisa, me quedé perpleja, igual Giovanna, que estaba esperando que le habláramos o que, de pronto me sentí espiada, les dimos la espalda tratando de asimilar lo ocurrido, no era lo que tenía planeado, se suponía que terminaría en mi diciendo: “Sábado, en el cine, le encanta las palomitas acarameladas, lleva algo azul, 7:00p.m. Película de comedia, no seas impuntual”. Mientras me alejaba y sonreía por haber creado la cita perfecta—

-¡Esperen!—nos alcanzó la voz sutil del chico de cabello negro—Disculpen a mi hermano, es su venganza porque aún no sabe de Valery, sólo la lleve a su casa y exagera todo.

-Entonces ¿Valery no significa nada para ti?—pregunté inquieta—

-¡No! Quiero decir si, es decir, no me malinterpretes. Si, si quisiera conocerla—contestó algo agitado—

-Está bien, entonces porque mejor no la invitas personalmente—sugerí alegre—

-Claro eso haré—el chico caminó hacia los bancos donde estaban Valery y Charlotte, observé la mirada de horror y miedo de Valery—

-Hola Valery—dijo Bill— ¿Cómo estás?

-Ahm... Hola Bill, bien ¿y tú?—continúo la aparente “imposible” conversación—

-De perlas... Este... Me preguntaba si...— ¡Genial! Se iba a poner a tartamudear—

-¿Si?—Valery esperaba con ansias la pregunta—

-¿Quieres venir al cumpleaños de mi madre, este sábado?—soltó en un respiro—

-Cla... Claro—no se podía negar como contenía la felicidad, estaba por dar brincos y abrazar a todo el mundo—

-Que bien, bueno ya sabes donde vivo, casa 483ª 7:00p.m, te espero. ¡Oh! También vayan ustedes chicas—dijo el chico y se marchó sonriente y triunfante, apenas dejo señal de ausencia, Valery nos saltó encima—

-¡Las amo!—y su felicidad explotó—Las quería matar, pero entonces el se acerco, y ustedes, y él, y todo.

Empezó a babearnos con sus besos en la mejilla, era tierno hasta un punto que se volvía sofocante, pero así era Valery. Estaba muy contenta y eso me hacía aún más feliz a mí, pues Bill es el indicado.

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Re: Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

Mensaje  Admin el Jue Jul 07, 2011 9:48 am

ohohoh, por favor, tienes que continuar, me gusta esto, como es Bill y no se, como esta pasando todo, ¿Que pasara en la fiesta? Me mata la curiosidad. Continua pronto.

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Re: Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

Mensaje  LifesicKaulitz el Jue Jul 07, 2011 10:49 am

¡Aw! Gracias Almiss tus comentarios son amor Smile
Espero postear pronto, danke ♥️
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III: ¡Feliz cumpleaños Simone! Primera parte.

Mensaje  LifesicKaulitz el Lun Jul 25, 2011 10:50 pm

Bueno este capítulo constara de dos partes, estoy posteando la primera para que no se les haga tan largo de leer.
Lo escribí con mucho entusiasmo, por eso es tan largo este cap, heheh.
Y ademas incluí algunos detalles gráficos o imágenes, para hacer mas viva la descripción de algunos atuendos y obsequios (disculpen la variación en el tamaño).
¡Espero que lo disfruten! Estaré terminando la segunda parte para publicarlo sin tardanza.

Siempre suya, Lifesic


  • III: ¡Feliz cumpleaños Simone!


Los interminables miércoles. Física, Química, Matemática y Deporte, la tortura de una vida en 8 horas, 8 insufribles e infinitas horas, los jueves que le siguen tampoco hacen diferencia Inglés, Historia y Psicología; bueno a excepción de ésta última, los viernes los amados viernes que finiquitan una semana de conocimiento, de cual quien sabe si recordarás en 5 años… Espero que sí.

Artística era la última clase, las chicas y yo habíamos acordado salir e ir a comprar el regalo de la madre de Bill, después de todo fuimos invitadas, no pensábamos llegar con las manos vacías, aunque al no conocerla será un poco difícil escogerle un obsequio apropiado. ¡Como odio los eventos imprevistos! Es decir, los que yo no organice, probablemente sea un poco controladora en ese aspecto, pero como no he de serlo, sí soy la presidenta del comité de decoraciones para los eventos escolares, y a decir verdad hacía un estupendo trabajo año tras año “Festival de primavera” “Día de la educación” “Baile de Verano” “Festival de las madres y padres” “Baile de las máscaras” “Halloween” etc. Todos ellos despampanantes en arte, música y organización; me encantaba ser presidenta del comité, lo amaba de hecho ayudaba a derrochar mis habilidades creativas en algo productivo (también me subía el ego) pero si eres líder no sucedería algo así ¿no?

-Como asignación para el viernes próximo deben dibujar los 3 tipos de columnas griegas que se utilizaban en la época de Cesar…—culminó la clase del profesor Frederick Müsli—

Apenas sonó la campana, y el grito de gloria se escucho al unísono en los chicos del salón. El rostro de satisfacción de Charlotte, Giovanna y Valery le hacía juego a toda la situación, igual que el mío. Caminamos hasta la parada de los autobuses que llevaban al Mall, hasta que abordamos el primero que llego, sinceramente me encontraba algo nerviosa pues no sabía que podría regalarle a la señora, tenía el dinero y la idea, pero y ¿Si no le gustaba? ¿Si me ponía mala cara? ¿Si me corre de la fiesta? ¿Por qué me preocupaba? No se supone que la que debería de estar nerviosa es Valery, ella sólo llevaba su sonrisa de oreja a oreja de lo más tranquila, como si todo estuviese perfecto en su sitio bajo su control ¿Cómo lo logra? Ahora el miedo empezaba asomarse, incluso se me ponía la piel de gallina, mi primera impresión a una persona que ni conozco y sería totalmente desagradable…

-¡No puedo!—tenía que decir algo, el silencio me estaba matando además llenándome de todas aquellas ideas psicóticas, tomando propiedad de mi mente—

-¿Qué sucede Anabel?—preguntó Valery, mientras Giovanna y Charlotte me miraban extrañadas, aunque ya estaban acostumbradas a mis inesperados cambios de humor—

-¡No iré a la fiesta!—me quejé, era la única salida, que presión—No puedo.

-¿Qué? ¿Cómo que no iras?— me reclamó Giovanna—

-Bueno, es que… Es que si no le gusta el regalo a la señora, yo ni la conozco, es demasiado inapropiado llegar a una fiesta que un obsequio para alguien que jamás has visto en tu vida, la fiesta es de la mamá, no de Bill ella tuvo que ser la que nos invitara, así estaría más cómoda, sinceramente no me parece—unas cuantas palabras para ocultar mis nervios, y ponerlas de acuerdo conmigo y así ninguna iría, se lo que harán—

-¿Y tu esperas que me crea tus excusas?—Valery sabía exactamente lo que planeaba, que te puedes esperar de una persona que te conoce hasta el último cabello— Sólo tienes miedo de no caerle bien a la mama de Bill y que te saqué de la fiesta, o quedar mal parada ¿no?

-¡Claro que no! Yo no puedo ir a un sitio como polizonte, no esa no soy yo.

-Ajá, y te creo—Valery me miró incrédula—Por favor Anabel, cuantas veces no has llegado a un sitio donde no conoces a más nadie que nosotras y terminas divirtiéndote y conociendo a gente “extraña”—hizo los gesto de las comillas con sus dedos—Has inventado las peores excusas de tu vida, no seas cobarde, sabes que al final todo saldrá como tú quieres, siempre es así.

-Si bueno…—ella y su poder del convencimiento, ¡Dios! Era realmente buena, la próxima vez compraré orejeras antes de escucharle—Está bien.

-Sí, además no tienes nada que perder, después de todo la que necesita caerle bien a la mamá de Bill es Valery—comentó Giovanna—

-Claro, porque si te sacan de la fiesta, no volverás a ver a la mamá de Bill, a cambio Valery puede que entonces no vuelva ver a Bill o pueda conocerle—acotó Charlotte, los ojos de Valery comenzaban a desorbitarse—

-Gracias chicas, no se había ocurrido pensar en ello hasta que empezaron a hablarlo, ahora la que vas a estar temblando como estúpida seré yo—Valery se escandalizó totalmente, vaya que Bill le interesaba bastante, ¡Oh! Todo era tan bello—

-Tranquila si te corren nos vamos contigo—dijo Charlotte, Valery la fulminó con la mirada, todas nos echamos a reír, excepto Valery—

-No me causa gracias—soltábamos más y más carcajadas, hasta que no detuvimos—

-Tontuela, todo saldrá bien y si no, habrá otros—no era buena consolando, aconsejando si, consolando no, ese era el trabajo de Charlotte—

-Exacto, mira que tiene un hermano gemelo, y no está nada mal—decía Giovanna—

-¡Giovanna!-dijo Charlotte—

-¿Qué? Si es verdad—yo sólo solté a reír mientras le miraba graciosa—

El autobús dio un frenazo que hizo que nos termináramos de sentar como debíamos, ya habíamos llegado al Mall, nos bajamos frente a la gran estructura. Y heme allí frente miles y miles de tiendas de las cual una sería la afortunada de tener el regalo perfecto y se llevaría mi dinero. Empezamos por el primer piso, tiendas de celulares, televisores, computadoras, cámaras; algunos bancos y uno que otro centro de comunicaciones. Nada importante de ver, caminábamos hacia el segundo piso mientras charlábamos sobre la tarea de Artística y del hermano de Bill, aunque de él sólo hablaba Giovanna, probablemente se convertiría en su crush o algo así. Segundo piso: tiendas de perfumes, relojerías, antigüedades e inmuebles, pensé en regalarle un perfume ¿Por qué no? Pero quien sabe que aroma era el adecuado, o si era alérgica, deseche la idea. O tal vez un reloj de aguja de esos que trae un juego de correa y aro, no muy repetido, deseche la idea nuevamente. Puede que coleccione algunas rarezas o antigüedad, ¿Cuadros abstractos? ¿Piedras o cuarzos? ¿Barcos de botella? No muy varonil, además costaban una fortuna.

Tercer piso, finalmente tiendas femeninas: bisutería, anillos, joyas, zapatos, vestidos, tiendas de marca, cosméticos, maquillajes; me sentía en un ambiente totalmente distinto como entra a la atmósfera de otro planeta, ¡aquí! De este piso no saldría con las manos vacías. Nos embelesábamos con los maniquís de las vitrinas viendo atuendos que compraríamos como si el obsequio fuese para nosotras, sin prestarle atención a las tiendas para damas, allí duraríamos un buen tiempo.

-¡Chicas!—les grite, para liberarlas del aparente trance, parecían que les brillaban los ojos cada vez que pasaban por cada tienda, igual que un mosquito siguiendo esas lámparas excesivamente luminosas— ¡Hey!—chasqueé los dedos—

-¿Eh?—como que si resulta lo de chasquear—

-Llevan horas viendo las tiendas juveniles, vinimos a comprar el obsequio a la madre de Bill ¿Recuerdan?— ¿que acaso la única preocupada era yo? Incluso Valery estaba drogada con la moda— ¿Ya pensaron en que van a comprar?

-Claro, claro… Lo tenemos todo controlado, solo veamos unas tiendas más de…—Charlotte hablando con el aire, mientras se acercaba a la vitrinas de Bersk—

-¡Charlotte!—se detuvo a medio camino—Ven acá—le hice seña con el dedo—

-Pero si estoy viendo los regalos para la mamá de…—volteaba una vez más concentrada en los vestidos de los maniquís, chasqueé mis dedos sobres sus oídos— ¡Hey!

-Bueno así oirás—Giovanna y Valery se acercaron a mí—Bien ¿Qué van a comprar?—mire a Valery, ya debería de tener algo en mente— ¿Valery?

-Bueno yo quiero regalarle un collar y un brazalete de cristales pequeños que vi— ¡No andaba tan distraída después de todo!—

-Excelente ¿y tú Giovanna?—giró los ojos buscando algo en su mente, lo primero que le viniese—

-¿Yo? Bueno yo pienso regalarle… Regalarle una blusa, si una blusa.

-¿Estás segura? Y si no le queda.

-Claro que le queda, yo la conozco—me quedé perpleja ¿Cómo que la conocía? Todo este tiempo en una angustia por escoger lo correcto, y ella la conoce y no dice nada—

-¡Que la conoces! Que voy hacer contigo Giovanna, porque no lo dijiste antes.

-No pensé que fuese importante.

-¡Como que no! Así se nos facilita todo a todas—la miramos parapléjica, tanto gadgets le succionaban las neuronas—

-No es que la conozca totalmente, sólo sé quien es físicamente, por el comité de bienvenida ella es miembro de la junta de representantes—

-Bueno, está bien y cuando la viste ¿Cómo se vestía?

-Bueno, algo formal pero no muy elegante y a la vez casual.

-¡Perfecto! Eso me ayudará a escoger mi obsequio ¿y tu Charlotte?—

-Yo podría regalarle un bolso.

-¡Un bolso! No un bolso es lo que tenía pensado yo—hice un puchero—

-Bueno ambas le regalamos un bolso.

-¡Charlotte! La idea es regalarle algo diferente cada una—insistí a ver si cambiaba de idea—

-¿Entonces que propones que le regale?—Tenía razón, que le regalaría ella, no podía ser tan egoísta, ¡Oh! El perfume—

-Que te parece un perfume, tú tienes mejores gustos con ellos que yo.

-¡Cierto! Uno de rosas, claveles y ámbar le quedará perfecto.

Todo salió bien, cada una había comprado el regalo que tenía pensando, eran perfectos. El collar y el brazalete de Valery estaban bañados de plata con pequeños cristales incrustados, sencillo a simple vista pero a la vez sutil y elegante; La blusa de Giovanna hacía juego con la bisutería, de satín blanca con detalles volados en el cuello, el perfume de Charlotte tenía un olor exquisito, indicado para una señora jovial y conservadora; mientras que mi bolso de cuero plateado con lentejuelas y bordado agregaba el toque final a los obsequios.










Al fin terminamos las compras, fuimos hasta la feria tomamos un batido antes de irnos, recorrimos una vez más el Mall observando que una que otra prenda para uso propio y nos dirigimos a la parada de autobuses. Giovanna fue la primera en quedarse pues vivía en unos apartamentos muy cerca del centro Weißenfels en Südring, luego venía Valery que se quedaba en la avenida Menschen, después Charlotte en ßeuditzstraße y finalmente yo en lo más recóndito de ßei ßeuditz la urbanización de Water Hill, por donde vivía el susodicho Bill.

Llegué a casa a ducharme, estaba exhausta de tanto caminar por las tiendas, ya eran las 7:00 p.m. había anochecido muy rápido, mamá no tardaría en llegar del trabajo igual que mi padre, la cena ya estaba lista pues Helena preparaba la comida y hacía los quehaceres en el hogar, no por ello me comportaba como una mimada a mi me correspondía ordenar mi cuarto y ayudar en las compras del hogar, no me quejaba de hecho me gustaba sin tener obligaciones me aburriría en casa.
Sentí todos mis músculos completamente relajados y mis huesos desvanecer, una ducha antes de dormir era tan celestial como estar sobre una nube, comí los macarrones con albóndigas que había preparado Helena y regresé a mi cuarto para caer en un profundo sueño…


" Me encontraba en un pasillo oscuro que llevaba directo a una sola habitación, por cada paso todo se volvía más claro ¡Era el pasillo de la escuela! El que lleva al gimnasio, entré y me envolvieron las luces, las serpentinas, los trajes, los globos y las personas ¿Pero que era todo aquello? Observé el gran letrero que colgaba en lo alto del techo “Baile de Verano” ¡Oh era el baile! Busqué con la mirada a las chicas pero nos la vi, me entremezclé con las parejas de la pista hasta llegar a los bocadillos, me encontraba por beber un vaso de ponche pero alguien toqueteó mi espalda me volteé, pensé que sería Valery pero no, era Bill extendiéndome su mano en señal de invitación ¿Acaso me estaba invitando a bailar? Pestañeé varias veces, seguramente me confundió con Valery las luces se pagaron y encendieron en un instante, ya no había nadie sólo un gran gimnasio decorado y el silencio; me entró algo de miedo ¿Qué estaba sucediendo? Sentí la presencia de alguien detrás de mí cuando me disponía a mirar unas manos cubrieron mis ojos y mi boca ¡Me estaban secuestrando! Mi corazón se aceleraba mientras crecía el pánico, estático y en shock mi cuerpo no respondía ningún movimiento en mis intentos de zafarme, arrastrada a otro sitio mis ojos recobran su visión ya no los cubrían ni mi boca tampoco, asustada mire a todos lados ¡En donde rayos me encontraba! Sólo veía pinos, ramas secas en el suelo y la luna llena.

Entonces la silueta de un chico se acercaba a través de las sombras de la noche ¡Quien eres! ¡Qué quieres! Grité pero no escuchaba mi voz él se acercó más y más hasta poder divisar su rostro, con su mirada penetrante viéndome como si fuese su presa indefensa, retrocedí pero un árbol me bloqueo chocando mi espalda con él, el chico se siguió acercando a mí aún no reconocía quien era; entonces quedó frente a mí a escasos centímetros de mi presencia sin decir alguna palabra, la nube que pasaba bloqueando la luz de la luna desapareció dejando que un rayo de luz nocturna tocase su cara, su piel blanquecina resplandecía junto con sus labios rosa pálidos.

Miré fijamente sus ojos directo a sus iris color miel sumergiéndome en un mar de emociones que no sabría explicar “No tengas miedo” resonó y reaccione al trance. Antes de asimilar lo que estaba sucediendo él ya me había acorralado contra el árbol, haciendo que mi piel erizara dejándome a milímetros de su rostro y sin poder despertar a mi cuerpo en busca de un reflejo que me hiciera moverme, su delicada mano sostuvo mi quijada permitiéndome mirarlo una vez más antes dejar caer mis párpados y sentir aquel tibio y húmedo beso que ponía en mis labios y en un gesto de inercia mi boca pronunció…
"


-“No fear, destination darkness”—sonaba el celular a todo volumen, mi cabeza daba vueltas y aún medio dormida contesté— ¿Aló?

-¡Anabel! ¿Ya estás lista? Las chicas y yo vamos para ya y de allí salimos a la casa de Bill— ¿Lista, para qué? ¿Bill?—

-¡Oh no!

-¡No me digas que aún no estás lista!

-Claro que lo estoy ¿Quién habla?

-¡Valery! Más te vale que sea verdad, estamos llegando, bye—lo había olvidado completamente, hoy era la fiesta—

-¡Espera Valery!—sonó el tono de colgado—

Que iba hacer, aún no estaba lista, no creo que haya dormido tanto, me fijé en el reloj… ¡4:00p.m.! Es imposible, bajé corriendo a ver a Helena, no estaba ¡Claro es sábado! Me fijé en el reloj de la sala ¡4:00p.m.! No era mentira, como flash me metí a ducharme salí rápidamente me peiné y cepillé… ¡4:45p.m.! ¿Acaso el tiempo conspira en tu contra cuando te quedas dormida? Escuché el timbre de la entrada, me temblaron las piernas, abrí mi closet escogí lo primero y más decente que encontré y me vestí.

-¡Anabel!—escuché la voz de Valery desde el primer piso—

-¡Estoy en mi cuarto!—grité, sonaban los pasos en las escaleras—

Recogí mi toalla y el pijama, acomodando y escondiendo cualquier rastro que indicase mi retraso, se abrió la puerta del cuarto, tendí la cama y me tiré sobre ella a leer una revista vieja, como si las estuviese esperando toda la vida.

-¡Llegamos!—avisó Giovanna, dejando pasar a las demás que inspeccionaban todo como escena del crimen, en especial Valery, las miré—

-Ya era hora—mentir un poco no hace daño a nadie—

-Ajá ¿Ya estás lista?—preguntó otra vez Valery—

-¡Claro! Que no lo ves—espeté con total normalidad—

-¿Y tú regalo?

-Allí—señalé mi peinadora, donde se encontraba una bolsita con un lazo muy elaborado—

-Muy bien, ella está lista pero a mí me faltan mis retoques—dijo Charlotte y en un santiamén se sentó frente al espejo y empezó a maquillarse, Giovanna le siguió y comenzó a retocar su cabello, mientras que Valery se sentaba en la copa de mi cama—

-Pensé que te habías quedado dormida.

-¿Yo?—le sonreí con ironía— ¡Jamás! Puntualidad es mi segundo nombre.

-¿Ah sí? Y que hacen ésta toalla en el piso—recogió una toalla pequeña y mojada en el piso—

-¿Esa?— dije con nerviosismo ¡Mi toalla del cabello! La olvidé completamente—Eso es un trapeador.
-¿Y qué hace un trapeador aquí?

-Pues que derramé café en el suelo y lo limpié con ese trapeador.

-Yo no veo ninguna mancha de café por aquí.

-Pues porque lo limpié.
-Anabel…

-¡Ok! Si me quedé dormida y hace media hora fue que vestí, esa es mi toalla del cabello—Bueno me había quedado dormida, aún no explico porque tanto tiempo, tomé la toalla y la colgué—

-¡Tonta! Por lo menos ya estás lista.

-Sí pero tú y tú acoso me estresa.

-¿Y si no te hubiese despertado, como hacías? Tanto que fastidiaste por el obsequio y casi te pierdes la fiesta

-No exageres, algún día me despertaría.

-¿Cuándo? A las 6:59p.m.

-Si dramática—soltó una risita—

-¿Y porque te quedaste dormida?

-Pues en realidad…—no tiene ninguna explicación coherente, nunca me había quedado tanto tiempo dormida, porque…—

-¿Anabel?—me quedé completamente en silencio, las imágenes de aquél sueño llegaban a mi cabeza como chispas, el baile, la luna, el bosque, él— ¿Anabel?—llamó una vez más… Él, él, el de mi sueños ¿Quién era?— ¡Anabel!

-¡Ya te oí!

-Pues parecía que no ¿Qué paso?

-No lo sé, simplemente me quedé pensando en un sueño extraño que tuve.

-A lo mejor fue eso, soñaste demasiado—sonreí—

-Si debe ser eso, soñé demasiado.

-¡Hablando de sueños!

-¿Qué?

-¡Adivina con quien soñé!
-No lo sé ¿Con quién?

-¡Anabel! Pues con Bill—le brillaron los ojos… Bill… ¡Bill! La imagen de su rostro chocó con mis pensamientos ¡Era Bill! Espera ¿Era Bill?—

-Ah… Bill…

-¡Sí! Todo fue muy hermoso soñé que íbamos juntos al baile de verano y bailábamos juntos ¡Me llevó flores! Pero cuando yo tenía que irme terminaba el sueño y el que se quedaba en el baile—hizo un puchero… Ella también soñó con el baile ¿Qué significaba eso? ¿Por qué yo soñé con él? Y además… aquel beso—Me da vueltas el estómago ¡Oh Anabel que haré hoy!

-Nada, solo serás tú misma y el te amará—aunque escuchaba sus palabras, una parte de mí inconsciente y desconcertada trataba de buscar explicaciones a ese sueño ¿Por qué le daba tantas vueltas al asunto? Deseché la idea y me concentré en Valery, miré el reloj de mi muñeca… 6:00p.m. — ¡Ya son las seis!

-Paso el tiempo volando—miramos a Charlotte y Giovanna, aún se arreglaban, había pasado una hora y aún no estaban lista, increíble— ¡Hey chicas!

-¡Giovanna! ¡Charlotte!—se sobresaltaron y voltearon—

-¿Qué?—dijeron al unisonó—

-Ya son las 6:00p.m. ¿Cuántos “retoques” les faltan?

-Unos cuantos más y estaremos listas—dijo Giovanna, Valery yo las miramos incrédulas, no habían entendido el mensaje, soltamos una risita—

Se hicieron las 6:30p.m. Giovanna y Charlotte terminaron sus “retoques” bajamos de mi cuarto sin descuidar que dejáramos los obsequios, salimos de mi casa dirigiéndonos a la casa de Bill. Giovanna traía un atuendo informal, elegante y a la vez casual, una chaqueta pequeña entallada negra que hacía juego con su pantalón y una blusa de volados en la parte superior con estampados coloridos, Charlotte lucía una atuendo más delicado y sutil usaba un vestido casual d gris y negro en algodón. Valery igual que Charlotte tenía un estilo también delicado pero no tan sutil, una camisa de volados en los hombros color turquesa y una falda algodón negra, yo por mi parte llevaba algo más ligero pero chic, un jean negro y una chaqueta pequeña de rayas blancas con una camisa holgada, no tanto, de algodón con un estampado juvenil. Luego de haber cruzado unas cuantas casas y haber cambiado de acera finalmente dos cuadras más adelante hacia la izquierda después de tres primeras casas se encontraba, la casa 483ª de lejos se veían las luces encendidas y algunas voces de gente charlando y música por lo bajo. Paredes beige y kaki, de dos plantas de techo inclinado y a la vez plano lleno de tejas rojizas, columnas blancas adornaban la entrada que daban paso a un pasillo de extremo a extremo donde le seguía una puerta marrón, unas cuantos casa de porcelana decoraban las paredes de la entrada, una casa muy cálida y con un toque colonial.









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Re: Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

Mensaje  Admin el Lun Jul 25, 2011 11:54 pm

¡oh por dios! yo me quede petrificada al leer ese sueño, ¡y me gusto! que hermoso, tienes que seguir pronto y subir la próxima parte, leo tu fic y se me pasa todo muy rápido, con decirte que sentí corto el capitulo, haha, !que emoción! creo que pronto pasara algo malo, ohoh pronto lo sabre. Smile

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We are here, together...just hearing the sound of our hearts beating...no one seems to hear...I love you,♥️A&B.
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III: ¡Feliz cumpleaños Simone! Parte final.

Mensaje  LifesicKaulitz el Mar Ago 16, 2011 5:52 pm

Lamento no haberlo posteado antes, pues aún me faltaban los detalles finales y además no tenía Internet.
Aquí se los dejo C: Enjoy it.


  • III: ¡Feliz cumpleaños Simone! Parte final.

Y henos allí paradas frente a la puerta de caoba brillante, los nervios se sentía a flor de piel, incluso podría decir que sentía los de Giovanna (la que no teme a nada) no se que tanto esperábamos ahí como estatuas, se escuchaban algunas voces de conversaciones y pasos de aquí para allá, me entraba un poco de desesperación no había llegado hasta allí para acobardarme, levanté mi dedo cerca del timbre.

-¡Espera!—dijeron las chicas—

-¿Qué? Ya llegamos ¿no?

-Sí pero…—decía Giovanna—

-¿Pero?

-Estoy nerviosa ¿sí?

-No eres la única, pero ya estamos aquí chicas, todo saldrá bien ¿recuerdan?—las chicas asintieron y dándome aprobación, presione el timbre de aquella residencia. Mi corazón se aceleró pensando en expresión que pondría la señora al abrir, las piernas me temblaron por un momento, quería correr sinceramente la valentía me abandonaba en los momentos más importantes, vaya amiga. La puerta de madera se abrió lentamente…—

-¿Buenas?— ¿Señora? Yo no podría etiquetar de señora a aquella mujer tan jovial que me abría la puerta, de una estatura promedio y vestido floreado de corsé con unas hermosas zapatillas de tacón negras. Su rostro sonriente me inspiraba una paz y calidez, igual a la de una tía que aprecies mucho, anonadada completamente por su encanto maternal realmente desprendía esa aura característico de alguien muy tierno, cariñoso y compresivo—

-Buenas noches…—Giovanna me dio un codazo—

-Buenas noches…—lo pensé dos veces, no quería decirle señora ¿pero qué otra palabra había?—Señora… ¿Está Bill?—dije aún nerviosa—

-Si claro ¿Quién le llama?—me miró curiosa pero no severa—

-Dígale que de parte de Valery—sentí la mirada de Valery clavada en la espalda como un pellizco—

-Está bien—sonrió—ya le llamo—se alejó de la puerta lentamente, hasta la antesala que entreveía con la puerta abierta— ¡Bill!—la figura del pelinegro apareció frente a la señora, después de unas cuantos murmullos y sonrisas, el chico se acercó hasta nosotras—

-¡Hey!—dijo alegre— ¡Bienvenidas!

-Gracias—dijimos al unísono, sonreímos y entramos al gran recibidor, escuchamos el cerrar de la puerta y volteamos para encararle, como sé que las chicas aún se sentía intimidadas, hable por todas—Y… ¿Qué tal?

-Pues todo bien, pensé que no vendrían, pero ya están aquí—dibujo una mueca. Se hizo el silencio incomodo, entró el chico de rastas que había visto en el cafetín—

-No te las quedes todas, egoísta—bromeo mientras se posaba junto a su hermano— ¿No piensas presentar?

-Pues bien…—en realidad él sólo conocía a Valery, pues ninguna de nosotras se había presentado—Yo…

-Mi nombre es Anabel—dije sin dudar, el chico del piercing en el labio me sonrió—Tu hermano no nos conoces, pues aunque nos invito olvidó preguntar nuestros nombres—volteé para hacerles una seña con la mirada a las chicas—Mucho gusto.

-El mío es Giovanna, igual mucho gusto—Charlotte la imitó—

-Hola soy Charlotte, gracias por invitarnos—y finalmente aunque con algo de pena Valery se presentó nuevamente—

-Y bueno yo soy Valery—el chico de ropa anchas nos inspeccionó con la mirada a cada una mientras nos presentábamos, se notaba que tenía complejo de Casanova o Don Juan, mas no me dio mala espina—

-Es un gusto también para mí, guapas— ¿Tan pronto empezaba a coquetear? ¡Qué tipo!— Oh, por cierto mi nombre es Tom.

-Sí, el es mi hermano, el egocéntrico y entrometido Tom—bromeo, mientras su hermano le ponía mala cara—Bueno, pueden dejar sus bolsos por aquí—señaló un perchero cerca de una mesa con adornos, los dejamos allí en ese instante, aún había mucha tensión—

-Y bien ¿Dónde está la cumpleañera?—solté con entusiasmo para romper un poco el hielo, me sentía completamente en un desierto, las chicas sólo se quedaban mirando o haciendo muecas a mis espaldas sin decir una palabra ¿Y yo era la cobarde?—

-Está por aquí…—hizo ademán para que le siguiéramos, entonces pasamos de la antesala al salón, piso de madera lustrada muebles de terciopelo vinotinto un piano de mesa cerca de una ventana de cortinas color crema un alfombra de estampados abstractos y unos cuantos invitados con copas de vino en mano, con miradas fijas en las cuatros chicas desconocidas en ese sitio—…debe de estar en el comedor—como un mosquito detrás de la manada atrás de Bill nos encontrábamos, me temblaban las piernas sentía la sensación de que tropezaría en cualquier momento y quedaría tachada de por vida, además de la mirada de su hermano clavada en mi espalda no me sentaba nada bien. De lado de los muebles después de unos pequeños escalones pasando el arco entrabas al mini corredor que te llevaba al comedor, un gran comedor de seis personas repleta de bocadillos pasabocas dulces y ponche, gruñeron mis tripas pues no había comido nada luego de levantarme, levanté la mirada algunas vitrinas llenas de copas vasos y platos de porcelana, más gente charlando con pequeños platillos llenos de comida— ¡Hey, Gordon! ¿Dónde estás mama?—llamó a un señor un poco más alto que la señora que había visto, igual de jovial cabello castaño robusto apuesto pero con algunas arrugas cerca de sus sienes—

-¿No está en el salón?

-No, vengo de allí—el señor se nos quedó viendo durante unos segundos, extrañado—

-Debe de estar en la cocina.

-Entiendo—y antes de seguirle nuevamente—Chicas, esperen aquí mientras le busco, así no tendrá que recorrer toda la casa en busca de mi madre—sonrió y se fue antes de poder decirle un “Ok, está bien”. Respiré profundo, volteé para mirar a las chicas, estaban totalmente tensas y mudas, noté que el hermano ya no estaba, miré los bocadillos con sumo apetito quería devorarlo todo al momento, pero no era apropiado, ojeé una vez mal el comedor—

-¿Y ustedes quiénes son?—dijo una voz masculina a mi espalda, volteé, era el señor otra vez—

-Oh…—me había asustado y era la única que hablaba nunca me había sentido tan presionada—Pues nosotras…

-Bill nos invitó—finalmente después de una eternidad, Valery decía algo—

-Sí así es, estudiamos en el mismo sitio— ¡Aleluya! Giovanna—

-Ya veo, es que los chicos no acostumbran a traer chicas, bueno no todo el tiempo—sonrió—Y aún mas Bill—soltamos una risita—

-Pues la verdad, es que Bill nos invitó fue para conocer mejor a Valery—Charlotte se tomo demasiada confianza, el rostro del señor sólo nos brindo una noble sonrisa—

-¡Charlotte!—le sentenció Valery, la cara de blanco yeso paso a un rojo manzana—

-¿Entonces tú debes ser Valery?—los ojos de Valery se desorbitaron completamente—

-Si… si soy yo… un gusto…—todo su rostro temblaba, y su cuerpo también—

-Cierto ¿Dónde están mis modales? Mi nombre es Gordon Bouchard, pero pueden llamarme Gordon no es necesario lo de “señor” soy el esposo de Simone, o más bien la cumpleañera—

-Oh… entonces usted es el padre de Bill.

-Podría decirse que sí, pues los conozco desde pequeños y les he criado desde entonces.

-¿Entonces usted no es su padre biológico?—Giovanna con sus preguntas más inapropiadas, Gordon frunció un poco los labios, más no se mostró molesto, pero se le notó la incomodidad—

-No, no lo soy—dijo con voz seca, aclaro su garganta—pero los quiero con si fuesen mis hijos propios, igual que los chicos a mí—sonrió, y nuevamente expresó gentilidad—

-Es verdad, padre es el que cría—dije en tono de apoyo, el permaneció callado—Mi nombre es Anabel, es un gusto…—titubeé—Gordon…—el señor sonrió con total amabilidad, luego Giovanna y Charlotte hicieron su presentación formal, aunque sólo eran minutos los que pasábamos allí charlando con aquel hombre gentil y noble sobre nuestras vidas y gustos, como si nos conociésemos de toda una vida era increíble las cosas en común que podrían llegar a tener un adulto y cuatro chicas de 15 años en una fiesta en la que casi totalmente eran como intrusas, no obstante ese detalle desapareció pues nuestros nervios calmaron y la boca nos dejo de tartamudear. Unos quince minutos bastaron para forjar un agradable lazo con el señor Gordon, luego Bill apareció a nuestras espaldas con la señora que ya habíamos visto en la puerta—

-Ellas son mamá—las señora nos escaneó con la mirada, en un movimiento de 180ª con su cabeza, Gordon rompió la hostilidad—

-Cariño, te ves preciosa ¿Quinta vez ya?—la señora sonrió tiernamente y le besó en la mejilla—

-Sí, ya es la quinta vez que me lo dices.

-Entonces sólo me faltan 31 veces más—le miró con dulzura— ¿Ya conociste a las amigas de Bill?—nos miró nuevamente—Son unas chicas estupendas, estudian en el mismo instituto que los chicos, verdaderamente que son unos dulces andantes—en un movimiento inerte, bajamos nuestras cabezas al mismo tiempo—

-Sí, yo les abrí la puerta, pero no sabía quiénes eran hasta que mencionaron a Bill.

-Lamentamos haber sido inoportunas—Valery se adelanto, me quedé perpleja a lo mejor ya estaba más tranquila—

-No se preocupen, es un gusto que estén aquí, siempre es bueno conocer gente nueva—dijo sin mucho afán—

-Mi nombre es Valery—finalmente, hicimos lo mismo nos presentamos, ella sonrió y continúo cordial, aunque no sé por qué extraña razón sentía que algo le incomodaba, recordé los obsequios—

-Yo… yo no le conozco mucho, y sinceramente me siento como una intrusa. Aunque usted será muy amable con nosotras y dirá que no es así, pero me apena llegar con esa sensación de polizonte—hice una pausa, respire…—Espero que le guste, por favor no sienta que lo hice o bueno lo hicimos por obligación, nos alegra que nos hayan invitado pero es extraño, espero me entienda—le sonreí apenada, y le entregué el obsequio que traía en mano, preferí mil veces serle sincera y que me botasen de la fiesta, antes que estar toda la noche buscando como romper el hielo, fue como quitarse una carga de encima—¡Feliz cumpleaños!—dije para finiquitar, ella sólo sonrió con amplia sinceridad y agradecimiento, sentí como si me hubiesen la dado la llave de la ciudad o algo así—

-Tienes razón cariño, son unas chicas estupendas—Valery, Giovanna y Charlotte también dieron sus obsequios—Está bien querida—dijo refiriéndose a mi—No te aflijas, aquí estamos para compartir y conocer, y además hay algunas personas que están aquí y ni siquiera se quienes son—le sonreí, tenía ese presentimiento de que me llevaría de maravilla con Simone—Bill…

-¿Sí?

-Ten lleva los obsequios a mi cuarto, yo me quedaré charlando con ellas—Bill salió del comedor con los regalos junto con Gordon, quien también abandonaba la habitación—

-Vengan chicas, acompáñenme por acá—nos llevó al salón, luego de uno que otra felicitación de los demás, nos sentamos en el sofá entre moda, amoríos y vida social se fueron otros veinte minutos. Entonces una señora apareció—

-Simone ya están listas las chupeticas de pollo, pero aún tengo algunas en la estufa ¿Puedes repartirlos?

-Claro, ya te ayudo—la señora asintió y se retiro—Bueno chicas, no tengan pena si quieren algún bocadillo están en el comedor, disfruten la fiesta—cuando estaba dispuesta a retirarse, pensé en ayudarle—

-¡Espere!

-¿Dime cariño?

-Bueno yo… yo quiero ayudarle con lo de la cocina… es que usted es la invitada de honor de aquí… usted es la que debería estar disfrutando la fiesta.

-Oh… no tienes que molestarte cariño.

-Insisto, déjeme ayudarle—hizo un gesto de aceptación y le seguí, las chicas me miraron extrañadas pero se quedaron en el sofá charlando, hicimos el recorrido del salón al comedor, a mano izquierda dando con el pasillo otra vez entrabas a la cocina, llena de vapor por el calor que desprendía la estufa. Chupeticas de pollo, dedos de jamón y queso empanizados, aros de cebolla, todos aquellos pasabocas cocinándose a cargo de la señora que había interrumpido, volteó a mirarnos apenas notó nuestra presencia—

-Verenisse, ella es Anabel, quiere ayudarnos—le saludé con la mano en el aire—

-¡Maravilloso! Porque necesito manos extras por aquí—dijo entusiasmada, y yo más que feliz de poder ser útil—Bien Anabel, puedes repartir los deditos que ya están hechos de esa bandeja.

-¡Ok! No hay problema.

-Oh, pero hazle le falta la salsa rosada ¿Puedes hacerla?...—caminaba de un lado hacia otro, aderezando allí, picando allá, batiendo aquí, removiendo acá—Hermana, tu podrías ayudarme con el paté de atún, ya está listo sólo falta colocarlo en el platillo con los bizcochos.

-Seguro—dijimos al unísono y soltamos una risita, mientras Simone destapaba los empaques de bizcochos, yo mezclaba la salsa de tomate con la mayonesa en un pequeñito bol, luego de colocarlo en la bandeja con los deditos y palillos—

-Listo—Salí a repartir como la mejor mesera del mundo, irónicamente sentía que podría conquistar el mundo, alguna gente en el comedor bebiendo ponche que continuaban viéndome raro, apenas entre el salón los niños que estaban arrebataron contra mí por la fritura, otros sólo comían y sonreían el ambiente incomodo en que el me sentía desapareció completamente, yo sólo ofrecía y ofrecía con toda la tranquilidad y felicidad del universo. Las chicas aún en el sofá, pero esta vez Charlotte charlaba con Tom mientras Giovanna le miraba con recelo y platicaba con un chico rubio, que ni sé de donde habrá aparecido. Caí en cuenta que Valery no estaba, una sonrisa bobalicona se dibujó en mi cara y un cosquilleo pasaba por mi estomago, extraño. Pasé al patio, indescriptible la mayor decoración se encontraba afuera junto al pastel, algunas mesas forradas de mantel color crema en juego con las seis sillas que llevaba, luces de rocío blanca entre los arbustos le daban el toque mágico, más los globos y cintas que colgaban amarrados a la casa, un jardín bastante amplio de rosas blancas culminaban el sitio. La bandeja se vació completamente, ojeé con la mirada pero no vi ni a Bill ni a Valery tortolitos al fin, regresaba a la cocina por mas raciones, entonces me recorrió un escalofrío de cuerpo completo, como un rayo aquel sueño recordaba en mi mente, recordaba la mirada de Bill, recordaba lo que sentí, recordaba el misterio que quería descubrir, un toque a mi espalda me sacó de mi pensamientos—

-¿Se acabaron?—preguntó Verenisse—

-Ah… si.

-Ya puedes repartir las chupeticas, allí están las servilletas y la salsa barbecue, gracias por la ayuda cariño—dijo gentil y continúo en lo suyo, entre ronda y ronda de pasapalos y bebidas pasaban las horas, entre otros tantos platicaba con Simone y picábamos de lo que preparaba Verenisse en la cocina. Las chicas bromeaban un poco cuando les ofrecía los platillos, el chico rubio se llamaba Andreas era el mejor amigo de Bill y Tom, conocía uno que otro familiar/vecino que preguntaba quién era el ambiente familiar se respira en escena, ya no me preocupaba tanto por Valery y decidí dejar de pensar en el sueño de Bill y concentrarme en pasarla bien. Regresé a la cocina una vez más, habían acabado las rondas Verenisse apagaba la estufa mientras salía de la cocina con Simone quien lucía un poco sólo un poco triste—

-¿No hay nada más que repartir?

-No cariño ya puedes dejar la bandeja en el lavaplatos—dijo Verenisse—

-Oh… que triste ya me estaba gustando el trabajo—bromeé y soltaron una risita, llevé la bandeja y me devolví a salón. Simone charlaba con Gordon y Verenisse ya no estaba, probablemente se encontraba en el patio, busqué la oportunidad para hablar con Simone pues la mueca triste que soltaba algunas veces cuando hablaba con Gordon me hacía sentir mal, increíblemente como si fuese una adulta mejor amiga de otra, Gordon le dejo para ir por algo de beber entonces aproveché.
-La decoración del jardín es magnífica—dije algo simple para romper el hielo—

-Gracias cariño, eres una chica realmente esplendorosa—sonreí por el halago y proseguí—

-Gracias a usted, la he pasado muy bien hoy, aunque cargaba una novela en la cabeza pensando que me iría mal, pero es muy grato estar aquí—hice una pausa para soltarle una pregunta insinuante a mi propósito— ¿Supongo que usted igual?—ella me miró, evidentemente estaba perdida en sus pensamientos pues algo le preocupaba, instinto de toda mujer supongo—

-Perdona no te escuche ¿Qué?

-Que… ¿Qué tal la está pasando usted?

-Oh, maravilloso. Es uno de mis mejores cumpleaños, reunidos en familia, festejando, charlando, compartiendo.

-Cierto…—no sabía irme con rodeos, así que fui al grano—Pero yo le vi un poco triste ¿Tal vez? Sólo digo, no quiero que me malinterprete—ella me miró con ternura, y acarició mi hombro—

-Eres una persona muy atenta. Pero no te preocupes no estoy triste.

-¿Segura? Es que yo…—no me dejo terminar—

-Cariño… puede que haya una razón para lo que supones, pero sería muy extraño para mí decírtelo, además no quiero molestar a nadie.

-¿Molestar? Al contrario Simone, para mí también es muy raro, pues ¡Míreme! Sólo soy una chica de 15 años, pero creo por sobre muchas cosas que eso no debe interferir, al cabo todas somos mujeres. Y si lo piensa bien seré adolescente pero a veces pienso como señora, sin ofender—sonreí esperando inspirarle confianza suficiente, no me molestaba escuchar a una mujer adulta decirme sus angustias, pues era como la mejor amiga de mi madre, ni me parecía aburrido pues me enseñaba muchas perspectivas de la vida de una mujer, más bien amaba poder escuchar a quienes quisiesen que les oyera. Me brindo una de esas sonrisas maternales y suspiró—

-Se supone que yo no debería de entristecerme por este tipo de cosas, pues bien, ya estoy consciente de que mis hijos han crecido y ahora sus intereses son otros, no me siento sola es más…

-¿Más?

-Es solo que esperaba que hoy pasaran más tiempo conmigo, bueno es mi cumpleaños, pero aún así las novias están por delante.

-Oh…

-No me malinterpretes, tampoco soy una madre sobreprotectora, después de todo lo que más desea una madre es la felicidad de sus hijos, solo me siento ¿Apartada? Tal vez…—Vale ella tenía razón, no esperaba ocupar todo el tiempo de Bill y Tom, pero sí la habían apartado por las chicas, me sentía muy culpable entonces por haber asistido. Debía hacer algo, no, tenía que hacer algo. Estaba muy mal, muy mal haber dejado a Valery por encima del evento, nunca lo considere. Era responsable por todo, absolutamente todo, quien dice que unos obsequios compensarían aquello, yo también me entristecería si no tuviese la compañía de mis seres queridos en mi cumpleaños, o en cualquier otro momento para compartir. Un ceño de enojo por mi actitud se dibujó en mi rostro— ¿Sucede algo cariño?

-¿Ah? No, no, nada. Me permite un momento.

-Claro—Le dejé platicando con Gordon, mientras iba por los chicos. Andreas y Giovanna eran los únicos platicando en el sofá ¿Ahora donde estaban Tom y Charlotte? Me les acerca para preguntarles; aunque Giovanna fue quien estaba atontada por Tom se le veía muy a gusto charlando con Andreas—

-Chicos…—ni se percataron de mi presencia, aclare mi garganta—Chicos—se sobresaltaron y voltearon a verme—

-¡Anabel! Nos has asustado—dijo Giovanna— ¿Qué pasa?

-Bien no hay tiempo para discursos, Simone está algo triste porque no ha compartido con Tom y Bill en casi toda la noche y bien, de cierto modo es nuestra culpa por buscarle una cita a Valery con su amado. Y lo de Tom, pues bien eso no lo tenía planificado, el punto es que les distrajimos de pasar tiempo con su madre en su día, y necesito hacer algo. Así que ¿Dónde está Tom o Bill?

-Oh… Bueno si… Tienes razón. Bien, Tom y Charlotte se habían ido al comedor por unos bocadillos, Bill y Valery tienen tiempo perdidos no sé donde estarán.

-Cuando vine del baño me pareció ver a Bill subiendo las escaleras que están en el recibidor—mencionó Andreas—

-Vale, iré por Tom y luego por Bill, si los llegan a ver les dicen lo que les dije y me buscan.

-De acuerdo—finiquito Giovanna—

Me retire del salón para ir al comedor, no me había percatado de que había llegado más gente, el corredor estaba lleno de otros chicos y chicas, calculo que de mi edad supuse que sobrinos de Simone o Gordon, también había algunos en el comedor y adultos igual pero no, no estaba ni Tom ni Charlotte. Subí al segundo piso para buscar a Bill, vaya que la casa era grande al final del pasillo se encontraba un mini balcón que daba a la vista del jardín, dos puertas del lado derecho e izquierdo, retratos y cuadros colgadas en las paredes y al otro extremo un espejo que ocupaba el final del pasillo. No todo terminaba allí había una compuerta plegable en el techo, seguramente daba al ático, toqué las puertas del lado izquierdo nadie respondió, revisé nadie había en la habitación, igual las de lado derecho ¿Dónde rayos estaban? ¿En el ático? Jalé la cadena para desplegar la puerta y subí.

-¿Valery?—susurré, todo estaba oscuro. En efecto era el ático, cajas de todos los tamaños ordenadas unas encimas de otras llenas de polvo, unas bicicletas oxidadas en una esquina y el árbol de navidad tendido en otra, solo la luz de la luna que se colaba por un ventanal cuadrado en la parte lateral me permitía mas o menos ver el lugar, nada tampoco nada, me disponía a irme…
Entonces los sonidos de unos susurros provenientes de unas cajas llamaron mi atención ¿Sería un ratón? No, todos menos un ratón, seguramente eran los tortolos detrás de las cajas, luego se enojarían por arruinarles la velada pero era necesario, me acerque silente para darles un susto. Estaba allí dispuesta a asomarme e interrumpirles, pero… mi palpitación acelero, venían, venían otra vez a mi mente los recuerdos del sueño, me sentí extraña; como si no quisiera verles, verles besándose, verles juntos… me dejé de estupideces y me asome sin pensarlo. Estaban allí, sentados uno frente a otro, besan… besándose. Se me erizo la piel completamente ¿Por qué me quedaba estática? Sólo tenía que hacer un ruido y disimular que no había visto nada, retrocedí y para mala suerte sonó el suelo.

-¿Quién anda allí?—Bill se levantó y me encontró— ¿Anabel?

-¿Anabel?—Valery se levantó también—

-Eh… yo… es… que…—respire—Perdonen la intromisión pero necesito que vengan conmigo, ahora—me miraron confusos y perplejos—

-¿Y para qué?—dijo Bill algo molesto, no mucho—

-Eso te lo diré cuando encuentre a tu hermano, tienen que venir—Valery me miró aún mas extrañada—Y luego continúan con sus toqueteos o lo que sea.

-¡Anabel!—me llamó Valery sonrojada—

-Está bien ¿Y luego nos dejas tranquilos?—dijo Bill en seco—

-Sí, sí.

-Bill…—Valery le miró apenada—

-Valery sólo quiero estar contigo—le contestó—

-Igual yo—se miraron fijamente, dispuesto a besarse nuevamente—

-¡Hey! Es para hoy, si quieren más tiempos juntos.

-Vale, vale—dijo Bill incomodo y me siguieron de vuelta al salón, Tom y Charlotte estaban en el sofá con Giovanna y Andreas—

-¿Y bien?—dijo Tom—

-¿Ya lo sabes?

-No, no le dije nada—espetó Giovanna—

-Bien, iré al grano, su madre está triste porque no ha compartido casi nada con ustedes por andar ocupados flirteando, en parte me siento culpable por no haberlo considerado, pero es su cumpleaños ¡Por el cielo! Hay que hacer algo, aún faltan algunas minutos para picar el pastel ¿Bueno?—Tom rodó los ojos y Bill bajó la cabeza, sabían que tenía razón y yo llevaba la mayoría de la culpa—

-Es verdad…—dijo Bill cabizbajo, su tono se había serenado—

-Cierto ¿Y qué propones?—preguntó Tom, por un momento Valery me miró… ¿Enojada? Como si me reclamara porque la estaba haciendo sentir mal, seguramente me estaba echando toda la culpa mentalmente sino le llegaba a agradar a Simone, eso lo solucionaría luego—

-Yo no lo sé, ustedes son sus hijos ¿no?—se quedaron en mute ¿No se les pasaba nada por la cabeza? ¡Los obsequios!— ¡Lo tengo!

-¡Genial!—exclamó Tom, le mire cínica—

-Qué tal si, abrimos los obsequios, ustedes irán abriendo cada obsequio y luego al final dirán unas palabras, hacen un brindis y picamos el pastel—sonreí como niña entusiasmada—

-¡Es una gran idea!—dijo Bill—

-Lo sé, lo sé.

-Pero luego no tendremos tiempo para seguir conversando, porque la fiesta acabaría—comentó Valery algo molesta y desilusionada, ya sabía a que “conversando” se refería—

-Bien, podrían ganar tiempo, luego de picar la torta. Sólo tienen que decir que me van a “ayudar” a recoger todo, entonces se pierden y listo.

-Es un buen plan—sonrió Tom pícaramente—

-Bueno; Giovanna, Charlotte y Valery acompáñenme a repartir la champagne, y ustedes busquen a su mamá y reúnan a todos en el jardín (en el jardín se encontraban la mesa con los regalos).

-Vale—dijo Bill—

Las chicas y yo nos dirigimos a la cocina en busca del champagne, mientras los chicos reunían a los demás se escuchaban las voces y murmullos de todos, supongo que preguntándose a que se debía. Salimos con las bandejas llenas de copas al jardín, todos boquiabiertos y aún más boquiabierta se encontraba Simone, claro que también confusa, una vez repartidas las copas Bill y Tom empezaron a echar la charla.

-Bien…—decía en voz alta, todos le prestaban atención—Normalmente, no acostumbro a hacer este tipo de cosas, pero hoy es un día muy importante para mí y para mi hermano—miró a Simone con ternura, que estaba sentada a su derecha justo de lado de la mesa repleta de obsequios, una mirada sincera de corazón, una de esas miradas… de esas miradas que ya había visto antes… en mis sueños—Pues esa razón tan importante nos ha reunido a todos para compartir, no sólo una razón, una mujer, una amiga y sobre todo una madre que siempre nos ha brindado su amor y compresión sin esperar mucho a cambio—suspiró—Una mujer llamada Simone—todos aplaudieron y quedaron en silencio, Bill le codeó a su hermano para que continuara—

-Eh… Bueno, yo tampoco soy experto en esto, supongo que sólo soy bueno flirteando—todos soltaron una risita y prosiguió—Pero eso no importa ahora, pues como ya dijo mi hermano, hoy es el día de una de las más importantes personas para nosotros, pues si no fuese por ella no estaríamos aquí—miró a su madre con la misma ternura de Bill—Y aunque sé que a veces me sermonea demasiado—otra vez todos rieron—Sé que lo hace por mi propio bien y sí no fuera por ello, tal vez yo sería un loco de por ahí—respiro profundo—Gracias mami, por querer llevarnos siempre por el mejor camino—alzó su copa en el aire—Por Simone, la mejor madre, amiga y mujer.

-¡Por Simone!—todos los presentes dijeron al unísono, mientras chocaban las copas unas con otras—

-¡Bueno, hora de abrir los regalos!—exclamó Bill—

El rostro de Simone empañado de algunas lágrimas de felicidad y emoción, obviamente no se esperaba la “sorpresa” que habíamos planeado a último momento, supongo que imaginaba que sólo sería una reunión-fiesta sencilla sin muchos festejos. Bisutería, camisas, maquillaje, perfumes, zapatos; ocupaban la mayoría de los obsequios no noté que mi bolso era la única cartera entre el monto de bolsas y cajitas, se me hinchó el pecho del ego y sonreí sola.

Después de abrir regalo tras regalo y decir quien lo obsequio, colocaron un vals no tan romántico ni tan instrumental ya que la gente estaba más o menos animada para sacarle baile a la situación, luego de que varias parejas ocuparan la pista (entre ellas Bill y Valery) yo me dediqué a recoger las copas y ayudar a Verenisse en colocar lo necesario para picar el pastel, terminada la canción todos se reunieron alrededor de la mesa donde estaba el pastel, cantaron cumpleaños y todo el bullicio acostumbrado y una vez finalizado, los fugitivos no tardaron en desaparecer mientras se repartía la torta y la bebida.

Continuaron las conversaciones entre los extraños que me rodeaban, comían-hablaban-bebían-hablaban y luego me lanzaba unas de sus miradas que ya ni me importaba de “¿Quién era ella?” y así, pasada una media hora las personas empezaron a irse y era tiempo de irme igual para mí y las chicas. Giovanna y Charlotte se encontraban en el sofá ya no estaban ni Tom ni Andreas, ni Valery ni Bill estaba en el salón o comedor –el ático- recordé, seguramente estaban allí hablándose… viéndose… besándose… ¡Los estúpidos escalofríos! Mi piel se erizaba por segunda vez en una respuesta inerte ¿A cuál sentimiento? Completamente la verdadera Anabel no se encontraba en mi cuerpo, no entendía que me sucedía ¿Acaso había explicación? Me sentía como estúpida desde el sueño que tuve, pero ¡Sólo era un sueño! Que tal vez, siquiera no significaba nada.

-¿Anabel?—la voz de Charlotte me sacó de mi mente—

-¿Uh?

-Estás rara ¿Te pasa algo?—Giovanna se le unió y se me quedó mirando—

-¿A mí? No—mentí—

-¿Segura?—interrumpió Giovanna intuitiva—

-Si…—desvié mi mirada ojeando el salón para evadir el tema y me senté en el sillón individual izquierdo—

-Donde estará Valery—siguió Charlotte—

-Esa romanticona, segurito que por ahí con Bill—dijo Giovanna—

-Seguro—Charlotte soltó una risita—Yo le vi muy a gusto con Bill—yo les escuchaba todo, más no participé en la conversación sólo rodaba mis ojos de un lado hacia otro, esperando que aparecieran los susodichos, pero Giovanna no tardó en hacerme preguntas por mi silencio—

-¿Anabel y tú no conociste a nadie? A algún primo de los kaulitz debiste de haber visto.

-¿Yo? No, al contrario, Giovanna yo no vine a flirtea como ustedes preferí disfrutar la fiesta.

-¿Disfrutar? Lo único que hiciste fue ser mesera—rió y Charlotte le imitó, me molesté—

-Bien, por lo menos yo no quedé mal con Simone y le arruiné la velada—desviaron la mirada e hicieron una mueca—

-¿Y qué? Ninguna de nosotras necesitaba agradarle a ella—reclamó Giovanna—

-Bueno…—susurró Charlotte—Al menos tu no.

-¡Charlotte! ¿No me digas qué quedaste en algo con Tom?—decía Giovanna—

-Bien…—inclinó su cabeza sonrojada—

-No puedo creerlo—continúo Giovanna, a este grado yo ya no era parte de la conversación—

-Sabes que tiene cara de patán, probablemente lo sea.

-Pero él, él es muy lindo fue muy amable conmigo, además…

-¿Además?

-Me regalo una rosa blanca, dijo que su madre les tiene prohibido cortarlas del jardín, pero aún así me la dio.

-¡Charlotte, no puedo creer que caíste!

-¡Bueno, Giovanna yo no tengo la culpa de que te cayera mal Andreas!—los ojos de Giovanna se desproporcionaron totalmente igual que los míos, casi nunca en la vida Charlotte discutía con Giovanna y menos por un chico, Charlotte se levantó y salió al jardín dejándonos a Giovanna y a mí en el salón—

-Vaya…—fue lo único que alcancé a articular, la cara de Giovanna dibujó una expresión de tristeza—Tú querías quedar con Tom ¿Verdad?—ella me miró perpleja, yo lo sabía desde un principio cuando llegamos, andaba de “mesera” pero cuando pasaba por el salón veía las miradas que Giovanna le lanzaba a Tom—

-Anabel…—tartamudeó—

-Vale, no creo que Charlotte se haya dado cuenta.

-Yo…

-Tranquila, esto lo hablaremos después.

-Ok—dijo con un nudo en la voz—

-Ve por Valery, voy a buscar a Charlotte, es hora de irnos.

-Está bien, pero ¿Por qué no quieres buscar a Valery?—me congelé, piensa rápido Anabel—

-No… No, es que no la quiera buscar ¿No te acabas de pelar con Charlotte?

-Cierto, tienes razón mejor voy a buscar a Valery.

-Vale—Fui por Charlotte al jardín, estaba allí sentada en una de las mesas de la esquina, cabizbaja—

-Hey—le dije, mientras me sentaba a su lado—

-Hola Ana—acostumbraba a reducir mi nombre, cuando no tenía muchas ganas de hablar, como ahora—

-A nadie le gusta pelearse con su mejor amiga—la mire y le sonreí compresiva—

-No… ¡Pero Ana, es que ella siempre quiere estar sobre mí y controlarme como si fuese mi hermana o mi madre, entonces se excede y me molesta!

-¿Y qué mejor amiga, no hace eso?—me miró con ojos tristes—A veces yo soy igual con Valery, sólo a veces, y también nos peleamos. Pero ella siempre ha sabido que es por su bien o para verle feliz, luego comprende lo reconsidera y nos disculpamos.

-Lo sé… Pero, ella se excede de sobreprotectora.

-Charlotte…—la verdadera razón porque Giovanna era en ocasiones sobreprotectora con sus amigas y familiares, era por su hermana menor Alejanndra quien había muerto en un accidente automovilístico, desgraciadamente, en un viaje con su padre su madre se había quedado en casa por una gripecilla, sólo Giovanna sobrevivió pues sus padres nunca se lo dijeron pero un día les escuchó, era porque su hermana menor la había abrazado de tal manera que Alejanndra recibió los daños y no ella, Giovanna se deprimió por semanas y se maldecía por no haberla abrazado a ella y haberle salvado, incluso yo había llorado cuando estuvo preparada para contarnos todo, aunque ya lo ha superado a veces se pone nostálgica—Recuerda cuando ella perdió a Alejanndra, recuerda que Giovanna nunca fue así, recuerda que ella te quiere demasiado casi como a su hermana, tampoco es que te trata como tal a nosotras nos trata igual y sí, a veces se excede pero hay que saberlo apreciar—corrieron las lagrimas que llevaba guardadas y me dio la razón, se sentía malagradecida—

-Ay, Anabel—me abrazó con fuerza mientras lloraba, le acaricié el cabello en consuelo. Charlotte siempre solías ser así de enamoradiza y sensible—

-Está bien, ustedes son las mejores amigas que yo he visto en la vida, sé que llegaran a una solución—claro, omitiendo el pequeño hecho de que a Giovanna también gustaba de Tom, bien a donde pararía todo esto, quien sabe—Ven, vamos tenemos que irnos, ya es tarde—le ofrecí una servilleta para que secara sus lagrimas y borrara su maquillaje corrido—

-De acuerdo—regresamos al salón, allí estaba Valery, Giovanna y Bill… esperándonos—

-Aquí estamos—Ni Charlotte ni Giovanna se dirigieron una mirada—

-Sí, ya tenemos que irnos—dijo Valery e hizo un puchero, la que desapareció durante toda la noche—

-Sí, sino sus padres las matarán—solté una risita, en eso entró Gordon—

-¿Ya se van chicas?

-Si señor… digo Gordon—sonreí—perdón, la costumbre.

-No te preocupes, pero si me dices Gordon es mejor, así no sueno tan viejo—soltamos una risita—

-Vale.

-¿Pero por qué se van tan pronto?

-Bueno, es que Valery, Charlotte y Giovanna viven lejos de aquí y faltan media hora para que dejen de salir los autobuses.

-Yo podría llevar a Valery—interrumpió Bill, Valery se sonrojó—Y a las demás, claro…

-Si podrías—dijo Gordon—pero tu madre no querrá que salgas ahora, yo las llevaré.

-Pero…

-Nada Bill, debes quedarte a ayudar y recoger todo.

-Está bien—refunfuñó, besó a Valery en la mejilla se despidió y dejó el salón—

-¿Anabel y tú dónde vives?—me preguntó—

-Yo vivo aquí en ésta misma urbanización.

-Oh, que sorpresa. Ahora ya puedes visitarnos cuando quieras.

-Sí, supongo—le sonreí, sentí la intimidación de las demás chicas, pues no recibieron el mismo halago—

-Claro que ustedes también chicas—Liberó la presión, gracias al cielo—

-Si quieres puedes quedarte mientras las llevo.

-Oh, no se preocupe yo también tengo que irme temprano, sólo son dos cuadras.

-Aún así, ya está muy oscuro le pediré a Tom que te acompañe— ¿Me estaban apuñaleando? No eran la mirada de celos de Giovanna y Charlotte, también sentí la de Valery no sé por qué. “sonreí”—

-Pero no es de…—no me dio chance de excusarme—

-¡Tom!—gritó y entró a la habitación—

-¿Dime Gordon?

-Yo voy a llevar a las chicas a sus casas, Anabel vive en ésta misma urbanización pero ya está oscuro, quiero que la acompañes—

-¿Ah sí?—me desnudo con la mirada—Claro.

Salimos hasta el recibidor por nuestros bolsos, una vez afuera Gordon encendió la camioneta de esas Ford cuatro puertas de un color vinotinto, un bonito auto. Giovanna, Charlotte y Valery la abordaron sin mucho afán me despedí y sólo me respondieron con un saludo de mano, el karma me estaba castigando ¿O qué? Que habría hecho mal, para mañana ya estarían menos molestas, seguramente era por la atención que había recibido de Simone y Gordon ¿Y yo qué culpa tenía? No le di mucha importancia y suspiré.

-¿Nos vamos?—sonrío el chico de rastas mientras me miraba otra vez de arriba abajo, Don Juan al fin—

-Vale—le respondí seca—

Caminamos algunas calles en silencio, no me interesaba sacarle conversación, sólo quería llegar a casa y dejar de sentirme incomoda con la mirada del Tom a mi espalda, pero sé que el que no iba a quedarse callado, no por mucho.

-Oye—me llamó—

-¿Qué?—me volteé—

-Si caminas tan rápido no te acompañaré como debo.

-Tengo frío ¿Bien? Quiero llegar a casa.

-Lo hubieras dicho desde el principio—se quitó el enorme sweater que llevaba puesto y me lo dio—Toma, póntelo.

-¿Qué?—que pretendía—

-Tienes frío ¿No?

-Sí, pero…

-¿Pero?

-Ya vamos a llegar.

-Igual, póntelo—insistió, lo tome más no me lo puse, miré el sweater y luego levanté la mirada—

-¿Qué intentas?—le dije seria, me miró relajado y toqueteó el piercing que tenía en el labio inferior—

-Nada—sonrió pícaro, me molesté—

-Claro, entonces—le devolví su sweater—Toma, no lo quiero—continúe caminando—

-Oye, espera—le ignoré y continúe caminando, divisé la puerta de mi casa y crucé la calle, escuché sus llamados más altos— ¡Anabel!—volteé con fastidio—

-Aquí es, gracias por acompañarme—le dije con odiosidad—

-Espera—me tomó del brazo—

-¿Qué quieres? Ya llegamos.

-¿Por qué eres así?

-¿Así cómo?

-Odiosa y pedante—entonces era odiosa y pedante, sólo por no haberle correspondido a su coqueteo—

-Vaya, no sabía que era odiosa y pedante.

-Bueno, conmigo lo eres.

-Bueno, tal vez no lo sería sino anduvieras tratando de coquetear con toda la que se te atraviesa—me solté de su agarre—

-Oh… Bien… Yo no te estaba coqueteando, sólo quería ser amable—sonó sincero, pero aún no confiaba en su mirada—

-Vale, entonces perdóname igual gracias—mantuve mi tono desinteresado y sonrío como cazador victorioso ¡Lo sabía! Mentía—

-Vale, que descanses ¿Te veo el Lunes en el instituto?— ¡Que rayos se creía! se creyó la disculpa—

-Ajá—abrí la puerta finalmente y le tranqué en la cara— ¡Que tipo!—murmuraba de camino a mi cuarto, mi mamá me sorprendió en el pasillo—

-¡Hija!

-¡Mamá! Me asustaste.

-¿Cómo te fue?

-Bien muy bien, pero ahora estoy agotada, quiero dormir.

-Entiendo—me abrazó—Que descanses hija.

-Gracias mamá—terminé de llegar a mi habitación, me puse el pijama en un tris y quedé rendida en mi cama, para sumirme en un profundo sueño del cual no querría despertar—


"Árboles secos sin hojas, ramas delgadas y puntiagudas regadas por todo el suelo repleto de musgo, la neblina inundaba todo el lugar y la luna llena, aunque rojizo, brillaba con todo su esplendor en el cielo gris. Este lugar… yo ya he estado en este lugar… ¡Anabel! Escuché del vació, nadie no había nadie pero alguien me llamaba, un miedo lleno mi pecho y empecé a correr sin rumbo alguno.

Sentía, sentía como algo me perseguía, volteaba a mirar pero a nadie encontraba, en un descuido resbalé por una colina, un dolor en mi rodilla me había raspado, pero seguí huyendo asustada; no sabía no sabía porque corría, sólo lo hacía. Mi corazón se detuvo en seco, el final del camino un acantilado sin fondo, mi palpitación aumentaba y bajaba a cada segundo, las sensaciones de los fantasmas furiosos detrás de mi ¿Por qué razón? Ni siquiera sombras conseguía ver, desesperada lloraba sin cesar, el acantilado… lo miré como opción, no lo pensé sólo me lancé a él. Pero me detuvieron, él me detuvo no quería voltear, no quería encontrar su rostro, no quería que él fuese quien me salvara…"


7:00a.m. ¿Qué? Miré mi despertador, ni siquiera había sonado, pero si era Domingo restregué mis ojos lagañosos, aún inconsciente por lo que había soñado, lo que había soñado… ese sueño… esa pesadilla… era él nuevamente… era Bill en mi mente.

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Re: Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

Mensaje  Admin el Mar Ago 23, 2011 3:40 am

Como lo dejas ahi? DIOS! Mein Gott!
Me ha encantadooo!, osea, todo y cuando los vio besandose a Bill y Valery en el atico, hasta a mi me dolio leer eso, wow, me mezclo con la historia y me pierdo en ella, genial, eso me gusta, haha.
Tienes que seguir, me encanta la actitud de patan de Tom pero no me gusta que las cosas esten aun tan inciertas con Bill, espero pase algo con el en la vida real y no solo en suenos, esta interesantisimo, tienes que seguir Very Happy
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Re: Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

Mensaje  LifesicKaulitz el Vie Sep 16, 2011 10:11 pm

Oh God! Que abandono.
Bueno, estaba de viaje checas, so...
Por eso no había posteado.
Muy pronto les publico el cuarto capitulo, gracias por estar atentas (:
Küsses.
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Re: Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

Mensaje  Invitado el Dom Sep 18, 2011 2:59 pm

Oyes tu fic es muy buena, me encanTha sus useñOs q Thiiene anabel
siiguela va porfiis , te esta kedandO super

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Re: Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

Mensaje  LifesicKaulitz el Lun Feb 13, 2012 5:21 pm

Un mil disculpas por el abandono, lo tenía terminado hace mucho. Pero olvidaba postearlo, espero les guste.

  • IV: ¿En qué piensas?


El fin de semana transcurrió tan lento, como todos. Tenía tarea acumulada, terminaría acostándome tarde por un informe de Biología o seguramente no; ni Charlotte ni Giovanna o Valery habían llamado para reunirnos y salir por allí o estudiar. Probablemente seguían molestas conmigo por Simone y Gordon ¡Que drama! Sabía muy bien que no hice nada malo, estaban sobreactuando. Pero aún así no quería verlas enojadas por una tontería, en fin, no tenía cabeza para preocuparme por ello ahora. Además, los sueños constantes que tenía sobre Bill rondándome todo el tiempo no me dejaban pensar, siquiera saber que significaban y las sensaciones que me provocaban ¡Y qué onda con su hermano! Enviando mensajes confusos, bueno ya me tenía claro que era un mujeriego. Pero ¿Coqueteaba con Charlotte y luego se hacía el amable al acompañarme?

Decidí dedicarme a toda la tarea que llevaba en montaña, tratando de ignorar las voces y susurros golpeándome la mente sobre todo lo que había pasado. Finalmente, lo hice todo hasta el enorme informe, miré el reloj ¡Eran las 11:00 p.m.! ¿El día pasó tan rápido? Pasé tanto tiempo divagando en pensamientos que transcurrieron horas. Alisté mi atuendo del día siguiente y los cuadernos, me duché rápidamente para cenar los panqueques que había dejado preparados mi mamá y dormir.

"Sentía mi cuerpo desvanecer, liviano y transparente; como si me hubiese convertido en un fantasma. Flotante el frío paseaba por mi cuello, suspendida en la nada hasta percatarme que me sostenían los brazos de un desconocido ¿Sus brazos? Volvía en sí y mis ojos despertaban para ver sombras, siluetas altas y sonidos de un caminar a través del bosque donde me encontraba por tercera vez. Podría, me preguntaría a mi misma sí estaba en totalidad aún en este mundo, el peso de mi cuerpo no regresaba completamente. Sólo volaba sujeta a un chico de rostro oscuro por la noche, mientras la neblina viajaba por cada una de mis inhalaciones exhalando tranquilidad y pérdida del sentido común.

La húmeda de un césped corto tocó mi espalda y con ello un despertar. Me levanté y froté mis ojos blandos y pesados, como si hubiese llorado hasta quedarme dormida. Divise la Luna creciente en el cielo gris que alumbraba las rosas blancas alrededor de mí, habiendo visto aquel mágico lugar que se alzaba allí. Mis piernas no tardaron en responder y un ardor en mi piel, tenía heridas y raspones en las rodillas y pies. Moví y un gemido de dolor escapó, apareciendo la presencia de él, otra vez.

-No te muevas- dijo sin más, pálida y exalta sin decirle nada, le miraba como de mi talón me tomaba cuidadosamente y los rasguños con un pañuelo limpiaba, dolía era imposible no moverme y así dolía aún más –Quédate quieta, te dolerá más- suspiré parpadeando y su mirada me encontró, gentil y dulce. De esas que te dedican calor –Lo siento, me arde- sólo sonrió y olvide todo, las heridas y las razones porque estaba ahí. Se levantó ¿A dónde iba? Un desespero vino a mí -¡A dónde vas!- el tono triste corrió de mi voz –Esas heridas no se curan solas- y continuó caminando, Bill dejándome sola una vez más. "



¡Anabel! ¡Anabel! ¡Anabel! Absorta, los gritos de mi madre me despertaron ¿A qué se debía tanto escándalo? Miré el reloj ¡Oh no! Eran las 6:50 a.m. ¡Me excedí en sueño! Me vestí y cepillé como tornado, siquiera recuerdo si me peiné o no. Sin desayunar corrí para alcanzar el autobús y para mi suerte se había ido, con la palpitación acelerada me miraba disimuladamente revisando no haber quedado en pantuflas y proseguí a caminar, rezando por llegar temprano—cosa imposible—y maldiciendo a los sueños que abusaban de mí, haciéndome quedar dormida. Metida en mis disgustos, una bocina ascendiente sonaba tras mi espalda, volviéndose más constante y cercana ¡Que rayos! Giré, era.

-Hola preciosa—Oh perfecto, ahora que quería—

-Me llamo Anabel, no preciosa ¿Qué quieres Tom?

-¿Tan temprano a la defensiva?—No tenía tiempo para sus tonterías, le ignoré y seguí caminando— ¡Espera!—caminé— ¡Anabel, por favor!

-Mira, no tengo tiempo para tus boberías, me quedé dormida y llegaré tarde sí me sigues retrasando—me miró sonriente, no lo soportaba en lo mínimo. Aunque tratará de pasarlo, no podía—

-Perdona, no lo sabía.

-No, seguro que no.

-Bueno, déjame llevarte entonces—le mire perpleja ¿Que parte de lo que dije no entendió?—

-¿Qué?

-Vale, empezamos con el pie izquierdo. Déjame llevarte, hacemos las paces y así no llegas tarde—pero, por otro lado tenía razón, necesitaba su ayuda—

-Uhm…—ladeé, no tenía que pensarlo. No lo soportaba pero al menos no llegaría tarde—Está bien.

-Genial—abrió la puerta del copiloto—Sube—me detuve en la puerta antes de abordar—

-Pero te lo advierto, una tontería y me bajo—él me sonrió asintiendo—

-Claro.

Subí y el continuó conduciendo mirando fijo a las vías, me reservé a mirar por la ventana para evitar la incomodidad, pero aún así podía sentir su mirada sobre mí a ratos. O tal vez era mi alucinación, ellas también se volvían costumbres con todos los pensamientos que iban y venían, empezaba a imaginarme voces y presencias, las mismas de mis sueños. O en conclusión, comenzaba a dibujar a Bill donde no estaba y lo que decía en mi mente. Ojeé mi reloj ¡Ya eran las 7:10 a.m.! Me inquieté, faltaban 5 minutos para entrar a clases, mire mis zapatos nos detuvimos, un semáforo. Sin pensarlo giré para preguntarle si faltaba mucho, pero su mirada me congeló en acto, me atravesaba curioso con sus oscuros ojos, estos eran cafés asemejando un negro noche, no como los de Bill cuales eran más claros. Sin articular palabra, parpadeé y baje la cabeza, respire. Notó el silencio incómodo y también volteó.

-Oye…—hable por lo bajo—

-¿Dime?—su tono igual agudizo, seguía mirando al frente—

-¿Falta mucho?

-No, tranquila. Ya estamos llegando—finalmente, nos encontrábamos cruzando al estacionamiento del instituto—Ahora sí—apagó su automóvil luego de estacionarse, bajándose para abrirme la puerta, me bajé tras el portazo—Llegamos.

-Así es—y de inmediato, sentí las miradas de un tumulto humano detrás de mí. Lo ignoré y caminé, eran las 7:25 a.m. faltaban 5 minutos, me apresuré. Pero antes— ¡Tom!—le llamé desde la puerta del salón, alzó su vista—Gracias, después de todo no eres pasable—hizo ademán y sonrió, entré a mi clase—

No dediqué la vista buscando a Charlotte, Giovanna o Valery. Además de que llegaba tarde, pasé como flecha a sentarme en los últimos puestos, para mi desgracia ahora no lograría ver bien la pizarra. La profesora de inglés no se percató, me senté agitada y suspire. El estómago se me revolvía como ruleta, recordé que no había desayunado absolutamente nada, siquiera una taza de café para mantenerme despierta. Recostada sobre mi pupitre, pensando en panqueques y pasteles de hojaldre con queso crema ¡Oh, queso crema! Esperando que terminara la clase, para poder desayunar. Sin prestar atención a las vocecillas de Amanda y Melany quienes cotorreaban en voz baja a mi izquierda. Las miré con expresión extraña, tomé mi lápiz y empecé a dibujar garabatos en la contraportada de mi guía.

-Sí, yo la vi bajar de su auto con mis propios ojos.

-No puedo creerlo.

-Dicen que son novios desde hace meses.

-¿En serio?

-Pero que mal gusto.

-Totalmente, Sara me contó todo por texto.

-¡Increíble!

-¡Shsss! Hablo bajo, la tenemos al lado.


¿La tenemos al lado? Miré a mi derecha y el pupitre estaba vacío, la única “a su lado” era yo. Cabeceé y borré el posible hecho de que fuese yo, después de todo, ellas hablaban de un novio. Hasta donde me entiendo, aún no tengo así que sólo lo olvide. Sonó el timbre de salida ¡Por fin! El hambre estaba acabando con mis paredes estomacales, casi corriendo llegué a la cafetería pues existía la costumbre de hacerse unas filas eternas para comprar. Por ello, suelo comer en casa y llevarme alguna fruta para amortiguar antes de llegar a almorzar.

A excepción de hoy, porque decidí excederme de sueño. Entre las lagañas y los comentarios que aún vagaban en mi mente, no me fijé sí estaban las chicas allí. Perdí de nuevo el punto de interés para pedir el deseado desayuno que mi panza reclamaba. Mi bandeja repleta por dos sándwiches, un batido de fresa y una manzana verde para más tarde. Me senté en el primer sitio vacío que encontré sin detallar quien estuviese por allí y me dispuse a comer.

Satisfecha hasta el tope, mi necesidad había saciado. A decir verdad, no preparaban tan malos sándwiches en la cafetería. Pero no tenía la mesada para darme esos lujos todo el tiempo. Respire profundo e inertemente vi al cielo. Ése completamente gris cual toda la mañana había estado, avisando una lluvia para más tarde. Y tuve unos de esos momentos en el que cierra tus ojos, imaginando que te tocaban las gotas. Ya los pensamientos que apartados se aproximaban a venir en tormenta, otra vez. Los sueños, el drama. Los comentarios que no tenían motivos para darles importancia, pero igual daba y esa extraña mirada de Tom que me dejó un misterio clavado; hasta que.

-¿En qué piensas?—una voz de la nada, sacándome de golpe de mi trance, volví en sí—

-¿Bill?

-Hola—sonrió y se sentó enfrente—

-Eh ¿Hola?—haciendo énfasis en tono de interrogación, a que se debía que estuviera ahí. Me le imaginaba hablando con Valery ¿No era eso lo que tenía que?—

-Te preguntarás que hago aquí, pero yo pregunté primero. Así que ¿En qué pensabas?—estaba tratando de asimilar el suceso, no lo logré. Son de esos que te llegan de golpazo y te dejan aturdida sin saber que responder—

-¿Yo? Nada.

-¿Segura?—insistió—

-Claro, porque no habría de estarlo.

-No lo sé, ideas mías—tensó la expresión, como si le hubiese fallado el presentimiento. Que al contrario había acertado—

-Erróneas ideas.

-Sí—soltó una risita— ¿Por qué estás aquí sola?

-¡Ring!—imité el sonido de un botón dañado—Ya contesté, me toca preguntar ¿Por qué tú no estás con Valery?

-Oh, eso—volteó la mirada—No la he visto hoy desde que llegué, por eso me acerqué a preguntarte sí la habías visto. Entonces me extrañó que estuvieses sola—pensé que el sabría mejor que nadie donde estaría Valery o las demás, se hizo el silencio— ¿Están peleadas?—preguntó, tragué seco—

-¿Peleadas?— ¿estábamos peleadas? No, pero tampoco le he hablado o visto. Eso no significaba nada, dudé ¿peleadas? Hice una mueca—No, hasta donde sé.

-¿Hasta dónde sabes?

-Sí—le miré, los ojos de Bill preocupados con ese brillo que veía en mis sueños—Verás, la otra noche luego de la fiesta. Al despedirnos, tus padres quedaros encantados conmigo por lo buena que fui. Entonces, creo las chicas están molestas conmigo por ello, por la atención que recibí y no pedí ¡Pero es que no puedo ser como soy, sin que pasé algo malo!—bufé, empezaba a entristecerme—Yo no hice nada a propósito, no podía permitirme estar allí sin hacer nada.

-Oh, vaya—correspondió, compresivo—No tenía idea.

-Por supuesto que no—solté arrogante, de cierto modo. Y aunque no debía, sentía que todo era su culpa ¡Como no me había dado cuenta! ¿De eso trataban mis sueños?—

-Discúlpame—dijo despacio, me quedé muda—

-Qu… Que.

-Tienes motivos de estar molesta, después de todo—respiro hondo—Yo fui el egoísta, el cumpleaños de mi madre ¿En qué estaba pensando?

-En conocer al posible amor de tu vida—allí estaba su mirada de pena y silencio— ¿No?—un silencio sepulcral invadió por completo, tornando su mirada perdida—

-Claro—soltó cabizbajo, tanto que podría jurar no haberle escuchado. Tan extraño, como si estuviese lleno de dudas o más bien, preguntas—

La cabeza me causará cortocircuito en cualquier momento, llenando de más dudas y creándome suposiciones. Pero, todo era mi culpa de pensar tanto, en algo que no debía entrometerme; siquiera en lo más mínimo. Incluso, desde que empezó debía dejar que se diera por sí solo. Pero no, todo por ayudar a Valery y ahora pareciera que pierdo su Amistad, lo que más trate de fortalecer que. Justo entonces quiere irse por la borda y duele indescriptiblemente.
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Re: Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

Mensaje  Admin el Miér Mar 21, 2012 4:47 am

Pues primero, perdon por no haber comentado, lo lei hace rato pero me olvide, lo siento!
Ahora, sabes que me gusta mucho como escribes, ya lo he dicho antes, como con mucha emocion, y las descripciones te quedan excelentes! Pero mas que nada la trama, es decir, yo se que se amiga es su amiga pero Bill, es como, no sea, un amor que de alguna forma solo queda con ella, que pase algo prontoooooooooooooooo, si, porfavor.
Sigue please, que yo siempre leo tu fic, siempre.
Un beso!!

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Re: Entre la Espada y la Pared ~ I'M BACK ♥ Capítulo IV

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