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Hasta el último aliento. Cap 3

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Hasta el último aliento. Cap 3

Mensaje  ysmy el Miér Ene 05, 2011 2:23 am

Hola! Me presento, soy ysmy... pues como me han invitado a este foro, aquí vengo con mis fics...
pues aquí en verdad con algo de nervios me animaré a subir el primero de mis fics...
Espero lo recibáis bien... y que os guste lo que leáis en él... aunque debo hacer algunas advertencias...yo soy fanática del slash/yaoi, así a que a quien no les gustéis este tipo de lecturas le pido amablemente que se abstenga de leer este fic.
Para las que no conozcáis estos géneros, pues es simple, ChicoXChico.
Pues aclarado todo aquí os dejo a uno de mis bebés... Vale!!



Hasta el último aliento

Resumen: Después de casi mil año en vida, la vida le muestra que no debe perder la esperanza de al fin encontrar la cura a su mal. Él fue condenado a vivir eternamente por no creer en el amor... y hasta que encuentre a la persona adecuada él podrá por fin desfallecer.

Genero: Slash (BillXTom) Incesto no relacionado, UA (no son hermanos)
Clasificación: Mayores 18 años.
Advertencias: Palabras mal sonantes, sexo explicito, violencia, asesinatos.
Narrado por los personajes.
Esta obra posee derechos de autor, prohibida su publicación sin concentimiento.


registro




Prefacio


¿Qué hicieras, si supieras que al enamorarte destruirías a esa persona, que la mandarías directo a los brazos de la muerte por solo el hecho de haber fijado sus ojos en ti?
¿Si solo tuvieras unos días para amarla, sabiendo su triste desenlace. Sabiendo que el único beneficiado serías tú y no esa persona?
¿si de ante mano sabes que robaras hasta su último aliento de vida?
¿lo harías sabiendo las consecuencias?

Bueno, pues a la mierda con todas esa preguntas y si tienes más también, ya que busco a esa persona a pesar de no creer que exista, pero la busco no por ser un romántico empedernido, sino por la necesidad. Odio las cursilerías y no creo que exista el hipócrita sentimiento al que llaman “amor” pero menos al enamoramiento.

Podrás preguntarte necesidad a qué. Pues simple, necesitaba a alguien que me liberara de mi agonía de vivir. Absurdo lo sé.

Para comprenderme tienes que conocer mi historia… y sabrás por qué ahora me apodan el “Terrible” y todos temen a mi paso, templando como hojas caídas de los árboles en pleno otoño de solo escuchar mi nombre.

Busco sin tener piedad de nadie a mi perfecta víctima. Matando a inocentes a diestra y siniestra al lado de mis muchachos, sin tentarme el corazón y muchas veces haciéndolo a puro placer, haciéndolo ya por costumbre…

¡¡Alguien que me salve!!

Quien sea… Quizás seas tú… Quizá me pudieras ayudar a encontrar a mi victima perfecta.
Quizá lo encuentre el día de mañana. No lo sé, son mis falsas esperanzas. Lo único cierto es que necesito morir, morir lo mas a prisa posible. Estoy hasta el coño de estar vivo.

Pero una cosa si te diré… no moriré hasta encontrarla… encontrar a la victima que le robe hasta el último aliento.




Capitulo 1°


Con una mierda… Estoy harto que me llamen el “jefe” toda mi vida me han llamado así. Te burlarás de mí si te cuento que apenas tengo 20 años… ja, que irónico ¿no?. 20 años que he vivido casi mil.

Lo único regocijante de ello, es que todos a través del tiempo, tiemblan al escuchar mi nombre y se muestran como corderos indefensos frente al lobo feroz que los comerá… o sea yo ¡hipócritas sin cojones! Eso es lo que son todos … y las tías, también me tienen hasta el coño, ya follar con ellas no tiene gracia alguna. Solamente lo hago por la pura necesidad que mi polla me grita y por el afán de encontrar a mi victima... esa que necesito tanto.

El día de hoy te contaré mi historia, quizá sea aburrida para ti, quizá no.
Todo depende de que cosas consideres importantes.
Pero te diré algo. Yo cometí el error de no darle la suficiente importancia a lo que sí debí de darle en su debido momento. Pero muy tarde lo descubrí.

¿Sabes cuantas veces me he mirado al espejo reprochándome mi error? Muchísimas, tanto que no soy capaz de tener un aproximado.

Si te digo que miles, que millones de veces lo he hecho, tal vez no me creas… tal vez te rías de mí, pero solamente yo se que todo es verdad.

Mi error, mi fatal error fue mi falta de importancia y atención. Mi frialdad. La que no se ha quitado aún.

Todo comenzó aquella noche tan lejana y sombría.
Corría el año de 1228, tal vez fue hace tanto tiempo que ya no tengo la capacidad de recordar bien que día fue con precisión, pero el año sí.

Para que puedas comprender bien, te contaré de que va mi historia desde el principio… ¿vale? Si aguantas leerla, me ayudas, si no, que te den por culo.

Yo pertenecía a la sociedad de la Santa inquisición, y mi trabajo era liquidar a todos aquellos charlatanes y embusteros que propagaban la brujería y la hechicería, que todo fue en vano a final de cuentas, porque en la actualidad, tales prácticas se efectúan como ejercer un deporte cualquiera o un trabajo rutinario.

Corríamos en conjunto un grupo destinado a sectores de pueblos al azar, en busca de hechiceros y hechiceras… En ese entonces yo era el mejor caballero, el dirigente, el capitán y mis leyes se imponían… yo Thomas Kaulitz era el comandante de la caballeriza destinada en la parte norte de Alemania contra la propagación de brujos y hechiceros.

Al llegar a los poblados, comenzamos a buscar en las casas que con anterioridad nos habían sido señaladas donde posiblemente vivían personas que practicaban dichas labores.

Con antorchas en mano y espadas dulcemente afiladas, nos introducíamos en las casa ajenas de aquellos charlatanes, arrasándolos con nuestra furia infundada por nuestra fe y creencia.

Los arrastrábamos hasta la parte central del pueblo, llevando junto con ellos, toda aquella clase de artículos que pudieran servirles para llevar a cabo con su labor.
Libros, plantas “curativas” (así llamadas por ellos) toda clase de líquidos sospechosos, polvos de dudosa procedencia, etc…

Los concentrábamos en la plazoleta prendiendo un fuego y calcinando sus almas a la vista de todos aquellos ineptos e incrédulos que compartían nuestro rechazo a la hechicería. Propagando el desdén a esas prácticas y toda la masacre que cometíamos era bajo el nombre de Dios.

Tantas veces escuché las maldiciones y los conjuros de aquellos destinados a la muerte, mas nunca creí que quizá alguno fuera verdadero. Estaba curtido de tanta palabrería. Si nunca me había sucedido nada no habría por qué temer.

Mi corazón era rígido, y nunca se ablandaba ni con llantos ni lamentos de nadie.

Cuantas mujeres echadas a la hoguera, cuantos hombres degollados, cuántos niños y adolescentes muertos, echados a la misma suerte que sus padres por llevar la misma sangre, para que no continuaran con la misma procedencia. Previendo que no se convirtieran en lo mismo cuando estuviesen adultos.
¡Cuántas almas inocentes condenadas a ese cruel y despiadado fin!

Pero un día de tantos que hice lo mismo… sucedió lo que me lleva a estar aquí hoy en día relatando esta historia.

Pensaréis que estoy loco, que quizá sufro de algún trastorno psicológico, pero no, hoy quiero compartir con vosotros mi tragedia. Mi insulso destino.

Entré abriendo la puerta de un golpe brutal en una de las chozas que se encontraba con mediana luz bajo el frio súbito de la noche que comenzaba a caer, señalada con anterioridad por aquellos que tenían encomendado indagar la vivienda de los posibles brujos. Dos hombres detrás de mí me resguardaban mi espalda de lo que pudiese suceder dentro de aquella casucha. Expectantes para el que pudiese ser mi siguiente movimiento o la orden subsiguiente.

Dentro de la pequeña choza estaba una mujer con su marido, y este último sosteniendo un pequeño en brazos.

-Por orden de la santa inquisición, se les acusa de prácticas de magia y hechicería, y por tal, están condenados a muerte- sentencie mirándolos fijamente, mientras sus rostros se transformaban en un gesto de desconcierto e incredulidad.

La casa era un humilde lugar, sin muebles prácticamente y sin lujo alguno, como vivían la mayoría de los mediocres hechiceros de aquellos tiempo.

La mujer corrió con los ojos llorosos a los brazos del hombre que comenzó a temblar del miedo exuberante que le invadía el cuerpo mostrándose claramente por la expresión de su cara y de su cuerpo tambaleante. El pánico en su mirada era descomunal, como casi todos aquellos que mataba sin piedad, pero en ese hombre hubo una chispa extraña que no supe descifrar que era, imploraba con tal ímpetu, pero igual no tuve piedad.

-salid fuera si no queréis ser degollados aquí mismo- amenacé. El hombre intentó dar un paso fuera, más su mujer lo sostuvo del brazo, obstruyendo su andar.

-si no hacéis caso, sufrid las consecuencias-

Bajo mi galante traje de perfecta confección yacía a un costado de mi cadera, la capucha en donde dormitaba mi espada.

En un impetuoso movimientos que ya realizaba como auto reflejo. Desenvainé mi espada mostrando su poderío. Reafirmando cuán grande me hacía sentir dicho objeto.

Sin misericordia lo tomé por el mango y crucé el delgado cuello del hombre bajo el frió filo de mi espada, haciendo brotar de él, ese líquido rojo oscuro que le daba vida recorriendo desde su corazón a todas partes de su cuerpo, descendiendo a través de la línea horizontal que había trazado con la punta de la espada, cayendo sin mesura de él aquellas gotas de sangre.

Lo degollé frente a su mujer mientras sujetaba a su pequeño hijo de escasos meses en brazos. El pequeño cayó golpeándose fuertemente al quedar su padre que lo sostenía sin vida.

La mujer me miró con los ojos desorbitados. Incrédula ante lo que acababa de presenciar. No estaba para soportar caprichos de insolentes como ellos. Mis órdenes se obedecían en cuanto yo emitía palabra, y si no era así, simplemente se atenían a las consecuencias. Después de advertirles lo que sucedería en caso de desobedecerme, tenían la desfachatez de ignorar mis palabras ¡a la mierda!.
Así que no era tanto mi responsabilidad. Yo les advertía, si no hacían caso, era su problema, no el mío.

-lo has matado, el es inocente- así decían todos. La escusa perfecta.

Ya no creía en que alguien lo fuera. Ya no me tomaba la importancia en atender quien de verdad era hechicero o no, todos morían por igual bajo la más mínima sospecha de concurrir o practicar ese tipo de actividad.

Pero ese día, llegué a la casa errónea. Ya que aquella mujer en verdad era un verdadera hechicera.

Intentó bajara su cuerpo para tomar al pequeño en brazos, pero antes de que ella lo alcanzara, yo ensarté mi espada en medio de aquel pequeño, frágil e indefenso cuerpo, atravesándolo con toda la ira infundada por mi ego y mis creencias. Sin corazón alguno, el pequeño de meses quedó incrustado bajo el filo de mi espada en mano.

Darle muerte a una vida, era un placer absoluto que me engrandecía de una forma atroz. Convirtiéndome cada día más en monstruo que en humano.


Saque mi espada del cuerpo fallecido limpiando posteriormente con un pañuelo que saqué de mi bolsillo, para no dejar manchada de sangre sucia la espada que tanto me enorgullecía.

Cuanto me arrepiento.

Al ver que hubo muerto su hijo, lo cogió en brazos con tal cuidado y ternura, como si aún poseyera vida. Mas sin embargo su hijo ya había sido abrazado por las alas de la muerte.

Volteó a mirarme con la furia en la mirada, con un odio súbito. Pendiendo de sus mejillas lagrimas sin ningún tipo de expresión, como si estuviera muerta desde el mismo instante que quedara inerte el cuerpo de su retoño, mirando como si no creyera lo que sucedió.

-Mataste a mi hijo maldito inquisidor¬-

Sus palabras no me inmutaban.

-tú seréis mandada a la hoguera bruja- Sentencié sin piedad.

-Mataste al fruto del amor de mi vida, mataste al hombre más bondadoso que mil almas tuyas juntas jamás lo serán.

-A la hoguera- Di la orden para que la llevaran junto con las demás brujas cazadas bajo la misma redada.

Mientras la llevaban tomada del brazo, yo caminaba orgulloso al lado, exponiendo mi jactancia de haber cazado a la que llamaban “la bruja mayor”. El cuerpo del pequeño quedó encima de la mesa.

La mujer tendría si a caso unos 25 años, sumamente joven, pero mi egolatría y poderío me impedía tener piedad por alguien.

Yo tenía apenas 20 escasos años, pero debido a mi soberbia había ascendido rápidamente para ocupar tal puesto. El puesto mayor, el jefe, de ahí deriva mi odio a esa palabra…

-Cuando encontréis a tu alma gemela, moriréis en sus brazos…- desdeño mientras la sujetaban al barrote de madera en donde se le prendería fuego. Cayendo lágrimas de sus mejillas, con el semblante marchito.

-no os preocupéis, jamás encontraré a “mi alma gemela”- me burlé de sus palabras, que en esos momento parecían absurdas, pues si yo no creía en esas cosas. Desde esos tiempos, las mujeres han sido una perfecta distracción para mi, que ofrecían placer y mucha ayuda, de ahí a enamorarme era otra cosa… que para mí era imposible, al menos no me pasaría.

-viviréis mil años si es necesario, y cuando eso sucedáis, cuando tengáis frete a ti a esa persona, te acordaréis de mi. Porque morirás, pero antes morirá en vuestros brazos como tú ha hecho conmigo-

Miré retador fijamente su rostro, alzando una ceja. Sin sentir compasión y misericordia de su dolor.

-fuego. Grité al ver que ya estaba sujeta junto a las otras. Mostrando que tan soberbio y magnificente era para todos los hombres que enfundaban el miedo a los demás.

Mis hombres obedecieron mis órdenes y prendieron fuego alrededor de ella, echado a sus pies un pequeño pedazo de lumbre mientras gritaba pavorosamente piedad.

Las llamas la abrazaban quemando dolorosamente su cuerpo, calcinando lentamente cada parte de su piel, provocándole llagas instantáneas debido a la fuerza y brutalidad con la que era devorada por las llamas.

La miraba desafiante. Disfrutando del acontecimiento de verla morir cercada por el fuego, como todos los demás sentenciados al mismo destino los días de la encomienda.


“Con dos te miro, con tres te hato, tu sangre me bebo y el corazón te parto,
Tranquilidad no has de tenéis hasta que el amor verdadero encontréis.
Y cuando eso sucedáis tu corazón se desquebrajará.”



Fueron las últimas palabras que logró emitir completas antes de comenzar a gritas horrorosamente al ser abrazada por las llamas del fuego carbonizante.
Cuando las emitió me miraba fijamente a los ojos. Su conjuro sin duda, iba dirigido hacia mí.
¡Vaya mierda! para lo que me importaba. No creía en esa charlatanerías, y su conjuro en mi no surtiría efecto, eso pensé.

No supe porque, sin poder evitarlo mi piel se erizó como si de miedo se tratase. Aunque debo decir que yo no sentía miedo de nada en absoluto, al menos no en ese momento.
Los días prosiguieron igual, sin haberle dado importancia. Creía ignorantemente que su absurdo juego de palabras no había desembocado alguna reacción… ¡oh! Pero que ignorante fui.

Los días prosiguieron normales, comunes y corrientes al igual que los anteriores. Uno a uno. Sin embargo los meses pasaron, los años pasaron y todos cambiaban excepto yo. Yo no envejecía, ni una arruga, ni un pelo, nada, absolutamente nada.
Al principio le encontré gracias, comencé a creer que tal vez las palabras de aquella mujer habían surtido algún tipo de efecto mágico para permanecer joven.
El problema vino después…
Con forme pasaba el tiempo, al acercarme para intimar con alguna chica, estas comenzaban a agravarse después de estar en la cama conmigo.
Primero fue que se sentían mal después de intimar. Años consecuentes comenzaron a enfermarse. Años más tarde comenzaron a morir.
Poco a poco me fui convirtiendo en un vampiro de almas. Muchas de ellas morían mientras me las estaba follando, otras no, dependiendo que tan fuertes fueran espiritualmente.

Cuando eso comenzó a suceder, un enorme remordimiento de conciencia me invadió hasta llegar el momento en ya no sentir nada a base de costumbre, pues sabía que solo servirían para una noche, a lo mucho unas cuantas más y solamente. No podía encariñarme si quiera con alguien, lo máximo que llegaban era a cinco citas antes de que sucumbieran. Con el tiempo fui aprendiendo y agarrando mañas para que me duraran algunos días más, pero si no me iba con cuidado moría en el mismo momento.

Finalmente me había convertido en un asesino de verdad. Y ya no justificado por el “cargo” dentro de la Inquisición.


Pasó tanto el tiempo hasta llegar a ser un tema muerto y olvidado… dejando en negligencia la muerte de tantas almas desvalidas e inocentes. Y ahora mi trabajo me relacionaba a lo mismo… era un asesino por naturaleza. Pero yo había labrado mi propio destino.
La chica que eligiera para acostarse conmigo, más temprano que tarde terminaría tocando tierra bajo un panteón. Morían en mis brazos condenadas por el embrujo de aquella mujer que mandé a la hoguera.

Poco a poco fui dejando de tener piedad y comencé a elegir personas que morirían en mis brazos, a la que le robaría la vida.

Era alguna clase como de vampiro, sin ser propiamente uno, puesto que no bebía sangre, ni me afectaba la luz. Bebía su alma a través de besos, las chicas caían como si de gorriones frágiles que les robaban la vida se tratase.

Los años pasaron, los siglos pasaron. Adaptándome a cada una de las décadas que me ha tocado vivir.

Y hoy heme aquí...
En el año 2010. Viviendo desde hace casi 800 años, teniendo la misma apariencia que desde aquel entonces que el día que la mujer soltó su conjuro. Viendo cómo aparentemente a evolucionado las sociedades y el mundo. Viviendo las guerras. Viendo como los gobernantes de los países comente los mismos errores una y otra vez. Viviendo la destrucción del propio humano. Como él mismo se está autodestruyendo. Pues si se quieren destruir aquí vengo yo a contribuir a su causa y aniquilarlos.

¿Sabes cuantas veces me he preguntado si en verdad existe un amor verdadero para mí? ¿Cuántas veces he deseado morir para no tener que sufrir en la infinita existencia? ¿Cuántas veces me he reprochado lo mismo… Por qué era tan despiadado? ¿Par a que sirvió todo aquella faena de homicidio justificado, asesinando a diestra y siniestra a los practicantes de la brujería sí hoy en día hasta se publicitan con orgullo en los mejores medios de comunicación?

Ahora solo espero encontrar aquella “alma gemela” que me de la muerte que tanto necesito, pero en verdad espero que nazca algún día, porque quizá no exista y jamás nazca y tenga que vivir en la penumbra de la eternidad. Soportado el infinito vacío que tengo albergado en mi alma desde hace tantísimos años. Ahora te digo si la encuentro que me dará gusto de saber que no tendré que seguir aquí.

Y hasta que encuentre a esa persona no podré morir como un mortal cualquiera. Hasta el día que encuentre.





______________________________________
los comentarios siempre son bien recibidos Very Happy


Última edición por ysmy el Jue Ene 13, 2011 1:31 am, editado 3 veces
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Re: Hasta el último aliento. Cap 3

Mensaje  Fannykltz el Miér Ene 05, 2011 3:56 am

Ok... solo dire Magnifico!!!!!!!!!!!!!!! No puedo creerlo!!
y no me quiero imaginar cuando encuentre a su alma gemela! T_T
ay no que triste... u_u bueno a esperar!! Muy bueno continua!!!
y si puedes pasate yo tambien tengo fics Smile Vampire Collection y Das Perfekte Leben ;D
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Fannykltz

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Re: Hasta el último aliento. Cap 3

Mensaje  Sol ㋖ el Miér Ene 05, 2011 2:04 pm

waaaaa me gustó mucho!!!!! Shocked q intenso Thomas!!! también un poco malévolo pero bueno Rolling Eyes

está muuuuuy buena y muuuuy interesante la trama...sigue! sigue! sigue! bounce bitte no tardes en postearrr!!! affraid EXCELENTE HISTORIA!!! lol! Küsseeeee!!!! I love you
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Re: Hasta el último aliento. Cap 3

Mensaje  Admin el Miér Ene 05, 2011 7:16 pm

hahahha, super que lo has subido pronto, y bueno, yo no puedo esperar a que subas el capitulo en el que me quede, jiji, y ahi despues de tanto esperar vere que pasa con...bueno tu sabes, Smile Gracias por subirlo.
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Re: Hasta el último aliento. Cap 3

Mensaje  ysmy el Jue Ene 06, 2011 5:43 am

Primero que nada, gracias por vuestros comentarios, no esperaba esta acogida ... :love:


[b]Fannykltz[/b] : Muchas gracias, me alegra que te guste la historia y de lo que va Wink
Su alma gemela, pues... espero que eso no importe quien es.. por que obviamente ya sabemos, lo importante es como se desarrolla todo...

gracias por la invitación de tu fic, trataré de pasarme cuanto antes...
saludos Smile

[b]MaryKaulitz:[/b]
También me alegra que te gustara la historia, Tom es muy fuerte en el fic, es por tener tanto tiempo vivo, imagina que cruel puede llegar a ser un ser humano después de vivir 800 años O_O, de ahí su frialdad, aunque bueno, ya lo era desde joven..
Estaré posteando continuamente ya que tengo algunos capitulos avanzados... pero en cuanto llegue al último que tengo, tardaré en subir... suelo tadar hasta un mes en escribir, ya que llevo cuatro fics actualmente, aparte hago imagenes en photoshop, manipulaciones y ese tipo de cosas y también me roban mucho tiemo XDD
pero intentaré escribir para vosotras con más ilusión...

y por último pero no menos importante... [b]Alma[/b]
Mi niña linda... gracias a ti por invitarme y claro que la iba a subir pronto, te lo prometí Wink
lo olvides mi propuesta que aun sigue en pie...
iré subiendo capitulo por capítulo hasta llegar al que tu leíste y creo si mal no recuerdo tener dos avanzados, así que será bueno para ti.


Gracias en verdad por dejar entrar en vuestras mentesitas esta historia un tanto extraña, inclusive fuerte...
luego subiré más de mis cosas... tengo otros one-shoots y otros fics... también veré que leer por acá vale!
saludos a tod@s :love:
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Re: Hasta el último aliento. Cap 3

Mensaje  ysmy el Jue Ene 06, 2011 5:48 am

Lamento usar lenguaje tan borde y brusco pero es el fic vale!!
solo sepáis que yo no suelo hablar así XDD
avisadas ya... y gracias por leer de antemano.

Capitulo 2°




Con mi apariencia joven y bella tenía cuanta tía pidiese. Sin importar estatus social.
Rubias, morenas, pelirrojas, altas, bajitas, delgadas y gordas. De todas las razas, sabores y colores.
¿Qué más podía pedir…? Que irónico.
Poseía el cuerpo de un semental, cargado de potencia, con un físico esculpido podría decirse por los mismos dioses.

Perfecto en cada parte de mi cuerpo, y si no me creen, preguntéis a las tías que me he follado… bueno, os recomiendo que no lo hagáis, pues casi todas ya están en mejor vida, salvo una que otra que no he vuelto a ver… pero las que me he tirado varias veces de seguido, caen.

Con los años había conseguido algo de pasta y mi reputación de despiadado aún la conservaba, al igual que mi corazón endurecido, que con cada siglo se endurecía mas, como si se tratase del mismo asfalto por el cual paseo mi hermoso Cadillac. El cuál es mi mayor orgullo y mi más grande amor, sí pudiera decir que he sentido amor por algo, sería por mi auto.

Con la experiencia de tantos siglos, era fácil engatusar a jóvenes que pretendían ser malos y rudos para que colaboraran conmigo. Cada tanto tiempo cambiaba de elementos, pues se envejecían y ya no me servían. Les salían achaque de vejes, a muchos los dejaba libres, les permitía proseguir con una vida cotidiana, amenazando con acabar con su vida y la de sus familias si se les ocurriese debelar que era joven permanentemente.
Mis últimas adquisiciones, un par de imberbes, con ansias locas y despiadadas de pretender ser bestiales.

George y Gustav. Mis discípulos.

El primero entonaba más o menos, con buena apariencia, imponente, rudo y llegándome a la altura de los retos que le imponía. El segundo, bárbaro, con apariencia de niño bueno, reservado e introvertido, pero sin duda alguna un elemento básico en una manada. Despistando su brutalidad y en verdad era arrasador.

En nuestros territorios, nadie se acercaba. Sabían de antemano que contra Tom Kaulitz y su clan, nadie podía meterse y quien lo intentara acabaría aniquilado. Solo aquellos ignorantes que desconocían mi persona se atrevían a lo contrario. Tomábamos a las tías buenas para nosotros hasta acabárnosla, bueno eso lo hacía solamente yo, pues ellos si las dejaban vivas.
Les hacíamos cuanta guarrada se me cruzaba por la mente, a decir verdad yo creo que ya no tengo ninguna fantasía, todas las he llevado a cabo.

A raíz de vivir tantísimo tiempo, la vida me era tan frágil, tanto o igual que una flor, la cual con solo tomarla entre los dedos de la mano, descendía.

Mis muchachos, (así les llamaba de cariño, pues era con los únicos que me podía encariñar) tenían un par de años conmigo, ayudándome en lo que pidiese y siendo mis más fieles servidores.

-¿hoy habrá movimiento jefe?- me preguntó el castaño, llevando ridículamente un cigarrillo en el labio en pose de chulo y hablando por el espacio que este le permitía. Poniendo las manos sobre lo que sería la cintura.


-idiota, ya te he dicho que no me llames jefe- gruñí. Odiaba esa frase y siempre les estaba diciendo “no me llamen jefe” Muchas veces ya les había roto la boca de un azote por decirme así, pero no se les quitaba la puta manía.

-vale Tom. Calma esos nervios-

-a mi no me vengas a dar órdenes, pedazo de gilipollas-

-hoy traes humor de perros. ¿Hace cuanto que no follas?-

-¿te importa tanto? Porque si es así, ahorita mismo te me pones con el culo abierto para que te folle ¿o quieres darme una mamada primero?-

- que te den por culo… solo venía a ver si hoy iríamos al bar de Yoli’s, la tía esta que pidió que le cuidáramos a sus putas. Unos tíos le violaron a dos de ellas la semana pasada y sin pagar- ya me había olvidado de la madrota esta que había pedido protección, la reputación del Terrible Tom se acrecentaba y cada día teníamos mas lugares a los cuales ir a cuidar, proteger a las putas ¿y por qué no? También a los maricas que se prostituían, para que no fueran asesinados por los homofóbicos. Claro siempre negociando, porque si no había plata de por medio, no había protección.

-jajaja- me reí, que irónico, aparte de que violan a las pobres, quería la madrota que le pagaran. Si será. Para que vean que hay personas peores que yo –claro que la recuerdo- respondí al castaño que intentaba hacer peripecias con el cigarro en los labios, intentando meterse este dentro de la cavidad bucal sin las manos y el muy estúpido se quemó.

Estaba punto de soltar una estridente carcajada de tan chungo que se miraba… así que mejor lo ignoré y tomé un cigarrillo llevándomelo a los labios y prendiendo fuego. Le di una calada que me invadió con el primer sorbo los pulmones de humo tranquilizante, cerrando mis ojos al sentirme invadido de él… si no supiera que soy inmortal, podría jurar que tendría enfisema pulmonar de tanto tabaco que consumía.

Comencé a darle caladas profundas… El cigarro me tranquilizaba y como había dicho mi castaño, tenía dos días sin follar y no porque no quisiera, sino porque no me había sentido de ánimos… pero ya estaba mejor, así que esta noche me buscaba una tía para tirármela, se la pediría a cambio a Yolanda, la madrota del pub, seguro que si me ponía a una tía buena hasta le hacía una rebaja.

-¿y Gustav donde está?- pregunté al relajarme pensando que más tarde meteré mi polla en un agujero caliente.

-está tirándose a una incauta que consiguió hace rato, escuché los gemidos de la tía- bárbaro, yo pensando en follar y este tío que lo está haciendo. Si la polla no se nos está quieta ni un momento.

-ese es mi muchacho- sonreí y me sentí como padre orgulloso. Gustav se manejaba con la apariencia de niño tímido, engatusando fácilmente a las tías con su sensible apariencia. Y luego sacando su feroz personalidad. ¿A quién le importaba si después ya no le servían? a menos que la tía estuviese muy buena en cuestión, valía la pena para un segundo round y si sabía montar y mamar bien, valía la pena para la tercera vez o más…

Así me manejaba, como se me morían después de unos cuantos encuentros, me conseguía a una diferente por noche y así no mataba a tantas.

Me puse de pie, dirigiéndome al interior de la casa en donde vivíamos los tres ya que nos encontrábamos en una terraza disfrutando del frío… ¿Qué va? Si para salidos nosotros, disfrutar del frío. Esa casa vendría siendo mi casa desde hace… ¡uff! ¿Cuánto? Ups, creo que mi cabeza comienza a entelarañarse de tanto tiempo… bueno como sea, el caso es que esa casa era mía y mis muchachos se habían mudado conmigo, así los controlaba mejor y aprendían rápido el negocio.
Agudicé mi oído, percatándome de los gemidos de la que se estaría tirando mi Guss, así le decía de cariño.

Abrí de golpe la puerta sin avisar de antemano. –ah ah ah- gemía la tía. Y ahí estaba mi muchacho sudando como cerdo, tirándose a la tía a cuatro patas, mientras le rebotaban las tetas con las embestidas brutales que mi bestia le proporcionaba. Haciéndola gemir como una vil perra. Con el dedo gordo metido en el culo sujetándose de este para atrincarla más.
La tía, hizo amago de bajar el rostro al verme entrar, cohibida supongo… pero Gustav la sujetó de la cabellera obligándole a alzar el rostro para que me mirase.

-a mi jefe no le esquivas la mirada- le emitió mientras se la seguía tirando. Ese era mi muchacho, me respetaba tanto que quería que las tías hicieran lo mismo, pero bajo las circunstancias, le había dado pena … pobre, no sabía con quien se había metido, macho que la habría engatusado como a todas… mi Guss era bárbaro lo digo y lo repito.

-tienes 10 minutos para que te folles a esta… tenemos trabajo- terminé en seco y di una sonrisa de aprobación a lo que mi muchacho hacía, la tía había cerrado los ojos de pena y sus mejillas se habían puesto rojas.

-vale jefe me apuro- respondió dando las embestidas más profundas y brutales.

-¡con un coño, que no me llamen jefe!- vociferé. Que le pasaba.

Pero que puta costumbre se les estaba haciendo de llamarme “jefe”. Parecía que lidiaba con críos burros que no entendían el significado de la frase “no me llamen jefe”, pues casi todos los días lo hacían, a decir verdad no me molestaba tanto en el fondo, hasta me engrandecían el ego al llamarme así, pero después de tanto tiempo de llamarme de tal forma, no le encontraba mucho interés, ya sabía que era ser jefe, lo era al fin y al cabos, pero yo prefería que nos tratáramos mas al parejo, hacía más ameno el ambiente entre nosotros. Después de vivir en la época de la conducta propia, y haber llegado a hablar como os lo hago ahora, me importaba una mierda lo de las jerarquías, con mis muchachos era Tom, con los de la calle era el Terrible Tom.

Regresé al porche en donde estaba aún Georg fumando su cigarrillo. Bajo la intemperie del crudo frio de Alemania en una noche de marzo.

-¿viste a Gus?- preguntó mi castaño al verme que llegaba con una sonrisa maliciosas.

-claro que lo he visto, se estaba follando a la putilla que dijiste-

-¿y estaba buena?- a decir verdad sí, pero igual no se me apetecía mucho, tenía el cabello revuelto y no me dejó verle la cara claramente. Si algo tenía yo, es que me gustaba tirarme a las tías que fueran unas guarras con cara angelical, era una combinación perfecta. Ingenuas y perversas.

-eres un mugroso morboso- vale, jajaja, me salió un verso sin esfuerzo y sabes qué, no mentía, mi castaño era un morboso de primera. Siempre estaba con la puta duda deseando ver lo que no debía, tenía unos pensamientos más que pervertidos.

-vale Tom, como me gustaría que Gus me dejara verlo montar a una tía-se relamió los labios… ¿estaba loco? ¿de qué va? Ni que Gus estuviera muy mamado, no es que me gusten los tíos precisamente, no me atrae mucho la atención el querer ver a mis muchachos tirándose a una tía. Pero mi castaño era bárbaro. Siempre relamiéndose los labios al pensar en el rubio tirándose a una tía y por mas que le preguntara si le venían los hombres, este me respondía que no… aunque yo creyera lo contrario, mi castaño era muy macho, semental en toda la extensión, pero os podría asegurar que se le hace la boca agua con Guss. Tantísimas veces he pensado que es medio marica al igual que macho, o sea que es bisexual y que su fantasía es tirarse a Gus… ¡Vale!, este par sí que son maniacos y apenas ellos se entienden, Gus era un morboso también y se ponían a mariconear jugando, mucho toquecito entre los dos siempre, eran un par de cabrones.

George y yo nos quedamos en silencio dándole caladas a nuestros tabacos, escuchando el sonido de la naturaleza, de los arboles moverse con el vaivén que les provocaba el viento, las hojas rozando entre sí. Era de las pocas cosas que disfrutaba, la terraza daba una vista a una zona despoblada y agradecía por ello, así tenía de día una vista hacia los arboles que me llenaba y el oxigeno que desprendían los árboles, me hacían sentir vivo, pocas cosas ya lo hacían. Y en la noche escuchaba el silencio y las ramas moviéndose, además de toda clase de insectos que me eran maravillan te escuchar, como los grillos… es que yo viví a cri cri, un pequeño personaje infantil que trataba de un grillito cantor. Lástima que había fallecido como todos en este puto mundo, todos excepto yo…

Como ordené, apenas habían pasado los 10 minutos y mi rubio salió empapado de sudor, despachando a la tía esta, toda mojada la pobre mandándola sola a su casa. De verdad que ellos no estaban muy bien de la cabeza, trataban a las mujeres peor que si fueran objetos, porque viviendo juntos con ellos, he visto que cuidan más a sus pertenencias que el cuidado que le dan a una mujer… Ya ni yo que he tenido que lidiar con ellas toda mi vida. Y este par de cabrones, eran frívolos y salvajes.

-aquí estoy jefe- vale, me quieren hacer cabrear. Pues lo ha conseguido. Os repito, este par son unos gilipollas, ¿Cuántas veces necesitaré repetirle lo mismo?...

Hasta que no hiciera algo más rotundo entenderían, así que aquí mi lección. Me puse de pie y me acerqué sonriendo como si me hubiera causado gracias… cuando lo tuve en frente alcé mi puño y le di con los nudillos en medio de la boca a mi rubio, causándole una partidura de la cual cayó un hilo de sangre.

-Rubio, me vuelves a decir jefe y prometo que implorarás otro golpe de estos, por que el siguiente lo multiplicaré por mil- Se le desorbitaron los ojos y se levó las manos a los labios que se le habían roto con mi caricia. Es la única forma de que entiendan, al castaño también le serviría de lección. Verdaderamente, en un par de días los tendré de nuevo llamándome “jefe” los muy capullos son burro de atar.

-vale Tom, ya sabes que es de cariño- había puesto puchero. Mis muchachos son muy graciosos cuando quieren, y hay ocasiones en las que me hacen sentir como si fuese más su padre que su colega. Extendí mi brazo para darle un abrazo y se lo esquivo. ¡Hombre que no hago nada!. ¿Después de que pretendo consolarlo me esquiva el muy capullo?.

-tenemos trabajo ¿están listos?- pegunté arreglándome la ropa y corroborando que trajera mi artefactos de defensa. Mi espada la había cambiado por una navaja suiza y una pistola 9mm.
Habría que estar siempre preparado para lo que se pudiera necesitar.






Llegamos al pub, al Yoli’s. El lugar se miraba majo. Tenía de todo, muy moderno a decir verdad. Había toda clase de gente ahí adentro embriagándose. Me paré en la puerta y divisé a todo mi alrededor… De cada lado había una barra, pero de sobra se notaba de cual estaban las putas del lugar, así que por ahí debía comenzar mi camino. Yolanda supongo que estaría esperando mi acto de presencia. Mis muchachos estaban a dos pasos a tras de mi cuidándome la espalda como en todo momento.

Con paso decidido emprendí mi camino para hablar con la patrona de las putillas, pero algo captó mi atención. Sin poder hacer caso omiso, mis ojos se fijaron en una silueta que estaba sentada en el lado opuesto al que yo debía dirigirme…recargada en la barra. Estaba de espalda, llevaba unos vaqueros muy ajustados de color blanco y una blusa de manga larga, con la cabellera suelta y revuelta, de color negro azabache. Muy delgada, mejor, para montarla más cómodo mente. Las tías flacuchas uno se las baila mejor en la cama. Se miraban sus manos de tez blanca y las agitaba cuando hablaba.

Como bestia, cambié mi rumbo de perro en celo y comencé a dar mis pasos hacia aquella persona.


Ya tenía a quien tirarme esta noche…



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Re: Hasta el último aliento. Cap 3

Mensaje  Ruby Gloom el Jue Ene 06, 2011 6:48 pm

Hola!!
wow, OMFG
un TWC aquí!!!
gosh!! joder!!! joder!!!!
esto esta que arde!!!
no inventes, me enamoré de la historia, es genial
me fascina!!!
y dios!!! estaré al pendiente de tu historia!!
me ha encantadó!!!
la amo!!!
besotes y bienvenida!!
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Ruby Gloom

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Re: Hasta el último aliento. Cap 3

Mensaje  ysmy el Jue Ene 06, 2011 10:08 pm

Ruby Gloom escribió:Hola!!
wow, OMFG
un TWC aquí!!!
gosh!! joder!!! joder!!!!
esto esta que arde!!!
no inventes, me enamoré de la historia, es genial
me fascina!!!
y dios!!! estaré al pendiente de tu historia!!
me ha encantadó!!!
la amo!!!
besotes y bienvenida!!


Me alegra que os guste la historia...
La verdad e que yo suelo escribir solo twc, ya sea real o no relacionado (es decir universo alterno)
Con esta historia tengo ya cerca de 8 meses o tal vez más, pero la llevo lenta, las ocupaciones no me lo permiten mucho.
Y bueno, me alegra que no os moleste el twc, pensé de principio que tal vez os espantarían por la temática, ya que la mayoría de las niñas solo escribe hetero, pero bueno, es un gustazo en verdad ver la acogida tan mona que le han dado a mi historia...
pronto volveré a postear el siguiente capítulo...


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Re: Hasta el último aliento. Cap 3

Mensaje  Ruby Gloom el Sáb Ene 08, 2011 12:41 am

es que de verdad, esto es genial
a mi me encanta leer de ambos géneros,
los amo, y un TWC dios, es babas!!! es genial haha
buenos oy una pervert haha
en fin, esperaré con ansias el proximó capi^^
tu con calma que se tiene demasiado tiempo...
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Re: Hasta el último aliento. Cap 3

Mensaje  ysmy el Miér Ene 12, 2011 10:54 pm

Muchas gracias Ruby...
Sinceramente yo no suelo leer hetero Neutral , la verdad es que parece que estamos un poco peleados :eing:
Más que nada a mi me gusta leer Chico X Chixo, el slash me puede y mucho, así que por eso siempre escribo eso, aunque me he esforzado intentando escribir uno hetero, nada más que no lo he publicado por dicha razón, el hetero y yo estamos así, por decirlo... medio peleados lol!

Bueno, creo que comienzo a desvariar...

y pues nada, que hoy he venido a subir otro capítulo del fic, sí, el tercero toca... los estaré subiendo continuamente para apurarme, Vale!
bueno me dejo de habladurías y os presento el tercer capítulo...

Creo que lo que continua del fic, habréis pensado una cosa, quizá hasta se abráis confundido XDD
Solo espero os guste como los anteriores... Disculpad mi intención de gracioso, que más que gracioso, Tom se ve hasta raro...

Gracias chicas por vuestros comentarios, que en verdad son muy motivantes...




Capitulo 3º



-Adelántense- le informe a mis muchachos, ellos ya sabía de qué iba lo que les decía. Siempre que intentaba alejarlos en un lugar así, indicaba solamente que había encontrado presa esa noche. Había ocasiones en las que hasta tres veces diferentes les pedía que se marcharan, claro, tres tías diferentes. Una, porque yo no permitía que vieran mis tácticas de galantería para llevarme a la cama a cuanta chica me llamara la atención. No les pasaría los tips que con tanto tiempo he ido aprendiendo.

Apresuré mis pasos, alzando la ceja inclusive antes de llegar, preparándome.
Ponía una mirada que descubrí con el paso del tiempo que las embrutecía. Era la eclipsadora. ¡Va!, que me gusta ponerme nombres a mis técnicas… volviendo al tema, ponía la eclipsadora para conquistarlas. No batallaba mucho con esa, la miradita, un par de palabras bonitas, un ligero flirteo y ya las tenía mamándome la polla como perras viciosas.

Me acerqué a la barra ignorando su presencia. El mesero se acercó. –un Martini por favor- no era de los clásicos que pendían cerveza, debía pedir una bebida de acorde conmigo, a mi altura.
Aún me daba la espalda. ¡Vaya! se miraba que la tía esta no se había percatado de mi presencia, que si no ya estuviera a mis pies, y no es que sea ególatra, era la verdad. Cuando me vea caerá rendida. Siempre pasaba.

Pasaron 20 segundos y nada. ¿Pero qué le pasa que no voltea? Puta zorra de mierda – pensé… ¿quien se cree? Me daba la espalda mientras estaba como merolico hablando con otra tipa que tenía a un lado. No volteaba, algo tenía que hacer, porque esta no se me escapaba viva. Siempre que una mujer captaba a tal grado mi atención no la dejaba ir viva, y cuando me refiero que no la dejaba ir viva, es que me la acababa literalmente. Le absorbía todo por dentro. Era muy triste su fin. Ya que poco a poco se iban debilitando hasta que su cuerpo quedaba flácido e inerte a un lado del mío. No es que fuera un desgraciado, pero tenía que seguir viviendo, igual, aunque no quisiera, necesitaba robarles el aliento, era parte de lo que aún me mantenía con vida. Supongo que aquel conjuro tenía algún tipo de efecto secundario. Y ese sería que tenía que beberles el alma, acabarme su respiración. Consumirlas como las llamas al carbón.

Fingí un codazo accidental provocando que se derramara algo de mi bebida en la manga de su blusa. Tenía que ingeniarme algo para que volteara ¡hombre! Que si no, aquí me quedo plantado toda la noche hasta que me salgan raíces. Además que yo no estaba para perder mi tiempo, y no por qué no tuviese TODA la vida por delante, si no porque era un poco impaciente.

-perdón- me justifique falsamente de mi golpe. Cuando me tope con esos ojazos marrones voltear a verme…

Esta chica sí que llenaba las características que pedía en una tía. Tenía una preciosa cara, pelo negro largo, ojos castaños, precioso maquillaje y buen cuerpo, ¿Qué más podía pedir?

-¡lo siento he sido yo quien no se fijo que estabas aquí!- se excusó. ¡Oh vaya la pobre sí que es ingenua!.

Alcé la ceja, poniendo la eclipsadora, (ya saben, la que les platiqué). Y ella me extendió una sonrisa que me cautivo, ella también tenía mirada programada o en verdad era una preciosidad. Estaba buena la tía, tenía buenas tetas ya viéndola de frente y de seguro buen culo, ese no lo podía ver debido a que estaba sentada, indudablemente se ha de ver mejor sin la ropa. Además que era mona.

-no pida disculpas señorita- respondí galante. -He sido yo el culpable, ¿qué puedo hacer para enmendarlo?- y en ese momento cambió la disposición de su cuerpo para mí, captando toda su atención. Si algo había aprendido en este transcurso de siglos era que la expresión corporal decía más que mil palabras, y claro que mil palabras ya las había escuchado, había cambiando completamente su postura, de estar su cuerpo más en dirección a su amiga, de pronto la encontré viéndome de frente tanto ella como la otra y sus piernas las guió cruzándolas hacia mi rumbo.

-eres todo un caballero- me sonrió parpadeando modoso. Ya estaba flirteando conmigo la muy zorra, si les digo, solo una mirada y ya las tengo a mis pies apostaba mi cabeza a que en 15 minutos me la estaba follando. Nunca me fallaba.


-gracias- respondí aparentando pena. ¿Pero de que va? No sabía lo que estaba haciendo. Su amiga comenzó a sonreírme también, coqueteándome descaradamente, quizá sería bueno un trío, sonreí galante para con ella también, y quedé observándola bien… pero ya viéndola mejor, creo que me quedaba con la primera, la otra tenía la cara de cabrona y a mi esas caras no me gustan… -en verdad, ¿dime si puedo hacer algo… quizá una bebida, algo?- exageré mi atención.


-ya tengo… gracias- emitió mostrando su bebida en la otra mano. Se mordió el labio inferior bajando el rostro sutilmente, dejando que los cabellos le cubrieran durante algunos segundos la cara, hasta que de nuevo sus dedos me permitieron acceso para observar más su rostro, dejando el mechón de cabello detrás de la oreja. Con mirada insinuante preguntó –-¿no vienes muy seguido por aquí verdad?.

¡Bingo!. Segundo indicio que en menos de 12 minutos me la estaba follando.


-no – respondí sincero. Era la primera vez que nos parábamos y si no fuera porque teníamos trabajo pendiente, jamás hubiera puesto un pie allí adentro, estaba rodeado de niños pijos, supongo que a base de extorsionar a sus padres, mientras ellos tiraban la pasta en sus vestimentas caras, tomando bebidas de alto costo y comprando a las mejores putas y tíos guarros que eran de ese lugar, pero que se encontraban al otro extremo - es la primera vez que vengo- le informé, había una mezcolanza de gente, inmiscuidos chavales de pasta y algún que otro muerto de hambre.


-¿Cómo te llamas?- preguntó alzando la ceja. Con el nombre seguro ya la tenía en mis manos. No sabe en donde se va a ir a meter. Eso le pasa por andar de zorra. ¿Que nadie le ha dicho que no se acerque a tipos desconocidos? ¿y menos con mis pintas? Cualquier madre responsable debe de enseñarles a sus hijas que no se acerquen a los tipos como yo, porque no son cosa buena y lo único que nos importa es meterla en caliente dentro de sus cuerpos.

Lo que le pasara sería bajo su propia responsabilidad. Me daba pena, ojala y no se me pasara la mano con ella, era bonita y era simpática.

-Me llamo Tom, Tom Kaulitz- respondí sincero. Que me podía hacer. Esas frágiles y delicadas manos, no podía llegar a mucho más que darme placer. Ella me miró con ojos de impresión, cambiándole la mirada de una forma perversa. Seguro y ya había escuchado mi nombre por ahí.
A las tías les enloquecía saber que les daba el mayor placer que jamás imaginaran… bueno a las que quedaban vivas y ellas me hacían la publicidad gratis. Muchas se les hacían agua la boca por conocerme en la cama de semental. De seguro esta ya tenía referencias mías.

Le sonreí de lado, sacando la lengua para humedecerme los labios y jugando un poco con el aro que traía en él. Me relamí dándole a entender, que estaba listo para la acción. Ella comprendió el mensaje de mi mirada y un brillo de deseo la poseyó.

Le extendí la mano a modo de presentación y ella me extendió la suya, dando un amistoso apretón de manos.

-yo me llamo Martha, Martha Higareda- se presentó y sin soltarnos las manos, nos quedamos viendo fijamente la mirada contraria. En mis ojos habría fuego de seguro, de solo imaginármela montándome ya se me había puesto dura.

-pues mucho gusto- respondí. Su amiga ya tenía cara de mala hostia, tanto ella como yo la ignoramos.

-¿vamos a tomas un poco de aire?- pedí en forma de pregunta. Ella se relamía los labios, dando una lujuriosa mirada. ¡Barbará!, seguro ha de ser una puta en toda la extensión de la palabra. Antes de responder ya estaba de pie.

-Claro- respondió haciéndose la ingenua. Que de ingenua no tenía nada. Posé mi mano sobre su baja espalda, agarrándola toda, dirigiéndola rumbo a la salida. Su amiga que quedó incrédula mirando cómo nos alejábamos, ni si quiera diciendo que volvía mas tarde. Ahí de muestra la clase de tipa que es, que la muy guarra se ha de ir con quien sea a pasar la noche. Vaya sorpresa con la que se toparía.
Giré a ver a mis muchachos que se encontraban cerca de la puerta y les guiñé los ojos, presumiéndoles que ya tenía a la primera de la noche, los dos rieron alcahueta mente y se rieron. Era como una especie de ídolo para ellos. Siempre miraban atentos y divertidos todo lo que hiciera, querían aprender todo de mí pues yo era su maestro y lo poco que sabían en sus escasos años yo se los había enseñado. Eran hijos rebeldes que se fugaron de sus casas para andar de delincuentes y cayeron en mis manos, dándoles yo la oportunidad de encaminar su rabia interna, sacándoles provecho a ello.

La tía movía el culo, intentando provocarme, pero lo que no sabía es que no necesitaba hacer esa clase de cosas. Volteé y le eche un ojo, tenía buen trasero.






La muy guarra se me había echado encima en cuanto estuvimos a solas, luego de ver mi auto enloqueció. Me había besado lo más salvajemente. Prácticamente ella era la que me estaba robando el aliento a mí. Se notaba que la muy cabrona me tenía ganas.

Nos metimos al auto… No pensaba pagar una habitación por ella, y como no era de las putas del pub, no venía con cuarto incluida. Así que mi auto improvisaba muy bien. Le había quitado la ropa como bestia poseída y ella me había correspondido de igual forma. Le zafe la blusa dejándola solamente con un sostén negro de encaje. Bajé el zipper de sus vaqueros y metí mis manos bruscamente hasta llegar a su vagina, en donde sin ser cuidadoso metí dos dedos de golpe moviéndolos frenéticamente dentro de ella.

Inmediatamente se humedeció al sentirme hurgando en su interior. Y corrió a comerme la boca. Jadeaba haciendo chocar su aliento con el mío. -¡ah sí!- gimió. Le estaba gustando, yo desabroché mi bragueta sacándome la endurecida erección que tenía bajo la ropa. Cuando vio todo lo que le esperaba se relamió los labios. Y abalanzó con sus manos a agarrarme toda la longitud masturbándome prontamente. Ya le había metido el tercer dedo. Estaba empapada.


Saqué mi mano bruscamente de su interior. –Quítate eso- ordene autoritario refiriéndome a sus vaqueros. Ella obedeció casi al instante. La cabrona estaba igual de caliente que yo. Tenía la cara levemente hinchada de estar con los ojos cerrados disfrutando de mis placeres. Me bajé mis pantalones solamente lo necesario. Dejando de fuera solamente el trasero y la polla para poder hacer mi trabajo.

Se sentó a horacadas sobre de mí, y se incrustó sola sobre mi polla, la cual entro fácilmente pues estaba muy mojada del trabajito de mis dedos.





-¡Ah sí!... más… más- pidió. Tenía rato tirándomela dentro de mi cadillac. Le daba guantazos y ella brincaba como loca zangoloteándose sobre mi polla, metiéndosela hasta el fondo. Ya me había corrido una vez y esta era la segunda montada que nos estábamos dando. Tenía aguante debo admitir. Pero su cara se estaba comenzando a poner pálida y las mejillas comenzaban a hundírsele. Tenía que parar o terminaría quedado tirada aquí. Y no me gustaban los muertitos en mi auto.

La tía logró que tuviera compasión por ella. Me había gustado a decir verdad, si tan solo pudiera durar más de unas cuantas veces con ellas, a macho fijo que la elegía para algún tiempo. Permitió que le escupiera y le dijera todas las cosas sucias que por mi mente pasaron mientras la estaba partiendo. Me había hecho una mamada de encanto. Se la había metido toda a la boca. ¡Vaya sorpresa! Tenía la garganta bien profunda a pesar de verse pequeña. Y lo mejor de todo, es que conservaba esa cara angelical que me convertía en un guarro.

- eres una puta… pídeme que te la meta mas- gruñí entre gemidos mientras la estocaba cada vez mas fuerte si se podía. La muy guarra le ponía que le hablaran sucio. Y eso me gustaba. Solo por ello había conseguido mi clemencia y la dejaría con vida luego de correrme a lo que igualaba que esta sería la última vez.


-Métemela más… párteme- imploró gimiendo. Ya la tenía en otra posición dándole duro. Estaba sudando a chorros y ella también. El sostén se había esfumado al igual que mi pantalón. Estábamos completamente desnudos luchando para ver quien saciaba más a quien. Lo bueno es que los vidrios de mi auto eran polarizados y no permitían la vista desde el exterior. Que si no, una peli porno nos queda corta.







-¿De cuánto va a ser el acuerdo?- preguntó la madrota del lugar. Era extraño tratar con mujeres respecto a estas cosas. No es que fuera de cabeza muy cerrada, pero me daba mala impresión conocer una mujer que vendía a otras mujeres, vale si es hombre es más comprensible, pero entre ellas, se me hacia irónico.

-1000 Euros la semana- dije tranquilamente en pose chula. Si quería protección de la buena, tenía que pagar por ello y seguro era que los ganaba con los ojos cerrados. El puto club siempre lo tenía hasta el tope. Si me salía con que una rebaja me negaría rotundamente. Conmigo tenía garantizado que nadie se atrevería a faltar alguna norma. Mi nombre no por algo era conocido y temido por todos.

-es mucho- se quejó. Como se atrevía. ¿me tomaba por estúpido? Para ella claro que no era mucho. En realidad lo que pasaba es que era tacaña, no por nada tenía una mansión y casas de cita por todo el país, además de los pubs distribuidos también algunos dejándolos encargados y dirigidos por sus hermanos y demás familiares… con eso que eran de orígenes de fuera, habían hecho una fortuna aquí con su negocito..

-no te quejes, son 500 de las putas y 500 de los maricas- Entrecerró los ojos, supongo no muy conforme con mi respuesta, así era menos la cuota, y si pensaba en rechistar, ya tenía de donde agarrarme… así que… ¡o tomaba mi oferta o le daban por el culo! Si la voz se corría de que a sus putas se las podía follar cualquiera y de a gratis, su negocito se le vendría abajo. Así que la inversión por cuidar de su “materia prima” le sería después redituable.

La muy cabrona cobraba 20 Euros por el pase a su área VIP más las bebidas que esas si tenían precios variados, y aparte lo que cobraba entre las putas y los maricas sin contar las habitaciones que tenía en el segundo piso para cuidarlas y que se las tiraran ahí sin tener que sacarlas del lugar.
A las dos que les habían agarrado había sido a las afueras del pub. Andaban de graciositas y unos tipos que las vieron y sabían de antemano que era putas, se les hizo fácil. La golpearon y a una le quedó un diente roto… que pena por ella, se miraba fatal.

-está bien- respondió no muy convencida. Sabía que no le quedaba de otra más que aceptar mi oferta. Se agachó a firmar un cheque que tenía en blanco anotando la cantidad acordada. Firmó y me extendió ese pequeño trozo de papel que tenía un valor monetario alto. 4000 euros al mes no me caerían nada mal. Tomando en cuenta que tendría que compartir y darle su parte a mis muchachos.

-muéstrame donde sucedió- ordené. Si quería seguridad tenía que conocer bien el área donde trabajaría.

Salimos de la oficina en dirección a las afueras del pub desde el interior, dando hacia una puerta que quedaba en orientación hacia el callejón posterior. La puerta desde ese día la tenían bajo llave y un guardia resguardaba sigiloso el lugar, un tipo pelón y robusto con cara de perro buldog. El hombre tomó una llave abriendo el cerrojo permitiéndonos el acceso al escape.

Salí en compañía de Yolanda y de mis muchachos a inspeccionar el lugar.
Estaba cerca de la puerta un gran contenedor de basura. Alumbrado apenas con una farola que se encontraba arriba de la puerta. Un callejón muy oscuro y las farolas públicas estaban sin servicio. Se miraba en completa oscuridad hacia ambos lados, favoreciendo que cualquier enfermo cometiera la locura que le viniera en gana si quería en ese sitio y sin ser visto. -¿Dónde fue el atraco?- pregunté dando una mirada furtiva a la tipa ésta. Ella me miró con recelo, creyéndome impertinente y morboso, lo que no sabía es que poseía los sentidos desarrollados y tal cual un pero olfateaba y miraba cosas que ella no podría reconocer ni teniendo frete a sus narices. No lo clasificaba como ventaja ni como desventaja mis sentidos subdesarrollados.

-aquí- me indicó señalando el lado opuesto del contenedor. Ese aparato sí que podía ocultar perfectamente bien a una persona. Mediría aproximadamente arriba del metro. Tanto de ancho como de alto. Me acerqué a investigar… buscando los posibles lugares propicios para ser atacado. Miraba todo atento. Comencé a olfatear aquel lugar para reconocerlo. A través de los años el sentido del olfato lo desarrollé de manera superior. Teniendo la capacidad de oler cosas que para cualquier mortal le eran imposibles. Emprendí mis pasos analizando y recorriendo aquel callejón, introduciéndome más dentro de la espesa oscuridad haciendo perder mi silueta por la tenue luz que emitía el candil. De pronto escuché unos pasos aproximarse a lo lejos. Saqué mi navaja por no saber si sería un loco o vago, expectante de quien fuera.

Uno olor… ese olor.
Un peculiar olor azotó a mi nariz. Creo que venía de la persona que se aproximaba…olía, olía muy bien, una mezcla que no supe clasificar. Me puse en guardia esperando a quien fuese. En la espesura de la noche distinguí la silueta ¿Una mujer? Los pasos se siguieron aproximando ¿Sería acaso Machorra? Ya estando más de cerca, la vi vestida muy masculinamente, o era un hombre un poco afeminado, pero ¿Qué le pasaba? Al parecer venía absorta en sus pensamientos pues no se percató de mi presencia en la lejanía.

Sus pasos continuaron aproximándose lentamente, divagando en la oscuridad hasta estar casi a unos pasos de mí. No sé qué mierda pasó, que me perdí durante un segundo en ese aroma.

La tía chocó su hombro fuertemente conmigo. Giró su rostro a mirarme ante el impacto y yo cabreado giré también a verle, cuando vi su mirada penetrante mirar fijamente a mí me congelé. Tenía los hombros encorvados y el maquillaje algo corrido, con las manos dentro de los bolsillos y el semblante triste ¿Cómo se le ocurre salir a estas horas de la noche y caminar sola por callejones oscuros en este tipo de lugar? Por eso luego las violan. Ellas mismas provocan que tipos le hagan cosas.

-perdón- emitió cuando le miré amenazante… esperen… esperen. Haber, ¿escuché mal?.. No es tía... era hombre, sí. Tenía voz de hombre.

Los segundos pasaron lentamente, como si fuese una cámara lenta, fijando mi vista en sus ojos, y ya viéndolo con atención, me percaté que no era una mujer machoreta, era más alto que yo, creo que algunos centímetros. ¡Coño!, este tipo estaba pirado. Se maquillaba y todo, a pesar de haber visto de todo y pasar por la década en la que los hombres se maquillaban nunca me llamó la atención hacerlo. Encontraba absurdo querer igualarse con una mujer o lo que llaman ahora ser metrosexual. Esas cosas dejémoslas para los maricones. Pero… A pesar de estar maquillado no parecía ser uno. Era lo más extraño y me dejó intrigado.

-¡imbécil! Fíjate a la otra- gruñí. Volviendo mi atención a mi nueva encomienda… cuidar de las putillas y los maricones de ese lugar. El tío se giró y prosiguió con su andar… pero su mirada. Esa mirada… sentía que la conocía, quizá alguna vez ya la había visto... algo tenía que se quedó fija en mi mente y me causó escalofríos.



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Re: Hasta el último aliento. Cap 3

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