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Perros Sueltos

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Perros Sueltos

Mensaje  MariahTrümper el Lun Dic 27, 2010 1:15 pm

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Perros Sueltos

¿Qué harías si estuvieras prácticamente sola en el mundo? ¿Qué harías si tu madre desapareciera? ¿Si, te obligaran a casarte por conveniencia? ¿Tu padre muriera? ¿Tu amor, te engañara? ¿Estuvieras embarazada, y aun fueras menor de edad?
No tienes nada. Tienes que empezar de cero. Sola.
Perros sueltos. Llenos de hambre, odio y celos. Tienes que reconocerlos, luchar y alejarte de ellos. ¿Podrás confiar después de esto?
Pérdidas y recuentros con personajes importantes del pasado. Un leve giro de 180, y un fuerte amor de 360.

Mariely Thompson, una chica de 17 años. Huérfana de madre, y un años después, de padre. Amanda, la mujer que la ha cuidado desde su nacimiento. Dictadora y fría, se las ingenia para separarla de su primer y único amor. Tom Kaulitz, pintor 20 años. Quien, después de la increíble desaparición de la chica, estuvo a punto de fallecer.
El amor de ambos, prontamente da frutos de hijos. Dos años después, su reencuentro es sentimental y repentino. Todas esas emociones, ocultadas por meses explotan en todos los sentidos. Pero, poco tiempo después desaparece la alegría, para convertirse en celos, al descubrir que uno de los dos está comprometido con alguien más.

¿Podrán seguir juntos o es hora de decir adiós por siempre?

Titulo: Perros sueltos.
Género: Amor, drama y un poco de misterio.
Autor: Lupita Hernández.
Lugar donde se lleva a cabo la historia: Magdeburgo, Alemania y Londres, Inglaterra.
(Sexo casi nada explicito ni vulgar, al igual que pocas groserías, nada subidas de tono)


Última edición por lupitahernandez el Lun Dic 27, 2010 3:51 pm, editado 1 vez
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MariahTrümper

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Re: Perros Sueltos

Mensaje  Ruby Gloom el Lun Dic 27, 2010 3:19 pm

una trama interesante hermosa, me gusta como esta iniciando, realmente interesante!!
necesito más por fa!! esta genial
^^
Lectora fiel
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Ruby Gloom

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Perros Sueltos

Mensaje  MariahTrümper el Lun Dic 27, 2010 3:57 pm

Capitulo 1: Vidas

Mariely
Supongo que el amor es algo que se debe sentir, y no solo un compromiso de dinero. Desde que tengo memoria, siempre me han dicho que hacer, cuando, como, donde y con quien. Prácticamente, mi vida la controla una agenda electrónica. Ni siquiera me dejan usar mi propio celular. Para eso esta Amanda. Una señora mayor, de 53 años de edad, cabello corto y rubio casi blanco. Arrogante y específica. Trabaja para mi padre desde antes que él se casara con mi madre.
Tengo 17 años, y ¿adivinen qué? Mi primer beso fue con mi oso de peluche, Teodoro. Fue lindo, aunque mis labios se llenaron de pelusa. Bueno, ya hablando enserio. Mi padre no me deja tener novio, hasta ahora. Bryan Willis, de 21 años recién cumplidos este 1 de Julio.
El es, lo que mi papa llama “un buen partido”. Jackson Willis, el padre de Bryan, es político como el mío. Aunque, no tan distante con sus hijos.
Escuche unos pequeños- enormes golpes en la puerta de mi habitación. De seguro era la mandona de Amanda que venía a gritarme.
Sin esperar respuesta o reacción de mí parte, el “desconocido” que llamaba del otro lado abrió la puerta sin más. Acerté, era Amanda.
-¿Qué esperas? – dijo casi a gritos. – Apresúrate o se nos hará tarde.
-No creo que cierren el centro comercial.
-¡¿Qué?! – cuestiono burlesca. - ¿Quién dijo que iríamos al centro comercial?
-¿A no? ¿A dónde iremos hoy?- aun sentada.
Camino hasta mí y me levanto de los hombros, de aquel silloncito que estaba frente a mi tocador. -Hoy, vamos a Lassica…
-No conozco ese lugar… - dije incrédula.
-Obvio no, son vestidos muy exclusivos…
-¿Para qué quiero otro vestido? – caminando.
-Para las sorpresas que tu padre te tiene preparada.- Empujándome por detrás.
Salimos de mi habitación. Amanda no deja de decirme lo genial, exclusiva, perfecta y elegante que era esa tienda. Para mí solo era “BLA BLA”.
No quería otro vestido. No necesitaba otro vestido.
Subimos a la camioneta blindada de mi padre. El chofer, Carlos. Siempre ha sido muy simpático conmigo, e intenta hablarme aun cuando sabe que Amanda intentara asesinarlo.
-Dios Amanda… mira que lindos se ven los rayos del sol… - dije alegre señalando por la ventana. – Casi nunca se ve algo tan…
-No sé porque te emocionas tanto. Pronto lloverá y el cielo será gris nuevamente. – Me dijo tan fría como siempre.
Sus palabras hicieron que mi sonrisa desapareciera. Ella no me permitía que me “exaltara”. Siempre era tan insípida. Perfecta, según mi padre.
Por fin salimos de nuestro vecindario millonario. Recorrimos toda la autopista hasta llegar al centro de Magdeburgo, donde solo había tiendas de ropa, lavanderías, cafeterías, estudios de pintura, restaurantes de comida rápida, tiendas de víveres y dulces, tiendas de discos, entre muchas cosas más.
-Después de comprar los vestidos, comeremos en Vire. – Decía Amanda caminando frente a mí con paso apurado.
-Siempre comemos ahí… - casi corriendo detrás. - ¿Podemos comer en otro lugar hoy?
-No. – Me dijo en seco. – Apúrate niña, llegaremos tarde a nuestra cita…
-¿Se hacen citas para ir a una boutique? – cuestione casi sin respiración.
-¿Qué parte de exclusivo es lo que nunca entiendes?
-Lo siento… - masculle. Baje la cabeza.
Desde niña siempre me había gustado jugar con los cuadros de la cera. Pisar un cuadro sí y otro no, o simplemente no tocar la raya. De seguro, me miraba infantil pues comencé a dar pequeños saltos sin que Amanda me mirara.
Merecía mis 2 minutos de diversión. Misión fallida, pues choque con algo que me regreso dos pasos atrás. Sentí unas enormes manos sujetando mi cintura, para evitar mi segura caída. Tanto movimiento despeino mi cabellera que ahora cubría mi rostro.
-¿Estás bien? – me pregunto una voz un poco ronca pero dulce.
-Si… si… - respondí cabizbaja.
-Ten más cuidado… - me ayudo a recuperar mi equilibrio. Con un leve movimiento de su mano quito el cabello de mi rostro.
Era alto, un poco robusto y con brazos fuertes. Cabello largo y castaño. Ojos pequeños y alargados.
-Gracias… - masculle.
-No hay de qué. - me dijo sonriente. A lo que yo respondí igual. – Tienes un linda sonrisa… me pareces conocida… ¿te había visto antes?
-Pues… no. Creo que no nos habíamos visto antes.
-Bueno estoy seguro de que…
-¡Mariely! – grito Amanda interrumpiendo al chico. - ¡Mariely Thompson! – Ahora, no solo gritaba, también se acercaba.
Prácticamente empujo al muchacho por detrás. Se paro justo en medio de los dos y sujeto mi muñeca para que la siguiera. Me llevo casi arrastras consigo. Solo podía ver la cara del chico perplejo por haber visto aquella escena tan DRAMATICA.
-Niña mal educada. Deberías de estar conmigo, no con extraños. Sabes perfectamente bien el daño que te pueden hacer.
-Pero si nadie me conoce, Amanda… -tímida.

Tom
En definitiva, lo que paso anoche fue lo mejor. Aunque ya no quiera a Chantalle, eso no me quita la afición al sexo. Y ella, es increíble cuando lo hace.
Como sea, por las noches la amo y por el día la aborrezco. Es tan empalagosa, odio que sea así.
De seguro ya despertó, no sé. Si estoy con mi torso desnudo en la cocina, supongo que no me importa mucho.
-¡PUAJ! – casi grite al tomarle un sorbo a mi café. Estaba tan amargo, y se acabo la azúcar.
Me acerque al lavabo y tire todo lo que contenía la taza. La deje en la barra que está en la cocina y salí de ahí. Escaleras abajo, se encontraba mi lugar de trabajo. Ahí estaban todas mis pinturas. No son las mejores, pero las vendo a buen precio. Lo suficiente como para mantenerme a mí, mi departamento y mi perro. Claro está, si es que alguien las compra.
Con las manos en mis bolsillos, pude ver a través de las ventanas el aire que hacia fuera. Las hojas de los arboles meciéndose con enorme fuerza de un lado a otro. Pronto, vendría una tormenta.
De niño siempre me aterrorizaba, pero ahora, ni siquiera me interesa.
Sentí unas manos largas y frías tocando mi torso.
-Chantalle… - masculle aun sin mirarla.
-Tomi… ¿me extrañaste, bebe? – besando mi espalda.
-Tú ya lo sabes. – Respondí firme.
-No Tom. No lo sé. Tú nunca me dices eso. Ni eso ni nada. – Replico molesta. Quito sus manos y regreso arriba. Al segundo piso.
-Que molestia… - murmure.
Escuche el molesto ruido de la puerta sonando. La estúpida campanita que cuelgan para saber cuando alguien entra. Era el torpe de Georg.
-Pensé que quitarías la campanita. – Dijo en tono burlón.
-Se me olvido… - quedándome ahí parado.
Sus ojos dejaron de moverse como locos y solo se fijaron en mi torso. No pudo parpadear y solo miraban fijo ahí.
-¿Qué? ¿Te gusto?
-Tom… -me miro con ojos entrecerrados. – Si esta Chantalle aquí, será mejor que me vaya… - regresando a la puerta.
-¡Oye! Vamos Moritz. No me dejes solo…
-Pero no estarás solo. Estarás con la “fabulosa” Chantalle. –Haciendo ademanes. – Y no me digas Moritz…
-Georg, ya sabes a que me refiero.-Sonriendo.
-Tú también ya lo sabes. Ella insulto a Ivonne… te recuerdo que es mi prometida.- Serio.
-Pero me amas más a mí, ¿verdad? – bromeando. Comencé a pestañear.
-Basta Tom, no estoy para juegos. Solo vine a traerte el presupuesto… - estiro su mano entregándome unos papeles.
-¿Presupuesto? – pregunte incrédulo.
-Sí. De todo lo que me debes. Pronto me casare y no quiero tener deudas con nadie de absolutamente nada. Y, no te puedo mantener por toda la vida. Además, ya me debes mucho de siempre que vas al consultorio y no me pagas.
-Qué lindo por cobrarme cariño… - dije con una voz dulce mientras leía los papeles.
-Basta de juegos. Esto es enserio. – Dijo firme. –Me voy. Tengo unos 4 o 5 pacientes dentro de 30 minutos. Te veo en la noche.
-¿En la noche? – cuestione, quitando mi vista del papel.
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  Sol ㋖ el Mar Dic 28, 2010 10:12 am

me gustaaaaa!!!! Very Happy suena interesante ^^ no sabes como me he reído con lo del oso de peluche xD pero...q hace Tom con Chantelle?? ¬¬ nonononooo!!! tiene q encontrarse alguien mejor, caramba ù_ú q tal Mariely?? Wink

ya tienes una fiel lectora!!! lol! sigue prontooooo!!!!! bounce y felices fiestas!!! santa Küsseeeee!!! I love you
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  Admin el Mar Dic 28, 2010 5:54 pm

Pues como me has dicho, me he pasado a leer con mucho gusto, incluso de no haber sido asi lo ubiera hecho, bueno, me intriga mucho todo, porque bueno, no he leido un fic del mismo estilo desde hace tiempo y me suena muy interesante, y la verdad esque quiero saber mas, osea, mas informacion mas detalles, para entender como esta todo:) gracias por pasar a mi fic tokiss:) y siguee que te esta saliendo muy bien:D!
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Perros Sueltos

Mensaje  MariahTrümper el Dom Ene 02, 2011 4:08 pm

Capitulo 2: Accidentes.

-¿En la noche? – quitando mi vista del papel.
-¿No lo recuerdas? – pregunto serio para después reír ampliamente. Miro mi cara de confusión recuperando su tono serio. – No… ¿no lo recuerdas? – me quede totalmente serio. – Tom. Bill estará esta noche en Lassica modelando.
-Ah… - dudando.
-¡TOM! – furioso. – Tu hermano nos invito desde hace 2 semanas atrás. No le puedes fallar. Es tu hermano.
-¡YA SE! Si iré… deja de molestar… - girándome para darle la espalda.
-Bien. Es a las 6:30 pm, no llegues tarde…
-Ajam…
-NO LLEGUES TARDE. – Repitió.
-¡YA TE OI! - cruzándome de brazos.
Escuche la estúpida campanita sonando de nuevo. Georg ya había salido. Que molesto eres Hagen.
Regrese arriba. Todo estaba muy callado. Hasta que los gritos desesperados de Chantalle rompieron el silencio.
-¡TOM! ¡TOM! ¡VEN TOM! – venían de mi habitación.
-¿Qué pasa? – pregunte de lo más tranquilo emprendiendo paso hacia ella.
-¡TOM! – repetía una y otra y otra vez.
Llegue a la habitación. Estaba todo a obscuras, la puerta entreabierta dejaba entrar un delgado rayo de luz directo a la esquina. Ahí estaba Chantalle sobre mi sofá cubierto por mi gigantesca ropa. Brincaba y no se quedaba quieta. En el piso, frente a ella estaba Scotty ladrándole en dos patas.
-¡TOM! ¡ESTA BESTIA ME COMERA! ¡TOMI! – gritaba aun histérica.
-Tranquilízate. Solo quiere jugar… - dije acercándome y tomándolo de la correa.
-Yo no juego con bestias. – Dijo entre dientes.
Al oír eso, Scotty se molesto y continúo ladrando aun más fuerte. Saltaba de un lado a otro, quería asesinar a Chantalle.
-¡TOM! – grito ella asustada.
-Ya… ya muchacho… vamos a la terraza… ven, tranquilo… - le dije a Scotty.
Lo tome de la correa y lleve al balcón. Cerré la puerta de cristal. Scotty se levanto en dos patas y miro por el barandal. Estábamos en el segundo piso, se podía observar la calle a todo lo largo y ancho. Jadeaba, estaba cansado después de tanto “grito”.
Jale su traste de agua, abrí la llave y lo llene. Lo mismo con su platón de croquetas. Feliz, empezó a comer sin detenerse.
-Tranquilo o te ahogaras… - sobando su cabeza.
Regué las plantas que tenia ahí. El aire seguía siendo fuerte y un poco frio. Deje a mi perro para que terminara de comer. Regrese a mi habitación igual de tranquilo, sentándome en mi colchón mientras Chantalle se cambiaba delante de mí.
-¿Qué? – dijo arrogante.
-Esta muy delgada. – Dije sin quitarle la vista de encima.
-¿Y qué? Te gusta tocarme, ¿no?- molesta.
-Chantalle yo…-tímido.
-Ahora no te quejes.- Enojada.

Mariely
Amanda me hizo entrar a jalones a aquella tienda de vestidos. Llevábamos ahí unas 2 o 3 horas. En ese lugar había prendas de todos colores. Rosa, azul, verde, blanco, negro, gris, perla, café, dorado, plateado…
-¿Qué es esto? – dije tomando el borde de uno de ellos.
-Un vestido. – Murmuro Amanda.
-Ya lo sé. Me refiero a que color es…
-Kaki…
-¿Qué?
-Es color kaki y ya, silencio. No me dejas oír a la chica. – ignorándome.
Había una chica joven, no más alta que yo. Su piel blanca y larga cabellera castaña hacía que su silueta se viera aun más delgada. Estaba dándonos un “tour” por la gigantesca tienda.
Mientras caminaba detrás de ellas, no dejaba de tocar y ver las telas. Esas telas horribles y ásperas, con cara de asco y confusión.
-¿Pasa algo? – pregunto la chica.
- No… no… - tartamudee.
-Queremos el vestido negro, azul cielo, gris y… aquel…
La chica me dio una mirada rápida y regreso con Amanda, quien se había ido hipnotizada por “aquel” vestido. Regrese a la parte principal de la tienda. Me quede parada al lado del mostrador, viendo por la enorme ventana de cristal.
Estaba asiendo aire. De seguro también frio. Las enormes copas de los arboles no dejaban de moverse.
-Es hora. – Me dijo Amanda.
Pude notar que ya había pagado. Ni idea de cuantos vestidos compro, llevaba 3 o 4 bolsas de papel de distintos colores. Se aproximo a la puerta y yo la seguí. La chica se despidió amablemente.
Nosotras salimos, mi “tutora” con su ya conocido muy mal humor. Maldecía una y otra vez al chofer por no encontrarlo. Yo solo me quedaba en silencio, ¿qué más debía hacer?
Una ráfaga de viento levanto por completo mi cabellera suelta y tumbo la bufanda de mi cuello. Rápidamente me gire y la vi en el suelo. Corrí lo más rápido posible a ella.
Cuando estuve lo suficientemente cerca, me puse en cuclillas para tomarla con mis manos. Pero en eso, llega un perro alto, negro en la parte superior del cuerpo y blanco con machitas por debajo, que tomo el otro lado de la bufanda y comenzó a jalarla.
-Oye… perro… perrito… ¡OYE! – halando de mi lado.
El perro no se dio por vencido. En un tirón fuerte me hizo soltar la bufanda y salir corriendo detrás de aquel animal tan veloz.
-¡MARIELY! – grito Amanda histérica.
-¡MI BUFANDA! – dije aun corriendo del lado contrario al que ella se encontraba, detrás del perro.

Tom
Chantalle termino de cambiarse y salió molesta de mi departamento. Últimamente muchas personas la habían llamado anoréxica, así que mi comentario la enfureció aun mas.
Salí de mi alcoba para ir a la cocina. Di una mirada rápida al balcón para darme cuenta que Scotty ya no estaba. Me asuste, estábamos en el segundo piso, lo pueden atropellar.
-Necesitas comprar otra correa Kaulitz. – Dije como recordatorio para mí mismo.
Baje al primer piso corriendo. En las calles no había nada ni nadie. Regrese arriba al oír ruidos muy fuertes. Scotty estaba en el balcón. Me acerque a la puerta y la abrí lo más rápido.
-¡¿Dónde estabas muchacho?! – pregunte angustiado, antes de percatarme que traía algo en su hocico. Se lo quite y acerque un poco más a mi rostro. Tenía un agradable y dulce olor. - ¿Qué es esto Scott? – sorprendido.
-Eso es mío. – Dijo una voz agitada de la otra esquina del balcón.
Era una chica. Era la chica. - ¿Quién eres? – pregunte sorprendido.
-La… la dueña de la bufanda… - tartamudeando. Sus pupilas se dilataron y sus mejillas se sonrojaron al ver mi torso, aun desnudo.
-¿La dueña de la bufanda tiene nombre? – haciendo ademanes para que Scotty entrara.
-¿No tiene camisetas o qué? – murmuro alterada.
-¿Disculpa? – acercándome a ella.
-Por favor, cúbrase. Además, hace frio. – Mirando a otro lado.
-Yo no tengo frio… y ¿tu? – Poso su cálida y pequeña mano en mi pecho, empujándome.
-Tendría menos frio si me regresara mi bufanda. – Estirando su mano. – Por favor…
-Toma… - dándole su prenda.
-Gracias. Con su permiso… - dando la vuelta.
-¡Oye!
-No me grite, aun sigo aquí. – regañándome.
-Bien… - rodé los ojos - ¿Cómo te llamas?
-¿Le interesa? – alzando una ceja.
-Digamos que sí. ¿Me lo puede decir?
-No. – Dijo firme.
-¿Qué? Pero ¿Por qué no? – atónito.






Oh Oh Oh, muchas gracias por comentar chicas cheers me ponen muy feliz =) y bueno, aqui les dejo el segundo capi de mi fic, espero qe lo lean y comenten I love you otra ves de nuevo, muchas gracias Almiss, Mary y Ruby king
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Perros Sueltos

Mensaje  MariahTrümper el Vie Ene 07, 2011 10:23 pm

Capitulo 3: Ramada Magdeburgo

La chica estaba preocupada. No dejaba de observar la cera.
-Me tengo que ir… - lista para regresar por donde había subido.
-No… oye… - acercándome a donde ella estaba. - ¿Por qué tan pronto? – preocupado.
-Porque es hora. – Respondió ella antes de cruzar al otro lado del barandal, y bajar por la escalera de emergencia.
Corrí al barandal para ver si estaba bien. Y así fue, después de tocar el piso corrió al lado derecho de la calle hasta que la vi subir a una camioneta negra.
-Eres tu… - murmure feliz.
Al fin había encontrado a la chica de mi pintura. Solo que sus ojos eran más brillantes. Fuera de eso, esta perfecta en mi retrato.
-Tom. – Dijo la voz seria.
-¿Bill? – dije girándome hacia atrás. - ¡Oye hermano! ¿Qué te trae por aquí? – entrando de nuevo a la casa.
-Necesito que cuides a Kasimir… - dijo serio. Detrás de él, se asomo ese pequeño gatito que hacía poco había comprado.
-No. – Firme pero asustado.
-Por favor Tom. Solo por hoy.
-No. Scotty se lo comerá.
-Tú lo cuidaras. Eso no pasara.- sonriente. -Dame tres razones por las cuales no.
-UNO, Scotty se lo comerá vivo. DOS, tengo mucho trabajo. TRES, no me gustan los gatos.
-¡TOM!
-No.
-¡Que marica!
-¡¿YO?! Marica tu.
-Tomi vámonos. Por favor… - rogándome.
-Llévaselo a mama y a Gordon. Ellos si lo cuidan.
-No. Mama no puede por su trabajo y Gordon es alérgico.
-¿Georg?
-Es alérgico.
-¿Ivonne?
-Ella me envió contigo, y es alérgica.
-Ahora resulta que todos son alérgicos… - dije con ironía.
-Vamos Tom. Eres mi gemelo… ¿sí? Hermano…
-¿Y donde se supone que ponga a Scotty? Se lo comerá si solo lo ve…
-En tu habitación. O abajo, en la galería…
¿Galería? Galería. Pinturas. Pintura. LA PINTURA. -¡BILL! –grite al recordar lo de hoy.
-¡¿Qué?! – asustado.
-La encontré.
-¿A quién o qué?
-A la chica. La del sueño…
-¿La que pintaste?
-Sí. Es hermosa…
-¿Cómo se llama hermano? – pregunto ansioso.
-Se llama… - diablos, ella no me respondió. – No lo sé…
-Que feo nombre…
-No idiota. No me dijo su nombre. – Desesperado.
-Que lento eres Tom.
-Lento eres tú, por no pescar ninguna chica.
-¿Quien quiere una”Chantalle 2”? – cruzándose de brazos.
-Basta, Bill.-Serio.
-Cuida a Kasimir.
-NO.
-Anda… por favor…
-No...

Mariely
Estoy tan cansada. Desde que llegamos a casa Amanda solo ha hecho que me mida los vestidos que compro, inclusive me eh medido los que yo tengo en el rincón de mi armario. ¿Qué le pasa a esta señora?
Por otro lado, no eh dejado de pensar en el chico del balcón. Era tan guapo, sexy y si que era sexy. Lástima, probablemente le caí mal por mi comportamiento. Es lo mejor, papa no quiere que haga amistad con ellos.
Amanda, me informo de un desfile de modas que sería en 30 minutos más. Por lo que, en este preciso momento está golpeando la puerta como loca.
-¡Mariely! ¡Abre la puerta, ahora!
-Ya… ya voy… - dije con mi tono flojeado. Me levante lentamente de la cama y me acerque a la puerta.
Ella me observo de pies a cabeza. - ¿Por qué estas descalza aun? – seria.
-Iba a ponerme las zapatillas, pero “algo” me interrumpió.
-Espero que ese ALGO, no sea yo. – Me dio un leve empujo que me hizo caminar. Ella entro detrás de mí. – Te ayudo.
Me senté en la cama, mientras ella se colocaba en cuclillas frente a mí. Me recodo una película que vi hace un par de años, la chica iría a un baile y su madre le ayudaba con su atuendo. Tomo uno de los zapatos y lo puso bruscamente en mi pie derecho. Después, siguió con el izquierdo.
-Auh… - quejándome.
-Listo. – Dijo levantándose.
-Amanda… - levantándome.
-Dime. – ignorándome un poco, mirando en cualquier punto del aire.
-¿Conociste a mi mama?
-¿Qué? – mirándome.
-¿La conociste? A… a mi madre. – Tartamudee.
-¿Para qué lo quieres saber?
-Nunca… nunca eh visto una fotografía de ella. Quisiera saber cómo es… o por lo…
-Se perdieron. – Respondió rápido.
-¿Qué?-Sorprendida.-Pero…
-Después del accidente de tu madre, uno de los empleados se quedo trabajando hasta tarde, y con la luz de una veladora la casa se quemo.-Seria.
-¿Se quemo?-atónita.
-Se perdió, absolutamente todo.-Firme.
-Que mal… - murmure un poco triste. - ¿Accidente? Pensé, que había desaparecido.
-Vámonos. Se nos hace tarde. – rápido.
-¿Y mi papa? – Cuestione.
-Tu padre, nos vera allá. Vámonos, rápido.-Me tomo del ante brazo.
Bajamos las escaleras corriendo. Subimos al auto, y con cierta prisa, Carlos, empezó a conducir directo Ramada Magdeburgo. El hotel, donde se llevaría a cabo el desfile.
Llegamos en escasos 10 minutos. Bajamos un poco más tranquilas, y entramos. El lobby estaba lleno de tipos con traje y mujeres con vestidos, color kaki, que sostenían la copa de sus “esposos” o del tipo que tenían al lado.
Era como si un reflector solo me iluminara a mí. Todos voltearon enseguida a verme, eso sí que era intimidación.
Las parejas se acercaban, y con mucha confianza. Todas me saludaban amablemente con un beso en la mejilla y un fuerte apretón de manos.
-¿Quiénes son? – murmure.
-Ellos son los Engel, Bass, Herman, Lusetana, Gracia… - respondió Amanda mirándolos a todos.
-¿Cómo puedes recordar sus apellidos?
-A diferencia de ti Mariely, tengo memoria fotográfica. – Dijo seria y bajo las escaleras para ir al centro.
-“Memoria fotográfica” – imitando su voz y las caras que me hacía. - ¿Acaso me dijo estúpida? – murmure.
-No amiga. Tú no eres estúpida…
Me gire para ver quien hablaba. Era ella, era Vanessa. - ¡¿Vane?!– pregunte sorprendida.
-La misma que viste y calza, corazón. – Dijo feliz.
Hacia 5 años que no la miraba y manteníamos contacto por e-mail. Su cabello seguía corto y lacio, aunque un poco más obscuro. Se miraba genial. Después de unos segundos paralizados, nos abrazamos más que felices.
-Pe… pero… ¿Cómo has estado?-Tartamudee.
-Bien. ¿No se nota? – bromeando.
-Vanessa. Espero que regreses a Magdeburgo a vivir, todo es totalmente abur…
-Lo siento. – Me interrumpió. – Mañana en la mañana regreso a Londres. –Seria.



Capitulo 4: "Nuestras grandes molestias"
-¿De nuevo? – afligida.
-Tengo que terminar de estudiar. Bueno, las materias que reprobé… - dijo con cara divertida.
-No has cambiado Vane.- Sonreí.
-Y no cambiare. – Ambas reímos a carcajadas. Aun seguíamos tomadas de las manos.
Detrás de Vanessa se acercaba un señor alto, de piel un poco rosada, ojos claros, cabello y barba cerrada castaño. Me parecía familiar.
Se acerco y poso su mano en el hombro de mi amiga. -Vanessa, necesito que… - hizo una pausa y me miro, después me regalo una bonita sonrisa. – Mariely… ¿Mariely Thompson?- cuestiono sorprendido.
Fue entonces cuando comprendí. Era el papa de Vanessa, Aarón Schaffer. - ¿Señor Schaffer? – pregunte curiosa pero feliz.
-El mismo. –Me sonrió. – Me es increíble verte. Estas… grande y hermosa. Y…
-Basta, papa. Ni siquiera me dices eso a mí. Mary pensara que es acoso. – Dijo Vanessa poniendo su mano en el pecho de su padre.
Sonreí ampliamente. Nunca nadie me había dicho esas cosas. – Gracias…
-Te digo la verdad. – Me dijo en señor aun feliz. – Y… ¿Qué ha pasado con tu padre?
-Ah… mi padre. No lo sé.
-¿No lo sabes? – cuestiono rápido.
-Hace dos semanas se fue a Austria. Y no lo eh visto ni hablado con él.
-Que mal… - mascullo Vanessa. –Vez papa, no es bueno andar preguntando por los demás. Por eso yo no lo hago.
-Es que tu eres una mal educada Vane. – tomando su barbilla.
-Odio los modales. – Replico.
-Mariely, ¿Cómo pasaras tu cumpleaños 18?
-¿Mi cumpleaños? – cuestione.
Era verdad, estábamos a punto de finalizar agosto, menos de una semana. Y aunque mi cumpleaños era hasta octubre, toda fiesta o convivio lleva tiempo en planearse. Probablemente, Amanda no me deje ni hacer un viaje a Leipzig para visitar a mis amistades.
-No tengo nada planeado. – Respondí.
-Bueno, mi papi me llevara a América, a Nueva York. Y pensé, como cumplimos años el mismo día, tal vez… ¡PODRIAS VENIR CONMIGO!
-¡AH! ¡¿De verdad?! – grite feliz.
-¡Obvio!
Nos tomamos de las manos, y empezamos a gritar felices. El señor Schaffer nos miraba y reía alegre.
-¡Mariely Thompson! – grito alguien entre dientes.
-Amanda… - murmuramos Vanessa y yo, deteniéndonos.
-Este es un lugar muy exclusivo. ¿Cómo se les ocurre gritar así? – sujetándome del brazo.
-Hola Amanda. – Saludo Vanessa con una sonrisa fingida. Ella odiaba a Amanda, tanto o más que yo.
-Señorita Schaffer. – Dijo seria. Miro al su padre parado enseguida y cambio su tono. –Señor Schaffer, que gusto verlo. –Sonriente. Me soltó y le dio la mano.
-¿Soy la única que piensa que es hipócrita? – murmure para Vane.
-No querida. Pienso igual. – Me respondió.
-Oh, ¿Cómo esta Georgina? Y el joven Gustav. – Insistía Amanda en crea una conversación.
-Bien. Ellos decidieron quedarse en Londres. Vanessa quiso venir y yo la traje. – Respondió cortante.
-Ah… - rodando los ojos. Tal vez estaba confundida. Antes, el señor Schaffer era muy amable con ella. De seguro Vanessa le conto todo.
-¿Cómo esta Louis? – colocando sus manos en los bolsillos.
-Está en Austria. Hoy regresa directo al desfile, no se preocupe señor.
-No me preocupo. –Serio.
Dios, los colores se le subieron a Amanda a la cara. Verde, morado, azul, esta mujer es un arcoíris. Aarón tomo la mano de Vanessa, me sonrió y la llevo consigo. Cuando ellos estaban lo suficientemente alejados Amanda no tardo en criticarlos.
-Ese hombre es tan… tan… tan odioso. ¡DIOS! – apretando los ojos.
-¿Qué le hiciste? – pregunte ingenua, conteniendo la risa.
-Nada. Nunca hago nada, y más sin embargo me odian. – Mire a los demás, a los que estaban abajo. – Empezando por ti… - mascullo.
-Sabes bien mis razones.
-Pero, no logro entenderlas. Apenas eres una estúpida niña.
-Amanda, niña o no. Sabes que te seguiré odiando.
-Solo cumplía órdenes de tu padre. – Dijo firme, sin mirarme.
-En las órdenes de mi padre, no estaba golpearme… ¿o sí?
-¿Tu que sabes? Apenas tenias 12…
-Tenia 12, la primera vez. Pero continuaste hasta que cumplí 16. Cuando aquella mucama te sorprendió.
-Cállate, Mariely. Como dije, eres una niña.
Continuo caminando, me dejo ahí. Con la palabra en la boca. Odiaba a esa mujer, la odiaba. Por 4 años seguidos estuvo golpeándome bruscamente. Dejándome moretones, rasguños, inflamaciones. Y un día me fracturo el brazo. Lo hacía con lo que fuera mangueras, cables, sillas, o simplemente usaba sus pies y manos. Empujándome o pateándome. De igual forma, siempre me dolía igual.
Posiblemente mi primera palabra fue “Amanda”. Ella siempre estaba ahí, en cada foto, video, entrevista, en cada lugar de mi vida. Siempre estaba Amanda Wells. No sabía de dónde venía, si tenía hijos o esposo, familia. No sabía nada de ella. Siempre tan misteriosa y arrogante conmigo.
En ocasiones, hablaba de mi madre con tanto odio, que me perturbaba. Es verdad, no la conocí. Pero es mi madre y no dejare que nadie habla mal de ella.
La multitud comenzó a subir hasta donde yo estaba. Pasaban a mi lado como si yo no existiese. Todos iban a las elegantes puertas principales. Las vi abriéndose, no lo podía creer. Después de dos largas semanas, mi padre.
-¡SEÑOR THOMPSON!
-¡SEÑOR!
-¡Una entrevista señor!
Gritaban reporteros que pronto lo sofocaron con sus gritos. Se miraba en su rostro, estaba muy cansado. – Papa… - murmure.
Empezaron a empujarme. Tan fuerte que casi me hacen caer. ¿Qué les pasa a todos? Es solo una persona. Es solo mi padre. -¡DEJENME PASAR!

Tom
De alguna forma, el marica de Bill siempre lograba convencerme. Cuidare a Kasimir hasta mañana. Lo deje adentro de mi casa, rezando para que Scotty no se lo comiera vivo.
La ropa negra, es lo mejor para este tipo de eventos. Algo discreto, pero tengo que usar traje. De seguro solo habrá millonarios de gustos finos.
No dejaría a Bill en vergüenza, y por mucho que me costara me pondré un traje. Grande. Para no perder la costumbre.
Salí de la galería y subí a mi Cadillac negro. Me asustaba encontrarme a Chantalle allá. Su familia es rica, así que tal vez ella asista.
-Positivo, Tom… positivo. – Repetía para mí mismo, mientras conducía.
Después de unos 15 minutos llegue al Ramada. El hotel, más lujoso y “exclusivo” de Magdeburgo. Claro, no tengo el suficiente dinero como para tener una aventura en alguna de estas habitaciones. Pero sin duda me encantaría.
Entre, un mundo de gente estaba en el lobby. Con sus prendas finas y demás. Todos, con una copa de champagne en la mano y riendo con sutileza. –Hipocresía. - Pensé
Vi a Georg acercándose, tomando de la mano a Ivonne.
-Hola. – Dijo sonriente.
-Tú no pierdes el tiempo con la bebida. – Dije.
-Me encanta el champagne. – Presumiendo.
-Es gratis. Por eso lo toma. – Dije Ivonne entre risas.
-Eso explica mucho. – Fue lo único que dije antes de que Ivonne se carcajeara. – Lindo traje Moritz.
-¿Me dirás Moritz o Hagen? Decídete.
-Me gustan ambos. – Sonreí.
-Tom, nunca te había visto con traje. – Me dijo Ivonne.
-¿Enserio? – presumiendo lo bien que me veía. Le arrebate la copa a Georg y tome unos cuantos tragos.
-Lo miraras en su boda con Chantalle. – dijo Georg.
Me sorprendí tanto, que escupí al suelo todo el champagne que había en mi boca. –Cállate. No digas eso. J A M A S.
-¿Por qué? Te acuestas con ella ¿no? – quitándome la copa de la mano.
-Eso es distinto a convertirla en mi esposa. – Murmure entre dientes.
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  MariahTrümper el Vie Ene 07, 2011 10:26 pm

Capitulo 5: Seres queridos.

Me molestaban esos comentarios. Sabían bien, T O D O S, que yo odiaba el compromiso. Lo más valioso que tenía era mi libertad y punto. Además, no quería mantener a nadie más que no fuera Scotty y/o mi galería.
-¿Qué pasa, Georg? – pregunto Ivonne sosteniendo más fuerte la mano de su novio.
Estábamos muy cerca de la puerta, todas las personas comenzaron a acercarse muy rápido con cámaras y cosas por el estilo. Al parecer la elegancia se les olvido, corrían como animales.
-Mejor alejemos de aquí.
Georg, halo a Ivonne de la mano y ella me halo a mí de mi saco. Justo frente a la puerta se creó una especie de círculo, que rodeaba a unas 3 o 4 personas. Hombres.
Fuimos tres escalones abajo, justo en el centro del lobby. Apenas quedaban unas 6 o 7 personas que, tranquilas seguían bebiendo.
Todos gritaban un nombre raro “Thompson”. Creo. En una pequeña plataforma subieron alrededor de 25 hombres tomando fotografías. Un pequeño pedazo de tela azul, me hizo darme cuenta que había una chica.
Sus zapatillas, y parte de su vestido se movían, tal vez intentaba salir. ¿Tal vez? ¿De qué hablas Tom? era obvio, al menos que le gustara ahogarse ahí.
Me acerque con ambos brazos extendidos. Logro salir de espaldas, que chica tan torpe. La parte delantera de su vestido seguía atorada. En un jalón repentino logro zafarlo, pero caer hacia atrás.
-¡AH! – exclamó. Cayó en mis brazos.
Su cuerpo delgado, frágil y liviano. Apenas una niña.
-¿Estás bien? – pregunte poniéndola de pie, en el suelo.
-Si… gra… - hizo una pausa cuando levanto su rostro.
Era ella. De nuevo la chica de la bufanda. Apenas es una niña. Anteriormente, no había podido observarla con atención. Con semejante abrigo y cabello en el rostro. Seguía siendo hermosa. Sus labios rojos y pestañas largas. Sombra obscura sobre los ojos, aunque no tan obscura como las sombras de Bill. ¡Dios! ¿Scotty, ya habrá asesinado a Kasimir?
-Gracias… - continuo, cabizbaja.
-¿Por qué bajas la cabeza? – tome su barbilla con mi mano, y lentamente levante su rostro.
-Soy un poco torpe.
-¿Por qué lo dices?
-¿Por qué lo digo? ¿No me acabas de ver? Todos esos reporteros casi me aplastan.
-Si… debe haber algo muy interesante en la puerta.
-Thompson… - mascullo.
-¿El político?
-Sí. El político Louis Thompson. ¿Lo conoces?
-Es un maldito ladrón del gobierno. – Frunciendo el seño. – Además de mujeriego, egocéntrico y arrogante.
-¿Ah? ¿Eso piensas del señor ese? – arqueando una ceja. Creo que le molesto mi comentario. Pero era lo que yo pensaba del tipo.
-Sí. Oí que por eso se cambio de partido. Por ladrón.
-¿Oíste? - exclamo extrañada.
-Exacto.
-No debes creer un 100% en todo lo que se lee o dice. ¿Sabías eso?
-No. Pero eso significa que no te voy a creer exactamente todo. ¿Cierto?
-Exactamente, señor… - empezó a mover sus muñecas en círculos, preguntándome mi nombre.
-Kaulitz. –dije.
-Kaulitz. Lindo apellido…
-Me gustaría saber el tuyo, preciosa.
-No me tutee. – Dijo firme.
Esta chica, comenzaba con sus perfectos modales. Estresaba un poco, pero era algo misterioso. ¿Por qué se me resistía? ¿Por qué demonios te dibuje sin conocerte?
-Bueno. – Rodando los ojos. – Señorita, ¿Cuál es su fabuloso nombre? – exagerando en mis palabras.
-Eso… - se acerco a mí y metió algo al bolsillo de mi saco. – Se lo dejo de tarea, señor Kaulitz. –
Se fue caminando. Me dejo ahí. Quise seguirla pero ya todos habían entrado a una de las salas del hotel, el evento estaba a punto de comenzar. Si quería apoyar a Bill, tenía que estar ahí a tiempo.
Desde pequeños siempre quiso hacerlo. Siempre quiso ser modelo, y estar en pasarelas y revistas internacionales.
Mientras yo dibujaba casitas, el intentaba enderezar su postura y mirar fijo sin parpadear. Me reía de él. Pero ahora, lo apoyo más que nadie. El siempre me apoyo en dibujo, ahora yo, en modelaje.

Mariely
Soy tan mala en esto. Pero de seguro, ahora sí que di en el clavo. Dos veces que preguntan mi nombre, y las dos lo niego. Aunque, también es para protegerme. Papa tiene varios enemigos, el no se perdonaría que me pasara algo malo por su culpa.
Era hora. Exactamente todo comenzó a las 6:30 pm. Siempre todos tan exactos, que aterrorizaban.
Amanda, me hizo sentarme casi al final de la pasarela. Ahí, estaban todos los paparazis, fotografiando todo. No mire a mi padre por ningún lado. Supongo, que lo llevaron a la zona VIP. Vanessa y el señor Schaffer, estaba detrás de mí.
Las luces se apagaron, unos pequeños reflectores apuntaban la larga línea de pasarela. Las chicas salieron, todas luciendo preciosos vestidos largos de colores distintos, al igual que el escote, tela, y accesorios. Era de gala.
20 minutos después, vinieron los chicos. Todos muy guapos, altos y delgados, portaban un esmoquin, ya fuese gris, blanco, negro, inclusive rojo. Las chicas de nuevo, ahora mas informarles.
Todo continuo así por 2 horas y media. Al principio fue interesante, pero con el paso de los minutos, empecé a aburrirme. Eran las mismas personas, iban y venían sobre una plataforma. Con sus zapatos y prendas nuevas. Con las mismas facciones inexpresivas. Con los mismos pasos, cada vez mas cansados. Con sus espaldas erectas y mirada fija en algún punto de la pared, lejana. Sus labios secos, de seguro no tenían ni tiempo de beber un poco de agua. Eran demasiado arrogantes como para darse por vencidos y descansar unos segundos. Debían ser profesionales. Debían ser perfectos. Debían ser modelos.
Lo último que faltaba eran las prendas extravagantes y secretas. Chicas con vestidos de bolsa de basura, carne fresca, verduras, hombreras gigantescas o solo un diminuto pedazo de tela que apenas cubría sus partes.
Esta última, tropezó casi al final. Su seño se frunció y su cuerpo tembló. Lo que casi ocasiona una segunda caída.
-Torpe. Si no sabe usar tacones, ¿Qué hace ahí arriba? – mascullo Amanda.
-Dios, Amanda. Mira, son enormes y con una gigante plataforma. Además, sus piernas son muy delgadas. Era más que obvio que algo así podría pasarle. – Respondí en defensa de aquella modelo.
-No seas ingenua, Mariely. Para ser perfecta, se tiene que sufrir.
-¿Es por eso que nunca sonríes? – cuestione.
Después de eso, se quedo en silencio. Continúe viendo el desfile.
Salió un chico en taparrabo, lo que causo el mormullo de algunos y las carcajadas de la gran mayoría. Un esmoquin de pepinos causo sensación. Cuando de pronto, sale ese chico alto y delgado, que había llamado mi atención antes. Una pequeña mueca de felicidad se pintaba poco a poco en sus labios, en sus ojos se reflejaban los flash que causaban las millones de cámaras que tomaban fotografías de cada uno de sus movimientos.
Su ropa de estilo gatico y maquillaje por el mismo estilo. Pantalones de cuero, algo muy parecido a un chaleco antibalas con hombreras gigantes y llenas de plumas, con poco más de 15 delgadas, alargadas y plateadas cadenas que salían de ahí. Un collar plateado y ancho. Sus botas, las únicas botas que portaban un tacón por debajo. Haciéndolo ver aun más alto.
Se detuvo por unos segundos al final, así, los fotógrafos podrían deleitarse un poco mas con su modelito. Girándose del lado derecho, del lado que estaba yo. Era más que seguro que me miro fijamente, hasta que baje la cabeza y el continuo con su recorrido, de regreso.
Desapareció detrás de las paredes color chedrón. Las luces se encendieron nuevamente, y el silencio se ahogo en los aplausos de los presentes.
Dos hombres bajos, eh iguales con jeans de mezclillas, camisa blanca y chalecos negros. Salieron con micrófono en mano.
-¡Buenas noches! – dijo el de la derecha.
Ambos rieron al oír de nuevo los calurosos aplausos de las personas. – Hola. Somos Dean y Dan Caten. – Sonrieron. – Les agradecemos su presencia.
-Los invitamos a que pasen a la cena que hemos preparado para ustedes. En el salón fiesta, cruzando el lobby. – como por arte de magia, la gente se quedo sorprendida y continuaron lloviendo mas y mas aplausos. Increíble.
Ellos regresaron. Todos nos levantamos, y caminamos hasta el salón fiesta. Vanessa caminando a mi lado, y Amanda intentando de nuevo, tener una pequeña conversación con el señor Schaffer.
Sea como sea, él le convenía. Un abogado muy famoso entre políticos y millonarios. Uno muy bueno. Hacía poco se había mudado a Londres con sus dos hijos y esposa. Un muy buen amigo de mi padre.
Al entrar, todos hablaban y reían. Todo se miraba tan actuado, tan irreal, tan… fingido. Alrededor de 20 a 25 meseros, con charolas con 9 copas delgadas, especiales para champagne.
Vanessa, casi enseguida se des afano de mi. De seguro fue en búsqueda de un chico con el cual beber. Ella, era un año mayor que yo. Y con tanta libertad, tenía otra forma totalmente diferente a la mía de pensar.
Vi a mi padre entrar, no puedo creer que ni siquiera lo haya podido saludar como es debido. Me acerque rápidamente, antes de que la muchedumbre me detuviera, de nuevo.
-¡PAPA! – masculle feliz.
En un giro rápido movió su cabeza y me miro. Extendió sus brazos, y abrió sus labios formando su enorme sonrisa, característica de Louis Thompson.
-¡Hija mía! Mariely. – Feliz. Corrí un poco y nos abrazamos fuertemente. Demasiado tiempo sin verlo. - ¿Cómo has estado amor? ¿Todo bien?
-Si papa. Todo perfecto. Como siempre. – Me pare en la punta de mis pies, y pose mis labios en su cálida mejilla. – Te extrañe papa…
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Perros Sueltos

Mensaje  MariahTrümper el Sáb Ene 15, 2011 3:58 pm

Capitulo 6: ¿Ayuda?

-Cariño… - dijo. Me abrazo aun más fuerte, antes de que llegara Amanda.
-Señor, Thompson. Qué bueno que regreso con bien a Alemania. – Mascullo. Diablos, ¿yo era la única que se daba cuenta de su sonrisa falsa? Era una pésima actriz. - ¿Cómo le fue?
-Bien, Amanda. Gracias por preguntar. Es muy dulce de tu parte…
-Oh, señor. Usted sabe que yo lo estimo demasiado.
Poco a poco, solté a mi padre y me aleje de ahí. No podía soportar el “dulce” tono de Amanda. Decía mentira, tras mentira. ¿Pero que podría hacer? Mi padre le tenía demasiada confianza, de seguro no me creería nada de lo que dijera en contra de ella.
Camine hasta una mesa larga, cubierta por un mantel blanco. Una enorme variedad de bocadillos, dulces y salados. Bebidas de la “mejor”, refrescos, champagne.
Después de unos segundo mirando todo sobre la mesa, levante mi mano y tome un pequeño canapé. Lo aproxime a mi boca, antes de escuchar esos aterradores gritos que desgarraron el alma.

Tom
Mi hermano, lo había hecho excelente. Era un gran modelo, y ese último traje tan exótico, sorprendió a todos. Incluyéndome.
Gordon, mi madre y yo, fuimos a bastidores después del desfile. Buscamos el “camerino” si es que así se le puede llamar, de Bill. Pues, apenas es un pequeño cuarto con cortinas en lugar de paredes.
-¡MA! – casi grito mientras se abalanzaba sobre ella.
-Hijo. Dios, Bill. Estuviste perfecto allá afuera.
-¿Tú crees?
-Claro, Bill. – interrumpió Gordon.
-Gracias. – Dijo sonriente.
-Lo hiciste bien, hermano. – Dije y puse mi mano sobre su hombro. El me dio una enorme sonrisa, una muy sincera.
-Gracias… - murmuro. – Significa mucho para mí que ustedes estén aquí. GRACIAS a los tres.
-Especialmente a Tom Kaulitz, por cuidar a Kasimir. – Dije imitando su voz, bromeando.
-Especialmente a Tom Kaulitz, por cuidar de mi gato. – Repitió el, feliz.
Sobe mi estomago. No había comido nada en todo el día. Solo el pequeño sorbo de café de esta mañana, ese que escupí por estar tan amargo.
-Tengo hambre, iré por ahí. – Dije. Palmee la espalda de Bill y salí de ahí.
Fui al salón ese, ese… ese… ¿Cómo lo llamaron? Bueno, no importa. Fui a ahí. Todos los hombres con traje y las señoras con vestidos largos, comían, bebían, hablaban, fingían. Comían, bebían, hablaban, fingían, sonreían. Comían, bebían, hablaban, fingían, reían de chistes malos. Nunca terminaría con esto, así que, mejor ahí la dejamos.
El dulce olor de los bocadillos me llevo hasta esa larga mesa con mantel blanco. Alguien se paro detrás de mí, no importa. Yo tenía hambre y no tenía dinero, qué más da si llegara la reina Elizabeth.
Tome ese pequeño y frágil canapé, que simplemente tenía mi nombre escrito en el. Lo acerque a mi nariz y comencé a olfatearlo, una y otra vez.
-Mmm… - dije saboreándolo.
De la nada, se oyó ese terrible grito ensordecedor. Ese grito que por lo regular, lo dan en las películas de terror con una damisela en apuros. Seguido del molesto y reconocido crujido de un arma cuando es cargada.
Me gire lentamente por mi lado derecho, todas esas personas, millonarias, mentirosas, y bien vestidas, tenían algo en común, algo sincero. El miedo de morir.
Mujeres acostadas en el suelo, hombres en cuclillas al lado de ellas. Todos con las manos cubriendo su cabeza. Levante un poco la mirada, detrás del frágil barandal un piso más arriba, había varios hombres con armas. Un M 95. El mismo con el que mi padre biológico, nos enseño a cazar a mi hermano y a mí, hace varios años.
-¡MARIELY! – grito alguien con mucha fuerza. Una voz delicada, una mujer mayor.
Mire a mi derecha. Justo al lado mío estaba ella, esa maldita chica que se negaba a darme su nombre, la misma que subió hasta el balcón de mi departamento siguiendo a Scotty, y, la misma que había dibujado hace varios días.
El tiempo se detuvo. Todos abajo, ella y yo solo parados. Uno al lado del otro. Sus delicadas manos soltaron el pequeño canapé que sostenía. Me miro con sus ojos brillosos, de seguro lloraría. Mire de nuevo a los tiradores. Le apuntaban a ella. La mire de nuevo, totalmente asustada, no podía gritar, no podía correr, todo significaría una muerte segura. Mariely, ese, ese era su nombre. Mariely.
En un movimiento rápido y casi por instinto, lleve mi mano derecha hasta su cuello, mientras con mi otra extremidad la tomaba de la muñeca. Y halaba con fuerza hacia abajo. Yo quede sobre ella.
Un tiroteo comenzó. La comida nos cayó encima, dolía cada bocadillo que caía en mi espalda. Los gritos desesperados de las damas, me dejaron ensordecido. Todo se detuvo, no más ruidos de balas, no mas comida cayendo.
Al mismo tiempo, todos levantamos la cabeza. Ya no había nadie cerca del barandal, ya no había francotiradores.
-Llévatela. –Susurro alguien.
Baje de nuevo la mirada, buscando al dueño de esa voz frágil. Una bella anciana de cabello blanco y ondulado, que yacía sobre el suelo, justo frente a nosotros.
-¿Disculpe? – cuestione, espantado.
-¡Llévatela ahora! – Alzando su voz.
Me pare rápidamente y la tome del brazo, levantándola conmigo. Apenas, con un leve empujo la hice correr. Correr por su vida. De nuevo, todo el silencio se ahogo. Los disparos comenzaron de nuevo. Cada uno de esos pedacitos de metal, nos seguían. Uno, rozo mi espalda.
Corrimos hasta que la pared nos pudiera cubrir por completo. Los disparos se oían más y más cerca. De seguro nos seguían. Solté bruscamente su brazo y continúe caminando. Pensé que me seguiría, pero, no fue así.
-¡¿Qué demonios haces?! – la cuestione, al verla recargada en la pared. Sujetando algo que colgaba de su cuello. Ahogada en lágrimas. - ¡TE ESTOY HABLANDO NIÑA! ¡MIERDA! ¡¿Estas sorda?! – grite histérico. Mis palabras la herían más. Ahora, parecía una fuente. – Vámonos… - murmure.
Ella no respondió, y se quedo inmóvil. Regrese, la sujete de la muñeca con toda la fuerza posible, y la empecé a jalar. Quería hacerla caminar.
-¡VAMONOS!
-¡NO! – respondía en seco. Se resistía a caminar. – ¡SUELTAME! ¡TENGO QUE REGRESAR! ¡SUELTAME!
-Basta, tenemos que irnos.
-¡NO! ¡No te conozco, imbécil!
-¡Vamos! – Dije, ignorando sus palabras.
-¡SUELTAME! – repetía continuamente.
Patadas, rasguños, mordidas, de todo sufrieron mis manos. Apenas habíamos podido avanzar 1 o 2 metros. Los disparos, gritos y llantos se oían más y más fuerte. Después de tanto sollozo y peleas completamente perdidos, la niña se rindió y coopero. Empezó a caminar.
Siempre estuve al frente, jalándola. Llegamos a la puerta trasera del hotel, teníamos que salir de ahí. Rápido. La mire y, con su cabeza baja, aun sollozaba.
Mi auto estaba muy lejos de ahí, “¿Qué hago?” Pensaba una y otra vez. Frente a la puerta, alejada unos 5 o 6 metros, una moto deportiva negra. Eso, solo podría ser de una persona, mi salvador de siempre. Georg Listing.
-Te amo, Georg. –murmure. – Vamos… - la hale de nuevo y nos acercamos a la moto. Busque las llaves en los rines plateados, y ahí estaba. Y el pequeño estúpido y siempre confiado de Georg.
Coloque el pedazo de metal en la hendidura. La motocicleta, encendió enseguida. Subí y me acomode. Ella se quedo abajo, observándome.
-¿Qué? – pregunte arrogante.
-Eso es robar. – Dijo como una niña pequeña.
-No, no lo es. Esto… - toque la parte delantera. – Es una moto, de un amigo. No es robar, es pedir prestado sin permiso.
-No subiré.
-Sube.
-No.
-Sube.
-No.
-Que subas…
-Que no.
-Mira, no sé cómo, no sé porque, pero esos francotiradores te apuntaban a ti, así que, si quieres morir quédate y si no, entonces sube.
-¿Qué caso tiene vivir? – dijo, abrazándose de su cuerpo. Bajando la mirada.
-¿Eres emo o qué? – pregunte arrogante.
-Hazte a un lado, idiota. – Me empujo un poco hacia delante. Levanto el borde de su vestido, permitiéndome ver esas piernas torneadas. Subió detrás de mí. Su cuerpo, chocando con el mío. Me estremecí.

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Re: Perros Sueltos

Mensaje  MariahTrümper el Dom Ene 23, 2011 2:33 am

Capitulo 7: Galería.

Mariely

Tuve que subir. Ese idiota creía que yo era una niña. Y claro que no era así. Era prácticamente, un adulto. Me acerque a, el, y subí a la motocicleta robada. Mis piernas, rodeaban su cuerpo. Mi vestido estaba lo suficientemente arriba, como para que me pudiera “apreciar” con atención.
Acelero al instante, lo abrace por la cintura y me acerque más y más a él. El borde del vestido, se levantaba igual que mi cabellera suelta. Sus delgadas trenzas, golpeaban un poco mis mejillas. Terminando, por esconder mi rostro en su espalda. Cerré mis ojos con fuerza.
Había una gran posibilidad de que mi padre saliera con vida de ahí, y otra gran posibilidad de que no fuera así. Aunque, nunca podíamos estar por más de 7 minutos a solas, aunque, siempre estuviera lejos. Aunque, manejara por completo mi vida. No quería, no quiero y no me resignaría, a perderlo. Ya eh sufrido, muchos años por mi madre. Aun, me siento culpable de su muerte.
Sentí el aire desvaneciendo de mi piel. Nos habíamos detenido. Abrí mis ojos lentamente. Las luces de los autos, luz roja del semáforo, algunos cuantos anuncios. Estábamos en la avenida principal de Magdeburgo.
-¿Qué tienes? – pregunto su voz ronca.
Cerré mis ojos, y regrese a mis pensamientos. Tenía miedo de que ese hombre no fuera de confianza. Pero, también tenía la seguridad de que él no sabía quién era yo. Ahora, sabía porque me tenían en secreto. Pero, ¿Por qué me apuntaban a mí? ¿Sabian quien era yo?
El chico, empezó a moverse mucho. Bajo de la motocicleta. Abrí mis ojos lentamente. Solo había obscuridad. Una de sus manos rodeo mi cintura y la otra tomo mi mano, ayudándome a bajar.
-¿Dónde estamos? – pregunte, tallando mis ojos. Intentando ver en la obscuridad.
No respondió. Me guio hasta detenernos. Estire un poco mis manos, y pude tocar un cristal. ¿Una ventana? ¿Puerta? ¿Pared de cristal?
Escuche el ruido de unas llaves girando. Su mano regreso a mi cintura y me atrajo hacia él. Un pequeño ruido de una campanita. Esas, que solo hay en tiendas, ¿Estábamos en una tienda? ¿De qué?
Me soltó. No moví ni un musculo, toda esa obscuridad me aterraba. Tal vez, suene estúpido, bobo, tonto, pero le temo a la obscuridad y a la soledad. Y juntas, no es muy buena combinación.
-¿Qué sucede? – dije, con la voz temblorosa. –Oye… -masculle. - ¿Estás aquí? O… oye… - nadie respondió. Lleve mi mano derecha a mis ojos, una luz cegadora se había encendido.
-¿Te da miedo la obscuridad? – pregunto, estaba a unos cuantos metros alejado.
-No… - dudosa.
-Yo creo que sí. – Jugando.
-¿Porque me molestas? – lo mire. Por primera vez, en toda la noche le había prestado atención a su rostro.
Ojos marrones, labios rosados aunque secos a la vez, pestañas largas, y ese piercing tan sexy. - ¿Tu eres el de esta mañana? – pregunte ingenua.
-¿No me recordabas?
-No te había puesto atención.
-¿”Atención”?
-Tengo cosas más interesantes que hacer. – Dije arrogante.
Una de las reglas en mi “mundo” es, no tomarles confianza a todas las personas, independientemente si son buenas. Nunca se sabe lo que quieren.
-Que grosera, niña. – Mirando hacia otro lado.
-No soy una niña. – Respondí enojada.
-¿A no? ¿Qué edad tienes? ¿15? ¿16?
-¡17, IMBECIL! – Histérica.
-No creo que “17, imbécil” sea una edad. – Dijo, antes de soltar una risa burlesca.
-No te rías de mis palabras.
-¿Quién dijo eso? Me puedo reír de tu cara, tu cuerpo, tu temor a la obscuridad, o tu voz chillona.
-Comprobado, eres un maldito idiota.
-Gracias.
-¡ASH! – grite, me cruce de brazos molesta. El continúo riéndose. Mire a mi alrededor, había bastantes pinturas ahí. Colores, dibujos, figuras, todo combinado. Era una galería de arte. - ¿Eres un pintor?
-No. Soy maestro de baile, niña. ¿Tú qué crees?
-UHI, que genio. – camine por el lugar, explorando cada cuadro, cada paisaje, cada rostro. – Hermoso… - murmure.
-Ya sé que soy hermoso. ¿Por qué me lo repites tantas veces? – arrogante.
-¿Tu maldito ego no te deja pensar en alguien más que no seas tú?
-¿Qué?
Lo ignore. Continúe viendo todo. Era muy bueno. Frente a la puerta, había un mostrador. El, parado detrás de este. Y al lado, unas escaleras de caracol metálicas. - ¿Vives aquí?
-¿Por qué la pregunta? – indiferente. Abrió un cajo y saco un pequeño cigarrillo, lo encendió y comenzó a fumar. Levanto su rostro, y expulso el humo.
-¿Sabes el daño que te causa el cigarrillo? – dije, lo más educado posible. Tampoco, quería sonar como una anciana.
-No, y la verdad no me interesa.
-Mi abuelo murió de cáncer en los pulmones. Deberías cuidarte. – Añadí. Camine en dirección a las escaleras.
-¡OYE! – grito él.
-¿Qué? – deteniéndome antes de subir.
-¿A dónde vas? No puedes ir arriba.
-¿Por qué?
-Porque, porque no. No quiero.
-Si claro. – dije como si nada.
De un vistazo arriba. El se distrajo de nuevo con su cigarrillo y yo subí corriendo al segundo piso. Sus gritos no me detuvieron. La curiosidad, era más grande que mi educación.
No había puerta alguna. Llegue arriba, muy poca luz. Apenas, una lámpara de piso encendida. Un tapete de color obscuro, unos estantes de madera con libros y figurillas, además de retratos. Dos sillones de piel negro. Una pequeña cocina, con una barrita de ayuda en el medio. Una puerta corrediza de cristal que lleva al balcón.
Escuche unos pasos abajo. Sentí su mano rodeando mi antebrazo y girándome hacia él.
-Oye… - susurre. Quejándome.

Tom
Subí lo más rápido que pude. Al llegar arriba, la vi parada justo en la orilla. Me acerque y le sujete del brazo. Atrayéndola hacia mí.
Sus ojos brillaban con la poca luz de la sala. Sus pupilas fijas en las mías, su cuerpo débil. Su rostro perfecto.
-¿Qué te sucede? Te dije que no subieras. – Susurrando.
-¿Por qué? – respondió de la misma manera.
-Porque…
Escuchamos un ruido que venía de la habitación. Mi habitación, donde estaba Scotty. ¡Diablos! Ya asesino a Kasimir. La puerta se abrió, mi perro corrió hacia nosotros y empezó a ladrar.
-¡Por eso! – dije.
-Aow, tu perrito. ¿Cómo se llama? –dijo con una voz tierna. Scotty, se miraba emocionado. Dejo de ladrar y solo brincaba.
-Scott… Scott tranquilo. ¡SCOTT! – grite, pero este no se detuvo.
-¡Oye! No le grites. Es muy lindo perrito. Scott, Scott… - moviendo su mano para que este saltara.
-No se llama Scott. Su nombre es Scotty. – Cansado.
-¿Por qué lo llamaste Scott?
-Es mi perro. Lo llamo como quiero.
-¿Y con ese genio vendes pinturas? – asiéndome un gesto de desagrado.
-Tú ni siquiera sabes lo que es la vida. – Bufe.
-Primero, suéltame. – Zafándose de mí.
Retrocedió un poco. Camine hasta mi sofá, y me deje caer con todo el peso. Suspire profundamente. Frente a mí, estaba el cuadro sin terminar, aunque cubierto por una manta blanca.
Escuchaba su risa a lo lejos. Definitivamente, era la única persona que le había caído bien a Scotty a primera vista. Tal vez, porque ha visto mi dibujo. ¿Será eso?
-Oye, Scotty es muy bueno. No entiendo porque no me dejabas subir.
-Es obvio que piensa que eres bonita.
-¿Enserio?
-Sí. Lástima. - Bufe.
-¿Por qué lo dices? - Curiosa.
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  Sol ㋖ el Dom Ene 23, 2011 10:43 am

mmmm...q intriga!!!! confused como fue q se dieron cuanta quien era ella??? Suspect

Tom es un flor de vivo Razz sabe q ella es la chica d su pintura y se lo guarda muy bien Surprised

Scotty q ternura!!! I love you si yo pudiese conocerlo me encantaría q tb le simpatizara enseguida Razz

buen capp!!! cheers quiero saber como sigueee!!!! bitte, postea prontoooo!!! bounce Küsseeee!!! I love you
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  Admin el Dom Ene 23, 2011 1:49 pm

Oh bueno, ya lei hasta el capi 4, perdoname por no leer antes, pero se me pasaba o me salian otras cosas, pero te prometo que seguire leyendo y me actualizare con la historia que debo decir, me ha dejado una sensacion de misterio y duda...¿me dira tom que ella es la de su pintura?, bueno, ahora que siga leyendo lo sabre;). SIGUE Cool
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  MariahTrümper el Jue Ene 27, 2011 12:06 am

Capitulo 8: Malos tratos…

-Porque está obscuro. Cuando encienda las luces se dará cuenta de lo contrario. – Bromeando.
-Tonto. – Murmuro.
Que niña tan bipolar, unos segundos, temerosa, después grosera y al final, tierna, eso es tan raro. Cerré mis ojos. Los sentía tan pesados. Aun no entendía algo, ¿esto era otro sueño o era real? ¿Ella era real? Su nombre. ¿Cómo era su nombre? Demonios, lo olvide.
-¿Cómo dijiste que te llamas? – pregunte.
-No lo eh dicho. – respondió.
-Ah, entonces dilo.
-¿Por qué?
-Bueno, si dormirás aquí. Supongo que debo saber tu nombre.
-No dormiré aquí.
-¿Qué? ¿Prefieres la calle?
-No. prefiero que me lleves a mi casa.
-Olvídalo. – Dije. Sin querer se me escapo una sonrisa del rostro. Era divertido que me contestara así.
-¡¿Por qué?! – cuestiono asustada.
-Mira. Numero uno, mi auto se quedo en el hotel. Dos, ya son las 12:40 pm, y después de las 12:30 no nos dejan circular en motocicleta. Y tres, que tal si te pasa algo.
-Corro más peligro estando con un D E S C O N O C I D O. – dijo, con énfasis en la última palabra.
-Mejor cámbiate. No podrás dormir con tu vestido “Chanel” – burlándome.
-¿Qué? ¿Dormiré desnuda? – cruzándose de brazos.
-Como quieras, a mi no me molesta en lo absoluto. – Pícaro.
-A mi sí. Préstame algo de ropa.
-Nadaras en ella… - bufe.
-Qué más da, necesito algo para dormir. Levántate y dame ropa.
-Ahhh… - suspire.
Coloque las manos en mis rodillas y me levante del sofá. Estaba cansado, por lo menos ella cuidaría de Scotty. Entre a mi habitación, abrí el closet y saque una playera blanca, con la letra K y unas escrituras en dorado. No era mi favorita, pero era la única que estaba limpia, era la que me Chantalle me había regalado hace apenas unos días.
Mi recamara estaba obscura, repetidas veces tropecé con los almohadones de mi pequeño sillón. Inclusive, con ropa tirada y el edredón azul marino de mi cama. Todo estuvo bien, hasta que escuche el chillido de un gato. El chiquillo de Kasimir.
-¿Kasimir? ¿Dónde estás?
El gato continúo maullando. Coloque la playera sobre el colchón, y me incline para ver por debajo de la cama, Kasimir estaba ahí. Pegado por completo a la pared, quien sabe lo que le haya hecho Scotty.
– Mejor lo dejo ahí… -pensé. Me reincorpore y sujete la playera. Salí de la habitación, para encontrarme a la chica sobre el sofá, con Scotty en su regazo.
-Toma… - dije con un tono seco. Al ver que se giro un poco hacia atrás para verme, le lance la prenda en la cara. Con su mano derecha se la quito y arrugo la nariz de una forma tan linda.
-Tonto… -murmuro.
Se levanto con cuidado, y entro al baño.
Fui a la cocina, no tenía nada. ¿Qué le podía ofrecer? Con esos pequeños bocadillos de seguro moría de hambre. Revisaba una y otra vez la despensa, como si mágicamente fueran a aparecer los víveres.
-¡TOM! – gritaron de abajo. Obviamente, la voz de Georg. – Thomas Kaulitz Trumper… ¡TOM! – sus gritos se oían mas y mas cerca. Estaba subiendo. – Tom. – mascullo una vez arriba.
Sujetando de la mano a Ivonne, quien se miraba preocupada por el enojo de su prometido. - ¿Qué quieres Hagen? – cuestione.
-Basta. Tom, no puedes llevarte mis cosas sin avisar.
-¿Cómo llegaste? – pregunte, evadiéndolo.
-Tome tu camioneta.
-Que naco, Georg. ¿Te llevaste a la linda de Ivonne en una motocicleta a ese evento tan importante? - jugando.
-Gracias, Tom. –Dijo Ivonne, son su tono dulce de voz.
-De nada.
-Basta, Tom. ¿Por qué tomaste mi motocicleta sin avisarme?
-La necesitaba.
-¿Para qué?
-Ayudar a alguien.
-¿Tu? – cuestiono sin pensarlo, antes de soltar una carcajada burlesca. Incluso, Ivonne tuvo que golpearlo para que se callara. – Lo… lo siento… - riendo por debajo.
-¿Qué te pasa idiota? – dije molesto.
-Naa… olvídalo. Y… ¿a quién ayudaste? Porque, desde ahora eres un buen samaritano.
-Basta, Geo. – Dijo Ivonne, en tono de susurro.
-Una chica.
-Ah… -bufo. – Ya entiendo. Te acostaras con ella. Vámonos Ivonne…
-No…. no Georg, no.
Su maldita estupidez no entendió de razones y continúo burlándose. Una y otra y otra vez. Ivonne, no encontraba como callarlo y yo, como ignorarlo.
-¡Basta! – grite furioso.
Un leve rechinido venia del otro extremo de la sala. La puerta del baño se había abierto. Y ahí estaba, la chica de mi pintura con mi playera puesta. Le quedaba un poco corta de las piernas, aunque las mangas un poco largas. Su cabello obscuro estaba suelto y ligeramente acomodado hacia atrás.

Mariely
La playera me quedaba bien. Hacía tiempo que había terminado pero, afuera se escuchaban gritos y risas, voces. Mejor me quede ahí, hasta que escuche al chico molesto.
Salí de golpe. Casi frente a las escaleras estaban él, un chico de cabello largo y castaño, bastante familiar, además de una chica de cabello obscuro y largo, ojos claros. También familiar.
-Ho… hola… - musite, nerviosa.
-Señorita Thompson… - dijo la chica.
Me quede unos segundos mirándola, era la chica de la tienda. - ¿Eres la empleada de Lassica? – cuestione, esperanzada.
-¿Me recuerda? – pintando una sonrisa en su rostro.
-Ivonne, ¿la conoces? – pregunto el castaño.
-Estuvo esta mañana en la boutique. Compro varios vestidos. Fue con su madre, amor.
-¡Amanda no es mi madre! – casi gritando. Como podían confundir a Cruela de Vil con una”madre”. – No lo es… - dije apenada, después de tamaño grito, ellos estaban a unos 5 metros de mi.
-Espera… - dijo él. – Tú eres la de esta mañana. Tú y yo chocamos antes de que una vieja llegara a gritarle.
-Por eso me parecías tan familiar… - dije sonriente. – Esa “vieja” es Amanda.
-¡Ivonne! – exclamo.
-¡¿Qué?! – dijo ella, asustada.
-¿Cómo la confundiste con su madre?
-¿Eh? – alzando una ceja y cruzándose de brazos.
-La chica es linda, y tú crees que ese monstruo amargado es su procreadora. ¿Qué te pasa?
-¡Oye! Grosero, Georg. – golpeando su hombro.
-Es obvio que no la conoces, Georg. – Dijo el dueño de la playera. – Ni siquiera me ha querido decir su nombre.
-Mariely Thompson. – Respondí apuradamente.
-¿Mariely? Querrás decir, Mariel. – cuestiono de pelinegro.
-No, Tom. Es Mariely Thompson.
-Tu apellido me es familiar. – Dijo el castaño.
-Louis Thompson. – Concluyo ella. – El político.
-¡¿Diablos estas casada con él?! – dijo el “dueño”.
-¡¿Qué?! ¿Siempre eres así de idiota? – pregunte.
-¡OYE! - indignado.
-¡OYE TU! – cruzándome de brazos.
-No, chicos. Es la hija del político Louis Thompson.
-Pensé que no tenía hijos… - dijo el castaño.
-¿Nos puedes explicar eso? – pregunto el pelinegro.
-No. – Dije en seco.
Di la media vuelta, y abrí la puerta que estaba justo al lado del baño.
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  Admin el Jue Ene 27, 2011 12:49 am

OMG, affraid YA LEI TODO; TODO...al principio entre y como no tengo mucho tiempo dije "leere solo uno o dos capis" y QUE CREES??!! pues que me lo he leido TODO, me gustooo MUCHO LUPITA!, me encanta el estilo que tienes para escribir, de verdad, no es verbo y bueno, la chica y Tom , la parte de la motocicleta, me encanto, TOM haha, siempre de niño malo, ahiii no, me quede con muchas ganas de leer mas, tienes que subir prontiss, please, cuando puedas, porfa hazlo que yo muero por leer Wink Wink queen geek jijiji
Muy buen trabajo Lupita, muy bueno.(K) BESOS.
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  Sol ㋖ el Jue Ene 27, 2011 6:53 am

weaaah!!! yo también quiero q Tom me preste una de sus playeras!!! xP ok, volviendo al fic...no sé quien es peor, si Tommy o Geo Razz pero igual me encanta la forma en q los escribes (y cuando aparecerá el tierno de Gus?? Neutral ) me cae muuuuy bien Ivonne ^^ no me extraña q Georg quiera casarse con ella, es encantadora!!! :O y q mas....eh...ah! ahora q saben quien realmente es...q pasará??? Suspect yo quiero q Tom la siga protegiendooo!!! Razz I love you

muuuuy buena fic nenaaaa!!! What a Face bitte continúa prontoooooo!!! bounce bounce bounce Küsseeee!!! I love you
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Perros Sueltos

Mensaje  MariahTrümper el Jue Ene 27, 2011 11:33 pm

Capitulo 9: “Pagando mi pequeña deuda.”

Entre a esa habitación obscura, cerré la puerta sin dejar que un rayo de luz entrara. Quise caminar, pero después de dar un tercer paso, caí al suelo. El olor proveniente de debajo de la cama era asqueroso, y solo se oía el maullar de un gato.
Me levante de golpe y camine hacia atrás. Era alérgica a los gatos, y me ponía realmente mal cuando un solo cabello de su pelaje me tocaba aunque sea, la yema del dedo.
Dos enormes manos me tomaron de los hombros, deteniéndome.
-Tranquila. – Dijo en mi oído. Dios, esa voz me estremeció por completo. - ¿Qué paso, Mariely?
Mi respiración se acelero, ¿el susto o la emoción de sentir su aliento en mi oído?
Me soltó lentamente y me gire para verlo. Era el pelinegro, antes llamado “Tom”. Apenas, alcazaba a la altura de sus hombros. Su cabeza estaba baja, viéndome fijamente.
-No te oí entrar. – susurre.
-Estabas muy ocupada en el suelo. – dijo sonriente. – Soy Tom. Tom Kaulitz. Mucho gusto Mariely Thompson. – Extendiendo su mano para tomar la mía. Accedí, y se la di.
-Mucho gusto. – Susurre de nuevo.
-Ivonne. La prometida de mi amigo, quiere hablar contigo. – respondiendo igual, en susurro. - ¿Puede?
-Claro.
-Antes de irme, intentare limpiar este lugar. ¿Bien?
Asentí y me senté en la cama en posición india. Viendo, como tomo él un bulto de ropa y lo dejo caer dentro del closet. Tomar unos dos almohadones, y ponerlos en un pequeño sofá. Me sonrió ampliamente, y salió de la habitación.
Explore un poco, con mi vista casi nula pude ver el edredón azul marino, que aun estaba en el suelo. Las cortinas totalmente cerradas, y también al gato salir por debajo de la cama y subir al sofá.
La puerta se abrió y un rayo de luz me dejo ver una delgada silueta, era “Ivonne”.
-Hola, soy Ivonne. – Se presento.
-Hola.
Se acerco lentamente y se sentó a un lado mío. – Tom, me dijo que te trajo aquí después de tiroteo. ¿Crees que tu padre este bien?
-Eso espero. Bueno, tiene tantos, guaruras. La verdad espero que si este bien.
-Yo igual. Tom, está preocupado.
-¿Por qué? – mirando a mi alrededor. Dios, aun olía mal.
-Bueno, no le tuviste la confianza como para decirle tu nombre.
-Ah, eso. –Rodé los ojos. – Casi me matan esta noche, ¿Cómo confiarle algo? Lo acabo de conocer, Ivonne.
-Yo también te acabo de conocer, y te puedo decir que me llamo Ivonne Smith, trabajo en Lassica. Y pronto me casare con el chico distraído de cabello largo y castaño de aquí afuera. – Dijo, sonriente. Parece raro. Nunca había sentido confianza en nadie, absolutamente nadie. Ni siquiera en Vanessa. Siempre contaba todo. A pesar de ser mí amiga.

Tom
-Hey, Tom. ¿Seguro que es ella? - moviendo su cabeza un poco a la derecha.
-Si bobo. Estoy casi seguro. Además, yo la soñé.
-Pero… no se parece mucho a la del cuadro. – Dijo. Inclinaba aun más la cabeza, como si mi retrato fuese abstracto. Torcía la boca y entrecerraba los ojos. – No se parecen. –Concluyo.
-¿EH? – confundido. –Si, mírala. Es idéntica.
-No, Tom. No lo es.
Escuchamos el rechinido de la puerta. Ivonne comenzó a salir de mi habitación. Rápidamente, bajamos la sábana blanca y cubrimos el retrato sin terminar. Ambos, nos lanzamos al sillón como si nada.
-Chicos… ¿siguen despiertos? – dijo, Ivonne. Susurrando.
-Sí, amor. ¿Qué pasa? – dijo Georg. Se giro un poco y la miro detrás de nosotros.
-Nada. Tom, ya hable como querías con Mariely.
-¿Qué paso? – cuestione enseguida. También, girándome como Georg.
-Bueno, tiene 17, y… está comprometida.
-¿Qué? ¿A los 17?
-Sí. No me dio más explicaciones y ya no quise preguntar más.
-¿Con quién? – pregunto Georg.
-Un tal, Bryan Willis. Pienso que es el hijo de Jackson Willis.
-¿El político? - pregunte.
-Creo, no estoy segura.
-Si no, el típico. “Tu papa controla todo y te obliga a casarte.” – Dijo Georg.
-Geo, hay personas que aun piensan así. No te burles. Pobrecita.
-No me burlo. Pero, parece demasiado actuado. No seas tan ingenua, Ivonne.
-¿Eso qué significa? – cuestiono ella.
-Te confías fácilmente. Y no es muy buena idea.
-Escucha, Georg. Tal vez te suene estúpido, pero hay algo llamado destino.- Acomodo su cabello detrás de sus orejas. – Mira, esta mañana fue a la tienda a comprar un vestido, el cual uso precisamente esta noche en el desfile. Antes de llegar, choco contigo. Y casualmente Tom la ayudo.
“-Y soñé con ella. – “pensé. Una estúpida sonrisa de pinto en mi cara. – Ivonne, tiene razón.
-¿Le crees? –me pregunto, Georg.
-Georg, la única persona que lo debería dudar soy yo. Ella dormirá aquí. –dije.
-Basta, Geo. No seas tan desconfiado.
-Bien… -respondió, no muy convencido. Rodo un poco los ojos. – Vámonos a casa, amor. Ya es tarde.
-Bien, vámonos.
Georg se levanto y me dio la mano, Ivonne, se inclino un poco y me beso de despedida.
-Descansa, Tom. – dijo. Antes de bajar junto con mi amigo por las escaleras. Hacia el primer piso.
Recosté mi cabeza, subí los pies al sillón y me quede totalmente estirado. Poco a poco, mis ojos se cerraron. Y me quede dormido.
-Eres real… - murmure adormilado.

Mariely
Empecé a estornudar en mi sueño, pero no solo fue eso, si no que fue en la vida real. Me desperté de golpe, atacada. No podía detenerme a respirar. Lo que menos necesitaba ahora, era que mi alergia regresara peor que mi asma.
Me senté en la cama, hacia un poco de frio, la habitación seguía igual de obscura. Mire el reloj digital, en la mesita de noche. Apenas 5:40 am.
Me levante de la cama. Baje un poco la playera de mis caderas y la acomode bien. El piso de madera estaba un poco frio. Camine de puntas, hasta salir de la habitación. Las cortinas del balcón estaban un poco abiertas. Apenas, se asomaban los rayos del sol.
Un celular sonó. Era un extraño rap, pero me agradaba. Camine al lado contrario del balcón. El aparato estaba sobre la mesita de noche, justo al lado del sillón de piel negro.
La pantalla se encendió. Alguien llamaba…
-“Llamada entrante Chantalle” – decía.
¿Quién será? – me pregunte a mí misma. Da igual, ni siquiera me interesa. ¿Oh si? No. Obvio no.
Mire una mano deslizándose, bajando del sillón y tocando con los dedos el suelo. Me asome un poco más, y sobre el sofá, un cuerpo inerte de un hombre, profundamente dormido boca abajo. Era Tom. Scotty, asiéndole guardia por debajo. Una escena tan tierna.
Observe a los lados, y fui a la cocina. Tenía sed, quería agua fría. Al abrir la nevera, me di cuenta de que no había nada. Ni siquiera una cebolla partida a la mitad. Absolutamente, nada.
Esculque en la alacena, y también estaba desierta. Tal vez, no le iba muy bien con sus pinturas. Pobre, son realmente buenas.
Regrese a su alcoba. Bueno, después de dejarme dormir ahí quería hacerle un favor. Abrí su closet, y una avalancha de ropa sucia y mal oliente casi me mata, realmente era algo asqueroso.
Separe los pantalones de las playeras. Y los tonos obscuros de los claros. Fui al baño, pues la noche anterior había visto un cesto de plástico. Perfecto para ropa sucia. Puse la ropa dentro, ahora, faltaba descubrir dónde estaba la lavandería. En una de las pequeñas esquinas, había otra escalera de caracol, pero un poco más delgada. Subí y ahí estaba una lavadora, secadora y un lavadero. Por suerte, había jabón. Puse la ropa en la lavadora y regrese abajo, para continuar con la limpieza.
Cambie la ropa de la cama, acomode la poco ropa limpia que tenia y con mucho cuidado con el pequeño minino, barrí el piso. Sacudí las cortinas y el forro de las lámparas. Pase un trapo seco, por el cristal de esos retratos tan bellos. Dos niños pequeños, rubios de cabello corto. Sonriendo ampliamente a la cámara. Además, de paisajes.


Oh, Oh, Oh, muchas gracias Mary y Alma por leer el fic, grcs por su comentarios, son muy lindas cheers les agradesco bastante qe se tomen un tiempo para leer por lo menos un capitulo, grcs por el apoyo chicas I love you
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  Sol ㋖ el Vie Ene 28, 2011 7:38 am

vaya!!! ahora no sólo es la chica del sueño de Tom sino también la señora de la limpieza!! xD nah, es todo un detalle por su parte Smile me llamó mucho la atención lo último, de los dos niños pequeños, rubios de cabello corto...supongo q serán quien creo, no? Wink

postea pronto, bitteeee!!! bounce Küsseeee!! I love you
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Perros Sueltos

Mensaje  MariahTrümper el Sáb Ene 29, 2011 6:10 pm

eam, okey para todas las chicas que estan leyendo el fic ademas de decirles MUUUUUUUUUCHAS GRAAAAAAAAAACIAS a Mary y a Alma, porqe ademas de ser unas muy buenas escritoras (porqe, es decir el leido los fics de ambas y les juro que si no me estoy mueriendo y estoy llorando, son historias asombrosas!!!) les quiero agradecer por comentar los capitulos que voy subiendo, eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen fin las amo, GRACIAS I love you rabbit okey, por otro lado, dado a qe la mayoria del tiempo actualizo por las noches, para qe por la mañana tengan algo qe leer porqe creo qe como a todas, no les gusta esperar; por lo menos a mi no me gusta mucho acerlo Rolling Eyes okey, ire al grano, dejare el capitulo 10 y 11, espero qe les guste Arrow

Capitulo 10: Ayuda.

Regrese arriba, para echarle un vistazo a la ropa. Ya había terminado de lavarse, así que la metí en la secadora. Cuando baje con el cesto vacio, para llenarlo de nuevo. Scotty, despertó y corrió hacia mí moviendo su cola. Solo sonreí, y regrese a la habitación. Llene el cesto nuevamente de ropa y salí, de regreso a arriba.
Apenas, logre subir tres escalones, para cuando me llamaron.
-¿Qué haces? – me dijo una voz adormilada.
-Lavo tu ropa… - murmure.
-¿Por qué? – cuestiono, aclaro su garganta. - ¿Por qué? – repitió.
Me gire un poco, era Tom. Sentado en el sillón, tallándose los ojos.
-No lo sé. Desperté temprano, y solo te quise ayudar.
-No necesito ayuda, gracias Mariely.
-Si la necesitas. Tu casa es un desastre. Además, no tienes nada en la nevera.
-¿Esculcaste mi cocina?
-No se esculca algo que no se tiene, Tom.
Se quedo boquiabierto ante mi respuesta. Se levanto del sillón y entro al baño. Me quede ahí, ¿Estuvo bien o exagere? Continúe subiendo. Bueno, al parecer no le iba del todo bien con sus pinturas. Coloque la ropa en la lavadora, y comenzó a lavar.

Tom
¿Vergüenza? ¿Cómo iba a sentir vergüenza de lo que una niña me diga? No. Tengo sueño, pero eso me puse así. Pero, de cierta forma tenía razón. No tenía nada, absolutamente nada.
Abrí la regadera y entre a la ducha, esperando que las gotas de agua fría me hicieran pensar un poco. Después, de unos 7 minutos salí, limpio. O por lo menos así me sentía, limpio.
Apenas enrede una toalla blanca en mi cadera, con mi torso desnudo y aun mojado. Unas pequeñas gotas de agua bajaban hasta el “triangulo” que formaba la toalla amarrada.
Salí del baño rumbo de mi habitación. Necesito dinero, y lo necesito ahora. Al entrar, vi todo limpio. Cama tendida, cortinas abiertas, almohadones acomodados, y definitivamente la ropa ya no estaba en el suelo.
Camine al closet y lo abrí. Mis prendas acomodadas en ganchos colgantes. Me quede sorprendido, no pensé que ella supiera hacer esto. Y nunca, había visto mi ropa tan bien.
Una playera negra, pantalones de mezclilla claros, un suéter lila y mis reebok negros. Una bandada del mismo color en mi frente.
Seguí oyendo el ruido de la lavadora arriba, así que salí sin avisar. Scotty, no se molesto en delatarme. Tal vez este cansado, o muera de hambre.
Salí por la puerta trasera. Por ahí, si parecía un departamento. Por el otro lado, era la tienda. Camine por todo lo largo y ancho de la calle, había muy pocos autos. Faltaban unos 10 minutos para que fueran las 7:00 am.
Sabía que sería totalmente estúpido, que fuera a pedirle dinero a Ivonne. Además, si su hermano me ve, seguro me aniquila.
No puedo ir con mama y Gordon, les prometí que nunca más les pediría dinero, y eso fue desde los 18, cuando me salí de la escuela. Bill, ¿le pediría a Bill? No, de seguro Natalie me lo negaría de nuevo. Siempre lo hace.
Chantalle, no. Dios, de seguro y mata a la chica en cuanto la vea. Es raro que no me haya llamado. -¿Dónde está mi celular? – pensé. Palpe mi ropa, pero no sentí en pequeño artefacto. – Lo perdí de nuevo. – me dije.
Me arriesgare. Camine unas cuantas cuadras hacia abajo, y fui al consultorio de Georg. Toque el timbre, y la secretaria me hablo.
-Buenos días, ¿le puedo ayudar?
-Hola, muy buenos días señorita. – Coqueteándole. -¿Se encuentra el doctor?
-No, el llegara hasta las 7:15 am.
-Bien, gracias.
-Pero, ¿tiene cita?
-No. No, de hecho soy un muy buen amigo. Solo venia a saludar antes de regresar a Londres… - dije. Espera, espera, espera….
-¿Le gustaría esperarlo aquí adentro? - ¡CAISTE! – el vendrá en unos 10 minutos más.
-Claro. Lo espero adentro.
-Bien, le abriré.
-Ok, gracias hermosa.
Es increíble lo que unas cuantas palabras con educación logran. Un pequeño “BIP” abrió la puerta y entre. Subí al segundo piso, ahí estaba el consultorio. Detrás del un escritorio de madera, la linda secretaria que me dejo entrar.
Ojos grandes y obscuros, cabello castaño con algunos mechones rubios. Delgada figura, y enorme busto. Ese vestido naranja, dejaba ver todos sus atributos.
-Buenos días. – Dije, al entrar a la sala.
Ella se quedo en silencio. Viéndome de arriba abajo. – Buenos… días…
Sonreí sutilmente, y camine hasta el sofá, donde me deje caer. Solté un fuerte respiro, antes de darme cuenta que no muy lejos de mí, estaba una pequeña niña de unos 11 años, sujetando una revista y observándome detenidamente.
-Hola… - dije, sonriente.
-Hola. –respondió ella en seco. – Soy Camila.
-Soy Tom. Mucho gusto.
-Sí, eso dicen todos. - ¿Qué le pasa a esta niña? De nuevo, presto atención a su revista y me dejo de ver.
-Si gusta, le hablo al doctor para que se apresure. – Dijo la secretaria del otro lado de la sala.
-¿De verdad? Gracias. – dije, sonriente. Ella me respondió igual, y tomo el teléfono.
-Me pondrán frenos. – bufo la niña como si nada.
-Ah… -rodando los ojos. “¿Y a mi qué?”
-¿Y a ti?
-No. Yo no tengo consulta.
-Entonces no puedes ver al dentista.
-Bueno, es que el dentista es mi amigo desde que éramos niños.
-Ah… - rodo los ojos. – de seguro ya se olvido de usted.
-¿Qué? ¿Por qué lo dices?
-Hace unos 30 años ustedes era unos niños…
-¡CAMILA! – grito la secretaria. – Basta… - murmuro.
Ella soltó un fuerte respiro y continúo leyendo.
-Niños… - dijo la secretaria nerviosa. - ¿Hace mucho que conoce al doctor Listing?
-Sí, desde que teníamos unos 12 años…
-UUUUUUUUUUUUUUUUUUUH – bufo la niña.
-Apenas tengo 20… - dije rodando los ojos, dirigiéndome a la niña.
-Te ves peor que eso…
-Camila. – Dijo la empleada, entre dientes.
-¡Buenos días Sara! – dijo alguien entrando. Georg. - ¿Ya llego Camila?
-¡AQUÍ! – respondió ella feliz.
-Muy bien. Que madrugadora. - Se puso de espalda. No me vio. Y escribió algo en el escritorio.
-Doctor…
-Dime Sara.
-Tiene visita… - dijo ella. Me señalo y Georg, volteo.
-Hola, Hagen. – Sonriente.
-¿Tom? - sonreí. – Vamos, pasa. – Se miraba confundido.
Me levante y entre. Georg detrás de mí. Cerramos la puerta.
-¿Dinero? – cuestiono enseguida.
-Ella es rica y yo simplemente no tengo agua para darle. – Respondí nervioso.
-Tom, no es tu novia. Llévala a su casa, y punto.
-Lo sé. Pero, es como si la conociera desde hace tiempo. Me agrada bastante.
-¿Te “agrada”?
-Mucho. Sabes, cuando me vine ella estaba lavando mi ropa. Yo ni siquiera se lo pedí. Es muy sincera en cuanto a sus comentarios. Y es extraño que no me haya querido acostar con ella por miedo a que vaya a pensar de mí. – Diablos, parecía que quería llorar. ¡Mierda!
-¿Tom?
-Dime…
-Estas enamorado, bobo. – Dijo, orgulloso.
-JAJAJA, vamos Georg. Esa palabra no está en mi vocabulario. – Negándome a esa posibilidad.
-¿Seguro, Tom?
Diablos, no tienen idea lo molesto que es cuando “Georg Rellenito Listing” te cuestiona. Siempre cree tener la razón, y claro, también yo. Pero, okey es decir, yo soy yo, y él es él. Es más divertido cuando UNO como persona cuestiona a OTRO, también como persona. Pero ¡SOLO YO PUEDO MOLESTARLO! Aunque todo esto me ha dejado con la incertidumbre, ¿el siente el mismo placer que yo, molestando a otros?



Capitulo 11: Mas que un sueño.

Mariely

-JAJAJA, Scotty… vámonos. – Dije, mientras bajaba las escaleras y él me seguía.
Al llegar abajo, no vi a Tom. La puerta del baño estaba abierta y la de la habitación cerrada. Me acerque y toque un par de veces. Nadie, respondió.
-¿A dónde fuiste? - me pregunte a mí misma una pregunta que claramente no podría responderme, al menos que leyera mi mente.
Apenas eran las 7:47 am. Tengo hambre, me siento sucia. Lo sé, parezco una niña de 3 años pero, no estoy acostumbrada a esto.
Entre al baño y abrí la regadera. Entre a la ducha. Solamente quería sentir el agua en mi piel. Estaba cansada, había dormido muy poco y con el gato ahí, estaba preocupada.
Salí de la ducha, me seque. Escuche ruidos afuera, abrí la puerta del baño, y salí mientras me acomodaba la playera de Tom.

Tom
Regrese a casa. Solo me tomo unos 20 minutos comprar lo suficiente para comer hoy. Entre por la puerta trasera y subí. Scotty, empezó a hacer ruidos, ladrar y saltar.
-Hey, ¿Qué pasa muchacho? – poniendo las bolsas en el suelo.
La puerta del baño se abrió. Observe por instinto. No pude creerlo, esa delgada silueta bajo el marco de madera, bajándose la playera de sus caderas, su cabello suelto y mojado. ¿Era la “pequeña niña”?
-¿Tom? – cuestiono. Me quede atónito ante esa imagen. - ¿Qué te pasa, tonto? – dijo, entre risas.
-N-nada… - tartamudee como idiota, y baje la cabeza apenado- ¿tienes hambre?
-Sí. ¿Qué trajiste? – acercándose.
Tome una de las bolsas, para después encontrar como su mano y la mía chocaban sin sentido. Ella me había acariciado.
Como reflejo levante mi rostro, y ella me observaba. Sonriéndome ampliamente. Intente responderle, lo juro, pero estaba paralizado. Sus ojos eran realmente hermosos. Curiosamente, del mismo color que los míos.
La sonrisa disminuyo, ¿Qué demonios hice? Me reproche sintiéndome como idiota por no responderle. Un poco más serena, y sin quitarme sus ojos de los míos, comenzamos a acercarnos. Los dos queríamos algo, ¿pero qué?
Nuestra cercanía hizo que la respiración del uno chocaba con el otro. De sus labios volvió a desprenderse esa peculiar sonrisa hipnotizante. Llegue a un momento, en el cual me era imposible dejar de desear el contacto de nuestras bocas.
Estábamos a escasos milímetros de realizarlo…
-¡TOM! – gritaron de abajo, interrumpiendo.
Dimos un pequeño salto del susto. Nos enderezamos y separamos, como si no hubiera existido esa conexión.
-¡TOM! – repitió esa voz.
-Ya vuelvo… -susurre. Ella, asintió con una sonrisa.
Baje las escaleras, molesto. Estuvo a punto de repetirse ese sueño y alguien lo arruino.
-¿Qué quieres Bill? –masculle, una vez abajo.
-Ábreme… - dijo, golpeando el cristal de la puerta principal.
-Ya voy… - respondí con un tono de flojera.
Tome las llaves del mostrador, y me aproxime a la puerta. Abrí, mi gemelo entro a pasos agigantados.
-¿Qué estabas asiendo?
-N-nada. – Tartamudee como un maldito criminal en un interrogatorio. - ¿Por qué? - intentando tomar un tono neutral.
-Tardaste mucho. Además, te ves nervioso.
-Bill, estaba arriba y baje corriendo por tus gritos. ¿Qué pasa? – neutral.
-Ah… - suspiro. – Natalie…
-¿Natalie? – alzando una ceja. - ¿Qué con ella?
-Hermano, sabes que desde que corte con Inna, no me eh vuelto a enamorar. Pues, amo a Natalie.
-¡¿Qué tu qué?! – exaltado. – Bill, tiene esposo y un… un hijo.
-¿Y? ella dijo que también me ama.
-¡Bill! ¿se lo dijiste?
-Entre más rápido mejor, además esos días en Paris fueron increíbles.
-¿Qué paso en Paris, Bill?
-Nada malo, te lo aseguro. –Pinto una sonrisita picara en su rostro. Diablos, era igual a la mía.
-Me das miedo hermano…

Mariely
¿Realmente? ¿Estaba a punto de pasar? Casi nos besamos. Sus labios, dios que labios tan sexys.
Tome las bolsas del suelo y las lleve a la cocina. Las coloque sobre la barrita y saque las compras. Leche, huevos, harina, tomate, lechuga, mayonesa, jugo de naranja, cereal, queso amarillo en cuadrito…
¿Estarás bien papá? ¿Te acordaras si quiera de tu hija? Nadie me ha buscado. Nadie. ¿Tan poco, les importo?
Me acerque, descolgué uno de los sartenes y lo coloque sobre la estufa. Abrí un pequeño cajón, lleno de cucharas y tenedores. Eso no era lo que buscaba. En el cajón de la derecha, encontré otros utensilios. Saque la espátula.
-Mmm… - moviendo el utensilio, dando leves golpecitos en mis labios con la parte metálica.
-¡OYE! – gritaron detrás mío.
Me asuste. Lance la espátula al suelo y me gire para ver quién me gritaba. Aquel hombre de ropa grande, sonrisa sexy, cruzado de brazos.
-¿Por qué me gritas torpe? – cruzándome de brazos, aunque en realidad lo que más deseaba en ese momento era asesinarlo a besos.
-Nadie entra a mi cocina. – Dijo firme.
-¿Qué? – soltando una risita burlona. – No tienes nada en tu cocina, y nadie puede entrar. Que tonto…
-No es tonto. Es mi cocina.
-No me refiero a la cocina… me refiero al dueño… - rodando los ojos.
Bajo la cabeza, y rio por debajo. – Como sea… nadie toca nada de MI cocina… N A D I E. – camino hasta mí.
-UHI, que serio. – Frunciendo un poco los labios. Siempre hacia eso para evitar reírme.
-Dame eso. De seguro ni sabes cómo se llama…
-Espátula. – Afirme.
-Cucharilla… - corrigió.
-No. Se llama espátula.
-Cucharilla.
-Espátula.
-C U C H A R I L L A.
-Bien, como el señor diga y mande. – estire la mano, y con una sonrisa le entregue el utensilio.
-Gracias linda. – Tomándolo.
Se giro del lado de la estufa y la encendió. Me acerque a él, recargue mis brazos en el mueble.
-Oye, oye…
-¿Y ahora qué? –cuestione.
-Aléjate de ahí. Podrías quemarte.
-¿Qué? Oye, vamos. No soy una niña.
-Claro que sí. Tienes quince.
-No. Tengo diecisiete. Te lo dije anoche. ¿Estás sordo? – Susurre en su oído.
-¿Qué haces? – murmuro.
-Quiero… que… me… ¡E S C U C H E S! – alzando un poco la voz. – Ya que, aparentemente estas un poco… sordo. – Reí.
Me miro con ojos entrecerrados, y sonrió. Que linda sonrisa. No, no era perfecto. Su frente era un poco grande, al igual que sus orejas. La ceja, un poco poblada. Su nariz, pequeña y derecha. Sus labios con esa figura tan fina pero masculina al mismo tiempo. Esa mirada tan atractiva…
Tenía que bajar de mi nube o terminaría violándolo. Aclare la garganta.
-¿Tienes hermanos? – cuestione.
-¿Tanto te guste que quieres otro igual? – jugando.
-¿Quién dijo que me gustas?
-Nadie. Simplemente, tú no me quitas la vista de encima. Estas enamorada. – Sonrió.
¡¿Qué?! Eso no significa nada. Absolutamente nada. Además, me gusta ver a las personas… ¿o no? ¿No?

Tom
¿Enamorado? ¿Yo? Sí, claro. JA, nunca me eh enamorada y nunca lo hare. Y mucho menos de una niña. Ya sé, tal vez la quiero. Bueno, como un hermano o un pez. ¿Sera?
-¿Me amas? – dije, rompiendo el silencio.
Se quedo callada. Mirándome, fijamente. Levante la cara, igual la mire. Ella, se quedo quieta. Siguiendo con lo suyo. Eran tan, tan hermosa.
Tal hermosura no pude haber soñado antes. Todo en ella era perfecto. Aunque, probablemente estaba cautivado por ese sueño. Ese sueño, donde todo parecía perfecto. Tal vez, solo se parece. O, ya la había visto antes y por eso la soñé. ¿Tal vez? Mierda… estoy confundido.
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  Admin el Sáb Ene 29, 2011 7:30 pm

WOWOWO! No No, esque en serio Lupita, TU FIC ESTA GENIAL!! "Georg Rellenito Listing" jajajaja, que risaaa y Tom, amo su actitud, lo relatas de LUJO. Oye enserio, cuando vi que por primera vez ponias capi en el foro, nunca me imagine que seria asi de bueno, narras super, justo lo necesario y los DETALLES!, dioss!
Amo el fic, me encanta, please te pido que no pierdas este estilo tan peculiar y te agradesco que coloques capis pronto, justo ahora lei los ultimos tres que has subido, y esque no habia visto el 9! y cuando lo vi, UFA, me emocione,!!!
Bueno hablando sobre otra cosa, el que casi se besaran fue tan tierno, incluso cuando Tom dijo en su pensamiento que lo habia acarisiado, TOM es geniaaalll, waaa, ya me emocione y por cierto, lo que eno me gusta esque ella se tenga que casar y que el ande con chantelle, pero a la vez me gusta porque eso le pone emocion al fic, y ponerle emocion es un ingrediente clave para la lectura.
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  Sol ㋖ el Dom Ene 30, 2011 5:02 pm

ajjajajaj "Georg Rellenito Listing" eso me mató de la risaaaaa!!! x'D pobre Geo!!!! Razz
OMG!!! la parte en q casi se besan me dejó sin aliento!!!! Shocked agh, tenía q ser Bill el que interrimpiera Suspect se salva por ser tan hermoso Wink
ahhhhh será verdad q Tom se está enamorando??? ay espero q sea así...q ella pueda NO casarse con el príncipe de no se qué (ya me olvidé como era el asunto xD) y él se de cuenta de que Chantelle no le conviene ¬¬***

Sigue prontooooooo!!!! bounce bounce bounce Küsseeee!!! I love you
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Perros Sueltos

Mensaje  MariahTrümper el Lun Ene 31, 2011 12:37 am

Bueno, por donde comienzo? okey, muchas gracias por comentar chicas, me ase muy feliz que les guste el fic, y tranquilas, existe algo llamado "destino". y digamos que mi amigo destino cambia las cosas todo el tiempo :3 jajajaja, okey, aqui les dejo el capitulo doce, espero qe les guste y comenten, las amo I love you

Capitulo 12: “Te presento a mi sueño”.

Mariely

¿Lo amaba?... Obvio no. Lo acabo de conocer. ¿O sí?
-Te acabo de conocer. No sé si es amor… - ¡¿Yo dije eso?! ¡DIABLOS! Cállate Mariely…
-Cuando… - hizo una pequeña pausa. – Cuando mi madre conoció a mi padrastro, fue amor a primera vista… - soltó. – Se enamoro de mi maestro de guitarra… - algo triste.
-¿En serio? – sorprendida. - ¿Y qué paso?
-Aun… aun están juntos. Y son felices.
-Bueno, son felices. ¿Por qué te pones así? – coloque mi mano en su hombro. ¿Realmente le afectaba?
-Cuando mi madre, Simone… se llama Simone. – Puntualizo. – Decidió ayudarme con mi afición a la guitarra. Me llevo a clases con un hombre. Un día, mama y papa empezaron a tener problemas, por el.
-¿Celos?
-No lo sé. Un día… se fue. Se fue y no regreso hasta dos semanas después. Bill, y yo sufrimos mucho. – Agacho la cabeza. ¿Bill? – Después de eso, mis padres se divorciaron y nos mudamos a Magdeburgo. De nuevo, entre a clases de guitarra y mi madre conoció a Gordon, mi padrastro. El hombre con el que aun está casada.
-Eras muy unido con tu padre, ¿cierto?
-Después del divorcio, solo lo volví a ver un par de veces. Luego, las visitas se hicieron más cortas y distantes. Hasta que, perdimos contacto. Incluso… incluso no se si tiene otra familia. O si quiera, si aun sigue vivo.
-Que terrible… - murmure.
-Y, ¿Qué hay de ti?

Tom
Lo sé. Tal vez sonó estúpido, o cursi. Pero, si quería ganarme su confianza para que mi plan funcionara como debía. No escuche la mitad de sus palabras, o si quiera las mías.
Necesito su confianza. Era la única forma de salir de este hoyo donde estoy.
Negó con su cabeza. ¿Qué pasa? Le conté parte de mi vida y ella aun se resiste. ¿Qué demonios?
-¿No? – cuestione. –Bien… tengo un hermano. Bill, de hecho, es mi gemelo. Es modelo. Estaba en el desfile de anoche.
-¿De verdad?
-Seguro. – sonreí.
Dejo de tocar mi hombro, y bajo la cabeza.
-Cuando tenía… - absorbió su nariz. – Cuando tenía 3 años, iba con mi madre a Leipzig. Tuvimos un accidente en el auto. No… no sé, si ella falleció o solo desapareció, nadie me dijo nada. Nunca.
-¿Por qué?
-Me dijeron que era muy pequeña para entender. Y… ahora no se… - seria.
¿No sabe? Se trata de su vida, ¿no? eso no me sirve de nada. Necesito saber más.
-Le caes bien a Scotty. – Dije, cambiando de tema.
-Sí, eso creo. Siempre quise un perro, pero nunca me dejaron tener uno.
-¿Cómo lo llamarías? – camine a la barra, abrí la harina, huevo y leche. Las coloque en un tazón, y empecé a batir.
-Bremen.
-¿Bremen? – deteniéndome. – Así se llama una ciudad.
-¿Y? Muchas veces, los perros tienen nombre de persona. Y el mío, tendrá el nombre de una ciudad linda.
-Que inteligente, niña. – Sonriente.
-¿Por qué me llamas niña? – acercándose. Camino, y se coloco a mi lado. Se puso de espaldas, sentándose en la barra. – No soy una niña… - aclaro.
-Bueno… - deje de batir –tienes 17 años… yo 20. Esa sería una buena razón.
-Pero… solo son 3 años.
-La mayoría del tiempo, hablo con tipos mayores que yo. Incluso, uno de mis mejores amigos y su novia, soy mayores. Solo mi hermano, es menor.
-¿Me consideras una amiga? – pregunto, antes de meter su dedo índice derecho a la mezcla del desayuno. Arrugo la nariz al instante, no le gusto mucho el sabor.
¿Una amiga? Sería muy pronto para decirlo, ni siquiera tengo un día que la conozco. Sería hipócrita de mi parte darle un SI por respuesta. Necesito el dinero, si finjo un secuestro me darán dinero. Si no, dejare escapar una oportunidad económica muy útil para nosotros. Para Scotty y para mí.

FASH BACK
-¿Tom?
-Dime…
-Estas enamorado, bobo. – Dijo, orgulloso.
-JAJAJA, vamos Georg. Esa palabra no está en mi vocabulario. – Negándome a esa posibilidad.
-¿Seguro, Tom?
-Escucha Hagen, tengo un plan.
-¿Un plan?
-Claro. Finjo un secuestro, me pagan, y no me quitan mi departamento. La entrego, y punto. Se acabo.
-Por otro lado, está tu dignidad.
-¿Qué?
-Le mentiras. Ella es muy bonita, dulce. No me parece justo que la engañes de esa forma.
-Tú no la conoces, Georg.
-No. Pero tú sí.
-¿Yo? – alzando una ceja.
-Sí, Tom. Tu mismo has dicho que la soñaste. Por alguna razón, ustedes se besaron. Tuvieron sexo.
-¡AY, GEORG! Por favor. Yo me acuesto con todas.
-Pero, ¿con ella era igual?
-¿Igual?
-Sí. Me dijiste que cenaron juntos, se tomaron de las manos y besaron. Y finalizaron con…
-¡WOW! ¡WOW! – Alce mis manos, con toda la palma abierta en señal de un “ALTO” – ya entendí. ¿Y eso qué?
-No puedes engañarme.
FIN DE FLASH BACK


-Oye… hola… ¿hola? – chasqueando los dedos.
-¿Eh? – saliendo de mi mente.
-Wow, te viajas Tom.
-¿A dónde? – incrédulo.
-JAJA, oye, es solo una expresión. ¿Qué pasa contigo?
-Nada. Me… me quede pensando.
-Ah… si me dices que no somos amigos, no sucede nada. Igual, te agradezco tu hospitalidad, Tomi. – sonrió.
Bajo de la barra y camino hasta mi habitación.
-¿Tomi? – me pregunte a mí mismo. – ...me agrado… - susurre.
Sentí una cosa rara dentro de mí, solo podían ser dos cosas. Uno: el hambre me estaba matando. Dos: Me gusto que me llamara así.
Escuche, el rechinido de la puerta de la habitación principal cerrándose. Mariely, caminaba hacia mí. Cabizbaja, viendo detenidamente sus manos. Su cabello castaño cubría parte de su rostro, de su perfecto rostro. Descalza aun, caminaba sobre la alfombra de la sala, hasta tocar con sus pies el piso de madera de la cocina. El son de sus caderas se detuvo. Paralizándose frente a mí.
-¿Qué paso? - mirándola.
-Soy alérgica a los gatos… - dijo seria.
Una sonrisa muy sincera se escapo de mis labios. Me recordó tanto a la niña del consultorio. Podía actuar coqueta, seria, o infantilmente. Divertido.
-¿Te asusta Kasimir? – resistiendo la risa.
-¿Tienes un gato y un perro?
-No. Scotty, es mi mascota. Kasimir, es la mascota de mí…
-¡TOM! – gritaron. - ¡Tom!
Ambos, nos giramos al mismo tiempo. Al sentir a mi gemelo adentrándose en la cocina. Paralizado, hipnotizado, idiotizado, viéndola.
-Ho- hola… - tartamudeo.
-Hola. – Dijo ella.
-To -Tom… - tartamudeo como idiota, mirándome asustado.
-Ella es Mariely. – Dije, sonriente. ¿No que no William? Te dije que ella era real.
-Mariely Thompson. – estiro su mano. – Mucho gusto… - camino hasta el.
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  Admin el Lun Ene 31, 2011 5:00 am

omg! por que la has dejado justo ahii???????, nooo, necesito leer maas, haha, pero hay algo que no me esta gustando,la actitud de tom, es extraña y ella, no se que pensar, ademas con la llegada de Bill, algo extraño esta pasando y necesito averiguar que es...por fa no tarde muchoo!! solo espero que no pase algo malo...bueno, lo sabre hasta leer, buen trabajo, sube pronto;)!
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  Sol ㋖ el Lun Ene 31, 2011 11:01 am

mmm...q es lo q ocurre con Bill??? Suspect desde hace rato que actúa raro....espero q no sea algo grave silent en fin....que rapidéz para publicar fics!!! Razz yo nada más puedo tener una hora a la mañana y una hora y media a la tarde ¬¬* y ni así me alcanza el tiempo Sad bueno, también es poruqe tengo tres Razz pero igual Mad

como siempre me encantaaaaa!!!! cheers cada vez se pone mejor!!!! ^^ qué sucederá ahora, que además Bill ya la conoce??? Suspect mmmm que suspensoooo!!!! Shocked bitte, no tardes en postear!!! bounce justo ahora tenía q terminar ese capítulo??? Mad quiero saber maaaaaaasss!!!! bounce cuidate!!!! ^^ Küsseeee!!! I love you
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Perros Sueltos

Mensaje  MariahTrümper el Lun Ene 31, 2011 11:10 pm

Capitulo 13: Mi chica.
-Mariely Thompson. – estiro su mano. – Mucho gusto… - camino hasta el.
-Bill… - tomando su mano. Parecía un completo tonto.
-Y, Bill ¿tiene apellido? – sonrió.
-Bill Kaulitz. – Concluyo él.
-¿Kaulitz? El… ¿es tu hermano? – dirigiéndose a mí. Asentí sonriente. - ¿Hermano menor? Parecen de la misma… edad… - confundida.
-Bill, es mi gemelo. – le dije.
-Ho… hola… - repitió el, como idiota.
-Oye, es gracioso. – Dijo ella sonriente – Hola Bill.
-Sabes… él es el modelo de anoche. El ultimo del desfile.
-¡¿Eres la chica de vestido azul?! – casi a gritos, le dijo a mi chica.
-Si. Tu eres… el del traje extravagante, ese… el negro…
-Si… - feliz y sonriente.
-Me gusto el desfile. – sonriente. – Estuviste genial, Bill.
-Gra- gracias… - de nuevo, tartamudo.
-Bueno hermano, no creo que hayas venido a ver a mi nueva amiga. ¿Qué sucede? – me acerque a ella, si conocía bien a Bill, ella había “llamado su atención” no sé si como amiga, o algo más pero me mantendré al tanto. La abrace.
-Tene- tenemos… Kasimir….
-¿Kasimir? – pensando. – Ah sí, está en mi habitación. Pasa.
Sin dejar de verla, y tropezándose con la alfombra camino hasta mi habitación. Mariely, siempre sonriéndole ampliamente.
-¿Siempre es así de distraído? - me dijo, mirando hacia arriba.
-Solo con chicas lindas… - dije sin dejar de mirarla.

Mariely
¿Gemelos? No se parecen en nada. Aunque, ambos son muy guapos, y lindos. En especial Tom.
Sentí su mirada sobre mí. Gire un poco mi cabeza, efectivamente me estaba viendo sin parpadear. Una sonrisa se dibujo en sus labios, mientras mis mejillas se tornaron de un leve rojo carmín.
-Debería irme a mi casa, Tom. Mi padre debe estar preocupado.
-Tu padre fue el que ocasiono mucha conmoción anoche, ¿cierto? El que llego en helicóptero, y al que todos los reporteros querían entrevistar, y fue cuando caíste en mis brazos.
-Sí. El siempre rodeado de paparazis, Louis Thompson.
-¿Crees que el este en tu casa ahora?
-No lo sé. No lo creo, nunca está en casa, siempre viaja y…
-Tom… - murmuraron desde la puerta.
Ambos volteamos. La cabeza de Bill apenas se asomaba, viéndonos. Aun abrazados.
-¿Qué-que pasa Bill? – soltándome.
-S-si Mariely, llegara a necesitar ropa, aquí ahí de…
-¡SI! – interrumpiéndolo. – Ropa… claro… - me sujeto del brazo. – Mary, hay ropa de Ivonne en mi habitación. Si gustas, puedes cambiarte.
-Oh, gracias chicos. Ya vuelvo… -dije, caminando hasta la habitación.
Bill, salió sonriente. Yo entre, y la recamara aun seguía limpia. Bueno, aunque sea sabían mantener un lugar limpio.
En el closet, era más que seguro que no había nada; ya había limpiado. Busque en los cajones de los buros, que tenia la cama a cada uno de sus lados. Unos jeans negros, y una camisa de mujer a cuadros. Un lindo cinturón un poco grueso color marrón. Me quedaba a la perfección.
Tome las zapatillas de anoche, azules. Combinaba locamente con la camisa. Conjunto perfecto. Faje un como la camisa, para que el cinturón lograra verse.
Salí de la habitación, y abrí la puerta lentamente.

Tom
Bill, dejo entrar sonriente a Mariely a mi habitación. ¿Qué le pasa? No le sonrías William.
-Que linda es… -sonriéndome como idiota.
-¿Por qué le sonríes? – cruzándome de brazos.
-¿Qué? ¿Qué pasa? Es solo… una sonrisa.
-Si claro, “tu sonrisa” – haciendo comillas aéreas.
-¿Estas celoso, Tomi? – bromeando.
-Basta Bill. Tú fuiste el que tartamudeo como idiota al verla.
-Es que realmente se parece al dibujo. Son perfectas…
-Lo sé… - dije, baje la cabeza y sonreí como tonto. Realmente sabia que ella era perfecta, lo sabía. No podría hacerle daño. Olvidare lo del secuestro, es mala idea continuar con ella.
-¿Por qué dijiste que la ropa era de Ivonne? – cuestionándome.
-¿Qué?
-Tom, la ropa es de Chantalle.
-Ah, eso.
-¿No le dirás que es de tu NOVIA? – con énfasis en la última palabra.
-Bill…
-¿No se lo dirás?
-Mira, yo… yo sé lo que hare. Bien. Ahora, tengo hambre y quiero desayunar. ¿Te quedas o no?
-¿Te acostaras con ella?
-Es menor de edad. Y no.
-Entonces si hermano.
Me gire para continuar con el desayuno. Bill podía ser tierno o un completo tonto. Si le gusto Mariely estoy perdido. Siempre lo escogen a el por “lindo” y yo, el sexy y ardiente se queda con las misma rubia estúpida.
-Listo… - dijo su dulce, dulce voz.
Me gire, para ver a Bill totalmente hipnotizado, observándola. Y con justa razón, esos pantalones se le ajustaban perfecto a sus piernas, los tacones la hacían ver más alta, y la blusa, Dios, su blusa. Sus pechos no eran muy grandes como los de Chantalle, pero realmente se le miraba mejor que ella.
-Her – mo - sa… - dijimos como idiotas. – Te queda bien… - continúe yo, prácticamente secándome la baba que se me salió de la boca al verla.
-Gra-gracias… -sonrojándose. Era tan linda. - ¿Desayunamos?
-¡Claro! Muero de hambre. – Dijo Bill, sobándose las manos como mosca.
-Claro… - con una sonrisa fingida.
No es que no quiera que Bill se quede, es que simplemente quería hablar con ella. Conocerla. Y Bill, no es la persona más seria del mundo. Habla, habla, habla y vuelve a hablar.
………………………
Mi barbilla estaba perdida en la palma de mi mano, y mi codo unido a la mesa. La luz de las puertas de cristal, que daban directo al balcón, alumbraba su cabello brillante. Castaño claro u obscuro, siempre se miraba genial.
-Wow, ¿De verdad, Bill? Dios, no te creo… - dijo Mariely asombrada.
-Claro. Siempre nos querían golpear en el colegio. Mi padrastro tenía que ir por nosotros con nuestro perro y un bate de beisbol.
-¿Enserio, Tom? – un poco más seria.
-Sí. Claro… -serio.
-¡Tom! – gritaron en coro, entre risas.
-¡¿Qué?! – asustado.
-Mariely te esta hablado sordo. – Dijo Bill, aun riéndose.
-¿Qué… que pasa? – tomándole un sorbo al café.
-¿A ti, nunca intentaron golpearte?
-No, a mí no. Siempre fue a Bill por el maquillaje y la ropa ajustada. Para mi suerte, había muchos chicos con ropa gigantesca. Aunque…
-¿Aunque qué?
-…aunque, los profesores querían que me cortara el cabello.
Rieron a carcajadas. -Sí. Tom era un completo Rastafari. – Interrumpió Bill, burlándose.
-No les creo. Dios, como hacían cosas. – riéndose.
-Es verdad, Mary. – Respondí sonriente. Ella me miro, sonriendo. “Que ojos tan lindos”, trague saliva.
-¡¿Y qué hay de ti?! – cuestiono Bill casi a gritos, emocionado. ¡Gracias Bill! Arruinaste nuestro contacto visual.
-¿De mi? – cuestiono enseguida.
-Claro. Bueno, solo me has dicho que eres hija del político Thompson, y que tu mama murió. Eso no me dice mucho. – arqueando una ceja.
-Bueno… - agacho la cabeza, con la yema de su dedo comenzó a acariciar el borde de la porcelana, con la que la taza estaba hecha. – No sé qué es lo que quieran saber…
-Lo que sea es bueno… - dijo mi gemelo. ¡Cállate Bill!
-Soy alérgica a los gatos.
-Oh, ¿Eres alérgica a mi Kasimir? Pero el es tan tierno y lindo. Diablos… - sonrió sutilmente.
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Re: Perros Sueltos

Mensaje  Admin el Mar Feb 01, 2011 12:00 am

HAHAAHHA, me gusto, Todo, me gusto TODO!
Amo como Tommy se amarga porque quiere estar a solas con ella, y todo lo que dice y piensaaa. WA! ademas, me encanta que Bill sea un bobo enfadoso , hahaha, es tan tierno el.
Me encanto la parte en que BIll le pregunto si se iba a acostar con ella y el dijo "es menor y no" hahahaha
Sigue, y me alegra que subas pronto, ya que estan muy buena la historia y me encanta que haya capis con frecuencia.
Sigue pronto;)! besitos. cheers
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