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El piano Blanco

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El piano Blanco

Mensaje  Ruby Gloom el Lun Dic 20, 2010 3:50 pm

OMG! ha, inauguro esta zona haXD no me hagan caso, a veces se me va la onda¬¬
Bueno este shot participa en un concurso, espeor que les guste, es netamente mío.

El piano blanco.



*these wounds won't seem to heal
this pain is just too real
there's just too much that time cannot erase

when you cried i'd wipe away all of your tears
when you'd scream i'd fight away all of your fears
and i've held your hand through all of these years
but you still have all of me

Evanescence-My inmortal.*



Introducción.

A veces no creemos que lo que realmente necesitamos esta a nuestro lado, a veces creemos que lo material es importante, nos dejamos llevar por las cosas sin sentido, por las cosas vacías, nos alejamos de lo que realmente necesitamos, por que nosotros y cada uno necesita amor, cariño, tolerancia, paciencia, respeto…
Cada día que pasamos con nuestros seres queridos lo desaprovechamos, en pocas ocasiones demostramos nuestros sentimientos, en pocas ocasiones decimos te quiero, las palabras de aliento son efímeras.

Necesitamos amor, necesitamos a la familia, aunque a veces esta no lo quiera ver así, y a veces, solo a veces, cuando pasa una verdadera tragedia, es cuando nos damos cuenta de lo que tenemos, y cuando ya no los tenemos, es cuando nos damos cuenta de cuanto los necesitábamos, por eso, ahora vean a su alrededor, vean todo lo que tienen, vean al amor de cara a cara.

Por que la sangre y el amor nos unen, por que lo único que necesitamos para estar bien es el amor y salud.

Aprovechen a las personas que tienen a su alrededor, aprovéchenlas de verdad, el día de mañana nos arrepentiremos de no haberlas aprovechado, de no haberles dicho te quiero cuando lo necesitaban oír, de darles un abrazo cuando lo necesitaban.















—¿De donde viene esa música mamá?—Kate, una pequeña de apenas 7 años, de cabellos color chocolate y de piel blanca jaló la manga de su madre mientras caminaban directo al comedor.

—De seguro es alguno de los amigos de Georg—Contestó Nora mientras seguía por el camino, estaba nerviosa por la cena, o más bien en como se desarrollaría esta.

Entraron ambas al comedor, ahí estaban ya todos reunidos, la niña saltó de gusto al ver a su primo Georg, quien de inmediato le extendió los brazos, Kate corrió y se lanzó a sus brazos.

—¡Georg! Te extrañé mucho—Dijo la pequeña mientras él besaba su frente.

—Y yo a ti hermosa—Georg le sonrió amablemente.—¿Te acuerdas de mis amigos?—Preguntó curioso, la niña los había conocido cuando era más pequeña.

—Claro, son Tom, Gustav y Bill, ¿Cómo los voy a olvidar? Además son famosos—Dijo la pequeña jugando.

Georg la bajó y la pequeña saludó a cada miembro de la familia, todos miraban a todos, como esperando algo, Georg miró a sus amigos y les sonrió levemente.

—Tu familia es muy grande—Comentó Bill mientras veía a las personas ir y venir.

—Yo pensé que solo vendrían unos cuantos—Bill le dio un cadazo a su hermano por aquel comentario.

—Yo pensé lo mismo, que yo recuerde solo éramos mis abuelos, mis padres y yo—Estaba seguro de que algo pasaba, y necesitaba averiguarlo.

Su familia jamás se juntaba, no toda, sus tíos los visitaban, pero jamás venían en estas fechas. La puerta del comedor se volvió abrir, esta vez entro su tío Ernest y su esposa Breena, detrás venía su prima Emily.

—Georg, creo que nosotros nos retiramos, vendremos más tarde, todavía tenemos que ir a ver a los padres de Gustav—Bill no quería irse aún, pero tenían muchas visitas que hacer esa misma noche.—Regresaremos en una hora a lo mucho—

—Claro, vayan con cuidado, yo investigaré—Georg los acompaño a la puerta y los despidió, al cerrar la puerta se quedo estático, un escalofrío recorrió todo su cuerpo y sus manos empezaron a temblar.—esa melodía…—De inmediato se tenso, ahora la ira se apoderaba de él.

Sus pies tomaron su propio ritmo, estaba colérico, a cada paso que daba la música se escuchaba más y más cerca, su corazón latía desenfrenadamente, la música salía de la habitación azul, de aquella habitación donde la música era un éxtasis, donde la felicidad fluía en cada nota musical, ahora solo traía tristeza, melancolía… ira.

No dudo ni un minuto y abrió las puertas de un solo golpe, hacía ya mucho que él no entraba en aquel lugar, la habitación había cambiado bastante, el color azul de la paredes ahora se veía deslavado, triste, la ventana estaba llena de polvo, las cortinas estaban teñidas de gris a causa de los años, la mesa del centro estaba sucia, el florero esta seco, vacío… lo único que no cambiaba era el piano, aquel piano de cola, aquel bello instrumento.

—No tiene sentido—Se dijo a sí mismo, la cabeza le empezaba a dar vueltas, la melodía no podía interpretarse sola, alguien debió haber estado ahí, en está habitación y tocó el piano.

Entró a la habitación, escrutando cada rincón, buscando al malhechor que se había atrevido a tocar el piano. Pero no había nadie, se acercó al piano, estaba limpio, no tenía ni una mancha, estaba en perfectas condiciones.
Salió de ahí, cerrando muy bien antes de desaparecer del lugar, su cabeza estaba llena de dudas, de preguntas sin respuestas. Al llegar al comedor todos notaron su entrada, o mejor dicho, hizo que notaran su entrada.

—¿Quién fue? Quiero saberlo…—Todos lo miraron con extrañeza, nadie sabía de lo que hablaba.

—¿De que hablas?—Emily se acerco—Explícate primero—

—Alguien estaba en la habitación azul tocando la canción —Todos callaron al escuchar las palabras, todos se miraron incrédulos de aquello que acababan de escuchar.

—Es una broma ¿Cierto?—Julián se levantó del asiento, estaba indignado—La única persona que sabe tocar aquella canción ahora esta lejos de nosotros— Susana su esposa lo tomó del brazo.

—Digan lo que quieran pero alguien estaba tocándola—

Emily lo jaló y lo llevó a la otra habitación, no sabían que hacer, estaban preocupados, nerviosos y tristes.

—¿Dudas de mi? ¿De lo que dije?—Preguntó con lagrimas en los ojos, ya estaban solos.

—Te creo Georg—Emily se recargó en la pared dejando escapar un suspiro—Yo también la escuché, pero tenía miedo de decirlo, pensé que era producto de mi imaginación, creía que era por que la extrañaba—

—¿Y la extrañas?—Emily volteó a verlo.

—¿Me preguntas a mí que si la extraño? Ella era más una hermana, una madre, una amiga para mi, ella velaba por mi, ella cuidaba de mi, cada noche ella era quién me arropaba, quien me decía que todo estaría bien por la mañana—Las lagrimas empezaron a rodar por sus mejillas al recordar aquellos días, aquellos momentos—Siempre estaba con nosotros, ella siempre nos ayudo a todos…—No pudo terminar la frase.

—Lo se, pero …—Suspiró derrotado, no se había imaginado que la necesitaban ahora más que nunca—Eso fue hace muchos años, nosotros teníamos apenas 7 años cuando paso, apenas y tengo vagos recuerdos de ella—Confesó con tristeza.

—Lo se, pasaste más tiempo con tus amigos por que querías luchar por tu sueño y ahora es realidad, ella así lo hubiera querido, ella hubiera hecho más cosas para que tu fueras feliz—Emily limpió sus lagrimas mientras volvía a jalar aire para seguir—Por eso no te acuerdas de ella, pero yo pasé casi toda mi infancia a su lado, esa canción la escribió para nosotros— Sus palabras se habían convertido en susurros.

La puerta se abrió lentamente, Emily se irguió de un brinco y limpiaba a todo rastro de tristeza.

—¿Qué hacen aquí?—Era Kate, que los buscaba desde hace unos minutos¾¿Por qué lloran?¾la niña había recorrido toda la casa buscándolos.

—Kate—Suspiró aliviada Emily mientras le daba los brazos a la pequeña—Es de alegría—Mintió, no quería que la niña supiera el pasado, no quería que supiera la verdad. Pero era algo tarde.

—Vamos con los demás.—Georg pasó un brazo por los hombros de Emily, y los tres salieron de aquella habitación para reunirse nuevamente con los demás.

Todos miraron a Georg con desaprobación, Emily llevó a su prima al sofá, todos regresaron pronto a sus platicas, siguieron como si nada hubiera pasado, Georg se situó a lado de sus tíos, quienes platicaban de las próximas carreras de autos, apostando al mejor corredor, los minutos se convertían en horas.

—Bien, creo que es hora de abrir los regalos—Eleonor, la abuela de Georg se levantó y fue directo al árbol de navidad, tomó una caja adornada con papel brillante y leyó en voz alta la etiqueta—Este es para… Ernest— En seguida pasó por su obsequió y lo desenvolvió impaciente.

—¡No puede abrir el obsequio!—Gritó Abril, su hermana mayor. Todos rieron por lo bajo.

—Un suéter—dijo mostrando el regalo con una sonrisa.—Muy bien, me toca dar uno—Dejó el regalo por un lado, fue al árbol y tomó un regalo—Esté es para… Jordan—

El chico de apenas 15 años fue corriendo para abrir su regalo, ambos se abrazaron, así uno a uno pasaba para abrir su regalo, para darse el abrazo, todos bromeaban y reían sin parar, incluso Georg dejó de pensar en lo que hace unos momentos había pasado.
Emily sonreía como nunca, Georg no recordaba una fiesta así, en mucho tiempo, era como si no existieran los problemas, como si todo hubiera quedado atrás, se sentía bien el estar rodeado de alegría, Georg ya no pasaba tiempo con su familia como antes, esto fue causa de la fama, cuando la banda se hizo famosa tuvieron que renunciar a muchas cosas.

Se sentía muy bien estar así, con la familia feliz y unida, pero él sabía de antemano que no todo dura para siempre.

Miró a su alrededor, todos seguían riendo, abriendo regalos y compartiendo sonrisas y abrazos. Entonces su mirada se encontró con una escena familiar, Kate estaba en el suelo, una lagrima rodaba por su mejilla, sus manos abrazaban sus piernas, un sollozo se le escapo, fue aquel sollozo que hizo que recordará lo que había pasado una noche igual a esa, pero ya hace muchos años…


—Vengan vamos a la habitación… compuse algo para mis primos—Los ojos de todos los niños brillaban como nunca, Ethel salió corriendo del comedor mientras las risas de todos los padres se escuchaban como música de fondo.

Todos los niños dejaron lo que estaban haciendo y siguieron a su prima, llegaron ante una puerta tallada a mano, Ethel los miró de reojo mientras abría lentamente, la habitación era completamente hermosa, para los niños era como un lugar mágico gracias a su prima, era el lugar donde ella les contaba cuentos de hadas, historias fantásticas, y donde ella tocaba el piano para ellos.

—Vengan—Les indicó y todos la siguieron pacientes y emocionados. Uno a uno se fueron acomodando alrededor de aquel piano blanco, las paredes estaban llenas de adornos navideños, de dibujos y cosas hechas por los niños. —Esta melodía la compuse para ustedes, para que recuerden que somos familia, que siempre estaremos juntos, que mientras tengan amor en sus corazones todo es posible, recuerden que el amor lo puede todo, y cuando no puedan más, siempre habrá un rayo de esperanza que los iluminara, pero sobre todo, para que me recuerden, que sepan que en cada nota dejo mi alma, que mi corazón es de ustedes.—Los niños la miraron con extrañeza, no sabían por que decía cosas así.

Sus manos rozaron las teclas del piano, creando melodiosos acordes, entonces las notas empezaban a tomar vida, sus dedos danzaban, la melodía se mezclaba en el aire llevándola hasta el cielo, en cada nota se sentía el amor y le cariño con el que la había hecho, sus primos sintieron el sentimiento de amor, sintieron como cada nota los llenaba, esa era la magia de sus canciones, hacía que el tiempo se detuviera, alejaba la tristeza, todo era bello…

Ethel comenzó a llorar, pero no se detuvo, siguió tocando, siguió con aquella hermosa melodía, sus dedos no se detuvieron hasta llegar a la nota final, todos los pequeños aplaudieron cuando ella termino.

—Es hermosa—

—Gracias Georg, espero que cuando seas famoso no te olvides de ella— El niño la abrazó con mucho cariño.

—Jamás… te prometí que cuando sea famoso te llevaré conmigo para que todo el mundo te escuche tocar el piano—Ethel rió de satisfacción.

—De acuerdo, consté que lo prometiste y una promesa es una promesa—Ethel se levantó y caminó hasta llegar a la mesita de centro, en ella había un florero blanco, estaba lleno de flores rojas, de laureles, rosas y amapolas…

—Antes quiero hablar con Georg, Emily y Jenny, espérenos en el comedor, no tardaremos.—Los pequeños asintieron y salieron corriendo del lugar, los tres pequeños miraron a su prima con nerviosismo.

—¿Hicimos algo malo?—Pregunto Emily con tristeza.

—No amor, no hicieron nada malo, solo quiero darles algo…—Ethel fue al piano, lo abrió con cuidado y saco tres cosas—Vengan—Los niños caminaron hasta situarse frente a ella—Jenny, quiero regalarte mi caja de música, se que te encanta y adoras la música que sale de esta pequeña cajita, yo ya no puedo tenerla y quiero regalártela, pero con una condición—La niña la miro con curiosidad.

—¿cuál?—

—Que jamás me olvides—

—Jamás…—Jenny abrazó a su prima y luego retrocedió un paso.

—Georg, se que tu pasión es la música, y sabes que también es mía, por eso quiero darte mi cuaderno especial, en el están todas mis canciones, para que jamás olvides que las notas interpretan el sentir del alma, recuérdame en cada nota.—Georg tomó el cuaderno, estaba maravillado, adoraba cada melodía de Ethel y tener el cuaderno en el que ella anotaba cada nota lo hacía feliz.

—Emily… mi pequeña Emily… —Sus ojos se empezaron a llenar de lagrimas, los niños se asustaron.

—¿Te sientes mal prima?—Pregunto Georg preocupado.

—No, estoy bien gracias.—suspiró y continuó— Mi pequeña Emily… quiero darte mi diario y mi pluma, quiero que lo lleves contigo, que recuerdes que jamás estarás sola, que siempre estaré a tu lado… la pluma es para que escribas todas las historias que les he contado, que las anotes en este diario y las leas y se las leas a los demás cuando se sientan tristes.—Ethel no pudo contenerse más y dejo que las lagrimas fluyeran.—Recuerden que siempre estaré con ustedes, que los amo con todo mi corazón y que lo que haga es por el bien de la familia y por su futuro, porten se bien—

—Si Ethel te lo prometemos— Salieron de la habitación y fueron directo al comedor, ahí ya estaban todos sentados, los estaban esperando, los niños se sentaron junto a sus padres, Emily se sentó a lado de Ethel, como siempre, todos compartían risas, chistes, compartían los buenos deseos mientras tomaban un sorbo de vino.

Al terminar de cenar, los niños abrieron los regalos que Ethel les había dado y salieron a jugar a la estancia de juegos que el Abuelo Jeremiah había hecho para ellos, una vez que los niños salieron los adultos empezaron a hablar más serios.

De pronto, aquella platica donde compartían risas, se tornaba en una zona de guerra, todos atacaban a todos, las miradas con furia que cada uno lanzaba, las palabras llenas de odio y rencor. Ethel presenció aquella pelea, pero no podía soportarlo más.

—Iré a tocar el piano… cuando terminen de pelear me avisan…—Ethel se levantó de golpe ninguno escucho sus palabras, todos estaban metidos en la pelea—Espero que no sea demasiado tarde…—Ethel salió del comedor y fue a su habitación a tocar el piano.

Pronto la casa se inundo de aquellas melodías hermosas que Ethel componía, en cada habitación se escuchaban, de pronto las notas empezaron a decaer después de unos minutos, empezaban a bajar de intensidad… como si cada nota muriera lentamente, como si el aire dejara de fluir por toda la casa.

Los niños jugaban con sus regalos y no sabían que pasaba en la otra habitación, no tenían idea de lo que sucedía con sus padres, no tenían idea de lo que sucedería a continuación, Emily se levantó de golpe, quería jugar con Ethel, y salió de ahí.


Caminó lentamente hasta la habitación azul, cantando una pequeña canción que habían compuesto entre ellos y para ellos, al llegar vio que la puerta estaba cerrada, con las dos manos tomó las perillas y abrió la puerta, sus ojos se llenaron de sorpresa, su corazón se detuvo por un momento, sus piernas empezaron a cobrar vida propia… corrió directo al lugar en donde Ethel se encontraba, sabía que algo andaba mal…

Las teclas del piano estaban manchadas por una sustancia roja, sabía que era sangre, la conocía muy bien, su piel estaba blanca, su cabeza posaba sobre la tapa del piano, su vestido morado ahora estaba manchado… abajo un charco de…

Emily empezó a llorar y con desesperación zarandeaba a su prima, tratando de despertarla.

—¡ETHEL! ¡DESPIERTA! ¡ETHEL!—gritaba la pequeña, sus esfuerzos eran en vano, ella jamás despertaría.

Emily se sentó a lado de ella, las lagrimas salían por si solas, quería que Ethel abriera los ojos y le dijera que ella estaría bien, que todo estaba bien, pero esa vez, esa vez no podría hacerlo, ya no más…

—¿Qué sucede Emily? Tus gritos se escuchan por toda la casa— Melanie entró a la habitación, cuando vio a Emily y a Ethel, salió corriendo a buscar ayuda, gritaba desesperada, pronto llegaron a ver que sucedía, Melanie corrió hasta donde estaba Emily y la cargó, alejándola de toda esa sangre.

Susana, su madre rompió en llanto una vez que vio a su hija, se acerco lentamente hasta donde estaba Ethel, tomó su muñeca, tenía una cortada profunda.

—!NO! ¡ETHEL! MI HIJA… ¡ETHEL!— Susana tomó a su hija y la abrazó, balanceándose de un lado a otro, acariciando su cabellera color chocolate, sorbiendo su nariz.—¡ETHEL! AMOR DESPIERTA ¡NO! TU NO, POR FAVOR ETHEL—se lamentaba. Cuando Julián entró su mundo se vino abajo, su única hija ahora estaba sin vida.

—¡Dios mío! Mi nieta…—Eleonor, su abuela… se tambaleo un poco, Meredith y Joshua la ayudaron, sosteniéndola de ambos lados, tratando de que no cayera— ¡Mi nieta!… ¡Mi nieta! ¿Por qué mi nieta? ¿Por que mi pequeña? Eras muy joven…—Se reprimía a sí misma, culpándose por lo sucedido, pero no era su culpa.

Los niños estaban en la puerta, ningún padre se había dado cuenta que los niños estaba ahí, todos mirando aquella escena, estaban más preocupados por Ethel.

Georg miró a su prima, a la única que le decía todo, ahora en brazos de su madre y sin pulso, entonces volteó la vista y se encontró con Emily que estaba en el piso, su tía trataba de calmarla pero no podía, la pequeña abrazaba sus piernas y lloraba como nunca lo había hecho, sollozando…

Él corrió para abrazarla, Melanie volteó de inmediato a la puerta, se aterrorizo al ver a todos los niños en la entrada de la habitación.

—¿Qué hacen aquí?—Melanie se levantó y corrió a la entrada para llevarse a todos los niños, en ese momento fue cuando se dieron cuenta de la presencia de los pequeños y los sacaron de ese lugar. Los niños empezaron a llorar, empezaron a preguntarle a Melanie por Ethel.

Georg y Emily fueron los únicos que no pudieron sacar, se quedaron a consolar a su abuela y a Susana.

—Ella despertará ¿Verdad? —Preguntaba Emily a su abuela, tratando de conseguir una respuesta.

—Emily… ella … ella… Ethel no despertará— Eleonor abrazó a sus nietos, el dolor de perder a un ser amado jamás se comparaba con ningún otro sentimiento.

Todos estaban destruidos, era la primer nieta, la hija Julián, el primer hijo de Eleonor…



Entonces fue cuando todo cobró sentido, recordaba por que no se juntaban en esas fechas, y lo hacían para no recordar aquel momento, se levantó y fue directo a Kate, la cargó, la niña lloraba, no podía dejarla llorar, la consoló tratando de que parará.

—¿Por qué lloras?—

—Es que… salí a buscar a mi muñeca, y me encontré con una niña y me pidió que le ayudara a buscar una cajita pero no encuentro la caja de música…—sus sollozos apenas eran audibles, a pesar de estar llorando sus palabras era precisas.

—¿Qué caja?¾Georg se acercó más para escucharla mejor.

—Es que … es que… Ethel me pidió la cajita de música, me dijo que era importante—Georg se congeló al oír aquel nombre.

—¿Quién?—Preguntó automáticamente.

—Ethel, ayúdame ¿Si? Ella me espera en donde esta un piano—Se limpió las lagrimas, Georg no podía creerlo, necesitaba verla por ultima vez.—Ella es mi prima y también es tu prima, ella me espera—

—Esta bien, pero iremos con Emily, ella nos ayudará.— Pasmado y en shock, no podía creerlo, tomó fuerzas y cargó a Kate, buscó a Emily, al divisarla, fue corriendo hasta donde estaba, Emily hablaba con Jenny, justo las dos personas que necesitaba.—Vengan necesito hablar con ustedes—

Las dos lo miraron con curiosidad, pero ninguna se negó, salieron del comedor y cerraron una vez que estaban solos, Georg bajó a Kate.

—¿Dónde tienes la caja de música que Ethel te regalo?—Jenny se congeló al escuchar la pregunta.—Contéstame por favor—Suplicó.

—En la habitación de la habuela, se la deje para que escuchara la canción.—

—Vengan—Georg tomó de nuevo a Kate y entonces empezó a correr en dirección a las alcobas, las chicas lo siguieron de cerca, corriendo lo más rápido que podían, al llegar a la habitación de su abuela Georg bajó a Kate, tomó la perilla y la giró lentamente.

La habitación no había cambiado, era exactamente como la recordaba, en el buró estaba la caja de música, caminó lentamente hasta llegar a esté, tomó la cajita y lentamente la abrió, una melodía hermosa se escuchó en todo el lugar, entonces vio algo que antes no había notado, o mejor dicho, algo que no le había dado tanta importancia.

En el fondo de la cajita había una pequeña abertura, la jaló con cuidado, entonces vio una hoja de papel doblada, la jaló y cerró la cajita, desdobló la hoja mientras acomodaba la cajita debajo de su brazo.

Caminó de regreso hasta donde estaban sus primas, Kate miró la cajita, Georg se la dio.

—Es de Ethel, y va dirigida para toda la familia.—Las miró con incredulidad.—Tienen que saberlo—Ellas asintieron.

—Pero primero vamos a llevarle esto—Dijo Kate mientras la bajaban. Empezaron a caminar lentamente, entonces un escalofrío los recorrió, a lo lejos se escuchaba la melodía que había hecho Ethel para ellos, sus corazones se aceleraron a cada nota, agilizando sus pasos para poder verla…

La música se hacía más fuerte a cada paso, ya estaban por llegar, estaban a unos cuantos metros de la habitación, hasta que por fin llegaron, los tres abrieron la puerta con desesperación, no había nada ni nadie, y aún así la música seguía sonando.

—¿Qué demonios sucede aquí?—La voz de su tía Nora hizo que los chicos dieran un brinco—¿Qué sucede?—Preguntó al ver que no había nadie en la habitación, más que ellos, y que la música no paraba, entonces fueron apareciendo cada integrante de la familia, maravillados y asustados por lo que acontecía.

—Ethel esta aquí—Eleonor empezó a caminar hasta donde estaba el piano, la música empezó a sonar más fuerte—Es ella, vino a visitarnos por ultima vez, mi nieta querida ya esta en casa—Eleonor acarició el piano. Todos miraban la escena con tristeza y melancolía.

Kate se acercó hasta donde estaba Eleonor y el piano, dejó la cajita sobre el piano.

—Ethel nos escribió una carta—Anunció Georg mientras extendía la carta a Emily para que la leyera—Tu la conociste mejor y tu debes ser quien la lea—Le dijo, Emily tomó la carta, sus manos temblaban, todos miraban a los chicos.

Emily se aclaro la garganta, se acomodó para leer en voz alta y entonces empezó:

Me es difícil escribir esto, pues se que lo leerán, se de antemano que lo que haré no tiene perdón, y se que los herí, pero yo ya no podía soportarlo, necesitaba descansar, necesitaba tranquilidad pero necesitaba que mis niños fueran felices; de cada uno me despedí días antes, planeé esto desde hace un año, cada palabra, cada melodía… todo estaba planeado.
Lamento no haber sido la mejor hija, la mejor prima, la mejor nieta, la mejor sobrina…, pero más lamento no poder estar presente, no poder decirles a la cara lo que tenía planeado, ya que si les decía… bueno ya saben que harían.

Lo siento mucho, solo quiero que sepan que los amo a todos, y que por amor fue que hice esto, por que después de esto ustedes no volverían a pelear en navidad, y así, evitaría que los niños se dieran cuenta de que la navidad es falsa… quiero que los niños crezcan juntos, que crean en la navidad, que crean en el amor. Me duele tanto decir adiós, me duele tanto escuchar sus palabras, me duele tanto saber que no estaré en la graduación de mis primos, de ver como mis padres renuevan sus votos, me duele saber que no estaré con ustedes, de que no veré más a mis abuelos, me parte en dos saber que jamás los volveré a ver, y lo que me espera después de la muerte lo aceptaré con gusto, yo aceptaría cualquier infierno con tal de que mis niños estén bien…

Lo siento mucho, enserio lo lamento, me duele tanto tener que escribir esto pero, así debe de ser, los amo, los adoro, son mi familia y necesito que se amen, que estén unidos.

Jenny, se que adoras la música, que querías ser compositora como yo, y yo ahora y siempre te digo, HAZLO, anda, que jamás te digan que no, por que tu lo puedes hacer verdad, tienes tanto talento, tienes el don… y se que serás mejor que yo.

Georg, mi niño, solo quiero decirte que lamento no poder estar presente y ver como logras convertirte en un gran artista, lamento no poder estar presente, lamento no poder verte en televisión y decir “Hey, ese es mi primo Georg”, pero sabes, eres más fuerte de lo que yo creía, eres muy especial, y lograras lo que te propongas.

Emily, mi niña hermosa, te di mi diario y mi pluma para que escribieras aquellas historias, por que se que amas las letras, por que tu pasión es la lectura, se cuanto admiras esos libros, y ahora te digo que tu eres especial y te deseo lo mejor, por que yo más que nadie te conoce, y te digo que te amo de corazón y vuelvo a decirte anda tu puedes.

A mis padre, solo quiero pedir su perdón, no puedo creer que yo haga esto, pero quiero que todos sean felices, como lo era muchísimo antes, quiero que sigan adelante, quiero que se amen como siempre lo han hecho.

A mis abuelos, mis viejos, mis segundos padres, solo les puedo decir que los extrañaré demasiado, que han sido especiales y que todo el amor que me dieron ahora se lo den a sus nietos, a ellos que lo necesitan más que nunca.

A mis tíos, espero que ayuden a sus sobrinos, que los cuiden y alienten, que cada palabra de aliento sea para que ellos crezcan como personas de bien, que se cuiden mutuamente, por que son hermanos y hermanas, por que somos familia.

A mis primos, quiero que se porten bien, que sean niños de bien, que estudien, que den lo mejor de si, y si alguna vez alguno de nuestros tíos les dicen que es mucho dulce, no les crean. Jamás es suficiente, sigan siendo ustedes, sigan siendo aquellos niños de corazón.

Con el corazón en la mano escribo esto, con el corazón en la mano les digo adiós, les pido perdón y les doy mi amor.



Con todo mi amor…
Ethel.


Emily rompió en llanto cuando termino de leer aquella carta, Susana abrazó a Julián, todos lloraron aquella noche, todos volvieron a recordar aquella tragedia, y como volvieron a estar unidos.
Todos aceptaron tener un poco de culpa y de remediar de alguna manera el error.

—Ya se fue—Eleonor se recargo en el piano mientras dejaba salir una lagrima más.

—No, ella vive en nosotros, ella es parte de nosotros, ella jamás morirá—Emily habló con el corazón.

—Ella es nuestro ángel, nuestro espíritu—Le siguió Georg—Yo prometí que su música se escucharía en cada rincón de este planeta, y así se hará—Anunció seguro.

—Mi hija, te extraño tanto…—Julián sorbió su nariz mientras decía—Veté en paz, descansa amor, te extrañaremos con el alma…—No pudo seguir, el dolor lo silenció.


—Ethel, mi querida nieta, cuanta falta nos haces… eres el rayo de esperanza para tus primos, eres nuestra pizca de fe y amor que todos compartimos desde que eran un bebé…—





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