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Coincidencia II

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Mar Abr 05, 2016 5:10 pm

Si es corto pero me gusto, que gusto que se hayan amistado y que no haya pasado nadan entre Bill y esas modelito, y ahora la cosa se pone buena por lo que he leído jajaja anda continua que esta genial

Heylín

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Admin el Dom Abr 10, 2016 4:48 pm

Capítulo 30

-Extrañe tanto esto- acomodé su cabello. Ella abrió sus ojos para mirarme moviéndose de modo que pudiéramos estar más cerca. Me sonrió, cubriéndonos a ambos un poco más con la sábana blanca, desnudos bajo la misma y con la sensación de que al día siguiente dormiría hasta tarde.
-Te amo- susurró acercándose más a mi cara, delineé esos labios que poco antes había besado hasta mi saciedad. Lucia cansada pero tranquila, se mordió ligeramente el labio inferior y nuevamente me beso.
-También te amo- solté a punto de perderme en el mundo de los sueños, luego de notar que el sol comenzaba a asomar por la ventana apenas abierta.



-Bien, entiendo. Solo espero que las cosas salgan bien- tenía el celular apenas sostenido con mi hombro mientras ponía pasta en mi cepillo para cepillarme los dientes. Había despertado antes que ella, pronto se pondría el sol y había sido mejor contestar esta llamada en el baño que sobre la cama y con ella a mi lado. Tom estaba de vuelta y me había avisado de algo que yo ya sabía que pronto pasaría. No me parecía la mejor de las reuniones pero sabía que tampoco podría evitarla. Caminé hasta la ventana y abrí un poco las cortinas, el sol aún estaba allí pero empequeñeciéndose.

Narrador original

(Copia este link y reproduce esta canción "ZAYN - PILLOWTALK" para leer: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] )

Sentí luz y desperté. Abrí los ojos y lo encontré sentado en el borde de la cama, con el cabello húmedo y una toalla en la cintura.
-Es tarde- se giró hacia mí, sonriendo. Yo me llevé la sabana a la cara –Amor- me tocó sobre la tela, buscando dejarme al descubierto. Forcejeamos y lo escuché reírse –Vamos, es hora de despertar- Me senté en la cama, me froté los ojos, aun medio dormida. Me puse de pie solo porque realmente necesitaba ir al baño. Hice lo que tenía que hacer rápidamente, me lave las manos, la cara y los dientes y caminé de nuevo hasta la cama, Bill no estaba ahí.  
-Como ¿De nuevo dormida?- me cubrí de nuevo al escuchar su voz acercarse y me llevé una almohada a la cabeza. Estaba no cansada, lo que le seguía, casi como si hubiera corrido y hecho pesas por cuatro horas seguidas –Ven aquí- dijo cuándo al sentir que se me acercaba, me moví al otro lado de esa enorme cama.
-No
-No me hagas convencerte a la fuerza- se subió y me di cuenta que estaba muy cerca –También es mi debilidad- me alcanzó por debajo de las sabanas y yo, ya estaba más que despierta –Vamos- se deshizo de la tela que nos separaba y se acercó a mis labios. Dejó un beso en ellos y nos miramos.
-¿Por qué haces esto?- pregunté, en realidad no molesta, se veía feliz, agudizando sus ojos para mirar el reloj que estaba sobre la mesita de noche.
-Supongo que aún me da tiempo- se quitó la playera que se había puesto justo un momento antes se abalanzo sobre mí y pronto nos encontramos envueltos en un beso de esos como si no hubiera un mañana. Me tomaba el cabello y pasaba sus manos por mi cara. Me sentía atrapada entre su cuerpo y la cama y aun que me dificultaba moverme, era el lugar perfecto y el único donde quería estar ahora. Cerré los ojos cuando alcanzo mi cuello, sus labios dejando un camino por mi piel, que no podía y mucho menos quería detener.
-Bill- apenas pude decir cuando subía la penúltima tela de ropa por mis brazos, mi blusa de dormir – ¿A qué te refieres con lo del tiemp- No me dio oportunidad de si quiera razonar cuando sus manos comenzaron a viajar por toda mi piel, tocando cada vez, más áreas sensibles. Cerré los ojos, incapaz de pensar. Y los abrí al escuchar su celular sonar, justo a mi lado. Lo tomé y vi que Tom era quien llamaba.
-Es Tom
-Idiota- miró la pantalla y contestó – ¿Si?- hizo una pausa, escuchando -¿Eso es todo? Si pues entonces decide tú, me da igual- me miró, de una manera especial, aunque con una mirada que no supe interpretar –Si no hay de otra forma, está bien, te dejo y no me molestes más- apagó el celular y le dejo de lado. Nos miramos, como viviendo un deja vu, claramente, o Tom realmente era un idiota, o quizá tenia poderes de gemelo y se daba cuenta cuando Bill y yo estábamos tan ocupados para llamar…mi intuición me decía que la segunda era más probable.
-¿Qué pasa con Tom?
-Nada- sentada sobre la cama, tiró de mis manos hacia él, haciéndome terminar sobre su regazo. Pasó sus manos por mi cuello, llevándome nuevamente hasta sus labios. Rodeé su espalda con mis brazos, su piel se sentía suave y olía a su perfume. Como la única prenda que él llevaba encima antes, era la toalla y que ahora estaba quien sabe dónde, comenzó a hacer conmigo exactamente lo mismo.
-¿Me lo dirás?- me moví de modo que quedamos un poco más cerca.
-¿Mmh?- ambos estábamos demasiado interesados en seguir que la pregunta, solo era una parte sin mucho valor.
-Dime- llegue a su cuello y él cerro los ojos, tumbado y con sus manos en mi cadera, subiendo y más aun bajando. Me detuve apenas un momento.
-No lo hagas. No te detengas- le mordí un labio y suspiró.
-Entonces dímelo- dibuje un caminó por su boca, su barbilla, su pecho con el tatuaje, llegue a su ombligo e incorporándose ligeramente, me miró, a mi mano y abrió la boca sin hacer un sonido, cuando llegué hasta donde él tanto quería que lo hiciera –Dime- Me miró entonces, sin parpadear, hizo una mueca y era tan obvio que su respiración estaba acelerada. Me enseño el piercing que tenía en la lengua, en una sonrisa con dientes perfectos. Yo aún estaba tocándolo, y aun así, a pesar de que le gustaba tanto que lo hiciera y seguramente prefería cerrar los ojos para disfrutar del placer, seguía ahí, mirándome sin hablar -¿Entonces?- alcanzó mi rostro con su mano, pasó su pulgar por mis labios y sonrió otra vez.
-Hablas demasiado- separó mis labios, hasta llegar a mis dientes, lo mordí suavemente por pura intuición –Eso justamente es lo que tengo que hacer- me acarició la mejilla con su mano libre –Mantener tu boca ocupada, para que ya no puedas hablar- movió un poco sus cejas, como si la simple idea le gustara demasiado. Me miró moverme en silencio, en la espera.
-Voy a ocuparme entonces- cerró los ojos cuando mis labios estuvieron en contacto con su erección, intentó sostenerse con los codos pero pronto se tumbó incapaz de controlarse. Me moví lento al principio, aumentando la velocidad de a poco, su respiración se volvió obvia y a la par que su mano terminaba en mi cabello, ayudándome a seguir el ritmo.
-Oh maldición, amor- era un pequeño regalo de mi parte, por todas esas veces que él lo había hecho para mí. Y aunque no creía que lo hiciera lo suficientemente bien como él, la forma en que respondía me decía lo contrario. Me movió un poco después haciéndome quedar abajo, alcanzo mis labios y comenzamos a hacer el amor.
-Amor- soltó entre suspiros, yo, peor –Me encantas- su lengua y el piercing me podían, todo en armonía. Paso un rato, aunque imposible de medir. Terminé de nuevo sobre su pecho, justo como la noche anterior. Ambos tumbados luego de terminar. Y yo, pasando un dedo por los límites del dibujo en su cadera. De pronto se movió, tomando una de mis piernas y acomodándola sobre él –Tenemos que bañarnos- lo miré sin entender, forzándose a sí mismo a despertar cuando apenas nos recuperábamos del cansancio –Tenemos la invitación a una cena hoy en casa de Tom- lo sabía, Bill, siempre tan misteriosamente obvio.
-Una cena- asintió, a mí ya afirmación –Con Tom-
-Exacto
-Hoy- volvió a asentir, y yo moviéndome para terminar totalmente sobre su cuerpo –Y hasta ahora me lo dices- pestañeo y una risita asomo por su rostro. Volvió a asentir, con sus manos en mis muslos –Entonces- miré el reloj que estaba a nuestro lado –Me incitas a que hagamos el amor, después de que ya lo hicimos toda la noche, y ahora me dices que tenemos que bañarnos, alistarnos e irnos-
-Si amor- lo miré con una mirada de reprimenda, si creía que tenía ánimos para ir, estaba demente.
-Debes estar bromeando-
-Te tengo una sorpresa, tenemos que ir-
-Odio que me hagas sorpresas de ese tipo-
-Vamos, de cualquier manera lo hecho, hecho esta- apunto hacia nosotros, por obvias razones.
-Bill, Tom se dará cuenta…porque- miré su cuello y aunque no era muy obvio, su piel tan blanca no ayudaba cuando un pequeño morete aparecía…menos con esto.
-Tom siempre se da cuenta- maldición –Además no solo será Tom, irán otras personas-
-¿Qué? Me incorporé, abriendo más los ojos – ¿Quién?
-Vamos a la regadera, me encanta meterme al agua contigo-
-Dime Bill- salió de la cama, me tomó por sorpresa moviéndose muy rápido y cargándome en sus brazos.



Intentar sacarle información o simplemente hablar no servía de nada con él en ese momento. El problema no era que ya fuéramos en el coche a casa de Tom, si no que seguía sin quererme decir con quien cenaríamos. De algún modo las marcas en su cuello se pudieron cubrir y con su mano en mi rodilla, conduciendo por la internacional, lo vi sonreír con felicidad en los ojos.
-No me vas a decir que no te encanto lo que hicimos- fingí mirar mi celular, me reí, inevitablemente –Tu amor, lo hiciste increíble, me encanta que hagas cosas como cuando-
-Bill- me apresuré cuando noté que íbamos llegando –Me encanto a mí también- dije cuando me di cuenta que estábamos por estacionar el auto y que él no dejaría el tema hasta decírselo –Ahora ya estamos aquí, ni una palabra a Tom- se río, deshaciéndose del cinturón de seguridad, se bajó, abriéndome la puerta, siempre tan formal y educado.
-Bien, no diré nada- me ayudó a bajar, cosa que fue muy útil por el tipo de tacón que llevaba puesto –Con una condición- vi sus ojos brillar en malicia, tenía algo en la cabeza.
-No Bill, por favor, sé que nada bueno viene de esa mirada- me tomó de la mano, mientras caminábamos a la puerta.
-Cuando diga una palabra específica, quiero que me digas que me amas- me detuve un segundo y lo miré extrañada.
-¿Qué palabra?
-¿Lo harás? Es fácil, nada malo como seguro tú te imaginabas- no lo creía mucho.
-¿Por qué?
-Solo tienes que decir “Te amo” cuando yo diga “Bali”- ¿Qué? ¿Era todo? Seguimos caminando, al final accedí porque esa manera infantil y tierna que a veces tenia de pensar Bill, me fascinaba. No sin preguntarme, a que venía todo esto. Le cena tan repentina, y Bali…











Nuevo capi que espero comenten y les guste mucho!
Besotes, A K <3

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Miér Abr 13, 2016 10:14 am

qUE LINDO QUE YA SE HAYAN AMISTADO :3 , pero Bill que se traerá entre manos, quiero saber, continuala plisss. un abrazo

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Miér Jun 22, 2016 7:16 pm

AMIGA, que paso no hay conti, plis que me quedo con mucha curiosidad x saber que pasa pliss

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Admin el Dom Ago 14, 2016 6:00 pm

Capítulo 31


Había adornos y unas velas encendidas en el comedor, alguien acomodaba cubiertos apresuradamente y otra persona terminaba de servir una mesita con bocadillos. Tom salió por la puerta que conectaba con el enorme salón, donde según recordaba estaba su estudio de música. Sonrió al vernos, miro nuestras manos unidas y su sonrisa se amplió incluso más.

-Veo demasiado amor por aquí- caminó hasta la mesa de bocadillos y pellizco algo sin dejar de sonreírse. Tom era apuesto, sin duda, pero ese estilo rubio que Bill traía, y cualquier otro, siempre le hacían ver más guapo aun.
-Tom, no negaras que tu luces…-llevaba una camisa blanca, un pantalón negro y su barba le daban un toque masculino y elegante –muy feliz-
-Bueno, tengo razones de sobra- caminó fuera, pasando por nuestro lado, Bill seguía tomando mi mano, misteriosamente en silencio –Como por ejemplo, una de ella es quien va a bajar de ese auto- caminamos hasta la sala, desde donde se podía ver a través de las amplias ventanas a la entrada de la casa. Un coche rojo se estacionó muy cerca de la entrada y pronto Tom estaba bajando por las escaleras de su casa, para ir hasta la puerta trasera del mismo y abrirla. Mis ojos se abrieron en sorpresa al verla bajar, a ella, a quien yo pensaba estaba lejos y sin intenciones aparentes de visitar Europa pronto. Miré a Bill, quien tenía una amplia sonrisa, y moviendo su mano de modo que se girara a verme, fruncí el ceño.
-Lo sabias- me hizo sus ojos de niño bueno, y yo lo miré seria –Debiste decírmelo- no iba a hacer un drama por eso, pero siempre me escondía cosas, y comenzaba a parecerme tonto e innecesario.
-Lo siento- apenas lo escuche decir, pues Nikki había entrado a la casa y se abalanzó hacia mí.
-¡Te extrañe tanto!- dijo ella mientras me abrazaba con fuerza, tuve que soltar la mano de Bill y entonces reconocí ese perfume que ella casi siempre usaba.
-Y yo ¡También! Oh Nikki, ¿Por qué no me lo dijiste? Hubiera preparado algo especial para ti-
-¿Cómo? ¿Bill no te lo dijo?- lo miró y él solo sonreía –Ustedes hermanos gemelos tienen tantos secretos entre ustedes-
-Lo siento- soltó simplemente Bill y su gemelo mirándonos con el celular en la mano y una sonrisa en la cara.
-Dijo Tom que Bill lo sabía, y que él te lo diría- Nikki deshizo nuestro abrazo y fue a donde Bill.
-Oye, la culpa no es totalmente mía, Tom me pidió que no lo dijera- intento defenderse mi querido esposo y yo lo miré obviando el hecho de que eso no lo hacía menos culpable.
-Bien, me encantan las bienvenidas pero- soltó el mayo Kaulitz, tomando la mano de mi amiga y depositando un beso en ella –Tenemos invitados-
-Oh si, casi lo olvido. Amiga- me miró a los ojos sin parpadear –Te tengo una sorpresa-
-¿Otra más?- el chofer que había traído a Nikki bajaba las maletas del auto y de pronto, la puerta del lado contrario donde venía ella se abrió. Un hombre alto y de camisa oscura bajo del vehículo, luego de él, una mujer. No pude identificar a ninguno a simple vista, hasta que se acercaron.
-¿Alejandro?
-Así es amiga, Alejandro está aquí y con su prometida, yo lo invite- miré a Nikki y luego a él, sin creerlo ¿Estaba en Alemania? ¿Por qué?
-Bienvenidos- dijo Tom de modo servicial y pronto nos saludamos todos. Nos presentamos rápidamente porque nos dijeron que la comida estaba servida, y como se sugirió que platicáramos durante la cena, así lo hicimos…excepto que nadie esperaba a aquella última pareja, no al menos yo o Nikki…como siempre, los gemelos eran los que lo sabían.
-¿No es…- pregunté a Bill llamando su atención, mirando por el cristal pensando que era imposible que esas dos personas estuvieran aquí.
-Si, son ellos- Bill a mi lado no dejo de mirarme, mi cara, mi reacción, serio y con una mirada que no sabía decir que significaba. Me contuve las palabras, algo como “maldición” o “rayos” iba a salir de mi boca en ese momento pero me detuve, porque teníamos invitados, por ellos nada más.
-Les presento a los últimos invitados de la noche- Tom hablo poniéndose de pie para recibirlos –Él es Ryan, quien es una de los inversionistas de la agencia de música con la que trabajamos y dueño de tiendas de moda con la que también estamos muy involucrados y ella es Milla, también una modelo de la compañía y amiga desde hace algunos años- me quería morir ¿Por qué estaba ella en este lugar? Aunque Ryan me sorprendía también, no era en absoluto desagradable como ella, Bill tomó mi mano, entrelazando nuestros dedos, lo miré rápidamente y me hizo un gesto dulce intentado suavizar lo que él bien sabia o se imaginaba, estaba yo sintiendo por dentro.
Los nuevos en llegar saludaron con un gesto, sentándose para no hacer más esperar la comida que comenzaba a enfriarse, al menos no tenía que saludar hipócritamente de mano a alguien que realmente deseaba no estuviera allí.
-Entonces tu eres- Ryan hizo un gesto amigable a Nikki, él y sus profundos ojos azules.
-Es mi novia- hablo rápidamente Tom, sonriendo como nunca.
-Mucho gusto Nicole- soltó Ryan
-Igualmente, pueden llamarme Nikki- dijo ella en dirección a los que para ella eran extraños.
-Mi nombre es Alejandro, soy colombiano pero trabajo aquí en Europa, específicamente en Suecia. Y ella es mi prometida, Miroslava- todos los saludamos y la chica que parecía muy seria, sonrió todo el tiempo –Disculpen que sea tan seria, es húngara y no conoce bien nuestro idioma, si quieren pueden comunicarse más fácilmente en ingles con ella. A menos que hablen húngaro…- nos reímos sin evitarlo, un idioma tan complejo no, gracias, seguía quedándome con el alemán. Al fin fue turno de la última persona…mantuve mi porte pero solo quería que se quedara sentada y mejor no hablara.
-Soy Milla, amiga de los Kaulitz como ya lo dijo antes Tom, hemos trabajado juntos en algunos proyectos y al mismo tiempo tengo una larga amistad con Ryan, me da gusto conocerlos a todos- me caí mal aunque no la conociera, es decir, ¿Cómo iba y ponía un pie en la casa de Tom después de lo que había hecho? Tenía ganas de reclamárselo justo allí, pero no lo hice, en lugar de eso, miré a Bill, quien tenía una carita de “no rompo un plato” porque claro que lo hacía, sabía que si me lo hubiera dicho, jamás habría venido a cenar, pero estábamos aquí y no iba a hacer un teatro de la nada.
-Alejandro ¿Desde cuándo se conocen?- pregunto Bill referendos a Nikki y a mí, él sonrió, como recordando.
-Estuvimos un tiempo juntos en la universidad. Yo en ingeniera y ellas en negocios, pero los tres formábamos parte del club de basketball y pintura, así que nos veíamos de seguido- terminó se explicación sin profundizar más, y yo me sentí alegrada al respecto, mencionar que habíamos sido novios, no me pareció lo mejor de buenas a primeras. Nikki y yo nos miramos cómplices, cosa que gracias al cielo Bill no notó.
Seguimos comiendo y de pronto surgían preguntas y comentarios típicos de cosas relacionadas con viajes, trabajo, matrimonio e hijos. Temía que pronto tendríamos que hablarnos aunque no quisiera, y así paso, cuando surgió el tema de los casamientos.
-Miroslava y yo tenemos planeado casarnos en seis meses, todo dependerá de cómo vallan las cosas, claro que gustaría que nos acompañaran sí pueden, será una celebración pequeña pero significativa- todos asentimos, y entonces Tom habló.
-Si quieres algún consejo, aquí mi hermano y mi cuñada tuvieron su boda no hace mucho y fue toda una celebración, ellos podrán aconsejarte-
-Si, me entere hace poco que se habían casado- Bill sonrió feliz y poniendo una mano en mi rodilla, yo también lo hice.
-¿Aun no planean tener hijos?- soltó tan de pronto Milla que no lo vi venir, iba a decir algo como “no te importa” juro que lo iba a hacer, pero Bill habló antes.
-Tenemos pensado tener muchos, pero por ahora mi hermosa esposa y yo, tenemos otros planes- se quedó callada con la respuesta de Bill, como si ya la hubiera escuchado antes, como si le molestara y como si se hubiera esfumado su oportunidad de hacer un comentario negativo.
-Bueno, yo tengo un bebe si de esa experiencia hablamos, rompe cosas y de vez en cuando se escapa a la cocina a media noche a robarse un bocadillo, pero de allí en fuera, es increíble ser papa- Ryan intento dar ánimos a la dirección que estaba tomando la conversación, saco el celular y le enseño a los invitados una foto del pequeño Martin. –De hecho, Alma lo conoce- todos me miraron –Son casi ¿Cómo decirlo? Como muy buenos amigos ¿No es así?- me miró con sus ojos azules y yo asentí.
-Es un niño hermoso- solté mirando con Nikki la pantalla del celular de Ryan y vi a Bill morderse un labio.
-Deberían darse prisa hermano y darle un amiguito a Martin para jugar, un pequeño Bill quizá- Tom intentaba deshacerse de las barreras que surgían.
Yo me reía y luego molestaba interiormente, es que me parecía tan tonto que nos hubiéramos reunidos aquella noche, tomando en cuenta aquella ultima invitada, hablaría con Bill muy seriamente después de que la cena terminara, si, seguro que lo haría.
Bill me tomó del brazo una vez terminada la cena, llevándome al estudio. Alejandro, Miroslava y Nikki fueron a la sala principal y antes de cerrar la puerta vi a Milla, Ryan y Tom caminar hacia la otra dirección.
-¿Qué significa esto Bill?-
-Lo sé ¿Si? Que quizá estés molesta-
-¿Quizá?- miré a Bill quien había encendido las luces del estudio, eran tenues y amarillas.
-Bien, lo estas pero- se pasó una mano por el cabello –Teníamos que invitarlos- pensé en como Ryan y ella habían llegado juntos, acepto que Bill no hubiera accedido a que él viniera así nada más, y traté de imaginar a que iba todo esto, pero no lograba llegar a nada.
-¿Por qué?
-Tenemos que hablar, cosas de negocios y de hecho- se asomó por la ventita de cristal que tenía la puerta –Tengo que ir con ellos- lo miré sin decir nada, porque no me había explicado nada y ahora tenía que ir con ellos y con…ella –Volveré pronto- mi silencio era obvio, como mi molestia, se acercó a mí un segundo, tomando mi mano. Su celular comenzó a sonar y aunque no vi la pantalla, sabía que era Tom, luego él mismo me lo confirmo –Es…Tom-
-Lo sé-
-Sera rápido-
-Bien-
-Te amo- lo miré un segundo, sus ojos claros, su cara seria, su mano en la mía y la espera de lo que ambos sabíamos debía decir yo después.
-Y yo a ti- y salió de la habitación. No paso mucho cuando Nikki fue tras de mí, para llevarme con ella y los demás a la sala. La miré suspirando, diciéndole que más tarde se lo explicaba y simplemente fui hasta donde ellos estaban.
-Te serviré algo de vino- Nikki fue a la barra de bebidas y comenzó a servirme antes de que le hubiera contestado. Miroslava estaba junto a una ventana de cortinas blancas, al teléfono, hablando en ese su idioma tan peculiar. Nos sentamos Nikki y yo junto a Alejandro, quien ya tenía un vaso en su mano.
-¿Todo bien?- pregunté mirando por un momento a Miros.
-Si, solo está hablando con su padre. No te preocupes- se sonrieron y entonces Alejandro preguntó -¿Qué ha sido todo eso con esos invitados?- Nikki y yo nos miramos.
-Son compañeros de trabajo de los Kaulitz, a Ryan si lo conozco pero de ella solo había escuchado hablar- mi amiga y yo sabíamos que no era solo eso, pero Alejandro pareció no saber nada al respecto, y a mí me pareció innecesario decírselo –No puedo creer que vayas a casarte- dije cambiando el tema, él rio de forma natural.
-Lo sé, todo paso muy rápido, incluso para mi- hizo una pausa, mirando su vaso –pero cuando te enamoras de verdad, ya no hay vuelta atrás- miró a su prometida, con unos ojos de felicidad, recordándome a mi misma hacia un tiempo, cuando Bill me había propuesto matrimonio.
-Nos faltas tú Nikki- solté sin pensar y ella hizo un gesto de intentar hacerme callar.
-Es verdad Nikki ¿Para cuándo se animara Tom? ¿Sera que nos lo están escondiendo?- y me quede mirando a Nikki, riendo y esperando su respuesta ¿Tom Kaulitz casado? Era como, una idea inimaginable.
-¿Qué significan estas repentinas preguntas?- Nikki no estaba realmente molesta, solo bromeaba –Preocúpense de sus propios asuntos-
-Vamos, habla- y el tiempo volvió a unos años atrás, cuando Alejandro se reunía con nosotros afuera de la facultad de negocios y nos íbamos caminando hasta la clase de pintura, molestándonos unos a otros pero también haciendo recuerdos únicos de mis días universitarios. Ellos dos siempre terminaban uno arriba del otro, especialmente Nikki dándole uno que otro jaloneo de cabello, aunque siempre perdía, ya que él era mucho más alto y fuerte. Y volvieron a hacerlo, aquí en Alemania, tontear como antes, el problema fue, que yo estaba en el medio.
-Señor cuatrojos- Nikki soltó, haciéndome recordar como solía llamarle a Alejandro.
-Oye ¿Olvidas que también tienes un nombre especial? ¿Señorita zombi?- Y si, ese era el apodo de Nikki, dado por el mismo Alex, porque decía que ella siempre estaba como zombi de las siete de la mañana hasta que terminaban las clases, solo era en las actividades extracurriculares que se le ocurría despertar y poner atención a lo que sucedía a su alrededor.
-Te reto a que digas eso de nuevo- Ella lo miró agudizando la mirada.
-Bien, si van a golpearse, háganlo lejos de mí- Me puse de pie, pero para cuando quise alejarme de allí, Alejandro tenía un pastelito con betún en la mano y Nikki me había tomado de un brazo.
-Oh no, no te escaparas tan fácil- dijo ella, y pasó lo que tenía que pasar, nos llenamos de betún la cara los tres, porque yo no me escabullí de allí sin que les diera su merecido también. Miros volvió del baño, y riéndose comenzó a ayudar a Alejandro a limpiarse, Nikki fue a la cocina y yo entre al baño de una habitación de arriba. Comencé a limpiarme la cara tratando de no arruinar el maquillaje, me lavé las manos, me acomodé un poco el cabello y baje de nuevo para ir con los demás. Al pasar por la habitación donde Tom tenía un piano, tan similar a la de Bill, escuché alguien hablando, nuestros ojos se encontraron a través del pequeño espacio que faltaba para que se cerrara la puerta.
-Hola- me dijo terminando la llamada, me sonrió y abriendo la puerta, me hizo una seña de que pasara.
-Hola, no tuve tiempo de hablar contigo durante la cena- asintió, sentándose al piano.
-Lo sé, quería preguntarte algo- Ryan paso sus dedos por el borde del piano, era de color blanco y muy bonito. Me acerqué de modo que quedamos casi de frente pero yo por el otro lado del piano.
-Dime ¿Está todo bien en el trabajo?-
-Sí, de hecho tenemos un viaje pendiente, pero pronto te avisaré de eso. Lo que quería decirte es otra cosa- frunció el ceño, posando su mano momentáneamente sobre su cuello -¿Está todo bien con Bill?- su pregunta me tomó por sorpresa. Comencé a preguntarme si él le había dicho algo, lo cual parecía poco probable porque no se llevaban bien, y luego pensé en Milla.
-¿Por qué lo dices?
-Por nada, lo vi un poco distraído y no sé, pensé que quizá-
-Todo está bien- era cierto, en parte, pero no tenía Ryan porque saberlo.
-Me da gusto- Ryan movió las manos y comenzó a destapar las teclas del piano –Cuentas conmigo, para cualquier cosa. Lo sabes ¿Verdad?- me miró con esos ojos suyos tan azules y yo simplemente asentí con una sonrisa.
-Gracias- miré el reloj en la pared, dispuesta a salir a buscar a Nikki o a Bill, pero su voz me detuvo.
-¿Tocas?- apunto al único instrumento de la habitación. Y yo, obviamente asentí. Me hizo una seña, dando unas palmaditas en el asiento, justo a su lado. Sonreí. Hacia tanto que no tocaba con alguien y la idea me pareció buena, y entonces tocamos.
-No sabía que- hice el silencio.
-¿Qué podía tocar?- Comenzó a hacer una pieza de Bach, la recordaba bien, especialmente porque nunca pude llegar a tocarla. Y Ryan si, y lo hacía increíblemente bien. Aplaudí cuando termino. Ambos riendo de la sorpresa, mía más que nada, cuando los aplausos de alguien más se escucharon desde la puerta.
-Bien hecho Ryan- Bill entró al lugar, y al ver a Milla detrás de él, mi cara se puso automáticamente seria.
-Gracias, te pediría que nos acompañaras pero oh- hizo un gesto sarcástico –tu no tocas- Milla y Ryan rieron como amigos en confianza. Bill giro los ojos y luego fingió reírse.
-Amor- dijo estirando su mano hacia mí -¿Nos vamos?
-¿Que? ¿Tan pronto?- Tom había llegado, a neutralizar el ambiente, claro estaba.
-Dime sobre tu estudio de música Tom- Ryan cambio el tema y Bill me jalo fuera de allí.












Hola!
Voy a decir esto una sola vez, para quede bien claro. Yo sé que me tardo mucho (no me culpen) y no intento justificarme pero les diré por qué. Cuando yo comencé a escribir Coincidencia, tenía 16 años y mucho tiempo libre, han pasado 7 años desde entonces y ahora estoy un poco más ocupada con el trabajo y la universidad, así que pido paciencia (lo sé, pido mucho) porque aunque me tardo 100 años, seguiré escribiendo el fic…y lo voy a terminar, a menos que otra cosa suceda (lo sé, suena muy dramático) prometo que terminare el fic y mientras no deje un claro “El fin” en un capitulo, seguiré escribiendo hasta que lo termine (Que tampoco creo sea un día muy lejano, coincidencia ya se ha alargado demasiado) Así que, sed pacientes y no desesperéis (Haha) Porque tarde o temprano terminaré el fic…
Besotes y saludos, en especial a Heylín, que NUNCA desde que lee mi fic, ha dejado de pedirme continuación.
Thank you my readers!
Almiss K

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Mar Ago 16, 2016 3:01 pm

AAAAAAHHHH!!! Si por fin un capi, y descuida Admin yo te entiendo los estudios son primero pero yo estaré esperando ansiosa tus capis de todos modos, y quiero saber q paso con esa palabra Bali..... pero Ryan y Milla, algo me huele mal ahí.....
Así que no importa si pasan años yo estaré aquí esperan la continuación Wink

Besos amiga tq

Heylín

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Re: Coincidencia II

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