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Coincidencia II

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Nicol (Nikki) Kaulitz ㋖ el Miér Sep 04, 2013 9:36 pm

No puedo creer que Tom haya hecho eso!!! Nikki tiene todo el derecho de estar como está. Don kaulitz malo se pasa ratos :'( Por otro lado, eso de que Bill se moleste ajajajaja es lindo xd pero, que no se enoje si el también lo hace Sad
Hermosaaaa está muy muy bueno, en serio que yo soy completamente feliz cuando posteas *.*
CONTINÚA PRONTO, QUIERO QUE HABLEN, QUE PASE ALGO, QUE TOM NO SEA TAN MALVADO :/
OHH, Y OBVIO QUE BILL Y ALMA SE ARREGLEN JIJI MUAAAAAAAAAAA
TE QUIERO NENA, CONTINÚA PORFIS <3

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Mar Oct 01, 2013 11:38 am

Que pasó? Quiero conti, quiero conti y la quiero YA¡¡¡ Pliiiisss Sad

Heylín

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Nicol (Nikki) Kaulitz ㋖ el Dom Oct 06, 2013 9:39 pm

Absolutamente de acuerdo con Heylín Sad
SIGUE HERMOSA Neutral 

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Admin el Jue Feb 27, 2014 4:02 am

Capítulo 19
Tiempo a solas.


Nikki

Su silencio se había hecho eterno, al menos a mi parecer, pero yo seguía en mi celular, jugando a abrir aplicaciones y luego cerrarlas. Era divertido, más que el silencio.

-¿Quieres otro trago?- habló ¡Habló! Y para servirme más alcohol, valla idea. Lo miré y aunque por algún motivo debía ser yo la de la mirada penetrante y fuerte era él quien la tenía, y la energía que trasmitía su persona era tan hipnotizante que pensé que era una trampa.

Miré mi vaso casi vacío e iba a decir algo como “No, gracias, estoy bien” Pero no lo hice. Él se puso de pie y alcanzando la botella de vino, casi lleno mi copa. Pasé mi mirada de la copa a sus ojos, preguntándome, que era lo que estaba pensando.

-Gracias- dije sin perder el porte, pensado seriamente en que iba a decir si intentaba evadir el tema, si simplemente fingía que nada pasada, porque aunque yo misma había querido eso al principio, en realidad, era otra cosa la que esperaba.

-Yo- se sentó abriendo otra cerveza. Limpiando cuidadosamente el bote donde aún había un poco de hielo. Se mordió el labio inferior y entonces, levantó su mirada a mí –Lo siento- soltó y de pronto creí que estaba en algún tipo de sueño. Incluso casi podía imaginar las flores y los chocolates, pero no, no, no, no podía ser.





Alma

Luego de cerrar la puerta  soltó mi brazo y caminó hasta el sofá, mirándome directo a la cara, con esos ojos oscuros suyos. Me quedé ahí de pie, esperando pacientemente a sus palabras.

-¿Qué pasa?-  tomé un largo respiro y parpadee un par de veces.

-No pasa nada- dije sencillamente, con cara de “A que adivinas”.

-mm- hizo un gesto con la cara y se tocó los labios con una mano, pensando –A juzgar por las palabras de Nikki y tu actitud, supongo que es la foto- le miré casi con obviedad, casi sin disimulo.

-Es solo una foto ¿No? Como dije antes, no pasa nada- levantó una ceja, dudándolo, calculando cada pequeño detalle.



-No pasa nada- dijo él, muy cerca de mi cara, tomando mi mano, sonriendo, pero ni si quiera el parecía convencido.

-Se fue ¿Cierto?- agacho su mirada, sus ojos acuosos me lo dijeron antes que sus labios. Asintió pronunciando las palabras que no quería oír y en ese momento, sentí que me desvanecía.

Luego de eso lo único que puede hacer fue llorar, quizá poco más que aquella vez que había perdido a Bill, y que creía era para siempre. Pero esto era distinto, porque a él nunca le había tenía en los brazos, solo dentro de mí, y perderlo había sido, un dolor muy distinto, increíblemente profundo.




-Dime qué es- él sabía que algo no andaba bien, y yo luego de recordar aquello, no quede con energías de hablar más.

-Nada- repetí e hice amago de abrir la puerta. Intención que se vio detenida rápidamente por él, quien había bloqueado la puerta con su cuerpo.

-No, no permitiré que salgas de esta habitación hasta que lo hablemos- lo miré sin hablar, no sabía cómo empezar. Había olvidado por completo el asunto de la foto, y cuando lo recordé me di cuenta de lo tonto que podía ser si quiera mencionarlo.

-Entonces quedémonos aquí, sin hacer nada-  fui hasta la cama, y me senté en ella, a pretender que nada pasaba –Ya que no tengo nada que decir-

-¿Nada?- caminó al centro de la habitación, de forma que pudiéramos quedar de frente -¿Y por nada pones esa cara de preocupación? ¿Por nada subes a con Nikki y el ambiente se siente tenso?-

-Fuiste tú quien lo puso así de buenas a primeras, diciendo que no salga sin los guardaespaldas, y que la foto de Ryan te molesta ¿Es que acaso so puedo tener una vida?- No, no puedo, si lo sabía bien, no al menos la clase de vida que tiene cualquier persona, esa donde paseas normalmente por la calle y no te preocupas por fotos tomando parte en cada paso de tu vida, si, ya lo sabía, con Bill la cosa nunca iba a ser como la de cualquier persona, pero eso ya era historia, porque yo había aceptado eso desde un principio.

-Pero tengo razón en ambas partes- su cuerpo entero estaba lleno de seguridad, era difícil jugar contra eso.

-Ya, entonces, asuntó zanjado, nada mas de que hablar- estaba mentalmente agotada, recordar a aquel hijo perdido me había arrastrado al vacío de mis energías, y tampoco quería aceptarlo.

-¿Qué está pasando?- se acercó a la cama, sentándose al borde, aún lejos -¿Por qué dices eso? ¿Estas cansada? Sí, eso debe de-

-No, eso solo que no tengo ánimos de pelear-

-Pero- se quedó callado e intentó tomar mi mano –Esta no eres tú, algo te pasa- no dije nada al respecto, quizá tenía razón. Su mano fría junto a la mía hacían el contraste y yo mire ambas unidas, preguntándome, que estaba haciendo.

-Vamos abajo, hay gente esperándonos- me limite a seguir con lo que había de momento y luego, luego solucionar las cosas cuando no hubieran invitados –No podemos dejarlos ahí esperando- se lo pensó, intranquilo y terminó accediendo, que más le quedaba.





Nikki

Había esa mirada en sus ojos, como si estuviera realmente arrepentido pero que podía decir yo de eso, si había hecho lo que había hecho no tenía por qué dar explicaciones y mucho menos pedir disculpas.

-Lo que viste en la fiesta-

-Tom- corté sus palabras, pensando que era mejor no escucharlo –No es necesario que lo-

-Aun te quiero- soltó en mi cara y yo me quede sin que decir. La trampa de nuevo.

-No creo que sea el momento- se puso de pie, me dio la espalda un segundo, pensándose lo que iba a hacer, no lo sabía, ni quiera yo lo sabía.

-Por favor- llego hasta mí y tomando mi cara entre sus manos, acercó sus labios a los míos, sin tocarlos. Con miradas entre caladas a mis ojos y a mis labios y detuve aquello de la única manera aceptablemente posible. Le planté una cachetada en la mejilla que se puso roja al instante –Nikki-

-Lo siento Tom, pero eso fue justo lo que sentí cuando te vi haciendo eso con aquella chica, y no es reclamo pero, no puedes venir así a decirme que aún me quieres justo cuando acabo de ver aquello anoche- estábamos los dos de pie ahora, uno frente al otro, y el agachó la cabeza, sin respigar ni quejarse, porque sabía que tenía razón –Siento que haya tenido que hacerlo y espero que entiendas que no soy un juguete sin emociones, a diferencia de ti, yo si tengo bien claros mis sentimientos-

-Y puedo saber- me miró aun con la marca en su mejilla -¿Cuáles son esos sentimientos?- me rodeo con las palabras y me arrepentí de haberlas dicho pero después, pensé en algo mejor.

-No tienes derecho a preguntar eso, después de lo que paso- miré a la puerta por dónde venían Jens y Sebas –Que tengas bonita tarde- caminé en dirección a la casa y les dije a mis amigos que me iría, topándome con Alma dentro la casa, le dije lo mismo. Jens y Sebastian vinieron conmigo aun cuando les pedí que no lo hicieran. Total, casi anochecía y nadie parecía tener ánimos de seguir haciéndola de fiesta.




Volvimos al hotel, exhaustos y cada quien fue a hacer sus propios asuntos. Jens se metió a la cama temprano, Sebastian fue al bar por una bebida y yo, me metí a tomar un baño.  Un sonido único llenaba la habitación, una gota de agua cayendo cada segundo. La bañera se sentía tan grande y solitaria. La culpa me llego en ese momento. Quizá Tom se merecía eso, pero quizá no había sido la mejor manera de afrontarlo. Como si hubiera pensado en otra cosa mejor, o como si hubiera sido capaz de decirle que también lo quería. De cualquier manera, lo hecho, hecho estaba, y solo me quedaba la tranquilidad de que si volvía a intentar acercarse a mí, seguro yo le daría otra oportunidad. El sonidito del agua se hizo innecesario y cerré totalmente la llave de la misma para detenerlo. Prefería el silencio y quizá una compañía pero definitivamente lo segundo era poco probable. Un olor a rosas llenaba el baño habitación y yo cerré los ojos, intentando perderme en una falsa relajación. Intranquila sensación. Jens seguro la pasaba mejor dormido en su habitación y Sebastian, quizá hasta había conseguido una chica con quien platicar a diferencia de mí, que me estaba quedando dormida en la bañera. Suspiré profundo y al soltar la última cantidad de aire escuché un ruido rompiendo la calma y tranquilidad. Alguien tocaba a la puerta. Me incorporé y duda en ir hasta allí a abrirla. Recordé de pronto que mi celular se había apagado desde que había estado en casa de Bill y si alguien había intentado llamarme obviamente no había logrado hacerlo. Me envolví en una toalla rápidamente, escuchando nuevamente el toque en la puerta. Traté de secar un poco la piel de mis brazos, mi cara y pasé por ultimo rápidamente la tela por mi cabello, así al menos no gotearía tanto…fui hasta la puerta, y al mirar por el ojillo de la misma vi su cabello oscuro en trenzas pegadas a su cabeza, con mirada distraída y con un celular en sus manos. Abrí la puerta sin pensarlo y solo hasta que vi como su mirada fue desde mi cabello hasta mis pies recorriendo mi cuerpo entero, recordé que acababa de salir del agua…

Sus ojos se ampliaron ligeramente, con esa banda en el cabello que a veces llevaba puesta y haciendo su piel lucir más blanca de lo normal debido a esa playera oscura que usaba. Rompió la distancia de aproximadamente un metro que nos separaba, empujándome dentro de la habitación y tomando mi cara con una mano cerró la puerta detrás de él, besándome en el acto. Di un paso en falso y él me detuvo, haciendo juntar mi espalda a la pared. Separó nuestros labios ligeramente y mirándome a la cara un segundo, volvió a besarme sin decir más. Su dulce sabor me hizo recordar momentos que habíamos pasado antes,  comencé a aceptar sus besos gradualmente, evidentemente rendida a su toque. Su lengua había despertado y yo no pude evitar contestar a su juego, no estaba siendo rudo ni tampoco dulce, estaba siendo Tom, mi Tom. Con esos movimientos y su respiración que me aceleraban el corazón y me hacían subir hasta el cielo. Me moví de modo que pudiera poner mis brazos sobre sus hombros y sin intención de hacerlo toqué el interruptor de la luz, dejando la habitación a oscuras, con apenas la tenue luz que provenía del baño, Tom rodeó mi cintura luego de sentir mis manos sobre él y pude sentir que sonrió a través de sus besos. Me mordió suavemente un labio y yo entonces lo separe cuidadosamente de mí.
-Tom- mi respiración un tanto acelerada fue inesperada y la manera en que silencio mis labios me hizo pensar que era él quien iba a hablar y yo, con sinceridad, le quería escuchar.













Hola! Soy yo de vuelta, Almiss Kaulitz! Si, me tarde una civilizacion entera, no voy a negarlo, pero volvi gracias a varias de mis lectoras que me pidieron muuuuucho que lo hiciera, aqui se los dejos y vuelvo pronto, esta vez, no me tardare tanto:D
Hugs!
Almis <3

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Vie Feb 28, 2014 2:08 pm

AAAAHHHH¡¡¡ QUE BIEN¡¡ QUE BIEN¡¡ QUE BIEN¡¡ POR FIN CONTI, y a quedado muy interesante, pobre Alma perder un hijo es muy doloroso Sad, y asu ahora qué pasará entre Tom y Nikki?? Por favor continúala¡¡¡

Mil gracias, besitos

Heylín

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Nicol (Nikki) Kaulitz ㋖ el Dom Mar 23, 2014 10:12 pm

Y no pierdes ese toque caray! -Amé el caaaaap, tuve que releer los 3 últimos capis, porque ya habían pasado muchos meses, pero estoy FELIZ FELIZ FELIZ, siempre haces que se haga un frenesí mientras se lee, por favor amiga hermosa, continúa, no te desaparezcas tanto, porqué estoy segura que much@s lectores estábamos impacientes al querer saber la conti, y ahora más. SIEMPRE DEJAS LOS CAPIS DE INFARTO, ES NO TE QUITA JAJAJA *_*
Sigue pronto por fis, esa apagada de luz, en toalla etc, me dejó atónita  Cool Cool Cool Cool 
MUAAAA TE QUIERO, Y SIGUE, TU FAN NÚMERO 1, SIGUE AL TANTO. LOVE'U.

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Admin el Vie Abr 11, 2014 4:33 am

Capitulo 20
Cualquier cosa que quieras.




-Lo siento y mucho- soltó y aunque estaba la luz apagada, mis ojos se habían acostumbrado a esa oscuridad y podia verlo directo a la cara -Lo de la fiesta, si, se que no quieres saber nada de eso y no, tampoco vengo a inventar excusas. Fue un accidente y si no quieres que volvamos a mencionarlo, no lo haré- parecia que no respiraba, yo en realidad si queria saber que habia pasado ese dia, pero no hoy, la historia, vendria despues, cuando ya se me hubiera pasado. Se mordió un labio en ese pequeño espacio de palabras aun sin intencion de dejar de hablar -Te extraño, desde el dia que te fuiste no deje de pensar en ti, en veces quería olvidarte, pero esque tu te metiste tan dentro que me fue imposible, y no, juro que nunca antes habia sentido algo asi y simplemente no puedo, ya no puedo- respiro profundo, mirando hacia la luz del baño, pensando.

-¿Que no pued-

-No puedo dejar que siga pasando el tiempo, mientras aun sigues aqui, y tener que verte irte lejos de nuevo- toqué su mejilla con mi mano. El me miró justo a los ojos, acercándose un poco mas -Estoy, tan enamorado de ti- mi corazon parecia detenerse justo al escucharle decir eso, porque no habia un momento en que hubiera sentido tanta sinceridad de su parte, como en ese momento. Yo, incluso aunque me habia propuesto no ser debil frente a él y frente a nadie mas, no pude evitar que mis ojos se humedecieran de felicidad. Incredulidad tal vez. Porque ahora era claro que si habia una oportunidad, tambien podia haber una segunda. Tom rodeo mi cintura con sus brazos y yo puse los mios sobre sus hombros, aceptando por completo todo lo que le habia escuchado decir. Sin embargo, sin poder decir una palabra -Siento haber llegado tan de repente- Me miró sonriendo, claro, yo aun seguia en toalla.

-No te precupes. Ha valido la pena- le sonreí y él amplio aun mas la suya.

-Gracias- me dejó espacio y señalo el baño -¿Quieres ir a cenar? Yo invito- asentí -Y prometo ser paciente mientras terminas de bañarte y te alistas- creo que luego se arrepentiría de decir eso.

-Bien- regresé al baño rapidamente y escuché la television del otro lado de la puerta. ¿Una cena tan de repente? Era creativo. Tomando en cuenta que me tenia en toalla frente a él. Supongo que el Tom de antes habia vuelto, y para ser sinceros, yo tambien preferia salir a algun lugar a platicar tranquilamente, ya que teniamos tanto, tanto, que decir.






Alma


Dormir fue lo que hicimos ese dia, desde temprano, ambos teniamos sueño. Yo habia olvidado las cosas que habia comprado para Bill y para mi desde que habiamos discutido. Por la mañana del dia siguiente, al levantarme temprano, fui directo a preparar el desayuno, de alguna manera, habia preferido dejar a tras esas cosas que me atormentaban desde la noche anterior, quiza no tenian ningun caso y tan solo esperaba que Bill no siguiera con sus delirios de quererme cuidar cada instante, ahora con lo de Ryan, esperaba que se le pasara.

Preparé fruta, jugo de naranja y panecitos para comerlos con mantequilla, queso, mermelada y jamon. Bill bajo al poco tiempo de haber terminado, con cara seria y palida como la leche.

-Debiste depertarme, para poder ayudarte- unas pequeñas ojeras alrededor de los ojos le hacian lucir misterioso, mas que otras veces.

-Esta bien, sabes que me gusta preparar la comida- le di la espalda para poder terminar de acomodar algo y entonces senti sus manos en mi cintura. Él era demasiado bueno para leer el lenguaje corporal, suponia que ya habia notado que no estaba enojada si no, totalmente normal.

-No me gusta que peleemos- sentí su respiracion tibia sobre la piel de mi cuello y luego sus labios depositando un beso justo ahi.

-Lo se, a mi tampoco- tomé el plato listo para llevarlo a la mesa, Bill me lo quito de las manos y llevandome con una mano a la mesa, me acomodo la silla.

-Lo siento- se sentó a mi lado, arrugando la nariz un segundo -Lo de ayer, fue tonto-

-Esta bien, queda olvidado- lo decia por ambos lados. Me sonrió, tomando comida con el tendor.

-Y entonces hoy...-pauso sus palabras, como pensandoselo un poco -hoy iremos a la playa-

-¿A la playa? ¿Por qué?-

-¿Necesito una razon para pasar tiempo juntos?- no, pero que lo dijera tan de repente, me habia sorprendido, eso y tomando en cuenta que no haciamos una hora al mar, sino muchas mas -Vamos a la casa de la playa ¿Cuando fue la ultima vez que fuimos?-

-Antes de casarnos- me reí, de solo recordar -Cuando quisiste romper tu promesa-

-¿Que promesa?- tomó un poco de jugo.

-¿Ya no lo recuerdas? Esa que me hiciste justo despues de comprometernos, una que decia que no debiamos hacer tal cosa antes de la otra- tomé una fresa y me la comí.

-Ah, eso...aun tienes problemas para decirlo claramente, quiza yo necesite-

-No, no, esta bastante claro de lo que estamos hablando, con eso basta- se rió de mi.

-Bueno, dicen que la historia se repite, entonces yo creo que algo probablemente se repita en esa casa- estaba mirando su plato casi vacio, sonriendo de modo travieso.

-Quiza tengas razon, pero si ese fuera el caso, si se repite, entonces yo no-

-No, cuando digo que la historia se repite me refiero a solo algunas cosas, los finales, siempre son inciertos- se mordió un labio, mirandome curioso, entretenido, esa era la clase de conversaciones que le gustaba tener a Bill, mi Bill Kaulitz.


...

Luego del viaje en auto, de la parada en un supermercado cercano, llegamos a la casa de la playa. Abri las puertas que daban vista a la playa y el aire fresco y la brisa del mar, choco contra mi rostro, cerré mis ojos y me senté para respirar ese aire que tanto necesitaba, con Bill que pronto se acomodó a mi lado y besando dulcemente mis labios, me hizo recargar mi cabeza en su hombro.






Nikki

Haber ido a cenar luego de aclarar las cosas solo habia logrado una cosa para mi, aclarar las cosas aun mas. Yo en realidad ya no podia pensar en como lo nuestro podria perderse, no lo queria, y sin embargo, habia sido tan dificl llegar a aceptarlo y pensar que Tom habia estado sientiendo lo mismo todo este tiempo.
Habiamos quedado de vernos otra ves despues del amuerzo, eran pasadas las cinco de la tarde y aunque habia intentado venir antes, no lo habia logrado. Abrí la puerta de su casa, donde habiamos decidido vernos y al entrar lo miré recargado en el marco de la pared que marcaba el limite entre la sala y el pasillo principal. Su cabeza se volvió a mi en cuanto cerré la puerta tras de mi. Sentí mis mejillas teñirse de color al verle mirarme de esa manera tan seria y profunda a más no poder. Esa que me derretia en un segundo. Se apartó de la pared y caminó hasta detenerse frente a mi. Un simple 'Hola' se escuchó en el silencio y se inclinó ligeramente para tomar mi bolso y dejarlo en una de las mesitas que estaban a cada lado de los sillones. Se volvió a mi luego de dejar el bolso y deslizó un brazo alrededor de mi cintura con una sonrisa tan el estilo Tom, maliciosa, curvando sus labios cuando empujandome ligeramente hacia atrás me retuvo contra la puerta. Mis palmas fueron a dar a la fina madera.

-Ahora voy a saludarte como debe ser, hermosa-

Me besó los labios de manera suave, yo estaba segura que podia besarle una eternidad y aun si, no quedar satisfecha. Habia una urgencia en el beso muy diferente a otra, aunque Tom se mantuvo lento. Mis brazos terminaron alrededor de su cuello y él deslizó mi pierna a su alrededor, enganchandome a él. No podia poner una sola resistencia, me estaba derritiendo. Todo mi cuerpo gritaba que me tomara, que era suya. Y suponia que Tom no podia pasar por alto mi peticion. Sentí sus dedos escabullirse en mis finos cabellos, mi piel cosquilleada electricamente por su toque, incliné mi cabeza para permitir mayor acceso a sus impacientes labios. Tom estaba ardiendo ahora y me estaba a mi, haciendo sentir lo mismo. Me encontraba atrapada entre la puerta y su duro cuerpo. Pero entonces le sentí moverse.



Tom

Sabia que tenia que moverme, este no era el lugar donde queria tomarla pero era, sin embargo un muy buen lugar para comenzar a dejarla sin aliento. Rompí el beso un momento, sus ojos se abrieron.

-Esto es mejor de lo que recordaba- dijo pestañeando.

-Y apenas estamos empezando- Queria darme prisa y llevarnos a ambos hasta mi habitacion, pero al mismo tiempo, deseaba difrutar del tiempo haciendo de él algo mas lento. Las manos de Nikki se deslizaron por mi pecho, sitiendo el calor de mi cuerpo a traves de la camisa. Yo capturé de nuevo sus labios para fusionarlos contra los mios, besando con tanta intensidad que le quitaba el aliento. Sus manos trazaron mi marcado abdomen, mientras yo tenia mis manos en su cintura, seguras y sin intencion de dejarla escapar mas. Di un paso atrás, tomando su mano, miré hacia las escaleras y ella caminó a mi lado, porque bien sabia ella el camino. Abrí la puerta y observé sus ojos recorriendo la habitacion que ahora estaba un poco cambiada y renovada. Habia recordado cuanto habia pasado entro los dos y como lo habia perdido todo, habia repetido las noches que habiamos pasado tantas veces en mi mente, incluso habia imaginado como sería si volvieramos a hacerlo, y entonces mi alegré tanto de tenerla de nuevo en casa. Me acerqué a ella, pasando una mano por su espalda, inclinandome para acariciar sus labios.

-¿Algo te preocupa?- preguntó, yo le miré -Lo que quiera que sea, estas preocupandote por nada-

-No es nada- susurré, y la llevé a mi lado hasta la cama. Llevaba una chaqueta con unos cuantos botones, los cuales comencé a desabotonar lentamente, mientras mis labios fueron a dar su boca, mordiendo su labio inferior.



Nikki

La sensacion de los dedos de Tom rozando mi piel mientras me desnudaba me hacia sentir mariposas en el estomago, cuando acabó por deshacerse de esa penda, una delgada blusa de tirantes y escote ligero asomó frente a sus ojos. Para cuando él me habia quitado esa prenda tambien, yo ya estaba sin aliento.

Me sentía nueva, diferente. Como si hubiera pasado tanto tiempo de estar separados que ahora todo parecia nuevo. No podia dejar de pensar que despues de nuestras primeras veces donde yo era alguien con nada de experiencia y mi timidez, ahora estabamos de nuevo juntos, y ahora, las cosas, no eran como al principio no, eran mucho, muy diferentes. Le desabotoné la camisa y dejando ver sus abdomen, puse mis dedos sobre su piel, y luego de una suave exhalacion, el atrapó mis labios de nuevo. Yo sabia que no lograria conseguir que mi corazon se calmara pronto, no con la boca hambrienta de Tom sobre mi. Mis manos seguian explorando y por mucho que ambos desearamos apresurarnos, no lo hicimos. Sabia que tanto Tom como yo queriamos tomarnos esta segunda-primera vez con calma. Sus grandes manos se deslizaron arriba desde mi cuello y sobre mis hombros, quitandome la ropa interior superior, dejando caer el pedazo de tela al suelo. Me estaba perdiendo en la sensacion mientras sacaba su camisa de sus brazos, terminado esta donde la demás ropa.




Tom

Una parte de mi no podia creer que estuviesemos juntos y sobre la cama, a punto de hacer el amor. Apenas podia ser conciente de ello y aunque queria repetir cada momento en mi cabeza, ahora solo tenia atencion para su boca, que se separó de mis labios para bajar por mi cuerpo y tomar mi pezón izquierdo entre sus dientes. No pude evitar hacer ruido cuando ella hizo eso, me recosté sobre la cama, llevandola conmigo, quien no se detuvo de dejar un rastro humedo en mi pecho. Siguió lamiendo como si fuera nieve en su boca. Mi mano se hundió en su suave cabello mientras la otra acariciaba su espalda desnuda.

-No puedo ayudarte si haces cosas como esas- mi voz sonó en aquel silencio de nosotros. Ella me miró.

-¿Ayudarme?- no contesté a esa pregunta, la miré de forma especial y ella lo entendió, estaba sintiendo el fuego correrme el cuerpo, ella, lo estaba aumentando como nunca nadie.

La atrajé hacia mi, acariciaado sus labios -Tranquila, esto es solo el comienzo- ella buscó mis labios de nuevo, sonrió, juntando su nariz con la mia. Senti su cuerpo sobre el mió, sus manos rozando contra mis brazos y pecho, el lento ritmo me estaba volviendo loco aunque tampoco queria apresurarlo. Me alimenté nuevamente de sus besos, deslizando una mano por su baja espalda, mientras sentiá su cuerpo contra el mio aun más. Mis manos se posaron debajo de su espalda, tocando el borde de su pantalon, y entonces rompí el beso.

-Aun hay demaciada ropa aqui- ella alzó una ceja, en seña de que debia ser yo quien le quitara el resto de esa molesta ropa y la desnudara completamente. Y yo la dejaria completamente libre de cualquier cosa que no me permitiera verla.

-Deberias hacer algo al respecto- su voz baja y sexy me lo confirmó todo. Tomé la invitacion y rodando sobré ella y levantandome de forma que mi cuerpo quedara a ambos lados de ella, seguí el camino hasta el borde del pantalon, desabrochandolo, deslizandolo por sus piernas completamente suaves al contacto. Bajé mi cabeza por su cuerpo, depositando un beso en su cadera, ella soltó una brusca exhalacion y sentí la tension, su cuerpo no podia controlar lo mucho que le gustaba que la acariciara. Nos miramos a los ojos y entonces yo le quité el ultimo rastro de ropa en su cuerpo, mis dedos rozando su piel la hicieron temblar. Froté mis dedos en sus muslos, comencé a acercar mi cabeza a su cuerpo nuevamente.

-Espera- me miró curiosa -Ahora eres tu quien lleva demasiada ropa- se leveantó sobre sus rodillas sobre la cama hasta llegar a mi pantalon y desabrocharlo. Bajó la tela, mirando mi cuerpo reaccionar ante su toque, sus manos estaban demasiado cerca de mi pene, que me puse inquieto. Terminé de quitarme la ropa por completo. La atraje hacia mi, mordiendo su labio inferior, me incliné hacia su oido.

-Tócame linda, quiero sentir tu manos sobre mi- Ella estaba dispuesta a eso, obedeciendo al instante, bajando sus manos para rozarlas por mi espalda y hombros, apretando mi piel ya de por si caliente, sus manos fueron bajando -Quiero besarte- la acomodé de nuevo sobre la cama, pasando mi lengua por su cuello, besando esa parte con saña -Hasta que no puedas quitar la marca de mis labios sobre tu piel- Nikki se estremeció, asintiendo. Bajé mis besos hasta su pecho. Mordí cuidadosamente esa parte y ella suspiró acalorada, ella me estaba masajeando el cuero cabelludo.

-Eso se siente tan bien, amor- arqueó su espalda, y yo liberé su cuerpo de mi agarre.

Bajé mi boca nuevamente, trazando un camino hasta su cintura. Cuando mi aliento chocó   contrá la piel de su entrepierna la sentí temblar de nuevo. Sin mas embagues, puse un beso en su piel, justo ahi, donde sabia que mas le gustaria. Y si darle tiempo de analizarlo un poco me adentré en ese aun inexplorado lugar para mi boca.

-Tom, Dios- ella intento apoyarse en sus codos pero volvió a recostarse sobre la cama. Procuró respirar profundo, era tan abrumador para ella que su cuerpo entero me decia que le eloquecia -Tom, Tom Kaulitz, amor- la miré, cuando su respiracion era ya muy acelerada -quiero- respiro un poco más -quiero probarte a ti tambien- mi cuerpo reaccionó de solo pensarlo.

Asentí, moviendonos al mismo tiempo los dos. Su cara se acercó a mi entrepierna lentamente, sentí su lengua primero y luego sus labios, comenzó a moverse y yo, cerré los ojos abrumado de placer. Ella lo hacia demaciado bien para ser posible, mi mano fue hasta su cabello, enredandolo y acariciandolo en el proceso, respiré con dificultad y ella desaceleró sus movimientos, torturandome con ello. Ella apartó su boca, y yo, abrí mis ojos medio mareado, abriendo mi boca para respirar mejor.

-Te necesito- susurró entonces, y sabia que no solo hablaba de hacer el amor, hablaba de estar juntos, mucho mas. Como si no pudiese decirmelo de otra manera o en otro momento. Lo sabia. Ese era un para siempre. Comprendí sus palabras y rodeando su cintura la atraje hacia arriba de la cama, acostandole sobre el colchon. Le di un beso, fudiendola en la almohada. Sus ojos me miraron tiernos y pidiendo una respuesta me mordí un labio.

-Tenemos todo el tiempo que existe, hermosa. No voy a dejarte ir pronto- Entré entonces en su interior, ella me envolvió con sus brazos, empujé un poco mas y ella soltó un gemido. Le besé la boca, eso era lo que debia sentirse cuando se hacia el amor. No pude evitar sonreir en el momento de besarla, me retiré un momento, antes de volverme a hundir en su interior, saboreando la friccion de cada envestida, durante largo rato que solo nuestra respiracion y gemidos rompian el silencio. Ambos empezamos a movernos mas rapido, haciendo la entreda de mi pene aun mas profundo. No podia dejar de mirar su cara, su ojos cerrados, sus mejillas sonrojadas y sus boca tratando de respirar lo mejor posible. Me acerqué a besar esos labios con mi lengua.

-Me haces sentir en el paraiso- mi voz sonó ronca pero precisa.

-Es un placer- soltó acalorada.

-Hazme sentirlo tanto como quieras, amor- me pasó los dedos por el cabello.

-Es una promesa- acarició mi mejilla izquierda, dandome un beso luego de eso. Entregandose completa en ese beso. Nuestras lenguas se enredaron

-No voy a dejar que te vallas- sus manos apretaron mi espalda, mientras yo delineaba sus labios. Llevé mi cara a su cuello cuando la escuche gemir de nuevo, respirando muy rapido contra mi cara que ahora la miraba, empujé más duro. Su voz tratando de no sonar escandalosa me tenia loco.

-¿Por que es asi tan simple?- susurró entrecortadamente.

-¿Simple? Amor, lo es -Su voz ronca contra mi oido me hizo ir hasta el suyo, mordiendo su lóbulo, sonriendo.

-Si, por Dios, lo es- su cara se contrajo de placer, cuando la levanté sobre mi cuerpo, ella rodeó mi cinturá con sus piernas debió a la guia de mis manos, haciendo la penetracion mas profunda -Oh Tom, mi Tom, solo un poco más duro- la escuché y no estaba dispuesto a rechazar dicha peticion , abedecí, gruñendo cuando ella gritó. Con la voz mas sensual que nunca habia escuchado ni de ella ni de nadie jamas, que podia pedirme el mundo y yo lo llevaria todo a sus pies. Si usaba ese tono, seguro lo haria, todo, absolutamente todo.

-Cualquier cosa que quieras- dije pensando y hablando -Cualquier cosa te dare, amor- chupé su labio inferior, degustando cada corto grito de placer que Nikki me daba, moviendome en su interior, absorbiendo cada vez que temblaba por mi causa. Ella de prontó junto un poco sus piernas, haciendome sentir sofocado de lo apretado, apenas pude respirar de las emociones que me atravezaban. No esperaba volver con Nikki asi, haciendo el amor de esta manera, y menos, cuando hacia solo dos dias, no nos hablabamos.

Me movi haciendo que quedara sobre ella nuevamente, moví mis caderas mas fuerte, dentro, apoyando una mano en el colchon, alzando una de sus piernas sobre mi hombro. Sus ojos entrecerrados, la satisfaccion en su rostro era alucinante, me negé a mirar a otra parte. Quería verlo todo, todo.

-Eres hermosa- solté -Y solamente mía-

-Solo tuya- dijo muy bajo pero claro. Queria esa sonrisa dulce, esos labios calidos, queria sus suspiros y todo para mi. Pensaba en ello deseando sentirlo todo. Sin embargo me sorprendí a mi mismo olvidando cómo pensar cuando ella llevó su otra pierna sobre mi otro hombro. Apoyando su peso sobre su espalda, y aunque sabia que no era la posicion perfecta para ella, sabia tambien que ahora podia empujar mas profundo, era tan bueno que sabia que no podria tener esa sensacion escandalosamente placentera durante mucho. Solté un gemido cuando ella apretó de nuevo.

-¿Lo estoy haciendo bien amor?- preguntó en voz dulce.

-Amor- intenté hablar a problema de la agitacion -Lo estas haciendo jodidamente bien- me miró satisfecha de mi respuesta, haciendome cerrar los ojos de placer -Eres un peligro para mi- sin poderlo evitarlo lo dije, ya me estaba gustando. Esta nueva Nikki, me estaba gustando.

-Hazme completamente tuya- sugirió, atrapandome en su desafío.

-Creeme hermosa, cuando haya terminado, nadie, menos a ti, te quedara duda alguna de a quien perteneces- ella entrecerró los ojos por mis palabras y mi movimiento desenfrenado, retorciendose. Nos besamos de nuevo -Mía- ella gimió, mi lengua buscaba llegar a cada rincon de su boca y su cuerpo -Toda mía-

-¡Tom!- su voz a punto de alcanzar el limite me dejó claro que estaba por venirse de nuevo de ya varias.

-Si amor, terminá de nuevo, para mi- ella primero y segundos despues, fui yo quien terminó. El estremecimiento y su gritó al llegar fue único. El mundo se desaceleró y solo puder verla en mi delicioso placer. Que era una locura no solo en mi cuerpo y en mi cabeza.  Me tumbé a su lado, ella acarició mi rostro humedo, recuperar el aliento en su cuello era lo mejor que pude hacer. Levanté la cara, encontrandome con sus ojos, no teniamos ni una razon para movernos.

-Eres mío tambien, Tom, mi amor- su voz susurrando rimpió el silencio.

-Lo soy Nikki, lo soy- ella unió nuestros labios en un cálido y dulce beso, lento como la respiración que se calmaba luego de ese mar tempestuoso que era hacer el amor.











Hello!
Si, lo se, dirán que me tarde pero también dirán que valió la pena, incluso para mi, este es mi regalos de pascuas, jeje, que los disfruteeeen!
<3 Almiss

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Sáb Abr 26, 2014 6:49 pm

Sí¡¡¡ Por fin conti¡¡¡¡ Asu Tom Y Bill son un caso¡¡ y ahora que pasara con Bill y Alma en la playa¡¡, porfis conti pornto¡¡¡, o te demores mucho Sad, que la curiosidad me mata si Smile
Besitos

Heylín

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Admin el Dom Sep 07, 2014 4:49 pm

Capitulo 21
Part of me.




Alma

Despues de un unos dias en la casa de la playa, dimos un ultimo paseo por la arena antes de regresar a la ciudad, con la olas chocando contra nuestros pies, nos despedimos de aquel hermoso lugar de la mejor manera.
Subimos al auto y Bill condujo de vuelta y a las pocas horas, que senti tan ligeras, estuvimos de nuevo en nuestro hogar.

-Me da la impresion que un chocolate con malvaviscos seria una buena bienvenida de regreso a casa- Bill casi cantó cuando bajabamos las maletas del auto.

-Señor Kaulitz, me parece muy buena idea de su parte- le sonreí.

Dejamos las cosas que traimos cargando en su lugar y despues de darme un baño rapido, fui a la cocina a preparar las bebidas, mientras Bill terminaba de bañarse, fui a la sala de estar mas acogdora de la casa y en ese momento llego mi Esposo-novio-mejor amigo-complice Bill, a sentarse a mi lado.

-Delicioso- dijo luego de tomar un sorbo- Despues de bañarme pensé en algo que tenemos pendiente.

Fije mi vista en la tasa y luego de interminables segundos, lo miré finalmente a él.

-¿Algo pendiente?

-No me mires como si no supieras de lo que hablo.

Me quede en silencio, ese tema que habia estado atormentandome hacia ya varios meses y que como él mismo lo decia, no queria hablarlo, habia llegado.

-Amor, se lo que pasa por tu cabeza, bueno, al menos me hago una idea, y tienes que entender que no puedes quedarte con eso, estamos casados y sabes que te amo.

-Y yo te amo  a ti- me acarió la mejilla.

-Lo se, y por eso, no puede haber secretos entre nosotros, y aunque no es del todo un secreto, el que lo guardes tan profundo, me preocupa y lo tenemos que hablar.

-Bien- deje la taza en la mesita y lo miré.

-Se que despues de perder a nuestro hijo...-

Junté mis labios con fuerza, pensando que esto, no iba a ser sencillo.

-Cambiaste.

Y tenia toda la razón.

-Y se que, no era para menos, y que fue muy dificil, para ambos, pero amor, fue un accidente, esas cosas pasan, y tienes que entender que no estas sola, yo pase por lo mismo y si, aunque no me lo digas se que no fui yo quien llevaba ese bebe dentro y que nuestras perspectivas son distintas pero aun asi me dolio.

Habia sido un accidente pero era muy dificil aceptar que asi lo fuera, no podia culpar a nadie, ni a mi misma, pero tampoco me lo explicaba. Mis ojos se volvieron acuosos.

-Perdoname si algo hice mal, perdoname si-

-No Bill, no tengo nada que perdonarte, se que nadie aqui es culpable pero-

-Pero entonces ¿Que pasa?.

Sus ojos preocupados, sus ganas de querar hacer lo posible por ayudar. Me quede callada, no podia decirle nada, no sabia que debia decir.

-Quiza solo necesito tiempo-

-Amor, el tiempo esta pasando, quiero que salgas de ese ensombramiento, que dejes de pensar en esas cosas que, ya no tienen lugar en nuestra vida actual.

-Bill.

-Si, y tambien quiero, que dejes de usar cualquier cosa que estes usando o tomando.

Lo miré sorprendida.

-Lo se amor, me doy cuenta de lo que haces.

-Tú ¿Cómo?-






Bill

Miré sus ojos abrirse de sobremanera, como si no lo supiera, y claro que lo hacia, sabia perfectamente que ella estaba usando metodos anticonceptivos para evitar un embarazo desde hacia unos meses, pero sabia que no era por el siemple de hecho de evitar lo obvio, ella tenia miedo.

-Me doy cuenta porque soy yo quien te hace el amor, soy yo quien vive contigo y porque es inevitable.

-Pero aun asi.

-¿Quieres que sea mas especifico?- ella me miró curiosa -Bien, cuando terminamos de hacer el amor, vas y entras al baño y te quedas ahi mas de lo necesario, encontré las pastillas en nuestro baño y en tu bolsa.

-Bill ¿Estas revisando mis-

-¿Importa?- Se quedó callada unos segundos -No, ¿Cierto? Nunca te ha importando que revise incluso tu celular, porque confias en mi, como yo en ti y por favor hermosa, deja de hacerlo, porque no podras envitar que el fruto de nuestro amor cresca dentro de ti, ya sea tarde o temprano.

Se sonrojo como si eso fuera dicho de otro mundo, no pude evitar sonreir.

-Bill, no lo digas asi.

-¿Lo digo mas directamente? Bueno, voy a poner-

-Esta bien, ya me queda claro.

La tomé de la cintura, acercandola mas a mi, rodeandola con mis brazos, sin poder evitar más querer tenerla cerca de mi. Se giró ligeramente y puso un beso en mis labios.

-Entonces...-le devolví el beso.

-¿Entonces?-

Le di vuelta sobre mi tomando nuevamente su cintura y haciendo que quedara sentada justo sobre mi, con ambas piernas a los lados.

-Vas a dejar de hacer eso-  Dije afirmando mas que preguntando.

-Pero Bill.

-Nada. Amor, no estas sola, estoy contigo cualquier cosa que pase estaremos juntos en ello.

-Pero ¿Y si-

-¿Y si qué? Sin excusas, y sera mejor que te prepares, porque no voy a dejarte en paz hasta que logre mi objetivo.

-¿Objetivo?- me miró curiosa.

-Quiero un hijo- se mordió un labio -Y se que tu tambien lo quieres preciosa- cerró los ojos, recargando su cabeza en mi hombro izquierdo.

Hice su cabello a un lado, mirando su piel atentamente, tenia un pequeño lunar en esa parte y comencé a besar su cuello, aun sin recivir respuesta de su parte, pero tratando de hacerle relajarse, sentirse tranquila, protejida y amada...baje el tirante de su blusa y segui con besos por esa parte, pronto su piel se erizó debido a mi toque, me rei sin producir algun sonido, acercando mi cabeza a su oreja. Mi mano derecha fue a su pecho y comencé a tocarla somo yo sabia que a ella le gustaba, bajé poco a poco mientras aun besaba su hombro y cuello hasta que logré colarme por su ropa interior, cosa que ella no detuvo, aunque me preguntaba si ella protestaria en algun momento, para luego dejarme hacerle lo que  me vinera en gana. Deposité un beso en su cabello y con mi mano libre, movi su cabeza mas cerca de mi cara atrapando sus labios en un beso suave y lento en el que ella no opuso resistencia cuando mi lengua entró y comenzó a jugar con la suya. Despues de unos segundos, el beso se habia vuelto acalorado y con mi mano que estaba dandole placer allí abajo, sentí como se humedecia por mi toque.

-Amor, creo que ya estas lista para mi.

Ella mordió ligeramente mis labios y aun sin separarse de mi boca, podia sentir como su cuerpo temblaba por que yo no dejaba de tocarla.

-Necesito escuchar tu respuesta- puse uno de mis dedos dentro de ella y luego otro y otro mas. Ella arqueó sus espalda en signo de le gustaba. Queria escucharla y al mismo tiempo, queria seguir viendo su carita de placer. Asi que tuve que continuar-¿Vas a decirme?

-Oh Bill, amor- gimió y unos segundos mas de estar llendo dentro y fuera ella tembló y volvió a besarme -Si, esta bien.

Le acomodé el cabello de manera que pudiera verla a la cara.

-Si ¿Qué cosa?- tenia las mejillas ligeramente enrojecidas y su respiracion comenzaba a calmarse.

-Voy a dejar de tomar pastillas- mis ojos brillaron.

-Y ¿Qué más?- Me miró sin parpadear.

-Vamos a hacer el amor.

-¿Cómo?-

-Hacer el amor- susuró en mi oido.

-Más fuerte-

-Bill.

-Dímelo.

-Vamos a hacer el amor, cuantas veces queramos y sea necesario- me reí porque aunque no lo grito, fue muy claro para mi.

-Amor no digas las cosas de esa forma, cualquier pensaria que no te cumplo como se deberia, si quieres que te haga el amor, solo tienes que pedirlo.

-Bill!- tomó un cojill, en seña de que me golpearia con el, pero se lo quité y le besé la boca.

-Tranquila, todo va a estar bien- ella respondio muy bien el beso. El cojin callo al suelo y cuando ella estaba buscando quitarme la ropa sonó mi celular. Y claro, era Tom.

-¿Si Tom?- El amor de mi vida se puso traviesa y abrió la cremayera de mi pantalon cuando contesté. -Vamos Tom, deja las formalidades ¿Que pasa?- sacó a mi mejor amigo que ya estaba mas que despierto y comenzó a jugar lentamente con él -No, nada de eso. ¿Vas a decirme?- traté de controlar mi respiracion por el placer que estaba sintiendo, no queria que Tom lo notara -Tom ¿Que diablos quieres?- Y se lo llevo a la boca y Tom diciendome que vendria a casa, Oh Dios, solo pude mirarla a la cara mientras ella se detuvo mirandome por la mirada que le habia hecho de que parara -¿Es broma?- Solo queria colgar y por eso le dije a Tom que si, sin pensarlo más -Vale, te veo aqui, pero de esta, no sales ileso-








Tom

Llamé a Bill despues de que Nikki y yo terminamos de desayunar, en realidad era bastante tarde pero como habiamos terminado muy cansados habiamos dormido mucho mas tiempo de lo normal. Mi ahora novia queria ver a su amiga Alma y yo pensé que sería buena idea que nos reunieramos y que supieran que habiamos vuelto a estar juntos. Aunque al llamar no me imagine que Bill estaria ocupado.


-Bill hermano, ¿Como estas? Yo estoy bien, gracias- Bill contestó apresurado y medio fastidiado -Necesito decirte algo...Billy ¿Estas ocupado?- su respiracion parecia acelerada -Parace como si te estuvieras masturbado justo ahora, o quiza alguien mas lo esta haciendo- Si seguro que eso era-Nikki y yo vamos a visitarlos ¿Esta bien en dos horas?- Bill molesto, tan divertido -No hermano, no es broma, asi te doy tiempo de terminar lo que estas haciendo o lo que ESTAN haciendo- me rei.

-¿Qué pasa? ¿Por qué le dices esa cosas?- Nikki asomó su cara desde el baño, habia escuchado todo, pude ver las gotas de agua corriendo por su cara.

-Porque si, y no puedo decirte porque son cosas para gente grande- me reí.

-¿Gente grande? Tom, para que lo sepas que se muchas mas cosas que tú.

-No, eres una niña aun, comparada conmigo.

-¿Eso crees?- me reto con la mirada -¿Por qué no vienes aqui para demostrarte lo contrario?- Logré ver una de sus piernas tentandome a correr hasta alli, me guiño un ojo y en menos de lo que pudiera necesitar para decir otra palabra, me apresuré al baño, quitandome la camisa rapidamente en el camino.







Bill

-Tom viene en un rato más.

-Siempre lo arruina o no...

Me dió un beso tierno luego de dejarla termina lo que habia empezado durante la llamada telefonica, se sentó a mi lado y terminamos de recoger las tazas de chocolate para esperar a mi hermano y Nikki...que ahora que recordaba, no tenian que estar juntos, a menos de que se hubieran reconciliado, entonces....

-Viene con Nikki- dije y ella me miró sonriendo.

-¿En serio? ¿Volvieron?.

-No lo dijo, pero me lo dira cuando llegue. Me encantaria que asi fuera.

-A mi tambien- terminamos de ordenar la cocina y poner un par de botanas en un plato grande para llevarlo a la sala, sabia que mi gemelo no tardaba en llegar.

-Pondre soda y hielos en la barra de bebidas- avisé saliendo de la cocina.

El timbre sonó luego de que terminamos de arreglar todo sobre la mesita de la sala, fui a abrir.

-¡Hermano!- me dio un abrazo y yo lo miré riendo, sin poderlo evitar -¿Cómo estuvo el final?- susurró y yo le di un golpe en el hombro -Ya, esta bien, me cuentas luego-

En ese momento aparecio Nikki a aquien salude y luego fue a con Alma, saludando esta ultima a Tom y a su amiga.

-¿Como es que ustedes...- pregunté luego de servir bebidas para todos y sentarnos a platicar.

-Bueno, Nikki fue a mi casa, diciendo que ya no podia vivir sin mi y fin de la historia- Tom sonrió como tonto y entonces miró a Nikki, quien le hizo cara de mentira -Bueno, bueno, la verdad es que era yo quien no podia estar un minuto mas sin ella- Eso tenia mas sentido.

-¿Y volvieron? ¿Asi de la nada?- mi amor pregunto, mirando a Nikki.

-Lo hablamos primero, fue una larga platica, aclaramos todo-

-Me da mucho gusto- dijimos ella y yo al mismo tiempo, sonriendo sin evitarlo. Nikki me cai muy bien y Tom se habia pasado con lo que le habia hecho, asi que suponia que no habia sido una reconciliacion facil.

-Espero que se la hayas puesto dificil a mi gemelo, se lo merece-

-No te preocupes Bill, lo tengo muy presente- nos reimos  exepto por Tom, pero sabia que ella lo habia perdonado al decir aquello, y aunque no era muy bueno en eso de saber si una cosa va con la otra sentia que ambos conectaban, y ella, era la clas de chica que un buen hermano querria para su propio gemelo.

Pasamos la tarde platicando, y Tom intento molestar con lo de la llamada de antes, aunque yo tambien encontre tema para molestarlo, total, asi nos demostrabamos el amor de gemelos.













Hola! A pesar de todo, aqui esta un capi. Terminaré el fic, lo juro...lento pero seguro.
Luv ya! ♥

Almiss K!

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Vie Sep 12, 2014 9:16 pm

AAAAAAHHHHH¡¡¡ SSSSIIIII¡¡¡ POR FIN, ya estaba enloqueciendo, por querer saber más. A y esos dos gemelos cuando no jajajaja.
Pliss, no te tardes mucho esta vez, yo seguiré leyendo Smile

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Dom Ene 04, 2015 1:10 pm

Estoy comenzando a enloquecer quiero conti plisss Sad Sad Sad tu fic me gusta mucho no dejes de poner capis Sad QUIERO CONTI¡¡

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Admin el Dom Dic 13, 2015 12:45 am

Capítulo 22

Dos personas terminaron de recoger material de entre los altos estantes, mire mi reloj de mano, y descubrí que llevaba ahí mirando más de diez minutos. Terminé de organizar las cosas que estaban en el escritorio frente a mí, esta vez quedándome sola en aquella enorme habitación.
-¿Qué te pareció la presentación?
Casi derramo café al escuchar su voz rompiendo el silencio.
-No te escuche entrar. -Sonreí –La presentación, creo que estuvo muy bien- aun llevaba puesto el traje con la corbata en perfectas condiciones y hasta el último de sus rubios cabellos estaba en su lugar. El tan siempre elegante Ryan. –Aunque no te vi por ningún lado durante el tiempo que estuve en ella.
-Lo sé, solo estuve ahí un momento…estas mejorando- sonrío y yo iba justo a agradecérselo cuando alguien entro corriendo al lugar, alguien pequeñito más bien dicho. -¡Martin!- exclamó Ryan, extendiendo sus brazos hacia él. Era un niño, prácticamente un bebe, de tres años quizá, era rubio como Ryan y en sus manos cargaba un pequeño dinosaurio.
-¡Martin! Vuelve aquí- habló una mujer sencillamente vestida, entrando por la puerta de la habitación. Esa misma habitación donde yo solía trabajar la mayoría del tiempo. Habíamos vuelto unos compañeros y yo de una presentación de nuevos diseños de ropa y accesorios de marcas pequeñas, representando a la empresa donde Bill me había conseguido trabajo. –Lo siento señor, Martin lo vio entrar aquí y corrió tras de usted-
-Dejalo Rosy- Ryan tomó al pequeño en sus brazos. –Puedes volver al auto, llevare a Martin en un momento- ella asintió y salió del lugar –Martin, quiero que conozcas a alguien- caminó hacia mí, el niño siguió con su pequeño juguete.
-¿Es tu
-Si, es mi hijo- dijo casi orgulloso –Te presento a una amiga, Martin- el pequeño Martin me miró con sus hermosos ojos azules y sonrió para luego seguir jugando en los brazos de su padre.
-Es precioso, no sabía que tenías un hijo
-Hay muchas cosas que creo aún no sabemos el uno del otro- y un hijo, ya me parecía algo.
-Entiendo- me puse de pie- Hola Martin ¿Cómo estás?-
-Hola-contesto, dejándome ver sus mejillas levemente rosadas.
-¿Has venido con tu mama?- el niño me miro medio segundo para contestar.
-No, mama está en el cielo- me arrepentí de haberlo preguntado.
-Oh yo lo siento tanto, no lo sabia
-No te preocupes, no es necesario que te disculpes, mami nos cuida siempre ¿No es así Martin?- el niño asintió muy seguro y Ryan le dio un abrazo dulce. Me dio una ternura que no pude evitar sonreír. -Anda Martin, es hora de volver a casa.
-Si, yo también debo volver, se hace tarde- el reloj había corrido deprisa y yo apenas llegaba para la cena.
-Entonces adelante, podemos ir todos juntos- Ryan puso al niño en el piso para que caminara y entonces fuimos hacia la salida, yo fui detrás tomando mi bolso con mis llaves en él. Entramos al elevador y luego de que las puertas se cerraran con nosotros tres dentro, Martin, quien tomaba de la mano de Ryan, le dio el juguete y con su ahora mano libre, tomo la mía. Me reí al ver su carita sonriéndome tímidamente esta vez, como si hubiese hecho una hazaña valiente. Tomé su mano también y caminamos fuera del elevador hasta la puerta principal. Ryan sonrió simplemente ante la acción de su hijo y al llegar hasta el estacionamiento me despedí de ellos con un saludo de mano.
No me sorprendí al ver a dos de los guardaespaldas esperando cerca de mi auto, de quien me sorprendí fue de Bill, quien miraba su celular o quizá fingía hacerlo.
-Hola- solté cuando llegue cerca de él y me miró sorprendido, o con fingida sorpresa, guardando su celular y mordiéndose un labio con una expresión curiosa en la cara. -¿Pasó algo?
-¿Tiene que pasar algo para que venga hasta aquí solo por ti?-
-No- me miró enfocando su mirada en mis ojos, yo le miré de vuelta, sus ojos decían tanto que yo no podía leer y ambos los sabíamos tan bien.
-Vallamos a casa entonces, que tengo cosas que contarte- me tomó de la mano dejando un rastro de sus labios en ella. Entramos al auto y los guardaespaldas fueron en otro, detrás de nosotros como siempre. La carretera lucia vacía y solitaria. Miré sus ojos tan concentrados mientras manejaba, en sus mano llevaba su anillo, y ese piercing en su labio había vuelto y en verdad lo hacía lucir increíble, ya de por sí. Mordió su labio de nuevo y supe que algo rondaba en su mente, presentí que era eso a lo que se refería al querer contarme, volví mi vista al frente y pronto una mano encontró la mía en la oscuridad. Llegamos a casa después de media hora, la cena ya estaba en la mesa.

-Habíamos hablado de ello antes, en realidad, solo lo mencione y ahora, ha llegado tiempo de que Tokio Hotel se valla de gira después de tanto haber esperado. Estuve muy ocupado estos últimos meses en la grabación del disco y te he descuidado un poco, ahora me temo que el salir me tendrá aún más ocupado viajando de aquí a allá- hizo una pausa –Pero podremos vernos bastante aun así, podrás visitarme según el tiempo disponible y el país donde este- Yo sabía muy bien que el día llegaría, y el que estuviera tan ocupado en ello últimamente me hacía saber que pronto me diría que tendría que irse, pero no era problema. El paquete de Esposo-Fama-Viajes y Conciertos, era algo que yo ya había asumido hacía tiempo. Nada sencillo, pero en verdad valioso. Tampoco podía acompañarle incluso aunque quisiera, ahora yo también tenía un trabajo y tampoco debía parecer como una distracción ya que, aunque pudiera irme con él, seguro estaría ahí simplemente, sin hacer mucho, esperando porque terminada de cantar, de peinarse, de hacer entrevistas, fan meetings y demás cosas que no me apetecían demasiado.
-Entonces- habíamos terminado de comer, luego de que explicara un par de cosas más sobre sus viajes –Tendré mucho tiempo libre- solté cuando se limpió la comisura de su labio inferior, dejando la copa ahora vacía sobre la mesa. De pronto mi celular comenzó a sonar, era Ryan, había olvidado dejar unos papeles en su oficina y ahora me preguntaba por ellos, le explique donde estaban y mientras lo hacía, Bill me hizo una seña hacia fuera del comedor, llevando en su mano dos copas y la botella de vino, asentí apuntando a mi celular, en señal de que pronto iría con él. Me despedí de Ryan un momento más tarde y estuve junto a Bill.
-¿Listo?
-Si- dije sentándome a su lado en el sofá, tomando mi copa ahora de vuelta llena.
-¿Quién era?
-Nadie- me miró, frunciendo el ceño, pensando.
-Me preocupa-
-¿Por qué? Es sola una llamada del trabajo nada importante.
-No hablaba de la llamada, me refería a cuando me fuera de gira…pero el que lo digas así lo hace incluso más sospechoso- me tomé otro trago, no sabía como pero mi copa estaba casi vacía -¿Quién era?
-Alguien del trabajo- Me miraba, cada movimiento que hacía, cada gesto, tratando de adivinar antes que se lo dijera.
-Está bien- sirvió otro poco de vino para ambos -¿Alguna novedad con la empresa?-
-No mucho- ¿Estaba Bill evadiendo el tema? ¿Dejándolo pasar? Era muy poco probable –Van a llevar sus productos a otros países, además de Europa, quieren que sea a Asia-
-Ya veo, suena a más trabajo-
-Y lo será, quizá me toque viajar al mismo tiempo que a ti- sintiendo el vino en la cabeza.
-Oh- soltó muy bajo, desabotonándose la camisa blanca que llevaba puesta, solo fueron tres botones, solo tres –Suena interesante- la piel blanca de su pecho dejaba verse, no era algo desconocido para mí, sin embargo esa acción tan descuidada de él me había hecho morderme un labio.
-Si, sería una nueva experiencia- deje la copa a un lado, y me acerque a él un poquito, mientras se terminaba el último sorbo.
-Seguro que si- se acomodó el cabello dejando la copa, no podría haber parecido lógico para nadie, pero para mí lucia sexy, demasiado guapo y apetecible. Toqué su camisa en el punto donde aún seguía abotonada, él me miró sin decir nada, me acerque a sus labios y tocándolos con mi mano, le bese, él no tardo en contestar el beso, aunque no de la forma que me hubiera gustado, lo vi hacer un esfuerzo por mantener sus ojos cerrados, sin hacer nada, no me estaba tocando. Me pareció poco extraño.
-Bill- su cuerpo parecía poco relajado, algo estaba diferente en él, sus manos fueron a dar a mi cuello -¿Pasa algo?
-No- soltó, rompiendo el beso, recargando su cabeza en el respaldo del sofá, con sus ojos cerrados –Estoy cansado- Me quede callada, un minuto más tarde, él simplemente se puso de pie, y camino hacia las escaleras –Iré a dormir- y se fue, y yo no dije nada, porque me había sorprendido tanto lo que había dicho, sabía que había veces que alguno de los dos no tenía ganas de divertirse pero siempre lo hablábamos y llegábamos a un acuerdo. Era tan raro que él simplemente se fuera sin decir más que “Estoy cansado”. Sabía que éramos seres humanos y no siempre íbamos a estar disponible o con intenciones de hacer el amor pero el que me hubiera dejado de lado de esa forma, me tomo por sorpresa. ¿Sería que no le había gustado algo? ¿Quizá no estaba de modo? Tomé las copas y la botella y las lleve a la cocina, aun tratado de entender su comportamiento. No debía darle tantas vueltas al asunto ¿Cierto?...Pero me había rechazado ¿Tenia mal aliento? ¿Olía mal? Me preocupe por un segundo, pero decidí que no debía darle importancia, tomaría un baño y me calmaría un poco, mañana seria otro día y podría preguntarle al respecto.
Llegue a la habitación y lo escuché hablando desde el balcón, me apresure al baño a poner el agua caliente y estando ahí dentro, comenzó una corta pero relajante sesión de tina. Dejando el agua absorberme un poco más tiempo de lo acostumbrado, terminé y estuve frente al espejo otro poco más, aplicándome crema y secando mi cabello, me puse una simple batita con un short corto que tenía como pijama y al salir me di cuenta que Bill no estaba por ningún lado, seguro estaba en el estudio, o a por agua o lo que fuera. Me metí a la cama, para dormir pronto, aun pensando en él comencé a sentir el sueño quererse adentrar a mi cuerpo, cuando escuché la puerta abrirse, sabía que era él. Me deje llevar por el sueño de nuevo cuando sentí que se sentó en su lugar habitual al otro lado de la cama. Sentí mi cabello moverse y entonces un beso en mi mejilla. No me moleste en abrir los ojos, pronto ambos estaríamos dormidos incluso aunque fuera temprano y mañana fin de semana.
Me tomo desprevenida cuando sentí su mano en mi cintura, aunque a veces dormíamos muy cerca el uno del otro, no pensé que esa noche fuera a hacerlo y en realidad no sabía porque pensaba así. Se mano no se quedó ahí, llego hasta mi brazo y comenzó a girar mi cuerpo con ambas manos, no entendía que hacía, así que simplemente le seguí el juego, cuando estuvimos de frente, sentí un beso muy simple en mis labios, su aliento era fresco, y yo, que acababa de lavarme los dientes, debía ser igual.
-Amor- escuché en un susurro –Amor- repitió. Yo no abrí mis ojos aun, ya que aún estaba un poco dormida.
-Mh?- simplemente solté, haciéndole saber que debíamos dormir. Lo dejó un segundo, y pensé que ahora si dormiríamos, pero fue todo lo contrario. Pronto sentí su mano tocándome, primero sobre la ropa, pronto intentando ir debajo de ella. Él sabía que no estaba dormida.
Maldición.
-Bill, intento- me quede sin palabras cuando su mano llego más abajo, tratando de entrar por la ropa –dormir- solté, Bill apenas me tocaba muy superficialmente pero con solo eso yo ya no quería dormir y quería que lo hiciera más. Estaba totalmente oscuro, pero pude identificar sus ojos rápidamente aun en la oscuridad.
-No te duermas- mis manos detuvieron las suyas, y me senté para prender la lamparita de noche, Bill no me dejo hacerlo, detuvo mi mano y busco mis labios con los suyos.
-Pero Bill- rompí el beso, poniéndome de espaldas a él, con mis piernas colgando de la cama, totalmente confundida ¿Qué estaba haciendo? –Pensé que.
-¿Qué?- llego hasta mi por mi espalda, besando mi cuello, justo ahí tenía que besarme, donde yo no podría detenerlo más. Sus manos comenzaron a tocarme nuevamente, y fue cuando descubrí que su cuerpo desnudo se pegaba más al mío.
-Que no- cerré los ojos, dejándole tomar mi aun intensión de detenerlo. Llego hasta mis caderas, buscando deshacerse de mi ropa. Ahora era él quien controlaba mi cuerpo. No podía detenerlo, me volví gelatina en sus manos derritiéndome entre sus dedos.
-¿Qué no que?- sus manos se estaban deshaciendo de mi ropa. No quería contestar más, su boca terminó atrapando a la mía y estas altura, ya no había vuelta atrás. Me tomó entre sus brazos sin que pudiera preverlo, haciéndome mover con brusquedad.
-Bill detente, no quiero- Era orgullosa, un poco nada más, le era tan fácil decirme que no, y yo simplemente caía rendida a sus pies tan pronto como su piel tocaba la mía. Era injusto, fue por eso que lo detuve.
-Te tengo una sorpresa.
-No- ¿Una sorpresa? Y ahora ¿A qué venia todo esto?
-Vamos, sé que me porte mal, y entiendo que no quieras pero-
-No es eso-
-Ambos sabemos que si-
-Es que- quedamos de frente, ambos sobre la cama, aun a oscuras. Me recargué en el respaldo –No sé qué está pasando.
-Lo sé- se acercó a mí, a mi cara –Déjame explicártelo- Me dio un besito y de nuevo lo pare.
-No Bill, vamos a dormir- El orgullo estaba ahí pero entonces su mano camino por mi cuerpo. Estaba tocándome y se acercó a un lugar peligroso. Me debatía enormemente entre detenerlo o dejarle seguir, no quería cerrar los ojos porque sabía que me gustaba lo que hacía, Bill era malo y no lo dejaría –Bill no me toques ma- y no pude detenerlo cuando en un movimiento rápido coló su mano debajo de mi ropa y me tocó justo donde yo menos quería y al mismo tiempo deseaba que lo hiciera.
-Tus palabras dicen que no quieres- me miró a los ojos, juntando su nariz a la mía –Pero tu cuerpo dice lo contrario- comenzó a jugar con su mano ahí abajo y pronto intento entrar en mí, quería más, maldición, Bill era tan bueno.


Bill

Ella sabía que quería, pero la escenita de antes, la había dejado pensando que quizá yo no quería y ahora ella ponía la resistencia. Era normal, sin embargo ella no sabía que todo era un plan y que solo estaba fingiendo.
-Bill- intentaba detenerme sin hacer un solo esfuerzo, lo que quería decir que no quería que me detuviera, conocía su cuerpo y era tan obvio para mí. Estaba temblando cuando apenas jugaba con su entrada, cosa que no pudo detenerla de jadear cuando lleve de un sola dos dedos dentro -Bill, basta- se movió de modo que no pude detenerla, y se puso de pie –Dije que no- me le quede mirando mientras respiraba entrecortadamente.
-Amor- dije acercándome poquito –Estas completamente húmeda y me pregunto ¿Quién es el causante de eso?
-Dormiré en la otra habitación- Camino hacia la puerta. Estaba ligeramente molesta, lo veía en su cara. En realidad el que dijera eso solo quería decir que quería que fuera tras de ella y la convenciera de lo contrario.
-De ser así, ve a la habitación especial- me apresuré a decirle antes de que saliera. La habitación especial era la misma donde le había pedido matrimonio y donde un par de veces antes nos habíamos escabullido, simplemente para hacer el amor en otro lugar, eso y que ahí estaba esperándole la sorpresa.


Alma

Esperaba que viniera tras de mí, eso era lo que debía hacer. Me había propuesto ir a otra habitación cuando le escuche decir aquello último, pero la curiosidad me quedo cuando mencionó lo de una sorpresa. Iba a abrir la puerta cuando le vi salir de nuestra habitación y me apresuré a cerrar la puerta detrás de mí. Mis ojos se abrieron como platos cuando vi todos esos globos rojos y blancos colgando del techo, en realidad, flotaban detenidos. Pétalos por el piso y la cama, un ramo de flores y un obsequio  envuelto en papel dorado. Caminé hasta la mesa donde estaban los regalos, abrí la caja y dentro había un disco autografiado, no era ninguno que hubiera visto antes, un par de boletos VIP para un concierto en Berlín y cuando miré el nombre del concierto y el disco descubrí de qué se trataba. Era el nuevo disco de Tokio Hotel, me había regalado uno cuando ni siquiera había salido al mercado, los boletos era de la gira en Europa. Abrí rápidamente la tarjeta que venían con la flores ya entiendo de que iba todo esto.

Para al amor de mi vida:
Feliz aniversario, soy el más afortunado en haberte conocido, gracias por estar conmigo.
Te amo
BK


-Fue el aniversario.
-Así es mi amor- llego hasta mi por mi espalda, abrazándome.
-No lo sabía- me abracé a sus manos alrededor de mí, aun sorprendida.
-Sé que aún falta casi un mes pero, debido a que no estaré aquí cuando eso pase- me olvidé de todo entonces, lo de antes había sido solo una actuación.
-Bill- me giré a abrazarlo propiamente –Pensé que no querías.
-¿Hacerte el amor?- sus tiernos ojos me derretían todo el tiempo –Como si eso fuera incluso posible. Debo aceptarlo, soy muy buen actor- se río mientras me abrazaba –Aunque no sé cómo no notaste que tuve que aguantar y salir huyendo de ti como si realmente fuera esa mi intención- recordé su manera extraña de actuar cuando bebíamos vino, había sido eso.
-Tonto- miré las flores, los globos, sonreí tontamente, los dos los éramos. Lo miré a él de nuevo, percatándome de que él…-Sigues desnudo- Bill siempre exhibiéndose en casa.
-Claro- dijo atrapando mi cuerpo, haciéndome rodearlo con una pierna –Aun pienso hacerte mía.

La noche paso muy rápido como solía serlo cuando estaba a su lado, dormimos hasta tarde en aquella habitación “Especial”, llena de globos y olor a rosas.




Debía aceptarlo, dos semanas sin Bill se había sentido como un mes. O quizá es que yo también había estado demasiado ocupada desde que la empresa para lo que trabajaba últimamente había lanzado línea de productos a otro países y eso nos mantenía a todos trabajando más de lo normal.
Él había comenzado con la gira en el continente Americano, donde pasaría por Chile, Argentina, Honduras, Brasil y dejando al final la zona norte es decir, México, Estadios Unidos y Canadá. Para luego volar a Europa y comenzar desde aquí y quizá dos o tres paradas por Asia, si todo salía según lo planeado, estarían de gira por un mes o dos, cosa que me parecía un siglo, aun sabiendo que cuando terminara Europa se quedaría en casa una semana y luego volarían a oriente. Al principio me pareció bien, pero luego de dos semanas comencé a pensar que tanto tiempo volando y cambiando de lugar podría no sentarle bien, a él y a los demás, es decir ¿Y si enfermaba? ¿Y si algún vuelo tenía algún problema? O quizá ¿algún problema de cuestión social y política? Podría ser cualquier cosa, cualquiera.

Mire las hojas de papel frente a mí, mientras pensaba profundamente en él y la gira. La taza de café que me había preparado, se había vuelto fría luego de tanto esperar por tomar. Faltaba poco para que terminara con un último proyecto de diseño y terminara mi trabajo, no volvería a casa después de eso, ya que había una fiesta de celebración organizada por la empresa y nos veríamos todos para cenar. Miré mi celular y que Bill aún no había mandado respuesta, era obvio, allá seguramente apenas estaba despertando.

-¿Aun sigues trabajando?- alguien asomó por la puerta, era una chica de cabello rojizo natural con quien a veces me tocaba compartir proyecto.
-Sí, estoy a punto de terminar
-¿Te veré en la cena?- sonrió.
-Claro que si Linda ¿Nos vemos allá?-
-Así es- se acomodó el abrigo –No te demores- hizo una seña de despedida y la vi desaparecer. Poco más tarde apague las luces y tan solo deje la música de fondo en el auto mientras conducía hacia el restaurant, seguida discretamente por dos guardaespaldas en otro auto tras de mí. Presentía que esta no sería una cena de cortesía simplemente, habían negocias detrás de ella y por mi estaba bien, cosa que aun así no me llevaría a imaginar todo lo que me esperaba por venir… ¡Y no solo a mí!










Hello my dear readers,
Bueno, ni que decir, el ultimo comentario de este fic en  el foro es de Enero de este año de Heylin...ha pasado bastante el tiempo, pero juro que la inspiración no venia a mi, con la pena con ustedes niñas (y no tan niñas) haha Sin embargo no haré mas largo esto, espero lo hayan disfrutado y aunque quizá no reciba muchos feedbacks, los que sean aquí o en facebook, seran sumamente apreciados y tomados a consideración.
Vuelto pronto...oh si.

Atte: Almis Kaulitz <3

PD: Coincidencia is back full of excitment!





Última edición por Admin el Lun Ene 11, 2016 3:44 am, editado 1 vez
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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Lun Dic 21, 2015 2:17 pm

NNNNOOOO PUEDO CRERLO, después de AÑOS, crei q ya no volveria a leer mi fic favorito, plis no tardes en volver a colgar capi, en fin si las demás no comentan yo si.
Pero vaya sorpresa la de Bill a Alma, es todo un expert, pero ese Ryan se ve q es buena gente pero no se porque me da mala lata,ahora que otra sorpresa le depara a Alma y espero que Bill vuelva pronto.

besos, plis no te tardes esta vez

Heylín

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Admin el Lun Ene 11, 2016 12:30 am

Capítulo 23


Días después de aquel inesperado encuentro, nos dieron la noticia de que se había firmado un contrato con una empresa extranjera y no había más que poner manos a la obra. Lo cual significo que para la mañana siguiente, yo ya tenía una taza de café caliente en mi escritorio mientras llenaba un par de documentos en mi Mac, en una sala junto a otras 6 personas, de cuales solo conocía a Linda, mi compañera de trabajo que ahora sabía, era rusa. Salimos a comer el almuerzo y fue entonces que note que había dejado mi celular en la bolsa, termine pronto y al volver por el pasillo me topé con Ryan.
-Hola- dije cuando él apenas iba cerrando la habitación de la que salía.
-Buen día, hoy ha comenzado el trabajo de verdad ¿eh?- y me temía que no era el primero en decirlo, yo aquí era aún novata, pero los demás ya habían comentado al respecto. Suponía que tendrían sus motivos y es que apenas comenzaba a darme cuenta de lo que era el verdadero trabajo, eso y que Bill no estuviera en Alemania al menos me dejaba algo en que entretenerme.
-Eso parece- sonreí, más emocionada que nada.
-Y hasta ahora ¿Qué te ha parecido?-
-Bueno, es mi primer proyecto en grande, pero con las personas indicadas, no veo porque alarmarse-
-Sabes que estoy a cargo de las decisiones finales de esto, cualquier cosa que necesites, no dudes en preguntar- sonrió y al verle hacerlo, recordé al pequeño niño de antes, su hijo, eran tan parecidos…
-Gracias, lo hare de ser necesario- miré el reloj que había cerca de la pared, era hora de volver –Tengo que irme, salúdame a Martin y nos estaremos viendo- él asintió y yo regrese a las labores.



-Hoy terminé exhausto, llevábamos horas sin dormir-
-Bill, no imagino como debe ser ir de gira pero no suena sencillo- dije al teléfono, con la televisión de la habitación encendida pero sin volumen alguno.
-No lo es, pero procurare descansar lo más posible…sin embargo hay algo que no puedo hacer
-¿Qué cosa Sr. Kaulitz?
-Dejar de extrañarte
-Oh Bill, sabes que yo tampoco, el tiempo se volverá eterno sin ti- deje el altavoz y me quite los zapatos.
-Amor, ni siquiera sé qué día iremos a Europa, todo parece que estaremos en Inglaterra para unos premios antes de que termine el mes y podre entonces visitarte, necesito la confirmación- escuchaba el tráfico a la distancia, como si estuviera en algún piso alto y el sonido entrara por una ventana.
-Me encantaría que eso fuera, pero apenas te has ido hace poco tiempo, veras que pronto nos veremos, eso y que tú con los conciertos y yo con el trabajo, mataremos el tiempo más rápido.



Lo había pasado tan ocupada las dos semanas siguientes a la partida de Bill que eso y con la diferencia de horas, me había sido casi imposible hablar con el propiamente, por lo que solo nos comunicábamos por mensajes, salimos a un viaje de un día a Berlín para realizar dos reuniones con nuestros recientes clientes que durante esos días se encontraban en Europa. De camino de vuelta, Ryan me encontró llenando unos formularios mientras esperábamos que el tren se pusiera en marcha de nuevo, nos habíamos detenido en Alexanderplatz.

-Puedes relajarte un poco ahora, lo más importante ya está hecho- soltó sentándose en el asiento de frente, un compañero de trabajo estaba sentado a mi lado, ya estaba dormido aun cuando el viaje apenas empezaba.
-Estoy por terminar esto- mentí. Pensando porque alguien como Ryan había venido todo el camino desde Leipzig solo para intercambiar unas palabras y cerrar formalidades. Si es cierto que en el S-Bahn apenas se hacía una hora y media de ida y otra de vuelta, me parecía poco necesario –Ryan- seguí llenando el papel que tenía en las manos, sin mirarle.
-¿Si?
-No te ofendas pero ¿Realmente era necesario que alguien tan importante como tu viniera?- lo miré esta vez, el casi sonrió.
-No- miró hacia el pasillo, hacia donde yo sabía había dos personas siguiéndome –Y tampoco te ofendas tu pero ¿Tenías que traerlos hasta acá?- Deje el papel y me gire a mirar a los guardaespaldas, ellos me miraron y ahí acabo todo.
-Si- y fingí seriedad-
-No te molestes, solo era un pregunta- me reí, sabía que bromeaba –Pero ¿De verdad es necesario?
-Tu no conoces a Bill Kaulitz- soltó un bufido y fingió mirar su celular -¿o sí?
-¿Qué?
-¿Conoces a Bill de antes?
-¿Qué significa antes?
-Antes, sabes lo que quiero decir, antes de que tú y yo nos conociéramos- cerró sus ojos en seña de cansancio.
-Naturalmente que lo había visto un par de veces, su agencia y la empresa están muy relacionadas- hizo un gesto de querer ponerse de pie.
-Eso lo sé pero-
-Lo siento- miro su celular que sonaba ligeramente- necesito atender esta llamada- Se fue por el pasillo y me dejo con la duda sin más que hacer. Seguro Bill me lo diría después. Volví a casa rendida y después de tomar un baño, simplemente me quede dormida.

Al día siguiente al despertar me di cuenta que me había olvidado de poner la alarma, por suerte y aunque no con mucho tiempo a mi favor, llegue al trabajo y así el día entero paso demasiado rápido, para cuando menos lo note, ya había atardecido y salí al estacionamiento para volver a casa, intención que se vio detenida por un agudo grito proveniente de un pequeño niño llamado Martin.

-Para ti- dijo poniendo un avioncito de papel en mi mano.
-¿Para mí? ¿Tú lo hiciste Martin?- Sonrío mientras asentía, radiante y feliz. Ryan venía detrás de él, casi corriendo.
-Mira mi regalo- le presumí y él hizo un puchero.
-Ni si quiera yo tengo uno- miraba a Martin quien se escondió detrás de mí.
-Te daré uno en casa- dijo el niño medio sonrojado mientras tomó mi mano.
-Bueno, bueno, dime Martin ¿Te gusta la nieve?- sus azules ojos casi brillaron cuando se lo dije, Ryan sonrió cuando lo mire, asintiendo de acuerdo a mi sugerencia.
Pasar un rato con aquel adorable niño me había puesto de buenas, aunque solo fue una media hora, luego de eso y ya que era tarde volví a casa, de nuevo exhausta, y pensé en Bill.



-¡Bill!- dije a punto de perder la llamada mientras salía del auto. Fin de semana y yo había comprado flores de camino a casa luego de hacer las compras para abastecer el refrigerador…para una sola persona –Lo siento, estaba a punto de bajar del auto-
-¿Saliste? ¿Le avistaste a los guardaespaldas?-
-Si Bill-
-Es fin de semana ¿Por qué necesitas salir? Hoy no tienes trabajo…- rodé mis ojos, cerrando la puerta tras de mí, y me desplome en el sillón.
-Fui por las compras del súper-
-Ya, eso sí que es necesario, pero ayer regresaste tarde y para colmo supe que hubo una revuelta en Berlín el día que estuviste allí, preferiría que no salieras y que-
-Lo sé ¿sí? Sé que a fuera está el peligro y que eso nunca dejara de ser así, porque a cualquier lugar que valla siempre habrá riesgos- cerré mis ojos, mi cabeza recargada en el respaldo, sin energía, se había esfumado de repente.
-Tranquila, no tienes que decirlo así- me quedé callada un momento.
-Ni tu Bill, tienes que dejar de tratarme como una niña pequeña
-No estoy en Alemania – Y aquí venia de nuevo esa conversación que habíamos estado teniendo últimamente cada vez que hablábamos por teléfono.
-Y eso lo sé bien, y por eso mismo me dejaste a los guardaespaldas, que por cierto comienzan a volverse molestos, a veces siento que tienes cámaras en las habitaciones y el baño, por si intento algo entraño- suspire, esto me desgastaba.
-No amor, no digas eso, sé que no harías nada tonto ni…extraño, es solo que me preocupa-
-Lo sé, todo lo sé, me le repites cada vez, pero es molesto-
-Es necesario
-Si tú estuvieras aquí
-Pero ahora no puedo así que-
-Así que me debo quedar callada y seguir tus órdenes
-Amor-
-El jefe Bill dice hoy no, y es no, él dice que sí, y es si-
-Basta, sabes que no es así- caminé escaleras arriba, sin decir más, cansada y eso que apenas era el medio día, valla manera de arruinar mi fin de semana –Lo siento ¿sí?- sin contestar, para no hacer todo más complicado –Amor, vamos, todo lo hago porque te amo, eso y nada más- Y en nombre del amor, todo era permitido…¿no?- Contéstame, sé que estás ahí, escucho el agua ¿Vas a tomar un baño? Me encantaría estar ahí-Pero no estas –Háblame-
-Ya está todo dicho- Tenía razón con respecto al agua, había dejado la llave abierta, para preparar un baño y relajarme un poco.
-Te amo- me quede callada un momento, molesta aun y obviando el hecho de que él jugaba bien con las palabras.
-¿Cómo están Tom y los demás?
-¿Vas a continuar ignorándome?
-Tú haces lo mismo conmigo- deje el altavoz, y rápidamente preparé todo para poder meterme al agua.
-Bien, ellos, todos, están bien, ahora, deja de estar molesta, porque me atrevería a dejar el concierto siguiente y volar hasta Alemania para que me creas cuando te digo que te amo-
-No Bill- ¿Cómo se le ocurría? –No puedes hacer eso, solo que, debes relajarte un poco ¿sí? Deja de cuidarme tanto, deja de preguntarle a los guardaespaldas todo lo que hago, lo que como, lo que compro y cuantas veces al día respiro
-Bien-
-Bien ¿Qué? Bill- sumergí mi cuerpo en el agua, aun con el altavoz.
-Dejare de cuidarte tanto-
-Confía en mi
-En ti si confía pero-
-Bill-
-Bien, ya está, dejare de hacerlo tanto- cerré mis ojos, solo escuchando su voz, a pesar de todo, era hipnotizante.
-Gracias-
-Te amo-
-Yo también te amo-


Me dormí unos minutos luego de terminar la llamada, y pronto estuve fuera del agua para bajar a preparar el almuerzo, para mi sola por su puesto.



Para cuando me di cuenta de que el fin de semana había acabo, ya estaba llena de papeles y diseños frente a mi escritorio, yendo y viniendo de aquí a allá reuniendo información y dándole forma a nuestro proyecto. Linda me dejo una taza de jugo en el escritorio luego de darse cuenta que no había tenido oportunidad de salir a comer el almuerzo, el día de la presentación en Alemania se acercaba y cada vez teníamos menos tiempo restante.

-Llevas desde la semana pasada inmersa en el trabajo- escuche decir a Ryan luego de verle cruzar la puerta de una oficina donde yo guardaba un par de cosas antes de ir a casa.
-Bastante y lo necesito- oh no ¿Por qué había dicho eso?-
-¿Lo necesitas?
-Quiero decir, es bueno, el trabajo es bueno- Negó con la cabeza, y sonrió ¿Qué?
-Vamos a cenar- soltó, y eso no era una pregunta.
-No creo que-
-Necesito discutir algo del trabajo contigo, es importante- ¿Y ahora? Porque no lo decía en el momento…
-Pero estamos aún aquí-
-Como dije, es importante- no me pude negar, era mi jefe.

Fuimos en su coche, y el guardaespaldas se llevó el mío, yendo detrás de nosotros, por su puesto.

-Todo se ha vuelto complicado últimamente que estamos a punto de lanzar una nueva línea y este enorme proyecto en el que tú también estas trabajando- miré la comida, y luego a él, por algún motivo no tenía mucha hambre.
-Si, me doy cuenta, te veo atareado todo el día- y era cierto, pero ¿Que podía yo hacer?
-Si, y ahora nuestros clientes en Asia nos mandaron una invitación para participar en una exhibición- tomé un poco de agua, curiosa- Eso significa que tendré que mandar a un grupo de personas allá- se llevó un bocado a la boca y entonces me miró –Me gustaría que estuvieras a cargo-
-¿A cargo?- olvide por completo la comida y me enfoque en lo que dirían sus palabras desde ese momento.
-Claro, naturalmente que debo ser yo quien haga las autorizaciones finales pero tu estarás a cargo de la exhibición y llevaras aun grupo de gente allá- me alegre al momento, era una oportunidad única, que no me esperaba, me sorprendió, tanto que para cuando volví a casa olvide que estaba tan cansada y se lo dije a Bill por mensaje, no contestaría hasta más tarde pero no importaba, quería decírselo.

Por la mañana una brisa fresca terminó de despertarme mientras tomaba el sol en el balcón de nuestra habitación, con café y mirando mi celular que anunciaba un nuevo mensaje, dos cosas pasaron entonces, un mensaje de Linda diciendo que mirara lo que estaba pasando en la televisión en ese momento, y un mensaje en automático donde anunciaban que Tokio Hotel estaría en una entrega de premios en Inglaterra muy pronto, Bill lo había mencionado antes, pero al prender el televisor y darme cuenta de que se trataba, deseé por un momento que ellos nunca hubieran sido invitados a regresar a Europa tan pronto, no quería que él volviera…él, especialmente él. No ahora.




Hi my girls and boys, ¿Qué puedo decir? Mil gracias por sus comentarios y apoyo aun hasta hoy, se los juro por ustedes es que sigo y seguire escribiendo. Mil gracias y espero este cap les guste,
Besos, Almiss




Última edición por Admin el Miér Ene 13, 2016 1:14 am, editado 1 vez

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Mar Ene 12, 2016 11:57 am

Asu me has dejado boqui abierta :O, que habrá pasado que Alma no quería ver y asu Ryan lainterrumpio cuando justo iba a decirle que era casada yo ya quiero que se lo diga,pero me intriga saber que paso enla tv.

plisss... pon conti YA!!!!!

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Admin el Miér Ene 13, 2016 2:14 am

Capítulo 24



Imágenes exclusivas de los gemelos Kaulitz: Bill y Tom, quienes actualmente se encuentran en gira mundial y después de llevarse un par de premios por Latinoamérica ¡Están más ocupados que nunca! Pero nada quita que nuestro guapísimo Bill Kaulitz se de sus escapadas de vez en cuando y es que la noche previa a su concierto en Brasil, los gemelos, así como el baterista y el bajista de Tokio Hotel decidieron pasar la noche libre en el antro más exclusivo de Río de Janeiro, donde el pasado fin de semana, se llevó a cabo su último concierto. Bill fue visto pasar la noche entera con una modelo ucraniana con quien ya se le había visto antes en eventos públicos en Europa, nuestro corresponsal en América ya se encuentra revisando los últimos detalles para dar a conocer las fotografías que le fueron entregadas por un turista que se hospedaba en el hotel donde los integrantes de la banda se encontraban también y donde dice, se ve claramente como el joven millonario y la hermosa rubia entran juntos al hotel y según nos informan ¡Muy cariñosos! Bueno no queda más que esperar por dichas pruebas y que sus giras sigan teniendo mucho éxito como hasta ahora. Con esto cerramos la sección de medios, continuando con…


Y apagué la televisión, y entonces se senté leer de nuevo el mensaje que no hacia si quiera 24 horas, había recibido la noche anterior…


Siento mucho tener que decírtelo así tan abruptamente y sin una llamada telefónica pero la diferencia de horas no da para mucho y prefiero que lo sepas ya, como sabes, estoy en Colombia por algunos asuntos de trabajo y estando acá se han soltado rumores de que Bill está saliendo con otra chica, sinceramente no le tome importancia al principio, pero luego de un mes me di cuenta que era demasiado, esta chica ucraniana, Milla creo que es su nombre, curiosamente ha estado participando en muchos de los eventos a los que Bill o ya sea Tokio Hotel asiste, me parece extraño, y ayer que por mera curiosidad supe por Tom que estaban de antro en Brasil y que Bill se había desaparecido de su lado casi toda la noche, me preocupe…amiga, espero que esto no sea más daño que remedio, pero no encuentro como hacértelo saber antes sin que pase demasiado tiempo, la paso muy ocupada y si no fuera por este medio, me sentiría culpable de no hacértelo saber, te quiero y te pido que hables pronto con Bill al respecto y todo sea un malentendido y se arregle rápido.
Besos, Nicole






Y luego leí de nuevo el mensaje instantáneo que hacia una hora, Linda me había mandado…


Debes prender el televisor ahora, hay algo en las noticias acerca de Bill, y creo que es importante, espero este todo bien y cualquier cosa que necesites, cuentas conmigo.

Linda



¿Estaba Bill saliendo con alguien más?
Esa era la única pregunta que cruzaba mi mente, por supuesto, la respuesta más superficial que podía darme mi cerebro era que no. Y al mirar nuevamente las pocas fotografías que habían logrado sacarle en el antro a Bill era inciertas, al verlas no podía asegurar…pero no podía asegurar nada. Claro está que mi amor y lealtad hacia él, eran lo primero y sobre todas las cosas pero ¿Y si…
Baje luego de conjeturas absurdas, me prepare una taza de té caliente y fui a la oficina, a pensar, era domingo por la tarde y apenas fui consciente del sol poniéndose cuando mi estómago hizo un ruido raro, no había comido desde temprano y ya lo resentía, así que decidí prepárame algo, para despabilarme un poco y arreglar mis pensamientos, primero que nada, ni Bill era de la manera en la que lo presentaban los medios, ni creí que hubiera conexión entre él y la chica, antes de la gira solo hacía dos cosas, ir al estudio de grabación y estar conmigo, era improbable que estuviera saliendo con ella, además de todo, me frustraba el hecho de que dos personas que aprecio, me hubieran dicho acerca del tema, como si Bill y yo estuviéramos pasando por algún momento de dificultad en nuestra relación y hubiera motivos para que gente externa sospechara de nosotros…aunque eran mis amigas, tanto Nicole como Linda, por un momento me habían puesto los nervios de punta, comencé a relajarme cuando sonó mi celular y no tuve más remedio que contestar la llamada.
-¿Ryan?-
-Hola, disculpa que te llame a esta hora en domingo, pero no encuentro los documentos que llenamos el martes pasado, estoy en la oficina ¿Me dirías dónde están?
-¿Martes? Ah sí, están en la oficina principal, ultimo cajón- el silencio se escuchó y luego pasos, de Ryan claro.
-¿El ultimo cajón? ¿Sera que alguien los movió? Ese cajón ya lo revise dos veces…así como los demás- los engranes en mi cabeza comenzaron a moverse, y recordé de pronto algo.
-¿Estás buscando los que trajimos de vuelta de Berlín?
-Sí, tienen las firmas y fechas de pago, los necesito para-
-Oh cuento lo siento Ryan, los traje a casa porque tienen los diseños de años anteriores y me olvide de dejarlos el viernes…que torpe- me puse de pie y pronto los tuve en mis manos.
-Tranquila, no pasa nada ¿Te importa si paso por ellos?
-¿Ahora?
-Sería lo ideal- me tomó desprevenida y por puro instinto mire mi ropa, llevaba solo una pijama.
-Sí, si son tan importantes- Y todo por distraída.
-Bien, llego en veinte minutos- y así sin más me apresure a ponerme ropa decente y preparé café para cuando él llegara.
Durante el transcurso de esos minutos apenas tuve oportunidad de revisar mi celular pero no tarde mucho en notar que había noticias de Bill por todos lados, en los medios, las noticias, la radio y hasta casi sentía que me arrojaban todas esas cosas como huevos en la cara…no mucho después dos conocidas también llamaron para “avisarme” y “preguntarme” al respecto, a lo cual, yo solo respondí un simple “estoy ocupada ahora, lo siento” y dejar todo acumularse como la basura cuando nadie se deshace de ella.
El timbre de la puerta sonó y yo fui a abrir, el viento frio entró un poco a la casa y entonces note que una leve lluvia había comenzado a caer.
-Hola- dijo él saludando con un apretón de manos, y le guie el camino a la sala principal.
-Disculpa que lo haya olvidado-
-No tranquila, soy yo quien me disculpo, quizá no era conveniente venir hasta acá, lo que menos quiero es molestar- serví un poco de café para los dos.
-No, no es nada, aquí está todo lo que necesitas- le extendí las dos carpetas y le hice una seña hacia el café –Para ti-
-Gracias- sonrió y entonces preguntó -¿Está todo bien en casa?
-Claro, acabo de comer y aunque hace bastante frio, tuvimos mucho sol durante el día, días así en invierno aquí en Alemania, son un tesoro- bebí de mi taza y él hizo lo mismo.
-Sí, tienes razón- un silencio extrañamente cómodo, que se rompió luego de que Ryan hablara de nuevo -Escuche lo de Bill en las noticias y pensé que…- ¿Tú también Ryan? Por favor no…Me le quede mirando, mientras esperaba que terminara su frase, pero estaba justo en esa clase de momentos en los que llega la gota que derrama el vaso y para cuando me percate, mis ojos ya estaban dejando a mis lágrimas salir desesperadas corriente abajo
-¿Qué? No, no llores, ¿Qué pasa? ¿Paso algo? ¿Es verdad lo que escuché?- negué a todo, aunque siguiera hablando, lo seguiría haciendo.
-Lo siento- me limpié rápidamente la cara –No pasa nada, en realidad no es nada-
-Pero ¿Y entonces? ¿Qué es lo que-
-Siento que haya sido en este momento, yo- hable casi con la nariz tapada, como niña pequeña sin consuelo, que desastre –He escuchado demasiado de todo esto que ya no, ya no pude más…lo siento-
-Ni lo digas, yo lo entiendo, disculpa que haya sido yo quien también te lo haya dicho, es solo que- cerré los ojos un segundo y para cuando los abrí, Ryan ya estaba a mi lado, dándome un abrazo. Mis ojos se abrieron de sobre manera, sin esperarlo.
-Ryan yo-
-Está bien, esto a todos nos pasa, tranquila, llora si quieres, sabes que puedes contar conmigo- me puse nerviosa por un momento.
-Ryan tu- me separé de él –Si sabes que Bill y yo estamos casados ¿Cierto?- No creía que Ryan tuviera otros pensamientos…
-Por supuesto que lo sé ¿Quién en Alemania no lo sabe? Creo que alguien que no tenga televisión o un celular- me miró con ojos sinceros y le creí –No te preocupes, no estoy intento nada ahora, quiero apoyarte eso es todo- mis ojos se cristalizaron por un instante, no tener a nadie en un momento así, hacía de sus palabras, un gesto muy apreciado, sin Bill me era casi imposible mantenerme por mi misma. Suspire aliviada, y mis lágrimas se secaron.
-Gracias
-De nada- dijo haciendo una mueca graciosa, y pronto nos despedimos porque la noche había caído.


Bill no había llamado desde aquel pequeño “incidente”. Era inicio de semana y sus únicos avisos fueron pequeños mensajes aclamando estar muy ocupado para que pudiéramos hablar. Me senté a trabajar sin pensar mucho en el tema, ya habría tiempo para que lo habláramos y de cualquier manera, aun confiaba en él.
-¿Quieres que pida el almuerzo por ti?- me sorprendió Linda asomando por la puerta.
-Te lo agradecería mucho
Me alegre de tener tantas cosas y trabajo en la cabeza que no me dejaran preocuparme demasiado por “mis otros” problemas, eso y que el viaje a Bali para nuestra presentación de productos estaba cada vez más cerca. Paso una semana entera sin que me quedara aliento para por ejemplo, volver a casa y ver películas, series o disponerme a realizar cualquier otra actividad extra, para cuando el fin de semana llego, un fuerte viento azotaba la ciudad, como la premonición de que una tormenta, se acercaba…



Se dé lugares a los que podemos ir, lugares que solo tú y yo conocemos. En mi sueño, son lugares que construimos y que lucen justo como aquella primera vez que los imaginamos. Ahora no los encuentros ¿Dónde se han ido? ¿Qué ha sido de la magia? ¿Qué ha sido de ti? ¿Dónde te has ido?


Miré la silueta de su auto a través del cristal de la ventana, desapareció de mi vista y yo me gire a mirar por milésima vez las maletas en la puerta. Pronto iba a tenerle frente a mí y pronto también iba a buscar terminar todo esto. Hacia un día nublado y la lluvia no tardaría en aparecer. Me había sentido abrumada los últimos tres días, desde que me entere de la última de las noticias. Ahora todo se había vuelto más insípido. No había nada que cambiar. El sonido de un ligero caminar me tomó desprevenida pero no me giré a mirar de donde provenía. Era el, lo sabía. Luego de un instante, donde él aún no se había percatado de mi presencia, le vi quitarse el abrigo que hacia perfecto juego con el resto de su ropa. Se había cortado el cabello y dejado rubio natural. El tatuaje en su nuca se dejó ver a mis ojos y pronto desapareció ocupando esta vez su mirada.
-¡Amor!- soltó en sorpresa, con ojos brillantes, los míos no le respondieron de la misma manera –Apenas llegue, intenté llamarte, solo pude contactar a Tom y dijo que hablaría contigo así que- silencio, ya iba siendo hora de que lo notara -¿Por qué luces tan…- miró a su alrededor, ahora a escasos dos metros de donde yo estaba sentada, en la sala de la casa. Sus ojos se detuvieron frente a las maletas que estaban cerca de la puerta principal -¿Qué significa esto?- Tenía que decírselo, tenía que y no sabía cómo empezar.
-Lo sé, Bill- Esos ojos claros tan suyos se agudizaron, caminó y se sentó en el sillón más cercano al mío. Con escasos 30 centímetros separándonos.
-¿Quieres decir…- hizo seña de pensar, recordar –Es lo de…- Ahora era él quien no sabía cómo decirlo. Se llevó una mano en la cabeza, un par de segundos pasaron y entonces hablo –Lo sient-
-No- dije bajo pero firme –No intentes disculparte- sus ojos se sobresaltaron, lo estaba aceptando todo. Guardo silencio, miró las maletas de nuevo, como recordando que estaban allí desde que llego.
-¡No!- objeto poniéndose rápidamente de pie –No esta vez. No otra vez- Lo miré con mis ojos que querían volverse acuosos. Sabía bien lo que pensaba, el miedo en su mirada tocó una parte de mi corazón, creía que me iba, de nuevo, como aquella vez. No era así –Si intentas irte, te juro que no lo permitiré-
-No estás en posición de decir eso-
-Pero-
-Es solo un viaje de negocios- aclaré, y su respiración se tranquilizó, incluso su postura pareció relajarse un poco.
-Necesitamos hablar- soltó impaciente.
-Necesitas pensar Bill, pensar bien las cosas. Algo que yo he estado haciendo los últimos tres días-
-¿Desde hace tres días lo sabes?- cerré un momento mis ojos aún más lastimada si se podía, las lágrimas se había ido.
-Tengo un vuelo a Indonesia-
-No quiero que te vallas, no puedes…es decir, por favor no te vayas- me tomó de una mano y mirando mi expresión rápidamente me liberó de su toque.
-Piensa bien, durante esta semana-
-¿Qué? ¿Te vas una semana?- Lo miré obviando la situación, y en su mirada le vi ceder porque no le quedaba más.
Caminé a la puerta y cuando entré al auto que me llevaría al aeropuerto, la lluvia comenzó a caer y mis ojos hicieron lo mismo que esas nubes llenas de sentimientos detenidos.











Hi my dears,
Me alegra rapidas respuestas e inbox, por esos me apresure a subir capi, espero les guste y recuerden entres mas comentarios, mas rapidos subo!
Les dejo el link de face por si quieren darle like a la pagina:
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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Miér Ene 13, 2016 8:22 pm

nnnooo!!! qUE LE PASO A SU MAGICO AMOR? Ryan en algo ya me esta cayendo bien,pero Bill no, de verdad le fue infiel espero que sea un mal entendido,

Continuala pro favor no me dejes con esta intriga plissss....

Heylín

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Admin el Vie Ene 15, 2016 4:28 am

Capítulo 25



Tres días antes

Justo cuando volví del trabajo el viernes por la tarde, me senté frente al sillón un poco más tranquila de todo lo que había pasado, prendí el televisor y deje una película mientras preparaba una bebida, me había quedado en pijama y cuando menos lo note, me había quedado dormida, pero lo que me hizo darme cuenta y despertar cuando la película casi había terminado, fue el mensaje en mi celular, donde Linda me avisaba que prendiera el televisor…que allí ocurría algo de nuevo y aquí es donde vino todo…La chica ucraniana, de la que antes había escuchado tanto, aparecía en ese mismo canal de espectaculares, rubia, ojos claros, piel perfecta y dulce sonrisa, todo lo que una modelo puede tener…y entonces hablo, de Bill, de lo bien que se llevaban, de lo que conectaban, de cosas que hasta ridículas me parecieron y el entrevistador la bombardeaba con preguntas, tantas que ya no sabía que esperar en sus respuesta, y entonces lo admitió, admitió estar y sentirse muy cercana a él, acepto que salieron muchas veces y yo simplemente no lo creía, parecía un sueño y no lo era, y me quedé como tonta mirando la pantalla apagada luego de eso por minutos, quizá fue media hora, pensando y sin pensar, claro, una parte de mi me decía que solo eran palabras que venían de ella y yo con Bill no había hablado aún, si, pero, a que venía todo esto ¿A qué? Y ¿Cómo con tanto convencimiento decía tales cosas en televisión abierta? Me sentí tonta y Bill, para colmo, solo envió otro mensaje de que mañana volaría a Frankfurt y para el lunes muy temprano ya estaría en Leipzig, cosa que me frustro más y aun así, no hice nada, más que esperar.
Paso un día y entonces lo más fatal llego, un video, uno que me mandaba una conocida y que dijo según, solo ella y otras dos personas lo tenían…y en el que estaba claro como ambos iban con brazos entrelazados, riendo, en el elevador del hotel, y luego entrando en la habitación, juntos todo el tiempo, y solos los dos, claro que hubo otras partes al principio cuando caminaban desde el auto y los guardaespaldas los seguían. Era obvio que era ella quien siempre sostuvo la cámara aunque para mí, aquí había algo muy claro, que aunque no sabía lo que pasaba después de que el video se detuvo, estuvieron juntos, y solos.




-Amiga, mira esto- Linda me mostró una imagen graciosa que tenían en el celular, me reí por puro compromiso –Oye- me dio un golpecito y yo la miré –Cambia ese ánimo, estamos por despegar a un exótico destino, créeme, si pones tan solo un poco de tu parte, la playa te dará mucho de vuelta-
-¿La playa?
-Claro, Ryan sabe que no solo estamos de negocios, aunque es la prioridad aquí, vamos a divertirnos también- hizo una mirada cómplice y yo levanté las cejas.
-¿Estas segura que quieres tentarme a ir?
-¿Cómo? ¿No vas a negarte y tampoco tendré que rogarte diez veces?- negué con la cabeza, mas dispuesta que nada a no arruinar más lo que ya estaba mal.
-¡Por Dios, es Bali!- me sonrió, satisfecha y despegamos para dormir claro, ambas necesitaríamos energía extra, nosotros y los otros 5 compañeros que nos acompañaban.


Apenas aterrizamos quité mi celular de “Modo Avión” cuando un mensaje  y cinco más detrás de él sonaron, era Bill. No los leí y tan solo escribí que acabábamos de aterrizar y que estábamos bien.
Para resumir bien los tres días siguientes al que llegamos debía incluir las palabras “muy ocupadas” y nada más, tanto que el tiempo de “divertirnos” no se había dado aún y aunque parecía increíble, no lo deseaba…pero llego, el jueves por la tarde nos desocupamos y salimos a cenar a un lugar lleno de luces colgantes que parecía un sueño. Cuando terminamos de comer ninguna quiso volver al hotel y ya que teníamos libre el viernes lo decidimos aprovechar, así que nos decidimos por bailar, todos lo de la empresa fuimos juntos y para antes de las 3 yo ya estaba de vuelta, porque aunque me encantaba la música y el ambiente de fiesta, no lo podía disfrutar y regresé y estando en la habitación, simplemente, lloré.
Te extraño tanto, te necesito, y lo siento, cuanto te amo. Eso era lo que me escribía a diario Bill, y yo solo le decía que estaba bien, y que pronto hablaríamos. Pero también lo extrañaba, mucho, mucho más que nunca, y entonces me acordaba de lo que había pasado y solo podía llorar más.  
Para cuando el domingo llego, nos enteramos que tendríamos que quedarnos dos días mas, cosa que ya no sabía cómo manejar en el aspecto personal, había hablado tanto con Linda y nos habíamos vuelto más cercanas, y tenía tantas ganas de volver y que lo habláramos, pero tenía miedo, mucho miedo de enterarme que todo había sido como los medios lo decían, como esa modelo-perfecta lo decía... ¿Y si Bill ya no me quería igual? ¿Y si le aburría? Esas cosas siempre podían suceder ¿No?



Ryan nos alcanzó en Indonesia para cerrar el proyecto y antes de volar de regreso salimos todos juntos por última vez a un bar, cosa que me hizo relajar un poco y prepararme para volver y enfrentar lo que fuera que pasara. Ryan y Linda trataron todo el tiempo de hacerme pasarla bien y a pesar de todo, lo lograron, esa noche al menos, lo lograron. Tomamos muchas fotos antes de volver y finalmente fuimos al aeropuerto a esperar el avión que me llevaría de vuelta en ese lugar que yo llamaba casa.
Cuando llegamos al mostrador de la aerolínea para documentar el equipaje la chica que nos atendía nos habló de un cambio repentino sobre nuestros boletos.
-Según sus nombres y número de asientos se hizo un cambio a última hora de “Clase de negocios” a “Primera clase”- todos miramos a Ryan, quien nos miró más sorprendido que nosotros.
-Disculpe señorita, yo deje muy claro a quien compró los boletos que eran asientos para clase de negocios
-Sí, eso fue así el día de ayer, pero hoy temprano alguien los cambio a primera clase- sonrió, sin preocupación, y hasta de modo incongruente, como preguntando porque simplemente no aceptábamos los de primera clase que obviamente eran mejor que los de negocios y entonces algo me pasó por la mente.
-Ryan- dije cuando él ya estaba a punto de llamar a su secretaria –Creo que sé lo que está pasando-
-¿A qué te refieres?
-Creo que fue Bill- revise mi celular rápidamente, de esos tantos mensajes que había mandado por la mañana y ahí estaba.

Que disfrutes tu viaje en primera clase.
-Bill


-¿Fue Bill?- preguntó Linda uniéndose a nosotros.
-Sí, me lo dijo por la mañana pero no lo vi- Ryan no sabía nada, así que fingí normalidad.
-Pero ¿Por qué?- los miré sin que decir.
-No lo sé pero, no es necesario- Ryan hizo una mirada de duda y entonces se llevó el celular al oído luego de rápidamente marcar.
-¿Bill? ¿Bill Kaulitz?- se me congeló la mente un instante al oírle decir aquello ¿Por qué rayos le marcaba? ¿Y sí le decía lo que pasaba? ¿Y sí pedía hablar conmigo? Como dije antes, me congelé –Acabamos de enterarnos de el cambio tan repentino de asientos que hiciste sin consultarme, te agradezco el gesto y la generosidad pero estamos perfectamente bien en clase de negocios, gracias y te dejo porque tenemos un vuelo que tomar y el tiempo se nos acaba- le colgó, Ryan simplemente lo colgó a Bill y yo casi me voy de boca.
-Ryan ¿Tu- Linda estaba mirándolo también, con cara de “No sé qué pasa aquí” igual que yo.
-Lo siento- dijo mirándome –No quería ser grosero ni nada pero me molesta que alguien que no tiene que ver con esto intente ir más arriba que yo y darme sorpresitas- asentí, de acuerdo a lo que decía –Espero que no lo tomes mal…-
-No, no, todo está bien, creo que realmente fue innecesario lo que hizo y no te preocupes, no creo que se moleste, yo hablaré con él- Y valla que hablaríamos, aunque no exactamente de lo que quizá Ryan pensaba y no, no creía que realmente lo fuera a tomar bien, se enojaría, eso casi lo podía asegurar.



Ryan se ofreció a llevarme a casa al aterrizar, cosa que no pudo suceder porque Bill ya había preparados un auto de lujo que esperaba por mi junto a dos guardaespaldas para cuando llegue a Alemania. Viajamos en coche por dos horas de Berlín a Leipzig y me pregunté porque habría Bill mandado por mí en lugar de ir él mismo, quizá quería evitar que lo rechazara frente a todos, y prefirió enviar a alguien más en su lugar. Acertó, porque no me hubiera atrevido a decirle que no a los guardaespaldas que casi hasta conocidos míos eran de tanto que me seguían por todos lados.
Entré a la casa cuando ya era casi media noche, reinaba el silencio y no había señas de vida. Esperé que los guardaespaldas bajaran el equipaje del auto y cuando me despedí de ellos, noté el obsequio que estaba sobre la mesa del comedor. Ese enorme y solitario comedor. La tarjeta decía claramente mi nombre, aunque ni quise si quiera tocarlo y entonces, él Bill silencioso que había estado mirándome seguramente desde que entré, se dejó aparecer. Sentí sus manos en mi cintura, justo detrás de mí, muy cerca.
-Ábrelo- susurró en mi oído, causándome escalofrió, me giré rápidamente y él que era más rápido, me robo un beso sin que lo hubiera podido evitar.
-Bill- fruncí el ceño, molesta -No- dije refiriéndome a que me tocara o incluso que me besara.
-Amor- quiso darme un abraso, acercarse o lo que fuera y di un paso atrás.
-Vamos a hablar Bill, eso es lo que vamos a hacer- su cara ahora triste asintió. Me quité el abrigo y caminé a la sala, él me siguió. El silencio era terrible y así sin cambiarme de ropa de un largo vuelo, y dos horas de auto, sin cambiarme los zapatos o hacer si quiera nada más, pregunté lo que tenía que preguntar -¿Qué fue exactamente lo que paso?- respiró hondo, listo para decir lo que fuera a decir, me miró a los ojos, profundo, muy profundo.
-Voy a ser totalmente sincero contigo, y quiero que me escuches, hasta el final- mi corazón latió muy rápido al oírle decir eso, quizá no era nada que me esperaba, quizá algo que ni remotamente me imaginaba, y me entró la preocupación pero asentí, con todo, asentí.
Me explicó lo de las veces que habían participado juntos en algún evento, y que según él, nada había sido planeado, al menos no por él, que no le tomó importancia, porque era casi esperado que ahora que Tokio Hotel estaba muy activo, se topara con mucha gente famosa varias veces, me contó la noche de Rio y entonces, la cosa se puso mal.
-Salimos a bailar, todo normal como cualquier noche de antro, Georg había insistido tanto en ir que decidí ir al menos unas dos horas, para cuando menos lo pensé y para mi tercer copa de champan, ya me sentía high y con unas increíbles y extrañas ganas de bailar, Milla estuvo ahí más tarde, y baile con ella, pero nada serio, así como baile con otra gente pero tú sabes a que me refiero con bailar- junté mis labios en una línea recta, impaciente y abrumada. Se quedó en silencio, mudo por un momento, incapaz de continuar –Amor, te juro que nunca me sentí igual, era como euforia, pero en el fondo sabía que algo no andaba bien y entonces, así, sin pensar, le dije a la primera persona que tuve a lado que quería volver al hotel, que estaba cansado y con ganas de dormir, y resulto ser nada menos que ella- fruncí el ceño, quería que no continuara, pero al mismo tiempo tenía que seguir escuchando –para ese momento mis recuerdos se convirtieron en lagunas mentales, no recuerdo del todo con exactitud pero ella me llevó a la habitación, y no recuerdo como…terminamos- sentí rabia, sentí coraje y ganas de llorar, todo mesclado y aun así no lo demostré, hasta que terminara de hablar…solo  hasta entonces.
-¿Terminaron?
-Yo…en la misma habitación- la pregunta rondaba en mi mente, incapaz de formularla.
-Y ¿Luego?- se mordió un labio, su expresión era claramente de arrepentimiento, pero yo solo seguí esperando, sin reaccionar.
-No lo sé- parpado, sin comprender.
-¿Qué quieres decir?
-Me drogaron- las palabras no conectaban bien con mis ideas, no lo estaba entendiendo.
-Dices que recuerdas cosas, y que te drogaron pero-
-Si, fui al doctor al día siguiente con Tom y fue eso, alguien puso algo en mi bebida, y no se-
Silencio, silencio y más silencio.
-¿Entonces no sabes si-
-No amor, por eso-  se acercó a mí, intentando tocar mi cara y rápidamente lo detuve.
-No Bill
-Tienes que creerme
-Te creo
-Entonces ¿Por qué?- mis lágrimas detenidas, y mis sentimientos detenidos.
-Si no recuerdas, es obvio que no sabes si estuvieron juntos…- agacho la cara, haciendo un gesto con la cara, frustrado y triste.
-Lo siento
-Tú fuiste a esa fiesta, por tu decisión, tu descuidaste tu bebida, nadie más Bill, solo tu-
-Es mi culpa, lo sé pero- se quedó a mitad de la frase, y yo solo miré al suelo, negando –No podemos simplemente igno-
-¿Ignorarlo? ¿Ignorarías tu que estuve en una habitación con un hombre y no recuerde sí hicimos el amor?- Me miró con ojos como platos, y bien sabía que era cierto.
-No digas algo así, me da rabia solo de pensarlo
-Imagínate entonces, solo imagínate como me siento yo
-Esto es injusto, te amo, sabes que nunca haría nada para lastimarte, en ningún sentido posible-
-¡Eso no cambia nada Bill!- me puse de pie, incapaz de seguir, y caminé a las escaleras, a punto de llorar, no tomo demasiado para que él subiera también.
-No te vayas- dijo bajo, entrando en la habitación -Me iré a otra habitación, duerme aquí tu sola, prometo no molestar, hablémoslo después, piénsalo, analízalo, haz lo que quieras pero aquí, en esta casa, no te vayas- asentí, de espaldas, comenzando a llorar. Escuché entonces la puerta cerrarse y sin preocuparme mucho por la ropa o lo que traía puesto me arroje a la cama a llorar, y creía que en otra habitación, él hacía lo mismo.












Hello!
Gracias por sus comentarios y mensajes! Son de suma importancia y por eso y que sigan leyendo, escribo mas rápido jiji, dudas y comentarios son bien recibidos!
¿Como ven lo que hizo Bill? ¿De parte de quien están? Como dije, Coincidencia esta de vuelta!
Un beso nenas!
Almiss


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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Lun Ene 18, 2016 10:36 am

NNNOOOO!!!!  Por que??? Billl, Alma, no NO TERMINEN ASI,  Bill se que no fue enteramente tu culpa pero....., ay dios debe a ver algo ue puedan g¿hacer, ojalo no haya psado nada con esa modelito. Alma plissss piénsalo esta muy arrepentido!!!

Besos, chau CONTINUALAPOR FAVOR, ME TIENESINTRIGADA PLISSS

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Admin el Dom Mar 06, 2016 4:22 am

Capítulo 26


-Tengo tu invitación- recitó como poesía Linda, dejando el pequeño papel sobre la libreta en la que trabajaba, estábamos en el almuerzo, aunque yo solo había comido algo de fruta y vuelto al trabajo, luego de volver a Alemania pensaba que el trabajo se haría más ameno, pero en realidad, ese viaje a Bali, nos trajo más ventas y por ende, más trabajo.
-Linda- la miré con ojos tratando de suavizar mi voz, sabía que era de su cumpleaños aunque aún no había leído la invitación, me lo había mencionado antes, varias veces, que haría una fiesta en un bar para celebrarlo, y con las pocas ganas que tenia de semejante festejo, iba a decirle que no, iba, porque no me dejo.
-Sí, se porque me miras así, y no, no permitiré que me rechaces, lo prometiste- suspiré, riéndome cuando hacia esa cara de seguridad frente a mí.
-¿Cuándo lo prometí?- me reí, ya cediendo, porque no me dejaría en paz si no accedía, yo bien lo sabía.
-¿Lo olvidaste? Fue en Bali- la miré agudizando la mirada –El día que fuimos al bar con Ryan, luego de la tercera cerveza… ¿O fue la cuarta? Bien, no lo sé pero lo prometiste- sonrió, dando por hecho que me había atrapado.
-No sé si debería reírme de como intentas esconder tu carcajada o si debería considerar dejar de ser tu amiga cuando te aprovechas de mi mientras hay alcohol en mi cuerpo- se mordió un labio, y salió de la oficina, cerrando un ojo al salir. Miré la tarjeta, donde tenía escrito fecha y hora.



-Sabía que vendrías- llevaba un vestido rosa oscuro, yo le sonreí, entregándole un pequeño pero hermoso obsequio, nos dimos un abrazo y pronto me sentó a su lado, en la mesa donde ya había varias personas conversando bajo la música y con bebidas a sus lados. Miré el lugar decorado con fotografías vintage por todos lados, estábamos en el segundo piso desde donde se podía ver la planta baja del bar, pronto noté alguien sentándose a mi lado, justo cuando una personita se había colado en mis pensamientos, y ese era Bill, yo sabía que como mi esposo, debía haberlo traido, debía pero no lo había visto en dos días por su trabajo y menos hablado como la última vez, solo a través de cortos y secos mensajes.
-Ryan-
-Hola- saludó pidiendo una bebida, llevaba un traje más casual sin rayar en lo informal, sonrió casi como si estar ahí lo liberara un poco, y yo sabía porque era así, si había alguien más ocupado y con mil responsabilidades en nuestra sección de la empresa, era él, la fiesta de Linda seguro le caía como anillo al dedo, eso y que era viernes – ¿Tienes mucho aquí?
-No, casi llegue cuando tú lo hiciste- sonrió, levantando su copa que acababa de traer el mesero –Entonces salud- acompañe su copa, y tan pronto como comenzamos a platicar, la noche se volvió más fluida y relajada, no decía nada del trabajo y tampoco fuera de sitio, solo hablaba de cosas que me hacían reír, y yo siempre le contestaba llevando el hilo. Se sentía bien estar con alguien que no sabía mucho de mí y que, cuando más lo necesitaba, estaba ahí para, sin saberlo, aminorar un poco mi tristeza.
Me reía, si, y mucho, mitad por el alcohol, mitad por lo que él y Linda y otro chico que se nos unía de a ratos decían, estaban todos más pasados de copas que yo, y para cuando menos pensé, me había tomado fotos con todos ellos, bromeado y terminado pidiendo té en lugar de más vino, se hizo tarde y antes de que terminara por vencerme el sueño, le pedí a los guardaespaldas que volviéramos a casa.
Desperté ligeramente adolorida, y eso que anoche apenas baile un poco. Sentí el sol colarse por una pequeña parte de la puerta que daba al balcón. Estaba abierta, lo cual era raro, porque no recordaba hacerla abierto ayer, una sombra apenas perceptible asomó cuando la cortina se movió ligeramente a causa del viento. Fui al baño, lavando mi cara aun un poco dormida y me cepille los dientes. Salí entonces al balcón, donde sabía, él estaba.
Me abracé al enorme abrigo que me había puesto, al sentir una corriente muy fresca, no lo miré, solo traté de encontrar ese algo en lo que él parecía tan concentrado. El jardín y la enorme alberca estaban allí abajo, me mordí un labio, más que nada por pura inercia.
-¿Recuerdas aquella primera vez que entramos a esa alberca juntos?- tenía las manos puestas en el barandal, llevaba anillos en las manos y esos dedos blanco, largos y tan bonito según mi parecer, se tornaron ligeramente rojos. Llevaba una gabardina muy delgada y su perfume se sentí hasta donde yo estaba.
-Claro que lo recuerdo- solté lentamente, sin mucha emoción.
-Quisiera regresar a ese día- lo miré un instante y pronto volví a mirar al frente, preguntándome, que le pasaba por la cabeza –Ese día, casi fuiste mía- el viento corrió de nuevo y mi cabello se alborotó –Casi- me abracé más a mi ropa, en un escalofrió.
-Lo sé- estaba aún molesta, pero más tranquila, haber despejado mi mente ayer, me había ayudado bastante.
-¿No tienes curiosidad de porque ese día esta tan gravado en mi mente?- lo miré y el hizo lo mismo, pero pronto ambos volvimos a mirar allí abajo.
-¿Por qué?- pregunte sin mucho ánimo, aunque si quiera saber, no me permití externarlo con sinceridad.
-Porque esa vez iba a ser la primera vez que haríamos el amor-
-Lo hicimos muchas más veces después- solté sin pensar, y yo que según, estaba seria con él.
-Sí, pero nunca me sentí como esa vez-
-¿A qué te refieres?- hablaba con voz tranquila, sus palabras caminaban relajadas.
-Ese día fue la vez que me contuve como ninguna otra- recordé como yo había intentado ir mas allá de besos y caricias cuando, luego de varios intentos que por una u otra razón, no habíamos podido llegar a hacerlo, y como me sentí con el compromiso de ir mas allá, aun cuando no estaba lista.
-Recuerdo bien, que fuiste tú quien me detuvo- hasta el recuerdo me pareció infantil.
-Tenía tantas ganas de continuar, pero- suspiró, aun tan tranquilo –lo vi en tus ojos, el miedo- levante mis cejas, mirándolo para luego fruncir el ceño.
-Nunca me lo- me quedé callada, entendiéndolo.
-¿Nunca te lo había dicho? ¿Eso ibas a decir?- asentí, juntando mis labios fuerte.
-No, nunca- rio a medias, como nostálgico. Le tomé de un brazo.
-¿Por qué nunca me lo habías dicho?
-Hay tanto que no digo, todo está en mi cabeza, todo cuanto hemos pasado, has creado mis recuerdos más hermosos- abrió la boca como para decir algo más, y se lo guardó. Me dejo sin palabras, sin aun analizar bien lo que me decía.
Se acomodó frente a mí, mirándome sin parpadear, serió, llenándome de preguntas. Apenas noté su pequeña sonrisa, cuando posó su mano en mi mejilla izquierda, con su piel tan suave, tan cálida, sentí aún más su perfume con la cercanía y pronto su respiración choco con la mía, unió nuestras frentes, tomándome esta vez del nuca, me quedé inmóvil, el viento colándose por mi cuerpo, pero sin que pudiera notarlo demasiado, cerré mis ojos cuando su respiración y ese olor tan único de él, comenzaron a inundarme, su aliento me parecía tan fresco y apetecible que sentí ganas de sentirlo, y entonces, como leyendo mi mente, me besó. Apenas rosando sus labios con los míos, para pronto hacerme sentir su sabor al profundizar, el ritmo era aún lento, pero sus besos estables y agradables, como la mañana, como el sol al amanecer, como la lluvia al caer. Me mordió ligeramente, volviendo el beso más profundo, húmedo, sincronizado, como una danza, perfectamente y tan ensayada desde antes. Sus manos terminaron en mi cabello y mi rostro, la mías en su pecho y sobre la ropa, se separó de mi un segundo sin darme tiempo de razonar y volvió a unir sus labios con los míos, dándome un espasmo de placer cuando sentí sus manos en la parte baja de mi espalda, jugándome mas a él, envolviéndome por completo.
-Te extrañe tanto- un beso y otro, cuando me separé un momento.
-¿De dónde salió ese recuerdo?- rio una vez más, ahora más relajado, parecía ojeroso, sabía que no había dormido mucho, tres días habían pasado desde que habíamos hablado y sabía que últimamente lo pasaba muy ocupado.
-Te lo dije, nunca tuve que resistirme tanto, nunca, hasta ahora- pasó su dedo pulgar por mis labios, me peinó el cabello, yo buscaba hacer balance entre su piel tocándome y razonar sus palabras. Un beso en mi mejilla, otro en mi barbilla, su mano colándose entre mi cabello alborotado y entonces puso un beso en mi cuello, tan solo para comenzar a besar ese espacio de piel tan sensible. Cerré los ojos, incapaz de mantenerlos abierto con semejantes caricias. Una de sus manos abrió por completo el cierre del abrigo que llevaba puesto, y pronto se coló por mi ropa de dormir, tocándome el pecho mientras seguía formando un camino de besos húmedos en mi cuello, todo mi cuerpo se erizó, todo y es que Bill lograba eso y más. Y de pronto, justo en ese momento, volvió a mí el recuerdo de lo que había pasado en Rio, mi mente tuvo una solo y simple imagen, una que fue suficiente para lograr que todo lo que Bill había logrado encender en mí, se apagara. Una imagen donde él le hacía lo mismo, a ella…
-No Bill- susurré, pero él surgió. Abrí los ojos, incomoda –No puedo- detuve sus manos, ya que al parecer, él era incapaz de hacerlo –Basta- sus ojos me miraron como confundido, de nuevo incapaz de hablar, cerró sus ojos un instante, uniendo ese labios suyos en una línea.
-Amor pero-
-No puedo, no, no puedo- me alejé de él y caminé dentro de la habitación, pronto como fui consciente de ello, sentí mi cuerpo caliente, aun cuando afuera había estado casi frio, Bill solo necesitaba tocarme un poco y desatar así, en mí, miles de sensaciones. Pero el recuerdo de lo que pudo haber pasado, lo que él pudo haber hecho, estaba en mi mente, haciendo pronto sentir desvanecerse todo lo que antes, él mismo había despertado.
-Lo siento- escuché luego de salir del baño, minutos más tarde.
-No- me había cambiado de ropa y él, recargado en la pared, miraba el suelo, triste –Yo lo siento- me miró como entendiendo, me sentí mal por haberle dejado ir tan lejos, tanto como para darme cuenta que había un bulto en su entrepierna.
-Es mi culpa- musitó, intranquilo, se veía cansado.
-Está bien, ya no importa- tomé mi bolso, el que solía llevar antes de ir al gimnasio, cosa que, desde que Bill había comenzado su gira, había estado haciendo para matar el tiempo.
-¿Cómo va el gimnasio?- él pregunto, sin dejar de mirarme mientras me ponía los tenis.
-Bien, ya luego de casi un mes, comienzo a sentir un poco la diferencia- él sonrió, comenzando a quitarse los zapatos, ambos haciendo lo mismo, pero al revés.
Terminé, caminando hasta la puerta.
-Se nota- me gire a verlo.
-¿Cómo?
-Lo del gimnasio- no me estaba mirando, se deshacía de la ropa, y sabía que se metería a la cama a dormir muy pronto. Me quedé parada allí un momento –Lo sé, apenas fueron unos minutos, pero conozco tu cuerpo, cada centímetro, y esta diferente- abrí mi boca, queriendo decir algo, pero incapaz de formar una frase ¿Estaba diciendo que no le gusta?
-Tengo que irme
-Lo sé- giró su cara hacia mí –Y me encanta como está quedando- me miró de pies a cabeza, serio, y yo solo hice una seña de despedida.
-Descansa, volveré más tarde-

El lugar quedaba a unos 20 minutos de donde vivíamos, y para cuando subí a la caminadora, lo único que podía pensar, era en lo último que había dicho “Me encanta como está quedando” incluso después de lo de esta mañana, incluso después de todo, Bill no perdía la esperanza, nunca lo haría, lo conocía demasiado bien…y me parecía increíble, que a pesar de todo, aun me hiciera sentir cosquilleo por todo el cuerpo con tan solo una cuantas palabras…












Hola! Se que tardo, pero la escuela y los deberes no me dejan! Sin embargo seguire y ya, sin mas que decir, comenten si les gusto!!!
Besos, AK


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Re: Coincidencia II

Mensaje  Admin el Dom Mar 06, 2016 11:55 pm

Capítulo 27

Pasó el fin de semana como un relámpago y cuando menos pensé, ya iba rumbo al trabajo, un lunes por la mañana, con café, en mi Aston y con la camioneta que siempre me seguía a donde quiera fuera, esa era, por supuesto, la de los guardaespaldas.

-Buenos días- hice mi chequeo de entrada como cada mañana y la recepcionista me contesto también como siempre, con una sonrisa.
-Buenos días, supe que Tokio Hotel comienza hoy su gira por Europa- la miré de pronto, tomando la carpeta que, seguramente había dejado Ryan para mí con indicaciones del proyecto en marcha en el que trabajábamos.
-Oh si, así es- sonreí, recordando que aquella joven mujer no tenía mucho en ese puesto de trabajo. Aunque no me sorprendía que me dijera aquello, muchas personas en la empresa sabían que yo estaba casada con el señor Kaulitz, sin embargo por lo general, y aunque no socializaba demasiado, poco gente hacia preguntas del tema.
-Mi hermana pequeña esta tan emocionada por ir al concierto en Berlín, ya sabe cómo son los adolecentes
-¿Tu hermana ira a verlos?
-Sí, me ha insistido bastante en que la acompañe, pero para cuando me decidí en hacerle el favor, todos los boletos ya estaban vendidos-
-Oh, entiendo pero entonces ¿Ella si ira?-
-Sí, eso sin duda, perdone la indiscreción pero como sabe que trabajo aquí, y que usted también lo hace bueno, me ha pedido tanto un favor- la miré cuidadosamente, esperando que terminara de hablar –Me pido, más bien me rogo, si era posible conseguir un autógrafo del señor Bill-
-¿Un autógrafo?-
Bill había volado a Italia desde el sábado por la noche, luego de llevarme a cenar, y con la única intensión de arreglar o mejorar las cosas entre nosotros, aunque con las constantes llamadas de la disquera y su manager, no tuvimos tiempo de si quiera disfrutar la comida. Lo que significaba que las cosas seguían más o menos igual entre nosotros, eso y que la gira en Europa hubiera comenzado, nos dejaba con tan poco tiempo para vernos, aunque él insistió tanto en que estaría en casa más seguido por la cercanía de los países en Europa, yo más bien creía que me decía que no se metería en problemas, no al menos del tipo que había tenía en el tour del sur de América…
-Creo que puedo conseguir uno, aunque no puedo prometer que sea pronto, pero hare lo posible- le sonreí y me despedí, ella pareció teclear en su celular, con una sonrisa de oreja a oreja, caminé por el pasillo hasta llegar a donde solía pasar la mayoría del tiempo.
Se dieron las diez de la mañana y fue cuando mi concentración se esfumó, el ruido allí afuera me pareció descomunal.
-Toc toc- dijo una voz del otro lado de la puerta, antes de abrirla –Mira lo que acaban de traer- un ramo de flores, uno que no me parecía muy adecuado para la oficina. Rosas rojas, cien de ellas en realidad. Estaban todas perfectamente acomodadas y entonces noté a la chica de antes, de la recepción, trayendo un obsequio en las manos, ambas cosas, y debido al tamaño, habían atraído las miradas de unos o más bien unas cuantas curiosas. Bill, debía estar loco para hacer que, ya de por sí, la gente me mirara más de lo normal.
-¿Seguras que son para mí?- quise todavía preguntar, quizá había un error…
-Si amiga, solo para ti, Kaulitz es todo un caballero- Linda dejo las flores cerca de mí y el regalo quedo sobre el sillón. A los pocos segundos ambas se fueron, dejando la puerta cerrada y yo con mi cara de “Como debería reaccionar”.
Era un detalle lindo, si, en definitiva, pero no era el mejor momento, y sabía que principalmente por eso lo hacía Bill. Las tarjetas de ambos obsequios llevaban mi nombre y dentro del regalo había unas preciosas zapatillas plateadas. Un mensaje en mi celular me confirmó por completo lo que yo ya sabía.

¿Qué te parecieron mis regalos?

¿Qué se supone que debía decir? “Gracias pero no es el mejor momento” o “Muy lindos pero sabes que no debiste hacerlo de esa manera”. No pude contestar nada más, Ryan me llamó pidiendo que me presentara en sala de juntas de urgencia, al parecer, había surgido un pequeño problema con un cliente.
Los diseños que se mandaron una semana antes, habían tenido un error de dedo, logramos convencer al cliente de que nosotros no habíamos cometido el error, si no la empresa intermedia, arreglamos el asunto y como compensación, Ryan llevó a ese grupo de tres personas a cenar, a lo cual claro, Linda y yo también debíamos atender. Y para cuando recordé, al volver a casa, luego de ese ajetreado día que no había contestado el mensaje de Bill, me di cuenta que ya habían pasado varias horas.



La semana luego de ese día fue viento en popa en el trabajo, Bill parecía impaciente por volver a casa, luego de 7 días y 6 conciertos, llegaría a casa el viernes por la noche y yo, me puse un poco inquieta al respecto. Quise volver a casa al terminar mi día laboral, pero una pequeña personita me encontró de camino al estacionamiento e hipnotizándome con sus ojos azules, me pidió que fuéramos por una nieve. Se trataba de Martin, hijo de Ryan, el pequeño rubio que era la viva imagen de su papá.
Fuimos los tres a una plaza comercial cercana, pasamos el rato jugando y platicando, Martin era encantador, atributo que le gano un osito de peluche que le compré en una tienda de niños. Me despedí de ellos cuando uno de los guardaespaldas me avisó que Bill estaba de camino a casa, se hacía tarde y no me había dado cuenta del tiempo.

La luz de la cocina estaba encendida al entrar en la casa, caminé escaleras arriba y deje mis cosas rápidamente para ir abajo, Linda me llamo entonces, haciéndome varias preguntas acerca de algo relacionado con un diseño, me senté en el sofá de camino a la cocina para terminar de hablar, colgué luego de unos cinco minutos. Me detuve un momento a pensar en que era lo que debía preparar para la cena, algo rápido y sencillo, algo como
-Hola- sentí sus brazos alcanzándome por la espalda, su perfume era inconfundible -¿En qué estás pensando?- susurró en mi oído, sorprendiéndome.
-Bill, pensé que estarías de camino- me abrazó un poco más, sentándose a mi lado en el sofá, depositando un beso en mi mejilla ¿Qué haces Bill?
-Llegue antes- alcanzo mi cuello con sus labios y se acercó a mis labios.
-Bill, espera- se detuvo, mirándome. No decía nada, solo me miraba, y yo me puse de pie.
-Deberíamos ir a la cocina y cenar algo antes que nada
-Cualquier cosa antes de dejarme tocarte- me gire a mirarlo, ya de camino a la cocina.
-Vamos, no digas eso
-Es la verdad ¿Por qué no quieres que lo diga?- suspiré, siguiendo mi camino, él me siguió, claramente molesto. Abrí el refrigerador, recordando que teníamos ingredientes para una pasta rápida.
-¿Me ayudas con la ensalad-
-No quiero comer- soltó ahí, en medio de la cocina.
-Bill, no es para tanto
-Si tú lo dices, no poder acercarme a mi esposa, no es para tanto, claro que no- el sarcasmo era usual en él incluso cuando no estaba enojado, pero esta vez, no tenía mucha justificación su enojo…o eso creía.
-Sabes perfectamente lo que pasa, sabes que no tienes derecho ponerte así
-No, seguro que no, pero si tiene Ryan el derecho de salir contigo, justo cuando yo no estoy ahí- fruncí el ceño, ese enojo suyo, siempre tan predecible.
-Bill, estas imaginándote cosas
-No amor, eres tu quien quizá no se da cuenta-
-¿Cuenta? ¿De qué?- Bill, vernos luego de una semana, para esto.
-De que le gustas ¿De qué más?
-Bill, dime que estas bromando- Y debía estarlo. Su respiración era pesada, miró al techo, irritado.
-Me molesta tanto que salgas con él, que tengan que verse a diario, que trabajen en el mismo lugar, que incluso viajen, y yo, lejos, trabajando, sin nada que poder hacer-
-Bill- hablé, tomando su mano –No pasa nada entre nosotros- me miró a los ojos, con el ceño fruncido –Sabes que eres el único hombre para mí- solté su mano –Al menos tu para mi si lo eres- agaché la mirada, sabiendo que no debía decir eso, o quizá sí, Bill rápidamente me abrazó, juntándome a él lo más posible.
-Te amo- susurró y yo respondí su abrazo, aunque pronto intente buscar sus ojos –Y tú también era la única para mí- quería imaginar que con eso se arreglaba todo, pero no podía, no aun, no.
-Está bien- caminé de nuevo a la barra, para continuar con la comida. Para alejarme de mis pensamientos que me decían que no me sentía aun lo suficientemente cómoda con su cercanía -¿Me ayudaras?
-¿Aun no lo dejaras atrás?- Dejar atrás que él había estado con otra persona, no era algo que me hubiera imaginado tener que lidiar, no respondí rápidamente, aun cuando ambos sabíamos que ese “algo” pudo haber no pasado. Seguí cocinando, pensando –Bien, no me lo digas, tu silencio es más claro que nada- pensé que saldría de la habitación, pero en lugar de eso caminó hasta el refrigerador, sacó algunas verduras y las llevo a lavar –No me daré por vencido- dijo entonces –Hasta que pueda demostrarte, de alguna forma u otra, que te amo más que nadie, hasta que te convenza de mis verdaderas intenciones- escuché el cuchillo comenzar a cortar, mientras yo cuidaba la pasta en el agua –Aunque me tome el tiempo que me tome-
Cenamos, y el ambiente se volvió más tranquilo, quizá porque me alegraba oírle decir eso, y porque aun estando las cosas como estaban, podíamos tener una noche en paz y tranquila durante la cena.



No dije nada acerca de dormir separados y por su propia cuenta, él se fue a la habitación contigua a dormir. Me quedé sola en aquella enorme cama matrimonial, se sentía vacía, pero también creía, que era lo mejor en ese momento. Con Bill, intentando ganar mi amor de nuevo de esa manera, creía que no podría estar molesta por siempre.

Desperté con el desayuno en la cama y una nota.

Fui al gimnasio, quiero hacerte competencia, desayuna bien.
Te amo


Comí de todo, y luego de ordenar un par de papeles pendientes, me metí a bañar, me senté paciente frente al espejo, aplicándome crema y un poquito de maquillaje, seque mi cabello y lo alacié ¿Por qué si era sábado y no tenía trabajo, sentía ganas de arreglarme? Porque él estaba en la ciudad y pronto volvería, por eso.
Caminé hasta la habitación que alguna vez use como mi propia habitación, aquella que Bill me dio cuando vine por primera vez a esta casa. Tenía una ventana enorme y la vista además de preciosa, dejaba entrar mucho sol. Era un día despejado, así que me acomodé en el pequeño silloncito a leer un libro, dejando a la luz natural iluminar mi lectura.
Abrí los ojos, me había quedado dormida sin darme cuenta, Bill iba saliendo de la habitación, de espaldas, sin percatarse de que yo había despertado, llevaba una toalla en la cintura y el cabello mojado, con gotas bajando por su espalda blanca, desapareció de mi vista y yo cerré mis ojos cuando le escuché volver.


Sí este es el último día
Por favor no me lo digas
Sí este es nuestro final
No lo digas, todavía no

Wenn dieser Tag der letzte ist
Bitte sag es mir noch nicht
Wenn das das Ende für uns ist
Sag es nicht – Noch nicht


Bill entró cantando muy despacio, lo hacía sin saber que yo ya no dormía. Se había vuelto raro para mí escucharle cantar canciones de sus primeros álbumes, era der Letzte Tag, una de mis favoritas.

Este es el último día
Este es el último día
¿Es esta la última lluvia, contigo sobre tu tejado?
¿Es esta la última prosperidad, y nuestra última noche?

Das ist der letzte Tag
Das ist der letzte Tag
Ist das der letzte Regen bei dir oben auf dem Dach
Ist das der letzte Segen und unsere letzte Nacht


Abrí los ojos con cuidado, se había sentado a mi lado, sobre la alfombra, había traído su propio libro y dejo de cantar y se centró en leer. Me quedé mirándolo un momento, incapaz de romper esa quietud. El que estuviera a mi lado, cuidándome, haciéndome compañía, haciéndome feliz, no tenía precio.
Deseé abrazarlo desprevenidamente, pero algo por dentro me recordaba que no debía hacerlo, no aun. Me levanté cuidadosamente y rápidamente él lo notó.
-Has despertado- sonrió, poniéndose de pie. Sentándose a mi lado, acomodando mi cabello seguramente despeinado -¿Tienes hambre? Traje comida de camino de vuelta.
-¿Lo hiciste?- asintió, cerrando el libro en sus manos.
-Sushi, tu favorito- me tomó de la mano, sin que me lo esperara y sin decir nada más, me guío hasta la mesita del jardín, pidiéndome que me sentara en una de las sillas –Hoy, yo me encargo de todo, espera un momento- se dirigió a la cocina, dejándome con esa sensación de cosquilleo en el estómago, con una única pregunta en la cabeza ¿Cómo era que continuaría fingiendo que esas cosas que hacía, no me enamoraban una vez más?












Hey girls, gracias por continuar leyendo,  un capi mas por el apoyo!
Si te gusto comenta.
Un beso, Almiss

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Lun Mar 07, 2016 7:01 pm

por FIN!! ME gustaron ambos capis muy interesantes, pero........su relación esta débil, espero que Alma y Bill logren superar esta situación, y que nada haya pasado entre esa modelito y el, y aunque haya sidoasi fue un acto involuntario pues lo drogaron no es muy justo, espero que Ryan tampoco eche mas leña al fuego y que Alma haga lo mejor que le paresca.
Ponte otro capi rapidin plisssss

Heylín

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Admin el Vie Mar 11, 2016 4:56 pm

Capítulo 28


-Volveré en tres días- repitió como por cuarta vez Bill –Poniéndose el abrigo y con la maleta que últimamente cargaba para todos lados, ya que el resto de su equipaje lo llevaba el staff de Tokio Hotel.
-Sí, cuídate mucho y espero todo salga muy bien- era domingo por la tarde, haber pasado el fin de semana juntos había aminorado nuestra distancia, y ya era hora de que ambos volviéramos a los deberes –Abrígate, y cuida a tus fans a por cierto, hablando de fans- recordé a la recepcionista y su pequeña hermana, Bill justo se iba para dos conciertos y un par de firmas de autógrafos, en Berlín, Hamburgo y Bremen, le pedí si era posible conseguirle un boleto a una conocida para uno de sus conciertos de Berlín, ya que para la semana siguiente tendría otro. Él accedió rápidamente y pronto firmó dos autógrafos, uno para la hermana de la recepcionista y otro, para mí.
-¿Me darás un beso de despedida?- me giré cuando le escuche decir eso, había estado guardando un par de cosas en su maleta, cosas que por lo general olvidaba y siempre tenía que estar comprando. Él se acercó, deshaciéndose de los escasos dos metros que nos separaban, me miró con ternura, como pidiendo permiso, le sonreí ligeramente, y me besó. Respondí a su piel que pedía más, pero pronto llevé mis manos a sus hombros, separándonos cuidadosamente. Sonrió una vez más y lo vi perderse en la oscuridad de la noche al subir a su auto.



-Terminando la exposición en Milán, tenemos que comenzar con este nuevo proyecto, si tenemos suerte, nos iremos a Hawaii en viaje de negocios y aquí va la mejor parte, todos los gastos pagados- la sala de juntas se puso de buenas al escuchar decir aquello, Ryan dio por terminada la reunión y antes de que saliera para ir por el almuerzo, me llamó –Necesito revisar un par de cosas contigo y con Linda, las esperó más tarde luego del break- asentí, mirando a Linda esperándome al final del pasillo, comimos como habitualmente lo hacíamos y entonces fuimos a ver a Ryan, me intrigaba saber que tendría que decirnos.

-Tenemos un evento mañana en París, necesito tres acompañantes y ya tengo uno, me faltan solo dos. Sé que es apresurado pero nos acaban de avisar y quería saber si estaban disponibles- Linda y yo nos miramos, sorprendidas de tan repentino viaje, no estaba lejos y París me sonaba a divertido –Si de algo ayuda, tenemos entradas para el Paris Fashion Week- no necesitó decir más, Linda y yo no podíamos negarnos, era una oportunidad única, y ambas accedimos, el problema vino después…

-¿Cómo que Paris? Y ¿Tiene que ser mañana? Y para colmo, iras con él- Bill estaba en su hotel, a unas horas de comenzar su concierto en Hamburgo, yo, en casa, incrédula.
-No iré yo sola con Ryan, irán Linda y otra persona más-
-Es igual, me parece que, debido a que apenas te avisaron, debiste rechazar-
-Suenas tan alemán
-Lo soy, tu alemán- me reí sin que él lo notara, igual no podía verme.
-Se trata de trabajo, y tendremos la oportunidad de asistir al Fashion Week- tecleé en mi Mac “Fashion Week Paris” para comenzar a buscar información al respecto.
-Lo dices como si no tuvieras a un esposo rico y poderoso que podría conseguirte entradas gratis cuando sea- presumido.
-Oh tienes razón, lo olvidé, un esposo que ahora está ocupado y no puede ir, eso y que “también” voy por trabajo-
-No vallas-
-Si Bill- Se quedó callado luego de decirle eso, y yo mientras leía en la computadora.
-Bien, si no te importa mi opinión, que la pases bien en Paris- y colgó, Bill colgó…no lo creía.

Me dormí luego de un momento, dejándole para que se le pasara el enojo, escribí un simple mensaje de buenas noches y deje el celular en silencio.

Todo fue según lo planeado luego de eso, Bill mandó a los guardaespaldas que siempre me cuidaban a viajar conmigo y ya en Paris, otros dos hombres más se unieron a nuestro recorrido por la ciudad, estos dos últimos, franceses. Asistimos al evento de moda e hicimos el trabajo en tiempo y forma y para antes del fin de semana, ya estábamos de vuelta en Alemania.
Me acomodé en la cama, ya con el pijama puesto y con mi Mac en mis piernas, revisando actualizaciones en mis cuentas sociales y entonces vi el anuncio de un perfume que ya sabía yo, Bill iba a hacer con una chica. Me quedé con los ojos como platos cuando descubrí que la chica del video, con quien Bill tenía que “levemente” coquetear, era la misma de Rio, la modelo, la rubia y perfecta Milla, me puse de malas…Bill había olvidado mencionar “ese” pequeño detalle. Pero la gota que derramo el vaso no fue eso, si no lo que pasó en la presentación oficial del perfume en Berlín, posaron juntos todo el tiempo y ella cruzo su brazo con él casi todo el tiempo, sonreían y al final, ella le planto un beso en la mejilla. Deje a un lado la computadora, luego de mirar el show completo en vivo, y luego de descubrir aquello, baje a preparar un té, prendí un poco de música relajante, intentado claro, olvidarme de aquello y sin saberlo, me quedé dormida en el sofá del estudio.
Desperté un poco adolorida del cuello, mi postura no había sido la mejor en ese pequeño sofá, me froté los ojos intentando aclarar mi vista cuando me percate de una cajita dorada que había en la mesita a mi lado, la abrí y dentro encontré unos pendientes de…¿oro? Parecía oro…y entonces encontré la nota adjunta.

Un obsequio precioso para una hermosa mujer, te amo.
Bill Kaulitz


Me desperté por completo entonces, me puse de pie y caminé fuera de la habitación para buscarle. Miré en el dormitorio y la sala, no estaba, llegué hasta el comedor y lo vi frente a la computadora y con una taza en los labios ¿Una computadora? Pero, no era la suya, sino la mía…

-Bill ¿Qué haces?- se giró a mirarme, sin sorprenderse, dejó la taza y se puso de pie.
-Veo que has despertado, me agradaría que me saludaras al menos luego de varios días sin vernos-
-Hola- solté, observando cada movimiento. Se acercó, e intentó besarme, me giré rápidamente y lo detuve -¿Que hacías en la computadora?
-Nada, nada, solo me daba cuenta que ayer alguien miró la presentación del perfume- caminé unos pasos, miré al piso, sintiéndome rara ¿Por qué sentía que él controlaba la situación? No era correcto, había sido él quien estaba con esa chica y no yo con… -¿Cómo estuvo tu viaje con Ryan?
-No viaje con Ryan solamente, lo sabes- estaba tratando de imaginar, como una situación, se asemejaba a la otra.
-Pero si ahora parecen tan cercanos- y sabía que nos había mandado a los últimos dos guardaespaldas para vigilarme, Bill Kaulitz, siempre tan predecible, y si, porque él sabía bien, que los guardaespaldas alemanes, ahora me eran fiel a mí de tanto tiempo que pasábamos juntos.
-Bueno, puedes decirle a tus trabajadores franceses, lo cuales se hacen pasar por guardaespaldas, que miraron mal- se le puso la cara serio, como si lo hubiera atrapado –Y también dile a esa chica Milla, que ya puede dejar de fingir que tienen un bonita amistad, sé que nada paso entre ustedes-


Narra Bill

¿Qué no había nada entre Milla y yo? Eso era totalmente cierto, más bien, nada sentimental, aunque no estaba seguro de lo que había pasado aquella noche en Rio, nunca había tenido ningún tipo de atracción hacia ella pero ¿Cómo mi esposa lo sabía? Me quedé sin palabras, había descubierto lo de los franceses y ahora esto.
-Y si quieres saber cómo lo sé, puedes preguntarle a Tom- estaba completamente confundido ¿De qué estaba hablando? –Y gracias por tu regalo- dejo la cajita dorada en la mesa del comedor –Pero después de desconfiar de mi de esa manera, no lo quiero- caminó fuera de la habitación y yo no intenté detenerla, parecía toda una escena de novela y me sentía tonto de no entender nada, las mujeres parecen a veces tan irracionales…

-¿Tom? ¿Dónde estás? Si, necesito verte ahora ¿Qué? Estás loco, no esperaré hasta mañana, escucho a Jost, sí, sí. Iré ahora mismo a la disquera- él tonto de mi hermano me contestó luego de diez llamadas, estaba desesperadamente curioso, vi a Alma salir de la casa hacia quince minutos, era sábado y no me imaginaba a donde podía haber ido a la hora de la comida, pero estaba molesta y mejor no hice mucho por detenerla, tenía que hablar con Tom antes, subí a la Lincoln y conduje hasta donde mi gemelo, ansioso e impaciente.

-Tom- dejo de mirar el papel frente a él, estaba en la oficina de la disquera.
-Dime pequeño hermano-
-¿Qué está pasando? Ayer hable con Alma y dijo que tu sabias lo que pasaba
-Y lo sé- se quedó callado, mirándome, con una sonrisa apenas perceptible.
-¿Entonces? Habla maldición
-¿Recuerdas que me pediste ayuda? Para solucionar tu problemita con-
-Y ¿Qué encontraste? Habla, dime- estaba impaciente, y este tonto jugando conmigo.
-Primero que nada, Bill, dime la verdad ¿Lo hicieron? Tú y Milla. ¿Es que acaso no le puedes contar a tu propio hermano?
-Ya te lo dije, no pasó nada…al menos hasta donde recuerdo- miré molesto al techo, sin poner mucha atención a lo que fuera que Tom estaba haciendo antes de que llegara.
-Es difícil de creer
-Tom, no me estas ayudando
-Lo hago, de hecho si lo hago
-¿Cómo? A que adivino. Burlándote de mí y no siendo capaz de contestar mis preguntas ¿Qué sabes tú que yo no sé?- me sentí incapaz de comprender, Tom era un idiota.
-¿Sabes que puede haber cámaras escondidas hasta en los lugares que menos te imaginas?
-Si Tom, lo que me faltaba, que ahora tú me salgas con tus bromas- quise salir de la habitación y dejarle decir estupideces solo, colmaba mi paciencia. Me moví, dispuesto a dejar la oficina.
-Había una cámara esa noche en tu habitación- frené en seco, girándome rápidamente.
-Es imposible ¿Cómo?-
-Soy Tom Kaulitz, nada es imposible para mí
-Pero
-Si lo sé, soy genial- ¿Una cámara? Eso no era bueno pero quizá me ayudaría en algo.
-No espera ¿Quién?
-Jost
-¿Qué?
-Si Bill, y antes de que reacciones apresuradamente, las cámaras está ahí por seguridad- Lo miré sorprendido y más, sin perder detalle de como Tom prendía un cigarro, atónito.
-¿Todo este tiempo ha habido cámaras en nuestras habitaciones y nunca lo supe?
-Oye, tampoco lo hagas sonar como si fuera gran cosa, yo apenas me entere hace un mes-
-¡Pero cámaras Tom!-
-Si Bill-
-¿Y cuándo nos desnudamos y cuando tu llevas mujeres- me aclaré la garganta, recordando que desde que estaba con Nicole, él decía que no hacia eso –cuando solías llevar mujeres a tu habitación?
-A si bueno, no voy a negarlo, quisiera esas cintas…vamos Bill, si alguien debería sentir vergüenza soy yo, cosa que no siento- me quedaba claro –La verdad es que lo de menor importancia aquí son mis asuntos. La cosa es que esto puede ayudarte ¿Lo entiendes?- lo miré pensando.
-Debo ir y hablar con Jost-
-No es necesario, yo tengo lo videos- las cenizas cayeron al suelo.
-Aun así, necesito hablar con él, preguntarle por qué y-
-Nada, no necesitas saber nada, necesitas ir a casa, del resto me encargo yo- recordé a quien estaría en casa y comenzaba a entender todo. Tom se terminó el cigarro y se puso de pie.
-Aun así, necesito saber cómo y…Tom, dame el video- me acerque a él, con una sensación en el estómago.
-No creo que pueda hacer eso
-Deja de jugar, vamos Tom, dámelo-
-No juego, no puedo dártelo porque no lo tengo- me impacientaba cada vez más.
-¿Cómo qué no? Si me acabas de decir-
-Sí, si, si, se lo que dije Bill, pero no puedo dártelo, porque ella lo tiene- Tom rio divertido.
-¿Ella? ¿Quieres decir…-
-Sí, el amor de tu vida, está en casa justo ahora, seguramente esperándote o quizá tomándose un vodka sin ti- el mayor miró su reloj de mano –Tengo una vida ¿Podríamos terminar esta conversación?
-¿Qué? ¿En casa? No es posible…Pero ¿Cómo fuiste a darle el video a ella en lugar de a mí?
-Ella me buscó, yo tenía el video, tú estabas en la promoción del perfume y bueno, así paso-
-Tom te mato-
-No hermanito, cuando todo esto se arregle, querrás ponerme un altar. Ahora ve a casa y habla con ella. Tienen cosas que aclarar y créeme, lo demás, por ahora, es secundario- Tom me miró serio, aguantándose la risa.
-Oh maldición ¡Te odio Tom!
-Lo sé, vete y por cierto ¡Qué manera la tuya de hacer el ridículo después de tomar así!- Se carcajeo, y yo no pude evitar mirarle molesto, aunque no enojado en realidad. Mi hermano era un desubicado.
-Tom idiota- y de pronto pensé que se hacía tarde y debía volver.
-Ve a casa Bill y se feliz. Ah y de nada-
-De nada mis…- deje aquel lugar, maldiciendo de camino a la camioneta, y justo cuando encendí el motor, sentí como mi corazón latía con rapidez de solo pensar que iba a casa, y me aterraba la idea de verla y enfrentar la situación.











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Re: Coincidencia II

Mensaje  Heylín el Vie Mar 11, 2016 10:54 pm

Que genial, me gusta todos tus capis. Ay Bill ya rompe contrato con esa modelito porque la diferencia esta en que Alma no paso una noche con Ryan Pero vamos a ver que sale en ese videíto videíto. Alguien esta en problemas que te hara ALAM.
pORFISSSS NO TARDES QUE ESTA MUY INTERESANTE

Heylín

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Re: Coincidencia II

Mensaje  Admin el Lun Abr 04, 2016 6:10 pm

Capítulo 29


Narra Bill

Música sonaba, desde que puse un pie en la casa pude escucharla… ¿venia del salón del piano? No, de la habitación de al lado, ese donde casi nunca pasábamos tiempo, era la más arrinconada y cuando di un vistazo al lugar con la puerta medio abierta, me di cuenta que estaba decorado diferente a la última vez que lo había visto. Había colores por el suelo, un cuadro nuevo y hasta un sillón que no recordaba…aunque apenas había dado un vistazo, fue impresionante para mí ver tantas cosas irreconocibles. Miré el espejo, y fue a través del reflejo que nuestras miradas se encontraron.
-¿Bill?- de pronto la vi moverse rápidamente –Espera, no- me empujó fuera de la habitación en la que solo había puesto un paso y mirándome con los ojos como platos, cerró la puerta detrás de ella.


Narrador original

Me quería morir, tanto tiempo preparando esto, para que lo descubriera así de la nada. Me detuve un momento a pensar, no era posible que Bill estuviera aquí, Tokio Hotel tenía un programa de radio por la tarde y no tenía por qué estar aquí, mire la fecha en mi celular, asegurándome de que no me había equivocado y no era así, todo estaba en orden, excepto que él no debía estar aquí…estaba pensando en qué hacer cuando el ligero toque en la puerta me sacó de mis pensamientos.
-Lo que sea que hice, lo siento ¿Podemos hablar?- di un paso atrás y pise por accidente la pintura morada…
-Maldición-
-¿Cómo?-
-No, nada, es decir- maldije en silencio, me había lastimado –Ahora salgo- deje las cosas a un lado y me limpie lo mejor que pude, salí de puntitas y cuando llegue a la sala principal, allí estaba él, sentado de espaldas a mí, con el cabello rubio y corto, con su tatuaje en el cuello y el perfil de modelo. Se giró cuando me escuchó muy cerca y como flashback volvió a mí todo lo que había pasado desde la noche de ayer. Me senté en el sillón de un lado, cer-ca pero no tanto. Él se miraba serio, y yo, seguramente abrumada.
-Tom me explicó lo que paso- se aclaró la garganta –Me dijo lo del video y que ayer te lo dio- se puso como nervioso o ¿rojo? Bill, casi nunca hacia eso. Lo observe, escuchando atenta. El susodicho video apareció como imágenes en mi mente, en realidad, no había pasado mucho de lo que yo y seguramente Bill, nos habíamos estado imaginando. Milla lo había acompañado de vuelta a su habitación y aunque ella intentaba hacer bromas y hacerlo reír él no paraba de pedirle que tenía que dormir y que iría a la cama, Milla estaba claramente mucho más consciente de la situación y le decía que lo hiciera, que no había problema, pero Bill le contestaba que no podía hacerlo hasta que ella no dejara la habitación. Me había reído de la situación mirando aquello, ella en verdad lucia patética tratando de convencer y persuadir a un testarudo señor Kaulitz.
-Tom también dijo que esto de las cámaras es por seguridad pero yo aún pienso que debería hablar con Jost- casi me reía en frente de él recordando, pero reaccioné justo a tiempo para no hacerle creer que no lo escuchaba. Bill incluso había dicho muchas cosas tontas y sin sentido en la grabación y en el momento menos indicado me acordaba de yo de eso –Y por eso dime ¿Dónde está? Quiero verlo y descubrir que tan mal estuve- lo miré sin poner mucha atención sus palabras.
-¿Eh?
-¿Me estas escuchando?


Narra Bill

Parecía pensar en todo menos en lo que le decía, me daba tanta curiosidad que desee leerle la mente justo en ese momento.
-Sí, lo tengo preparado para ti- dijo con voz seria y me preocupé. Se puso de pie y camino hasta traer de vuelta la laptop, dejándola frente a mí. El video comenzó y solo la vi caminar hasta la cocina. Descubrí entonces, lo que realmente había pasado esa noche. Me porte como un tonto pero no en el mal sentido, me sentí tan abrumado pero más que nada, me sentía aliviado de saber que a pesar de hacer el ridículo, como Tom había dicho, no había pasado nada entre nosotros…lo que significaba que un gran peso se quitaba de mis hombros. Recordé un poco más sobre esa noche, como Milla había intentado que nos acercáramos y como insistía en que bebiera más, toda una escena por su parte. Me tranquilicé cuando por fin vi el final de video llegar y me quede allí un momento, mirando la pantalla negra y cerrando cuidadosamente la Mac, me puse a pensar, como haría ahora para arreglar los “otros” asuntos pendientes. Escuché el sonido de cuando algo está cociéndose en la estufa, el olor se hizo obvio cuando caminé hasta donde ella estaba y me quedé en el marco, mirándola. Hacer tiempo me ayudaba a pensar, aunque mirarla tan silenciosa y concentrada en lo que hacía me tranquilizaba, su rostro sin expresión me decía, según mi parecer, que no estaba molesta del todo. Identifique un poco de color en su pierna ¿Era acaso pintura? Recordé el salón, y pensándolo un poco ¿Por qué estaba todo tan cambiado allí adentro? Mi mente obtuvo una única respuesta, y esa era mejor no decírsela a ella, seguro que planeaba algo con todo lo que hacia allí adentro y sabía que no quería que lo supiera, no al menos por ahora.
-¿Terminaste?
Sus ojos oscuros me atraparon por un instante. No hacía nada descomunal, no traía un vestido elegante o todo lo contrario…solo estaba allí, cocinando, mirándome, ligeramente sorprendida por no haberse percatado de mi antes, el vapor de la comida se elevó entre nuestras miradas y ella rápidamente movió algo con un cucharon. Mire mis manos y luego mis brazos, me había dejado con los vellos de punta ¿El qué? No lo sabía bien.
-Sí, terminé… ¿Necesitas ayuda?
-No, solo, estoy a punto de servir
-Claro- asentí, poniendo el sartén en el centro de la mesa pequeña que estaba en la cocina, allí ya estaban el resto de las cosas necesarias para la cena. Miré en silencio como servía agua en los vasos de cristal, luego de que yo mismo sirviera la comida. No parpadeé hasta que me di cuenta que me daba el vaso.
-¿Qué pasa?- preguntó llevándose el tener a la boca.
-Nada- solo dije, mirando mi plato, incapaz de seguirla mirando. Había tenido un recuerdo, uno donde miraba a mi mama, aun cuando era muy pequeño. Ella recogiéndose el cabello, sonriendo al espejo y llevando después de eso de la mano, al kindergarten. Cuando hice eso miré el vaso y luego a la comida, tonteando, pensando, imaginando como seria verla a ella llevar a nuestro hijo de la mano. Un pensamiento sombrío cruzo mi mente, pero me deshice de el en ese mismo instante, no iba a arruinar el bueno modo en que me había puesto.
-Pensé que vendrías más tarde, según recuerdo dijiste que tenías un programa de radio- la miré saliendo de mis pensamientos.
-Sí, así era, pero nos cancelaron a última hora y luego de ver a Tom…regresé- Recordé como ella había salido corriendo de la casa luego de discutir.
-¿Tuviste trabajo hoy?
-No- tomé agua en ese momento. Con la pregunta en la punta de la lengua, pues claro, quería saber a dónde había ido. Pero sentía que no era el momento adecuado de preguntarlo. Me mordí la lengua y seguí comiendo. Pronto terminamos y no logre decirle nada de lo que quería decir. La escuché hablar con esa chica Linda luego de que limpiamos la mesa y demás. Sabía que era su amiga del trabajo pero nada más. Quise escuchar pero ella salió de la cocina y para cuando subí a buscarla ella estaba tomando un baño.
Me quede allí esperando, fuera del baño, pensando tontamente que pronto saldría y entonces poder hablar, pero no, olvidaba que mi esposa de vez en cuando gustaba de quedarse en un baño de burbujas por una hora. –Valla día que se le ocurre hacer esto- Me masajeé las sienes, impaciente, luego de unos minutos escuché el sonido de la puerta abrirse. La miré caminar cuidadosamente fuera del baño y mirarme con cara de no-se-que-pasa y yo, decidí que era el momento.
-Necesitamos hablar- solté, tomando su mano lejos de allí, ella no se resistió, sentándose en el sofá de nuestra habitación, totalmente en silencio –Bien, voy a decirlo de una vez, que ya no puedo esperar- tomé un suspiro, impaciente –Lo siento, por ser tan tonto a veces, por mis celos, por no poder ser lo que tu quisieras de mi- sus ojos se abrieron en sorpresa, no creía que se esperara esto –Siento lo que hice en Paris y lo que paso con Milla. Pero no puedo seguir así, el no poder estar cerca de ti como debería y estos celos- me senté cerca de ella, y el olor de su champú llego hasta mi nariz. Tenía el cabello húmedo, en esa bata blanca, pero aun estando así, yo ya no podía esperar un minuto más sin decirle como me sentía –Los conciertos y todo lo que Tokio Hotel significa no ayuda mucho, porque nos mantiene separados pero, pronto terminara y todo volverá a la normalidad-
-Bill- puso su mano en mi mejilla –Estoy feliz- me sonrió y respiré –Porque no me esperaba esto, porque yo también quiero que todo esto se arregle de una vez. Porque luego de saber lo que paso entre tú y Milla no significa nada-
-Ni que lo digas, le debo una a Tom- nos reímos, del tonto de mi gemelo. Mi hermano gemelo.
-No digas cosas como esas ¿Qué no eres lo que yo quisiera? Eres aún mejor Bill, solo necesitas ver pequeños puntos grises y deshacerte de ellos- me sonrió.
-Lo sé-
-Y Bill- dijo entonces seria –No vuelvas a hacer lo que hiciste en Paris- asentí, totalmente de acuerdo.  Aunque Ryan seguía sin convencerme, estaba mal que desconfiara de ella.
-Lo siento, de verdad- lo hice unos ojos arrepentidos, solo porque así lo sentía.
-Entiendo, y me alegra que veas las cosas así- Mi sonrisa no tardó en aparecer y mis brazos rodearon su espalda, así como los de ella la mía. Sentí su cabello húmedo junto a mi cara, nos separamos después de unos segundos justo cuando una gota de agua bajaba a toda prisa por su mejilla, desapareciendo en mis labios luego de que me acercara a ella rápidamente. Quede a centímetros de sus labios, nuestros ojos se miraron y pronto dejaron de hacerlo cuando acorte el espacio que nos separaba y tomando su rostro, la besé.













Lo siento, esta corto pero vamos avanzando Wink Thanks for reading! Dejen comentarios please!
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Re: Coincidencia II

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